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‘Me acuerdo de ti’

MELISSA BARREIRO/LA TROMPETA

‘Me acuerdo de ti’

El amor del Padre (Capítulo tres)

Continuación de Examínese en busca de autoengaño

Siempre debemos tratar de obtener la perspectiva de Dios. “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo [el Eterno]. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9).

Los pensamientos de Dios son mucho más altos que los nuestros. Pero Él nos da mucha ayuda para elevarnos a Su nivel de pensamiento, para que podamos entenderlo mejor y razonar como Él.

Necesitamos romper con nuestro pensamiento limitado y ver nuestras vidas y este mundo a través de los ojos de Dios.

Esto es especialmente importante en este tiempo del fin, cuando el mundo está en las etapas finales de esta era del hombre y a punto de destruirse a sí mismo, y cuando la Iglesia de Dios está en la era laodicena, en una terrible condición espiritual que ni siquiera puede reconocer.

Los primeros capítulos del libro de Jeremías pueden ayudarnos a comprender el pensamiento de Dios mucho más profundamente, especialmente sobre el estado espiritual de la Iglesia en la actualidad.

Considere el contexto histórico de estos capítulos. Jeremías comenzó su mensaje profético de advertencia en el año 13 del reinado del rey Josías (Jeremías 1:2; 25:3), que fue alrededor del año 627 a. C. Los mensajes de Jeremías 2-6 fueron durante el reinado de Josías (p. ej., vea Jeremías 3:6).

Josías fue un rey justo, comprometido a hacer que Judá volviera a vivir de acuerdo con la ley de Dios. Sin embargo, las advertencias y correcciones de Dios a través de Jeremías muestran que no todos estaban de acuerdo con las reformas religiosas de Josías. Había serios problemas en la nación que Dios estaba tratando de corregir. Pero en estos capítulos aún se expresa la esperanza de que la nación respondería a las advertencias de Dios y sería salvada de la destrucción (vea Jeremías 3:22; 4:4).

Hoy, aún vivimos en una época de prosperidad material, pero las maldiciones se están intensificando. La mayoría del pueblo de Dios se ha apartado de Dios, y el tiempo se está agotando rápidamente para que se arrepientan y regresen.

Estudie estos capítulos de Jeremías y verá una súplica desgarradora y agonizante de Dios a Su propio pueblo: aquellos que lo conocen, o que lo conocieron, pero que están fracasando espiritualmente.

Estos capítulos contienen una corrección poderosa y abrasadora para el pueblo de Dios. Dios sabe que esta corrección puede ser difícil de aceptar para nosotros. Así que a lo largo de este pasaje, Él también enfatiza poderosamente Su amor por aquellos a quienes está corrigiendo.

Cualquiera que sea la medida en que necesitemos ser corregidos y estimulados, ¡todo aquel que estudie estos capítulos de Jeremías con pensamiento espiritual y honesta autoexaminación será conmovido emocionalmente! ¡Debería llevarnos de rodillas a oraciones de arrepentimiento!

Después de Jeremías 1, Dios habla directamente a los laodicenos, dándoles una fuerte advertencia. ¿Considerará lo que Dios dice y lo tomará en serio? Cada uno de nosotros necesita examinarse a la luz de este pasaje de la profecía de Jeremías.

Jeremías 2 comienza así: “Vino a mí la palabra de [el Eterno], diciendo: Anda y clama a los oídos de Jerusalén…” (versículos 1-2). Jerusalén aquí es un término profético que incluye a Estados Unidos y Gran Bretaña, así como a Judá (la nación de Oriente Medio llamada Israel). Pero el verdadero enfoque de este mensaje de Dios es en Jerusalén espiritual: el propio pueblo de Dios.

Antes de que Dios dé la advertencia a Su pueblo, Él explica una verdad muy inspiradora, ¡una realidad espiritual que debería conmovernos a todos!

Cristo ama a Su esposa

“… Así dijo [el Eterno]: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada” (Jeremías 2:2).

“Me acuerdo de ti”, ¡dice Dios! Si usted fue miembro de la Iglesia de Dios, Él ha tenido una relación cercana con usted, y ¡Él se acuerda de usted! Lamentablemente, muchos de aquellos a quienes Él está hablando lo han olvidado, ¡pero Él no ha olvidado a ni un solo miembro o exmiembro!

En este tiempo del fin, miles del pueblo de Dios lo han rechazado. Podemos reconocer la magnitud de su traición sólo si vemos la magnificencia del llamado de Dios.

