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Haga la Obra de Dios

MELISSA BARREIRO/la trompeta

Haga la Obra de Dios

El amor del Padre (Capítulo cuatro)

Continuación de ‘Me acuerdo de ti’

¿Está usted cumpliendo el propósito para el cual Dios lo llamó?

Gran parte de la ira de Dios hacia Su pueblo hoy se debe a que ha dejado de cumplir el propósito de su llamamiento. De hecho, ¡la mayoría ha olvidado por completo ese propósito!

El propósito de nuestro llamamiento no es simplemente recibir la salvación. Dios llama hoy a un grupo selecto de personas fuera de este mundo, fuera de temporada, porque tiene un trabajo, una responsabilidad, para que ellos hagan. Estamos llamados a hacer una Obra. Como Herbert W. Armstrong decía a menudo, no somos llamados para nuestra propia salvación, ¡somos llamados a servir al mundo!

¡Esta es una verdad muy importante! Y la historia de la Iglesia de Dios muestra que es muy fácil perderla de vista. Naturalmente nos centramos en nosotros mismos, en nuestros propios deseos y ambiciones, en nuestros propios asuntos y problemas. Pero Dios nos está enseñando un camino de amor y preocupación desinteresados, un camino de sacrificio abnegado.

El medio más poderoso que Dios nos da para combatir nuestro egoísmo y aprender ese camino de amor es hacer Su Obra.

El Sr. Armstrong enfatizó esto poderosa y repetidamente. En una carta a los miembros del 21 de febrero de 1974, escribió: “… Dios ha puesto delante de nosotros Su forma de prepararnos: creciendo en carácter espiritual, en gracia y en el conocimiento de Cristo, listos para nuestra parte en el Reino, ¡reinando bajo Cristo! Y esa forma es nuestra parte en el cumplimiento de la Obra especial del tiempo del fin de Mateo 24:14…!”. Esta es la manera en que crecemos y nos preparamos para el Reino de Dios: ¡haciendo nuestra parte para apoyar la Obra de Dios!

“Esta gran Obra de Dios es el camino que Dios ha puesto delante de nosotros para que cada uno crezca y se desarrolle espiritualmente”, continuó el Sr. Armstrong en esa carta. “El camino de Dios, el de Su ley, es el camino de dar, no de recibir. ¡Aquellos que tratan simplemente de obtener su salvación están en peligro de perderla!

“La Obra de Dios es una obra de dar: dar el evangelio del Reino de Dios. En 40 años he observado que solamente aquellos cuyos corazones están en esta gran Obra están creciendo espiritualmente”.

¡Qué visión tan profunda del Elías de Dios del tiempo del fin!

La tendencia a perder esta visión ha plagado repetidamente al pueblo de Dios en la Iglesia del Nuevo Testamento. ¡Está en el corazón de por qué la gran mayoría del pueblo de Dios ha fracasado en esta era laodicena!

Daniel 8:10-12 es una profecía de la destrucción espiritual dentro de la Iglesia de Dios causada por un ejército de demonios. ¡Había hombres en la cima de la Iglesia de Dios que en realidad estaban ayudando a Satanás y a sus demonios a destruir la Obra de Dios! Ese es un pecado terrible, ¡y la gente permitió que sucediera! De hecho, los miembros causaron que sucediera, “a causa de la prevaricación”.

La prioridad en Daniel 8 es “el continuo”, que significa la Obra. Cuando Satanás la destruyó, sabía que todo estaba destruido. (Aprenda más en mi folleto gratuito Daniel: ¡Al fin descifrado!)

La mayor pasión del diablo es destruir la Obra de Dios. La mayor pasión de Cristo es completar la Obra de Dios.

La Obra identifica a la Iglesia de Dios (Apocalipsis 3:7-8). Si los miembros no hacen la Obra, morirán como Iglesia. ¡Si la Obra muere, la Iglesia muere! ¡Hacer la Obra de Dios es lo que mantiene vivos a los verdaderos cristianos! Usted, individualmente, debe poner su corazón en la Obra, ¡o morirá espiritualmente!