La versión Revised Standard traduce este versículo así: “Me acuerdo de la devoción de tu juventud, de tu amor de esposa…” [traducción nuestra al español]. Lo primero de lo que Dios habla aquí es de una esposa. ¡Asombroso! Esto tiene que ver con la familia: la misma Familia de Dios. Antiguamente, Israel y Judá estaban casados con Dios. Pero eso era sólo un tipo, según la letra de la ley, del matrimonio de la Iglesia con Jesucristo en este tiempo del fin.

¡Este es el llamamiento más exaltado que Dios puede darle a un ser humano! ¡Nunca ha habido, y nunca habrá, un oficio más noble que el de la Esposa de Cristo!

Note la pasión y la emoción de Dios. Él recuerda cuán devoto era Su pueblo al comienzo de su conversión cuando eran filadelfinos, antes de que se volvieran laodicenos (Apocalipsis 3:7-20). Él recuerda el amor que tenían por Él en los primeros días de su conversión. Él recuerda el día en que usted fue engendrado y toda su historia con Él.

Dios recuerda “cuando andabas en pos de mí”. ¿Recuerda usted cuando fue llamado por primera vez? ¿Su gozo al descubrir la verdad de Dios por primera vez? ¿Las horas que dedicaba a la oración y al estudio de la Biblia? ¡Dios se regocija cuando Su pueblo va en pos de Él! Él quiere que lo busquemos como una novia física debería buscar a su futuro esposo. Cristo quiere pasión en Su Esposa, como una joven novia física con emociones intensas preparándose para casarse con su amado esposo. A Cristo le encanta esa pasión dirigida hacia Él mismo, como a cualquier esposo normal.

¡Qué maravilloso comienzo para este mensaje de parte de Dios! Estos capítulos nos ofrecen una visión profunda del hermoso modo de pensar de Dios.

¡Pero eso hace que sean aún más dolorosos de leer por el contraste con la falta de fe y la rebelión de la gente a la que Él está tratando de alcanzar! Estas personas han rechazado a su Esposo y se han rebelado contra Él. La traición lo hiere personalmente.

¿Qué tan apasionado está usted por Dios? Él le ha dado mucho, especialmente si usted ha recibido el Espíritu Santo y forma parte de ese llamamiento a nivel de Esposa. ¿Va usted realmente tras Dios, mostrando fervientemente su amor de esposa? ¿Está caminando con Él? ¿Está usted apasionado de lo que a Dios le apasiona?

Trágicamente, ¡la inmensa mayoría del pueblo de Dios no lo está haciendo! Por eso Cristo está tan molesto. La mayor parte de Su Iglesia se ha apartado. Tenían una historia de ir en pos de Él, pero ya no lo hacen. Y la mayoría de ellos están ciegos a su propia condición espiritual. ¡Dios realmente quiere sacudir a Su pueblo de un letargo espiritual mortal!

No de por hecho que usted está bien. Todos nosotros debemos crecer en el fervor descrito en Jeremías 2:2. Algunos de nosotros estamos dejando que nuestro amor se enfríe (Mateo 24:12) y ¡no estamos correspondiendo al amor de Dios!

Puesto aparte

Veamos otra hermosa declaración: “Santo era [debería leerse es] Israel a [el Eterno], primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice [el Eterno]” (Jeremías 2:3). Dios está enfatizando la posición especial de Sus primicias y asegurándoles Su protección. Ellos son la primera cosecha de Dios: aquellos a los que Él llama antes que el resto del mundo ¡para compartir el trono de David con el propio Jesucristo por toda la eternidad! Estos santos tendrán el honor de ayudar a Dios a instruir al mundo entero en la justicia y luego cosecharlos: la cosecha de otoño representada por la Fiesta de los Tabernáculos. ¡Qué visión!

Dios dice que estos santos primicias son “santidad”. Eso significa que fueron apartados por Dios el Padre. No podemos acercarnos a Dios a menos que Él haga eso. ¡Después Cristo toma a estas primicias, a quienes Su Padre eligió para Él, y las cosecha para que sean Su Esposa!

¡Si realmente comprende esta visión, casi le hace desmayar! Hemos sido puestos aparte de una manera que las personas que carecen del Espíritu Santo de Dios no pueden comprender. Lo harán más tarde, una vez que se arrepientan y se conviertan.

Cristo está llamando a las primicias para que se unan con Él en matrimonio como Su “ayuda idónea” (Génesis 2:18). Tenemos el glorioso honor de ayudar al Padre y a Cristo a cosechar a sus hijos, su Familia, y luego presentarlos al universo entero. ¡Ahí es cuando la Obra de Dios realmente comienza!

Piense en la última mitad de Jeremías 2:3. ¿Qué está diciendo Dios? ¡Esto le muestra cuán devoto y ferozmente protector es Él con aquellos que aparta en esta categoría especial! Meditar en esa declaración le ayudará a reconocer el amor permanente de Dios por Su pueblo. Cuando la gente los ataca, Dios lo toma personalmente. Puede ver esto en Génesis 12:3, donde Él le dijo a Abram: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré”.

Hay profecías sobre cuán severamente Dios corregirá a Su pueblo tibio en este tiempo del fin. Pero, ¿sabía usted que también hay profecías sobre cuán duramente Dios castigará entonces a los que los castigaron? (p. ej., Isaías 10:12-19; Isaías 13-14; Jeremías 25:12-14; Jeremías 50-51). “Mal venía sobre ellos”, ¡dice Dios! Cuando Su pueblo necesita ser corregido, Dios vigila esa corrección muy cuidadosamente y responsabiliza a quienes la aplican.

¿Qué significa para usted tener al Dios Todopoderoso tan protector con usted, incluso cuando realmente no lo merece? (Y ninguno de nosotros lo merece.) Es imperativo detenerse y pensar en el profundo amor que Dios tiene por Su pueblo.

‘¿Qué pecado hallaron en mí?’

Ahora Dios comienza Su corrección, y lo hace con una pregunta desgarradora: “Oíd la palabra de [el Eterno], casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel. Así dijo [el Eterno]: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?” (Jeremías 2:4-5). ¡Qué pregunta tan inquietante! ¿Qué maldad hallaron en mí para alejarse de mí?, pregunta Dios.

Pregúntese: ¿Le ha dado usted a Dios alguna causa para hacerle tal pregunta?

Ninguno de nosotros tiene excusa para tratar a Dios de esa manera. Los humanos pecan y cometen errores que pueden dar a otros motivos para apartarse de ellos. ¡Dios nunca lo hace! ¡Él es el Padre perfecto! ¡Cristo es el Esposo perfecto!

No obstante, la gente se ha alejado de Dios y “se fueron tras la vanidad”. Se han vuelto vanidosos, sin valor espiritual, sin valor para Dios.

“¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha” (versículo 11). Piense seriamente en esa declaración: Mi pueblo, dice el gran Dios, ¡ha cambiado su gloria por algo sin valor! Estos son el propio pueblo de Dios. Ellos tenían una maravillosa gloria espiritual. Lamentablemente, ahora tienen poca gloria de la que hablar, si es que tienen alguna. Han abrazado la vanidad. Han puesto las cosas de este mundo por encima de su Padre celestial.

Después de todo lo que Dios les dio (incluyendo su llamado maravilloso como la Esposa de Jesucristo) han vuelto al mundo ¡como un perro que vuelve a su vómito! (2 Pedro 2:22).

Fuente de agua viva

Lo que estas personas han hecho hiere profundamente a Dios. “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (Jeremías 2:13).

¡Dios es la fuente de agua viva! El agua viva es el Espíritu Santo de Dios, que puede estar fluyendo en nuestras vidas si nos rendimos a él. ¡Qué don tan espectacular de parte de Dios! ¿Tiene usted esa fuente de poder espiritual fluyendo en su vida?

¡Qué trágico es que alguien abandone al Dios amoroso y generoso que da vida abundante! Dios dice que no sólo muchos de Su pueblo lo han abandonado, sino que también han creado su propia obra religiosa y sus propias doctrinas e ideas mezquinas: “cisternas rotas que no retienen agua”.

¿Sabe reconocer una fuente espiritual cuando la ve? ¡Este pasaje habla de personas que no pueden discernir la diferencia entre la “fuente de agua viva” de Dios, un poderoso fluir del Espíritu de Dios, y una cisterna rota! Eso muestra una profunda ceguera espiritual.

“¿No te acarreó esto el haber dejado a [el Eterno] tu Dios, cuando te conducía [tiempo pasado] por el camino?” (versículo 17). Dios mismo gobernaba, regía y guiaba a Su pueblo. Luego ellos rechazaron el gobierno de Dios. Muchas personas tienen una historia que condena lo que están haciendo hoy. Su historia con Dios es pasado. Ahora se están rebelando. Dios ya no puede guiarlos. ¡Esto es una catástrofe!

¿Hubo un tiempo en el que Dios guiaba su vida? Evalúe si todavía lo hace.

Hay una Obra fiel remanente que Dios todavía guía hoy. ¡Cada uno de nosotros necesita encontrar esa Obra!

“Ahora, pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del Éufrates?” (versículo 18). Estas personas que tienen acceso al agua viva de Dios están bebiendo en cambio de los pozos y ríos envenenados de este mundo. Egipto y Asiria son dos potencias que esclavizaron al pueblo de Dios antiguamente, así como este mundo nos esclavizó a nosotros hoy, hasta que Dios nos liberó. ¿Está usted buscando entretenimientos o refrescos mundanos? ¿Está buscando la sabiduría de este mundo en lugar de las aguas vivas de Dios? Las preguntas del versículo 18 son las que todos debemos hacernos con respecto a la inmundicia y las influencias tóxicas del mundo de Satanás.