Debemos sacrificarnos por la Obra de Dios como lo hizo Cristo (p. ej., Juan 4:34). Incluso desde Su juventud, Cristo estaba en los negocios de Su Padre (Lucas 2:49). ¿Está usted en los negocios de su Padre?

Los laodicenos permitieron que la verdad de Dios fuera echada por tierra; no amaron la verdad (Daniel 8:12; 2 Tesalonicenses 2:10). No tenían su corazón en la Obra de Dios; no era su máxima prioridad. Pero debe ser la nuestra, ¡porque es la máxima prioridad de nuestro Padre!

Cuando nos negamos a estar en los negocios de nuestro Padre, ¡rechazamos nuestro lugar como hijos espirituales! ¡Ese es un pecado de la mayor magnitud!

Una catástrofe venidera

El mundo necesita un mensaje de advertencia de la Obra de Dios con más urgencia que nunca.

Difundir este mensaje de advertencia es de suma importancia en el libro de Jeremías. El libro comienza con Dios dando una comisión a Su profeta y un mandamiento para advertir.

En el versículo 13 del primer capítulo, Jeremías recibe una visión de Dios de “una olla que hierve; y su faz está hacia el norte”. Dios explica lo que esto significa: “Del norte se soltará el mal sobre todos los moradores de esta tierra” (versículo 14).

Esta es una imagen profética aterradora de la resurrección final del Sacro Imperio Romano, ¡una temible máquina de guerra europea liderada por Alemania! Esto se explica en detalle en muchas otras profecías, y lo discutiremos más adelante en este libro. Aquí Dios advierte que este poder entrará por las puertas de Jerusalén, un tipo de Israel profético, y en las ciudades de Judá (versículo 15). Va a causar una destrucción sin precedentes en nuestras naciones y en toda la Tierra.

¡Dios quiere que el mundo sepa acerca de esto! Él registró muchas profecías al respecto para que pudiéramos ser advertidos. Le dio esta visión a Jeremías para que pudiera ser proclamada. Y —esto es muy importante— esta es una profecía del tiempo del fin, ¡es para nuestros días! Lo crea o no, ¡esta máquina mortal está surgiendo hoy! ¡Esta olla está hirviendo y está a punto de desbordarse!

¡Dios envía a Su apóstol de hoy en día a la escena con el mensaje de Jeremías para asegurar que la gente reciba esta advertencia! Ese hombre está respaldado por un grupo de seguidores para llevar a cabo esta crucial Obra de Dios.

Miles de millones de vidas de personas están a punto de ser destrozadas y destruidas. La Obra de Dios está tratando de prevenir eso, y de salvar a tantos como escuchen. ¡Cuán bien la respaldemos afectará radicalmente sus vidas!

Dios nos dice en 2 Pedro 3:12 que el pueblo de Dios puede estar “apresurándose para la venida del día de Dios”. Eso significa que si somos intensamente urgentes, ¡podemos terminar la Obra de Dios en menos tiempo! Miren el sufrimiento en el mundo que nos rodea: las guerras, las enfermedades, la desesperación. ¡Podemos ayudar a la humanidad al facilitar el regreso de Cristo lo antes posible!

La mayoría de la gente no está respondiendo a esta Obra hoy, pero una vez que esta fase de la Obra de Dios termine, la olla hervirá y comenzará el mayor tiempo de sufrimiento jamás visto. Ante la evidencia irrefutable del fracaso de la humanidad, las multitudes “recuperarán el sentido común” y se arrepentirán. ¿Cuántos? Dios no nos lo dice. Apocalipsis 7:9 profetiza acerca de este grupo: dice que “nadie podía contar”, ¡en parte porque ese número depende de nosotros! Cuanto más eficaces seamos hoy en llevar a cabo la Obra de Dios y difundir Su verdad, más personas se arrepentirán en la Tribulación. (Lea mi artículo de mayo-junio de 2019 de la Trompeta “Aprenda la lección de la ‘Gran Multitud” en https://www.latrompeta.es/1/7ph8b.)

¿Cuánto vale eso? Una vez que alguien se arrepiente, será protegido de ese horrible sufrimiento. Recibirá una esperanza viva y llegará a conocer a su Creador. Su apoyo a la Obra de Dios podría salvar a un padre de perder a un hijo, o a una esposa de perder a su esposo. ¡Su apoyo podría ayudar a las personas a comenzar el invaluable proceso de nacer en la Familia de Dios!