Esta es una profecía para nuestro tiempo actual. El versículo 15 dice que “quemadas están sus ciudades, sin morador”. ¡Sólo una guerra nuclear puede producir tal devastación! Este pasaje es claramente para el tiempo actual, sobre el cual se cierne la sombra apocalíptica de la guerra nuclear.

¿Tiene usted el valor de enfrentar esta aterradora verdad sobre la guerra nuclear que se desatará muy pronto? ¡La gente debe ser advertida! ¿“Gime y clama” usted por las abominaciones en la tierra? (Ezequiel 9:4). ¿Ama usted a la gente lo suficiente como para advertirles del holocausto nuclear que está a punto de sacudir este mundo?

Una vid noble

Jeremías 2:21 contiene otra declaración majestuosamente inspiradora de Dios con respecto a Su pueblo elegido, a quienes Él personalmente llamó y escogió de este mundo: “Te planté de vid [noble; ver versión King James], simiente verdadera toda ella…”. ¡El pueblo de Dios es una vid noble, plantada por el mismo Dios! ¡Cuán precioso es esto! Sólo Dios el Padre engendra a Sus hijos (Juan 6:44; Santiago 1:17-18). Ni siquiera Jesucristo hace eso. ¡Qué vid tan noble!

¡Las primicias son la vid más noble que Dios llegara a plantar a lo largo de toda la eternidad! Sólo hay un grupo de primicias. Una vez que Cristo regrese, esa invitación nunca se ofrecerá de nuevo.

Esta verdad debería ser real para usted, y cada vez más real todo el tiempo. ¡Este es el momento más crítico para las primicias en la historia del universo! No debemos dejar que se nos escape esta oportunidad.

Entonces Dios hace esta desgarradora pregunta: “¿Cómo, pues, te me has vuelto [planta degenerada; ver versión King James] sarmiento de vid extraña?” (Jeremías 2:21). ¡Qué trágico fracaso! La vid noble de Dios se convirtió en una planta degenerada, una vid extraña. ¡Ese es el punto de vista de Dios!

¿Recuerda usted su comienzo espiritual, el momento en que Dios le plantó, una “simiente verdadera toda ella”? Usted tiene una historia gloriosa. ¿Cómo se compara esa historia con el presente?

Si usted recuerda un tiempo en el que se encontraba bien con Dios y cuando fuentes de agua viva fluía en su vida, y reconoce que esos tiempos han terminado, hay buenas noticias. Usted puede volver a Dios. Pero debe hacerlo a Su manera.

“Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo [el Eterno] el Señor” (versículo 22). Dios dice que usted no puede lavarse de estos pecados, no importa cuánto se esfuerce. Sólo Dios puede limpiarlo. Sin embargo, para que Él haga eso, usted debe someterse y permitirle a Él que lo gobierne.

Estas personas dicen que no están contaminadas ni inspiradas por Satanás (versículo 23). ¡Están en desacuerdo con Dios! Le contestan mal. Dios exige: “Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho…”. ¡Necesitan enfrentar lo que han hecho! Deben entender el enorme pecado que han cometido.

Nuevamente ve la emoción y el dolor de Dios mientras describe a Su pueblo apartándose de Él —su Padre viviente que los ama— para irse a dioses falsos: “Que dicen a un árbol: ‘Tú eres my padre’; y a una piedra: ‘Tú me has dado a luz’; porque me dieron la espalda, y no el rostro…” (versículo 27; versión New King James). ¡Qué locura espiritual! ¡Es doloroso incluso imaginar a personas cometiendo una ofensa tan indignante contra su Padre celestial! Pero así como sucedió con nuestros antiguos antepasados, ha sucedido en nuestros días, tanto en las naciones físicas de Israel como en el Israel espiritual durante esta era final de la Iglesia de Dios, ¡en una escala impactante!

Las naciones de Israel y los santos tibios verán cuán impotentes son sus dioses falsos cuando el devastador holocausto nuclear caiga sobre ellos (versículo 28). Pero Dios desesperadamente quiere que se arrepientan antes de eso. ¡Él dice que tienen tantos dioses falsos como ciudades! Ellos clamarán a esos dioses para que los salven, pero sólo el verdadero Dios puede en realidad salvar.

¿Está usted seguro de que está adorando y confiando en el Dios verdadero? ¿Cuánto realmente confía usted en que Dios lo salve? ¿Puede confiar en que Dios lo sane? (La sanación física es un tipo de salvación espiritual.) Debemos confiar en Dios en nuestra vida diaria para edificar una fe que nos salve. Lamentablemente, demasiados del pueblo de Dios de la actualidad carecen de tal confianza en Él.