Pero la trágica realidad es que ¡la mayoría del pueblo de Dios se ha apartado de hacer esta Obra! Dios quiere que tengan suficiente amor para advertir al mundo acerca de la Gran Tribulación. El fracaso de los laodicenos en advertir al mundo está costando vidas humanas, y Dios los responsabiliza (Ezequiel 33). No es de extrañar que Dios les diga en Malaquías 3:9 que han robado al mundo entero (como se lee en el hebreo original). Al fallar en hacer la Obra de Dios, han cometido un crimen monstruoso. Debido a ese pecado grave, ¡esas personas se convertirán en víctimas del mismo poder sobre el que deberían estar advirtiendo!

Jeremías 1:16 dice: “Y a causa de toda su maldad, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a dioses extraños, y la obra de sus manos adoraron”. Esta gente ha dejado a Dios. Eso debe referirse al pueblo de Dios, Su propia Iglesia.

Las mismas personas que deberían estar advirtiendo al mundo sobre esta Tribulación venidera necesitan ellas mismas ser advertidas: ¡están a punto de quedar atrapadas en medio de esta pesadilla!

Note tres pecados destacados en Jeremías 1:16: además de dejar a Dios, estas personas se han vuelto a dioses falsos, y han adorado sus propias obras y creaciones.

¡El pueblo de Dios debería estar obedeciendo apasionadamente a Dios y apoyando Su Obra! ¡Pero muchos de ellos están, en cambio, adorando la obra insignificante de sus propias manos! Son egocéntricos y de mente estrecha. ¡Qué vanidad!

‘Anda y clama’

En Jeremías 1:17-18, Dios habla directamente a Su profeta: “Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande (…) contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra”. Esta es una confrontación intensa a la que Dios lo está lanzando. Hacer la Obra de Dios nunca es fácil. Esa es otra razón por la cual tantas personas se rebelan contra ella. Debemos amar a Dios más que a nuestra propia comodidad e incluso a nuestras vidas.

Sin embargo, Dios promete librar a Su profeta para que pueda hacer el trabajo. “… yo estoy contigo, dice [el Eterno], para librarte” (versículo 19). Dios tiene una Obra fiel hoy que está apoyando a Su profeta del tiempo del fin. ¡Podemos reclamar esta promesa de protección de Dios!

Jeremías 2 comienza a entrar en el mensaje que Dios quiere que Su profeta entregue. Dios le dice: “Anda y clama a los oídos de Jerusalén…” (versículo 2). Dios instruye a Su profeta “Anda y clama” este mensaje “a [sus] oídos”. Hay una comisión aquí para el pueblo fiel de Dios de entregar este mensaje. Este es un tema importante que debemos recordar a lo largo de estos capítulos.

Aquí hay dos grupos. Uno está apoyando la publicación de esta advertencia; el otro la está recibiendo. ¿En qué grupo está usted?

De nuevo, la gran mayoría del pueblo de Dios en esta era de la Iglesia no está cumpliendo con su responsabilidad de hacer la Obra de Dios. Están fracasando en advertir a Israel y al mundo, y fracasan en explicar sobre el hermoso mundo por venir. Esa es una trágica realidad de nuestros días.

En estos capítulos de Jeremías, y en muchos otros lugares de las Escrituras, se ve a Dios corrigiendo a aquellos de Su pueblo que están fracasando en hacer Su Obra, y ordenándoles a aquellos que sí están haciendo Su Obra exactamente lo que Él espera de ellos.

¡Cada uno de nosotros tiene una grave responsabilidad de encontrar la Obra de Dios y darle nuestro 100%, nuestro apoyo de todo corazón!

Estados Unidos, un país ignorante

¡Cuán desesperadamente necesita el mundo esta advertencia! No tienen idea de que están a punto de ser atacados y conquistados.

El resto de la visión de Jeremías aquí detalla cómo vendrá este ataque.

“Y tú, destruida, ¿qué harás? Aunque te vistas de grana, aunque te adornes con atavíos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas; te menospreciarán tus amantes, buscarán tu vida” (Jeremías 4:30). Recuerde, el libro de Jeremías fue escrito específicamente para este tiempo del fin (Jeremías 30:1-9). En este revelador versículo, Dios se dirige a Israel (Jeremías 4:1), principalmente a EE UU y Gran Bretaña de la actualidad.

¿Quiénes son nuestros “amantes” hoy? Debemos saberlo, porque estos amantes ¡buscarán nuestra vida para destruirnos! Si tenemos aunque sea una pizca de temor divino, ¡el versículo 30 debería infundir terror en nuestros corazones!

Otras profecías muestran qué nación usará Dios para castigar al Israel de hoy. En Isaías 10:5-7, Dios llama a los asirios “vara y báculo de mi furor”, el arma que Él usará para castigar a una “nación pérfida”, Israel. Recuerde, el libro de Isaías también fue escrito precisamente para el tiempo del fin (Isaías 30:8). ¿Quiénes son los asirios de la actualidad? Hemos probado durante años que Asiria es Alemania.

Usted no puede entender tales profecías del tiempo del fin si no conoce la identidad de Israel y Asiria de la actualidad. El hecho de que la Iglesia de Dios revele estas claves de la profecía es una indicación de dónde está trabajando Dios, ¡porque estas profecías deben ser proclamadas ahora, antes de que todo esto ocurra!

Alemania es el instrumento de Dios para despertar a las naciones de Israel y a la Iglesia de Dios. Otras profecías muestran que Alemania liderará un temible imperio europeo. ¡Vemos esto formándose hoy en Europa!

Sin embargo, asombrosa y vergonzosamente, ¡las naciones de Israel han elegido a Alemania como su “amante”! Y Alemania nos traicionará, como lo ha hecho a menudo en el pasado. Y “buscarán tu vida”. ¡Destruirá a las grandes naciones de Israel a menos que nos arrepintamos!

¡Dios desprecia esta relación! En la antigüedad, Él eligió a Israel para liderar al mundo en Su camino de vida. No eran el “pueblo favorito” de Dios; Dios no hace acepción de personas (Romanos 2:11). Fueron elegidos para hacer un trabajo, el trabajo más importante en la Tierra.

En la antigüedad, los israelitas fracasaron. Hoy ese fracaso es mucho peor. ¡Israel no sólo ha despreciado a Dios, sino que también hemos tomado la gran riqueza y las bendiciones de la primogenitura que Él nos dio y las hemos utilizado para enseñar al mundo la rebelión contra Dios!

Israel fue elegido para ser la esposa de Dios y para confiar en Él, ¡no en otras naciones! Casi se puede sentir la vehemente emoción de Dios en Jeremías 4:30: el mismo sentimiento que tiene un esposo amoroso cuando su hermosa esposa comete adulterio, ¡pero un millón de veces peor!

Tocad trompeta

¡Dios quiere un toque de trompeta —una advertencia fuerte, dramática y sobrecogedora— saliendo de Su Iglesia! En el Israel del Antiguo Testamento, el sonido de la trompeta a menudo señalaba la guerra. ¡El toque de trompeta hace sonar la alarma de guerra, invasión y cautiverio! Debería hacer temblar a la gente.

“Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalén, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Bet-haquerem; porque del norte se ha visto mal, y quebrantamiento grande. Destruiré a la bella y delicada hija de Sion” (Jeremías 6:1-2). Jerusalén es un tipo de todo Israel, incluyendo Gran Bretaña y EE UU. La trompeta de advertencia debe tocarse en Tecoa, una ciudad de Israel justo a las afueras de Jerusalén. Bet-haquerem es un lugar alto en el área de Tecoa.

Dios quiere que le advirtamos a todas las naciones de Israel en un tiempo de gran urgencia. ¡Israel y muchos del propio pueblo de Dios están dormidos! Debemos hacer todo lo que podamos para tocar la trompeta y advertir a la gente de lo que viene muy pronto sobre Israel.