La vestimenta de una esposa

En Jeremías 2:32, Dios deja claro lo que piensa de una Iglesia que una vez confió en Él pero se ha vuelto a su propio camino: “¿Se olvida la virgen de su atavío, o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días”.

La vestimenta de la esposa es su justicia (Apocalipsis 19:8). ¿En realidad puede una esposa olvidar eso? ¿Llegaría alguna esposa desnuda a su matrimonio? ¡Espiritualmente, eso es lo que los laodicenos le están haciendo a Dios! La imagen en Jeremías 2:32 ilustra cuán absurdo es realmente lo que el propio pueblo de Dios está haciendo.

Jesucristo va a gobernar a Su esposa. ¿Es eso negativo? ¡Llegar a ser la Esposa de Cristo es la oportunidad más asombrosa ofrecida a cualquier ser humano por toda la eternidad! ¡Sin embargo, esta esposa ha “olvidado” a su Esposo! Dios nunca dará una recompensa tan indescriptible y gloriosa a alguien que sea rebelde contra Él.

El matrimonio físico es un tipo de ese glorioso matrimonio con Cristo. ¡Qué diferencia hace en un matrimonio cuando el esposo y la esposa comprenden plenamente que su unión es una relación en el plano divino!

El mundo no entiende esto. La mayoría de las mujeres hoy se rebelan contra que el esposo sea el líder en el matrimonio. Lamentablemente, incluso la mayoría del pueblo de Dios ha perdido esta espectacular visión de la sumisión divina. La esposa laodicena se niega a permitir que su Esposo sea la Cabeza. No quiere ser Su ayuda idónea.

Cuando los matrimonios físicos se rompen, la causa suele ser la rebelión contra el gobierno. Muchos ministros de la idu permitieron que sus esposas los gobernaran, ¡y eso es lo que trataron de hacer espiritualmente con Cristo! ¡Pero Él no lo permitirá!

“¡Con qué destreza diriges tu curso para buscar amantes! De modo que aun a las mujeres malas has enseñado tus caminos” (versículo 33; traducción nuestra de la versión Revised Standard). Otra devastadora condenación: ¡La esposa laodicena de Cristo se ha vuelto experta en encontrar “amor” en cualquier lugar menos con Dios! ¡Él dice que incluso las prostitutas podrían aprender una o dos cosas de ellos!

Esta es una corrección difícil de aceptar. Lo más fácil es desecharla: ¡Eso no puede aplicarse a mí! Sin embargo, Dios habla en términos tan dramáticos para intentar despertarnos ante una situación mortal.

Piense profundamente en lo que Dios nos ha dado. Él nos ha invitado a Su Familia, incluso a costa de la vida de Su Hijo. El Verbo, que existía desde la eternidad, arriesgó la muerte eterna; la Familia Dios puso todo en juego para hacer posible su llamamiento, y lo hicieron con gusto. ¡No es de extrañar que Dios responda con profunda emoción cuando aquellos a quienes ama tanto dejan esto de lado con tanta ligereza!

‘Vuélvete a mí’

En Jeremías 3, Dios continúa hablando de Su esposa. Nuevamente esto muestra cuán profundamente están involucradas Sus emociones en esta relación.

“Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice [el Eterno]” (Jeremías 3:1). ¡Esto se aplica a las naciones de Israel de manera general, pero sólo la Iglesia de Dios es la esposa de Cristo en este tiempo del fin. Estas personas se han contaminado grandemente, ¡pero aún así Dios les suplica que regresen a Él!

¿Podemos siquiera comenzar a comprender el amor y la misericordia interminables de Dios? ¿Somos verdaderamente agradecidos por el perdón que Él ofrece cuando simplemente nos volvemos a Él en arrepentimiento?

¡En el versículo 2, Dios hace una comparación grotesca: dice que Su pueblo es espiritualmente como un animal en celo! Luego dice: “… has tenido frente de ramera , y no quisiste tener vergüenza” (versículo 3). Esta es la razón por la que no podemos juntarnos con grupos disidentes laodicenos. ¡Estas personas están cometiendo adulterio vergonzosamente, han traicionado a su Esposo, Jesucristo, y no muestran vergüenza al respecto!

El versículo 3 comienza: “Por esta causa las aguas han sido detenidas, y faltó la lluvia tardía…”. Las aguas y lluvias son tipos del Espíritu Santo de Dios. Dios ha retenido Su Espíritu de estas personas rebeldes. El poder del Espíritu Santo ya no está con ellos. Ya no reciben la revelación de Dios. ¡Están en grave peligro de perder sus vidas eternas!

Considerando el honor sin igual que Dios les está ofreciendo —ser parte de la propia Esposa de Jesucristo—, ¿no está Dios justificado en este castigo? La esposa de Cristo será juzgada mucho más severamente que los demás debido al conocimiento y la oportunidad que tiene. ¿Cómo podría Él hacer otra cosa?

Dios fervientemente quiere darles “aguas” espirituales y la “lluvia tardía”, pero su actitud ha hecho eso imposible.

¿Se da cuenta usted de que su actitud determina el flujo del Espíritu Santo de Dios en su vida? ¡Cuando nos endurecemos, el flujo de ese Espíritu se detiene! Esa es una condición peligrosa en la que estar una vez que hemos recibido esa concepción espiritual.

Piense en esta dolorosa pregunta: “¿No me llamarás a mí, Padre mío, guiador de mi juventud?” (versículo 4). ¡Se han apartado de Dios el Padre, su Guía en tiempos pasados, y se han olvidado de su historia con Él! ¿Cómo podría no sentirse dolido el Padre?

En el versículo 6, Dios llama a estas personas “la rebelde Israel”: personas del Israel espiritual, la Iglesia, que conocieron a Dios y luego comenzaron a apartarse.

“Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió…” (versículo 7). Aun después de todo el pecado que han cometido, Dios clama por que regresen. Versículo 12: “Vuélvete, oh rebelde Israel, dice [el Eterno]; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice [el Eterno], no guardaré para siempre el enojo”.

Este ha sido el mensaje constante de Dios a Su pueblo laodiceno desde que comenzó esta era de la Iglesia, usando a la Iglesia de Dios de Filadelfia: ¡Vuélvanse a mí! Dios les suplica que reconozcan su pecado (versículo 13). Lamentablemente, muy pocos han acatado humildemente esa exhortación.

Los versículos 20-22 tienen el mismo mensaje: el pueblo de Dios lo está tratando “como la esposa infiel abandona a su compañero”. De “[el Eterno] su Dios se han olvidado”. Sin embargo, Dios aún suplica: “Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones”. ¡Ahora es el momento de regresar!

Dando a luz a su primer hijo

Jeremías 4:31 tiene otra referencia a las primicias de Dios. Esta analogía también muestra cuán preciados somos para nuestro Padre: “Porque oí una voz como de mujer que está de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sion que lamenta y extiende sus manos, diciendo: ¡Ay ahora de mí! que mi alma desmaya a causa de los asesinos”.

Sion en el Antiguo Testamento representa a la Iglesia de Dios. Esta mujer es la propia Iglesia de Dios, pero aquí es Su Iglesia tibia y rebelde. Se les describe como una mujer que da a luz a un niño. Este es un doloroso nacimiento de las primicias: el nacimiento de los santos que son llamados antes de que Cristo regrese. El nacimiento de las primicias se compara con el nacimiento del primer hijo de una mujer. Las primicias espirituales nacen primero en el Reino de Dios.

¿No es un hijo primogénito atesorado por sus padres? Dios ciertamente se siente así hacia Sus santos primicias.

Pero la realidad, y la imagen en esta profecía, es que el primogénito generalmente es el más difícil de dar a luz. ¡Eso es definitivamente cierto espiritualmente! El proceso de llevarnos al nacimiento es mucho más duro y doloroso de lo que será para los hijos que nazcan en la Familia de Dios más tarde.

¡Esto es especialmente cierto de los laodicenos! Estas personas serán enviadas a campos de concentración alemanes debido a su maldad. Los laodicenos claman: “¡Ay ahora de mí!”. No creen merecer un nivel de castigo cercano a ese. ¡Pero rechazaron el llamado más precioso que jamás se haya ofrecido al hombre! Sin embargo, Dios hará cualquier cosa para despertarlos y recuperarlos. Dios lo quiere a usted en Su Familia, y preferiría enviarlo a morir en la Tribulación, y salvar su vida eterna, que perderlo para siempre. Leerá más sobre eso más adelante en este libro. Ellos tienen que morir para probar su fe en Dios. Espantosamente, ¡la mitad de ellos perderá sus vidas eternas porque se niegan a arrepentirse!

La Tribulación se compara con los dolores de parto. ¡Y el nacimiento que representa es mucho mayor que cualquier cosa física! Su salvación está en juego. Eso no es cierto de las naciones de Israel, ya que Dios aún no las ha llamado. Pero la Iglesia de Dios ha sido llamada. Su pueblo está siendo juzgado ahora (1 Pedro 4:17). Y Él debe castigarlos de esta manera para salvar al 50% de ellos (Mateo 25:1-10). ¡El otro 50% morirá la segunda muerte y se perderá para siempre! (Apocalipsis 20:14). Qué doloroso nacimiento. Pero Dios nunca se rinde. Sólo los hombres lo hacen.