¿De qué es la advertencia? “Quebrantamiento grande” en este tiempo del fin viniendo del norte. Esto se refiere al “rey del norte”, mencionado en Daniel 11:40-41, Jeremías 1:15 y muchas otras profecías, causando gran tribulación, ¡el peor sufrimiento jamás visto en la Tierra! (Daniel 12:1; Mateo 24:21-22). La “señal humo” simboliza la destrucción nuclear. ¡Este enemigo está a punto de venir, a menos que nos arrepintamos!

“¡Miseria y desolación vienen sobre ti!”, advierte este pasaje. “Ellos plantan sus tiendas alrededor de ti (…) ¡Proclaman guerra contra ella, montan y suben a los fuertes! (…) ¡Se levantan de noche y destruyen sus palacios!” (Jeremías 6:3-5; traducción nuestra de la versión Ferrar Fenton).

En el versículo 6, es Dios mismo quien dirige este asedio. ¿Por qué? “Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así ella nunca cesa de manar su maldad; injusticia y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida” (versículo 7). Sus pecados son abrumadores, ¡una corriente interminable!

“Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra inhabitada” (versículo 8). Si no atendemos el mensaje de Dios, Él se aparta de nosotros. ¡Esa es la peor noticia posible! Entonces la tierra de Israel se vuelve desolada, “tierra inhabitada”. Esto significa aniquilación nuclear. Después del ataque, el resto de nuestro pueblo será removido de su propia tierra como esclavos.

Dios está corrigiendo a las naciones de Israel por sus pecados. Si no atienden, se dirigen hacia el cautiverio y la muerte. ¡Eso hace que este mensaje sea crucial para su supervivencia! Deben saber por qué Dios está enviando esta corrección.

Sin avergonzarse

La obra de tocar la trompeta no es sólo una advertencia sobre ejércitos inminentes. “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado” (Isaías 58:1).

Dios está enviando a Alemania “contra una nación pérfida, y sobre el pueblo de mi ira” (Isaías 10:6). Dios está lleno de ira contra los israelitas de hoy debido a su flagrante hipocresía. ¡Se consideran a sí mismos divinos y justos, mientras llevan al mundo a los pecados de Sodoma y Gomorra! Nunca antes el mundo había visto una inmoralidad tan detestable e inexplicable como en las naciones de Israel, ¡el mismo pueblo que fue elegido para conducir al mundo a Dios! Actuamos como justos, en lugar de ser justos. A menos que nos arrepintamos, ¡Dios nos pisoteará como al lodo de las calles!

“¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aún saben tener vergüenza…” (Jeremías 6:15). Moral y espiritualmente, las naciones modernas de Israel están inmersas en el pecado sexual. Se han saciado de perversión, pornografía e inmundicia, y no se avergüenzan. De hecho, ¡EE UU transmite y difunde esa basura por todo el mundo mucho más que cualquier otra nación! Promovemos el “matrimonio” entre personas del mismo sexo y el transgenerismo, y presionamos a otras naciones para que acepten estas perversiones. ¡No se puede hacer que esta gente se sonroje!

Mucha gente piensa que Dios está feliz con nuestras naciones en la actualidad. Incluso el pueblo fiel de Dios, que puede ver claramente que este mundo es malvado, a veces carece de la intensidad de sentimiento que Dios tiene. ¡Necesitamos despertar y reconocer lo que Él piensa de nuestros pecados! Él nos eligió para conducir al mundo a guardar Su Palabra y Su ley. En cambio, ¡conducimos al mundo a rechazar la Palabra de Dios y a quebrantar Su ley!

Los matrimonios y las familias fuertes son la fortaleza fundamental de cualquier nación. Las drogas y la pornografía destrozan la familia y destruyen los valores divinos de nuestras naciones. Nuestro pueblo está al borde de una destrucción repentina.

Considere el punto de vista de Dios sobre nuestra sociedad expresado en Jeremías 7. El Valle de Hinom es infame como el lugar bíblico del sacrificio de niños. Jeremías registró que los judíos “han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón” (versículo 31). Dios condena severamente esta horrible práctica.

¡Dios dijo que el Israel moderno es tan malo como los paganos que arrancaban los corazones de sus propios hijos y los ofrecían en un altar idólatra! Nos consideramos a nosotros mismos civilizados y sofisticados. Pero mire la realidad, y verá el punto de vista de Dios: ¡nuestras naciones son culpables de un monstruoso sacrificio de niños!

¡EE UU aborta aproximadamente 1 millón de bebés cada año! Eso es un promedio de casi 1 bebé cada 30 segundos. ¡El antiguo Israel nunca se acercó al asesinato en esa escala!

Nuestros hijos enfrentan una sociedad saturada de sexo perverso. La mayoría de ellos se encontrarán con la pornografía antes de entrar en la adolescencia. Cuando no les damos instrucción moral, ni una visión edificante, los sacrificamos a la lujuria sexual y la fornicación. Les damos acceso ilimitado y sin filtros a Internet, ¡donde pueden toparse con algunas de las peores perversiones que la humanidad ha creado jamás! También sacrificamos a nuestros hijos a la música demoníaca y las drogas. En las naciones de Israel, ¡esto sucede antes de que a nuestra juventud se le enseñe a usar sus mentes!

Enseñamos que las relaciones homosexuales y el “matrimonio” entre personas del mismo sexo son normales. Cientos de adolescentes estadounidenses se mutilan y se castran en nombre de la ideología progresista. ¡Dios llama a esto una abominación! (Levítico 18:22; 20:13). Él es apasionado por proteger a las familias y a los niños, y se enoja profundamente por las influencias que las socavan y degradan. El matrimonio y la familia son enormes dones de Dios que iluminan Su inspirador plan maestro para los seres humanos. ¡Los movimientos homosexual y transgénero son un ataque total al evangelio del Reino de Dios! Por eso no debemos ser indiferentes acerca de este importante tema. Debemos llegar a ver el punto de vista de Dios.

En el mundo de hoy, la perspectiva de Dios es ignorada, incluso ridiculizada. El desprecio que la gente tiene por la verdad, la bondad, la moralidad, los valores bíblicos y la revelación —incluso la historia, la experiencia humana, la tradición y los simples hechos— ¡es impactante y vergonzoso!

El resultado es toda una generación de jóvenes enfermos. En EE UU, más del 40% de la Generación Z ha sido diagnosticada con una condición de salud mental. En una encuesta de 2023, el 40% de los estudiantes de secundaria de EE UU dijeron que estaban persistentemente tristes o sin esperanza. Una cuarta parte de las adolescentes de EE UU tiene un plan de suicidio. ¡Aproximadamente el mismo número se ha cortado o herido deliberadamente!

¿Ve por qué Dios tiene que intervenir urgente y contundentemente? ¿Ve por qué se debe difundir un mensaje de trompeta?

Sin embargo, ¿quién está enviando esta advertencia? En muchos casos, ¡las Iglesias de este mundo celebran esta perversión destructiva!

Justo después de condenar las actividades que ocurrieron en la antigüedad en el valle de Hinom, Jeremías escribió: “Por tanto, he aquí vienen días, ha dicho [el Eterno], en que no se diga más, Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Tofet, por no haber lugar” (Jeremías 7:32). La última cláusula profética de este versículo se ha cumplido. Hoy, los lados del valle están salpicados de tumbas. Pero esto es sólo un pequeño anticipo de la agitación global y el sufrimiento que se avecinan, en este tiempo justo antes de que Jesucristo regrese.

Sangre en sus manos

“Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos”, dice Dios en Jeremías 6:17. Cuando Dios pone un atalaya sobre nosotros para tocar la trompeta de advertencia, ¡más nos vale prestar atención! ¡Está leyendo el mensaje de un atalaya en este momento! Hoy la Iglesia de Dios Filadelfia advierte a la propia Iglesia laodicena de Dios, a las naciones de Israel y al mundo. Esa es nuestra obra. Pero nuestra gente dijo: “No escucharemos”. Por eso, si no nos arrepentimos, Dios nos castigará como ninguna otra nación ha sido castigada.

¿Qué les sucede a aquellos a quienes Dios ha llamado para apoyar Su Obra de atalaya si no advierten?

Ezequiel describe una advertencia de atalaya que va a Israel. “Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano” (Ezequiel 33:8).