A pesar de ese dolor, al final estas son buenas noticias. ¡Sión está dando a luz! Aunque los dolores de parto son terribles, ciertamente vale la pena si se ve la majestad eterna en el Reino de Dios. Los laodicenos arrepentidos de Dios han de nacer en la Familia de Dios: ¡gloria eterna! ¡Esa es la mejor noticia que podríamos escuchar!

Cambiar el rumbo de su vida en la actualidad puede parecer difícil, incluso imposible. Pero es infinitamente más fácil arrepentirse ahora que en la Tribulación. Y con Dios, todo es posible.

‘¿Te he de perdonar?’

Dios es abundante en misericordia y está deseoso de perdonar. En Jeremías 5:1, Él le dijo a Jeremías que buscara por las calles de Jerusalén; si podía encontrar aunque fuera a un solo hombre que ejecutara juicio recto y buscara la verdad, ¡Dios perdonaría a la ciudad!

Puede estar seguro de que Dios nunca castiga sin causa. La magnitud de la corrección descrita en estos capítulos de Jeremías y otras profecías muestra cuán profundo es el pecado dentro de la Iglesia laodicena de Dios y en las naciones de Israel; ambas tienen una historia con Dios. Recuerde, ¡Israel es la única nación en la Tierra que ha estado casada con Dios! El pueblo de Israel le falló a Dios antiguamente; sus descendientes modernos son vergonzosamente ignorantes de su historia y siguen rebelándose en la actualidad.

“Aunque digan: Vive [el Eterno], juran falsamente” (versículo 2). Estas personas hablan de Dios y de religión, pero sus palabras carecen de sustancia. Se ve mucho de este tipo de religión en el mundo hoy. Jesucristo preguntó: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46). ¡Hablar de Dios es inútil si usted no le obedece! Lamentablemente, este tipo de religión también es común en las Iglesias laodicenas.

Jeremías 5:3 muestra que Dios está maldiciendo a estas personas en un esfuerzo por hacerlos cambiar: “Y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse”. “No quisieron convertirse” muestra que esto habla principalmente de Sus hijos engendrados por el Espíritu que lo han abandonado. Sólo ellos pueden verdaderamente regresar a Él.

El versículo 5 dice: “Iré a los grandes y les hablaré; porque ellos conocen el camino de [el Eterno], el juicio [ley; ver versión Revised Standard] de su Dios. Pero ellos también quebraron el yugo, rompieron las coyundas”. Esto se está refiriendo a “los grandes”, o los ministros líderes de la Iglesia laodicena de Dios. ¡Ellos han conocido “el camino de [el Eterno]” incluso mejor que los miembros laicos, por lo que Dios los responsabilizará más! Pero decidieron que ya no se someterían al gobierno de Dios. No permitirían que Él los gobernara. ¡Este es el mayor pecado de todos!

¡Ser gobernados y guiados por Dios es la única manera en que podemos evitar estas maldiciones catastróficas! ¿Quiere seguir su propio camino? ¿Quiere vivir según los caminos de hombres ignorantes, necios, orgullosos y presuntuosos? ¡Eso siempre conduce al desastre!

La Anchor Bible explica su rebelión así: ¡“El pueblo es como bueyes que han escapado del yugo de su amo, y de su protección”! Los laodicenos que no se arrepientan antes de la Gran Tribulación van a ser arrebatados (o, despedazados, versículo 6; versión King James). ¡Sin Dios, cualquiera de nosotros está tan indefenso ante Satanás como un pequeño ciervo ante un león hambriento y rugiente! Incluso ahora, espiritualmente, la Iglesia de Dios está siendo “despedazada” por Satanás y sus demonios. ¡Y si los miembros no cambian de rumbo, también serán “despedazados” físicamente! ¡Apocalipsis 12:12 advierte que sucederá pronto! Esta es una severa advertencia dirigida a los laodicenos. ¿Comprenden ellos que sus vidas físicas y eternas están en juego?

“¿Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios. Los sacie, y adulteraron…” (Jeremías 5:7). Esto está hablando espiritualmente, acerca de la propia Familia de Dios. La palabra hijos lee correctamente como hijos. Dios está reproduciéndose en el hombre. ¡Qué gran meta! Ni siquiera Dios puede lograr algo más magnífico. Él cuidó tanto de ellos: los “sació” con la verdad que les dio a través de Herbert W. Armstrong. ¡Nunca ha sido tan ricamente alimentada la Iglesia de Dios espiritualmente!

Pero ¿cómo respondieron? De la manera más vergonzosa imaginable: Abandonaron al verdadero Dios todopoderoso y vivo y se volvieron a “lo que no es Dios”. ¡Y “adulteraron” espiritualmente! ¡La propia esposa de Cristo se vuelve a los caminos de Satanás y a la autosuficiencia en lugar de someterse a Dios!

Este pasaje tiene Padre e hijos así como Esposo y esposa. ¡Dios es una Familia! Los laodicenos han perdido la visión de la Familia Dios. ¡Qué pérdida tan vergonzosa!

Nuevamente, por favor trate de ver esto desde la perspectiva de Dios. “¿No había de castigar esto? dijo [el Eterno]; De una nación como esta, ¿no se había de vengar mi alma?” (versículo 9). ¿No tiene razón Dios en indignarse? ¿Cómo podría no enviar castigo?

Aun así, en el versículo 10 Él les dice a los que infligirán este castigo: “destruid, pero no del todo”. Como en Jeremías 4:27, sería aún peor si no fuera por la misericordia de Dios. Le duele ver a las personas sufrir. ¡Pero Él hará lo que sea necesario para tratar de hacerlos cambiar de rumbo para poder salvar sus vidas eternas!

‘¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?’

Jeremías 5:26-28 describe más pecados de los laodicenos, particularmente del ministerio. Son deshonestos. Engañosa y traicioneramente tienden trampas y lazos a la gente. Algunos ministros han atraído seguidores a sí mismos diciendo mentiras. Son egoístas y codiciosos; no defienden al huérfano ni al necesitado. “¿No castigaré esto? dice [el Eterno]; ¿y de tal gente no se vengará mi alma?” (versículo 29).

“Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?” (versículos 30-31). Los ministros laodicenos principales profetizan y enseñan falsamente; los ministros de menor rango los siguen. Establecen su propio gobierno, no el gobierno de Dios. Y lamentablemente, el pueblo “así lo quiso”. ¡En lugar de ponerse de pie y negarse a seguir tal maldad en el ministerio, la gente sigue el juego porque no aman a Dios ni a Su gobierno!

¿Puede reconocer qué colosal desastre describe esta profecía? ¡Y se ha cumplido entre el pueblo de Dios en nuestro día exactamente como Dios dijo que sucedería!

Dios tiene una pregunta desgarradora para toda esta gente: “¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?”. ¿Qué harán cuando las naciones colapsen? Las profecías de Dios se cumplirán, y las mentiras de estos ministros quedarán al descubierto. La realidad reemplazará al engaño y a la ilusión. ¡Cuando venga la Gran Tribulación, estas personas no tendrán protección de Dios! ¡Esa es la pesadilla a la que están a punto de enfrentarse!

¡Dios está tratando de llegarles a Sus hijos tibios! Él sufre y siente pena por ellos y se aflige por lo que están haciendo. Desea muchísimo alcanzarlos y hacerlos volver para que puedan entrar en Su Familia eterna.

¡Examínese a sí mismo! ¿Cuánto protestantismo mundano se le ha pegado? ¿Cuántas de estas tendencias laodicenas ha adquirido? ¡Este mensaje de Dios debería recordarle a cada uno de nosotros que necesitamos estar continuamente mirando a Dios para que nos muestre nuestros pecados y trabajando para arrepentirnos, mejorar y crecer! ¡Especialmente cuando Dios es tan audaz y directo en pasajes como este, hablándole a Su propio pueblo, no queremos suponer que estamos libres de estos pecados!

Si algún laodiceno que aún conserve algo de pensamiento espiritual se sentara a estudiar estos capítulos de Jeremías y se autoexaminara honestamente, ¡yo creo que no sería capaz de controlar sus emociones!

Arrepentimiento

Hay gran sufrimiento por delante para muchos del pueblo de Dios. Afortunadamente, ese sufrimiento hará que algunos regresen a Dios en arrepentimiento.

“Voz fue oída sobre las alturas, llanto de los ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido su camino, de [el Eterno] su Dios se han olvidado. Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones…” (Jeremías 3:21-22). ¡Qué promesa de nuestro amoroso y misericordioso Dios!

En ese punto, los versículos 22-25 nos dan las palabras alentadoras de los que se arrepienten: “… He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres [el Eterno] nuestro Dios. Ciertamente vanidad son los collados, y el bullicio sobre los montes; Ciertamente en [el Eterno] nuestro Dios está la salvación de Israel. [La cosa vergonzosa; ver versión Revised Standard] consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud; sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas. Yacemos en nuestra [verguenza], y nuestra afrenta nos cubre; porque pecamos contra [el Eterno] nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día, y no hemos escuchado la voz de [el Eterno] nuestro Dios”.

¡Cómo anhela Dios escuchar esas palabras! ¡Y Él respondería con una misericordia abrumadora a cualquiera que sinceramente confiese su pecado a Dios y se arrepienta de esta manera!