Si el pueblo que Dios llamó fuera de este mundo y a quien le dio esta visión no proclama Su mensaje al mundo, perderán su propia sangre. Además de eso, ¡serán culpables de la sangre de aquellos a quienes debieron advertir!

¡Deténgase y piense sobre eso! ¿Lo llamó Dios a usted para apoyar Su mensaje de advertencia? ¿Está usted apoyando ese mensaje? Si no, ¡Dios lo hace responsable de la sangre de toda esa gente! Dios juzgará a Su pueblo por ese fracaso, y “¡horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Hebreos 10:30-31).

Dios es misericordioso. Incluso aquellos laodicenos que entren en la Tribulación debido a su fracaso en advertir tendrán la oportunidad de arrepentirse. ¡Pero deben volver a este mensaje de advertencia! Tendrán que advertir a sus captores acerca de la destrucción que se avecina sobre ellos (Salmos 137:3; Ezequiel 12:15-16).

Si usted ha sido llamado hoy y quiere estar en la Familia de Dios, no hay forma de escapar de su obligación de apoyar esta Obra de advertencia. ¡Es mucho, mucho más fácil publicar este mensaje de advertencia hoy de lo que será en la Tribulación!

¿Advertirá alguien más?

Algunos laodicenos todavía afirman estar haciendo la Obra de Dios. En realidad, están haciendo su propia obra. Incluso Apocalipsis 3:15 confirma eso.

Dios no tiene cinco o seis obras diferentes. ¡Él tiene una obra que cualquiera puede encontrar si conoce al verdadero Dios!

¿Dónde está la única Iglesia que Dios gobierna? ¿Dónde está la única Obra que Dios está haciendo?

Otras Iglesias afirman estar publicando un mensaje de advertencia, pero ¿realmente lo hacen?

Conozco otros tres grupos que surgieron de la Iglesia de Dios Universal que producen revistas periódicas. Revisando sus ediciones del año pasado mientras terminaba este libro, está claro que ninguno de ellos tiene mucho interés en un mensaje de advertencia.

Hay un grupo que no ha publicado nada sobre estas profecías en sus revistas desde hace al menos 12 meses. No hay mención de la identidad de Alemania como Asiria. Lo más cercano a lo que llegan es un artículo sobre un discurso de la primera ministra danesa diciendo que Europa tiene cinco años para rearmarse. Pero no contiene versículos de la Biblia, ni profecía, ¡ninguna advertencia!

Otro grupo menciona la identidad bíblica de Alemania casi de pasada entre una lista de cosas a observar.

El tercer grupo es incluso peor. Le dicen a sus lectores que Asiria “puede representar proféticamente al poder del norte del tiempo del fin en Europa”, pero no están seguros.

La misma edición declara: “por el momento, el poder de EE UU en el mundo permanece a la vanguardia por mucho, con otras naciones y bloques internacionales de poder, incluyendo la Unión Europea, significativamente por detrás.

“Eso nos hace saber que, aunque hay señales de advertencia, el fin aún no ha llegado. (…) Parece que las cosas continuarán con Estados Unidos en la cima por un tiempo”.

La misma edición de la revista contiene un artículo sobre la Gran Tribulación y el regreso de Cristo: “Con el vasto poder de Estados Unidos en la escena mundial hoy en relación con otras naciones, esta calamidad parece aún un tanto lejana”, dice. Mientras tanto, para Europa, “parece que tomará algún tiempo volver a una asociación Iglesia-Estado”. Otro artículo más afirma: “Parece que el dominio de EE UU en el escenario mundial continuará por un buen tiempo más”.

¡Eso no es advertir al mundo, es adormecer a la gente!

Durante el mismo período, hemos publicado dos artículos de portada en la Trompeta de Filadelfia advirtiendo sobre la inminente amenaza de Alemania, junto con muchos artículos destacados. Mi hijo saca a relucir esta amenaza muchas veces por semana en su programa de noticias, Trumpet Daily. Incluso el Atlantic publicó un artículo, “La nueva máquina de guerra alemana”, ¡que fue más contundente que cualquier cosa producida por estos grupos laodicenos!

Miembros de estos grupos rutinariamente les dicen a nuestros ministros que les gusta el mensaje profético que viene de la idf. Sin embargo, no están en la idf, y no están apoyando esta Obra. ¿Por qué? Ven la necesidad de tal mensaje, y ven que su organización no está enviando uno, pero ¡no ven esa necesidad con suficiente urgencia! Si lo hicieran, ¡apoyarían este mensaje!

Los laodicenos serán sumidos en la Tribulación porque no están haciendo la Obra de Dios. Pocos pecados son más serios que cuando la propia Iglesia de Dios falla en hacer Su Obra. Los laodicenos serán castigados teniendo que dar sus vidas en la Gran Tribulación.

‘Uno de cada ciudad’

Dios le dice a los laodicenos: “Convertíos, hijos rebeldes, dice [el Eterno]; porque yo soy vuestro esposo…” (Jeremías 3:14). Él no se ha olvidado. Jeremías se dirige a la Iglesia, la esposa “rebelde” de Cristo. El único Israel con el que Dios está casado hoy es el Israel espiritual, la Iglesia (véase Apocalipsis 19:7). ¡Esta relación es extremadamente importante para Él!

Jeremías 3:14 continúa hablando de la Iglesia de Dios: “y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion”.

Este versículo describe hermosamente cómo se ha edificado la Iglesia de Dios de Filadelfia: Dios ha tomado “uno de cada ciudad, y dos de cada familia”. Así es como Dios está llevando a cabo Su Obra del tiempo del fin.

Esta Iglesia tiene miembros en esta situación en todo el mundo, incluyendo muchas ciudades con sólo una persona. Ese es un desafío difícil. Pero debemos ser lo suficientemente fuertes para hacer todo lo que podamos para ayudar a la Obra de Dios aunque estemos solos, ¡sólo uno en una ciudad! Si Dios llama a una persona de una ciudad, Él sabe que ese individuo puede permanecer firme solo. Y en una familia en la que Él llama a dos, eso puede ser un reto aún mayor porque puede provocar una división familiar.

¿Puede usted caminar solo, con Dios? Cada persona debe caminar por su fe, luego edificar más fe. ¡Cuán precioso para Dios es un hombre de fe, una persona que puede seguir a Dios mientras toda su ciudad se rebela! Estos santos pueden mantenerse solos mientras sirven a Dios. Son los guerreros más nobles del tiempo del fin de Dios.

Puede que usted sea “una persona de una ciudad”, ¡pero sepa que Dios está detrás de usted y va a tener un impacto en la Obra de Dios! Cuando Dios lo llama a usted, le dará poder —¡verdadero poder!— y cierta autoridad para gobernarse a sí mismo y ayudar a Su Obra.

Necesitamos a todos los miembros. ¡Cada miembro tiene que darse cuenta de que Dios lo ha llamado a contribuir a la Obra y a dar y a servir dondequiera que pueda! Quizás sea sólo por sus oraciones intensas y ayunos por esta Obra. Sea cual sea su contribución, usted puede ser un miembro valioso con todo el poder de Dios respaldándole.

Esta es la prueba definitiva para la esposa del tiempo del fin de Cristo: ¿seguirá a su Esposo cuando la mayoría de la Iglesia de Dios se está rebelando? Ella debe responder a Cristo y advertir a los laodicenos por su Esposo. Este es un pequeño remanente, la voz de Dios clamando en un desierto de confusión religiosa. ¡Es una “manada pequeña”, una fracción del tamaño que sería si no fuera por la traición y el fracaso espiritual de la mayoría del pueblo de Dios! Esta mayor de todas las tragedias revela cuán difícil es hacer la Obra de Dios.

¿Puede enfrentar las pruebas y dificultades de hacer la Obra de Cristo y saber que su Esposo lo protegerá? Recuerde, ¡la recompensa por hacerlo es gloriosa más allá de las palabras! Dios está ahora preparando a Su Esposa para gobernar y unir a las naciones de Israel. Entonces Israel será usado para conducir al mundo —“todas las naciones”— a Dios (versículo 17). Después de eso, el trono de David gobernará sobre todo el universo (Isaías 9:6-7).

¡La Esposa de Cristo será reyes-sacerdotes en Su sede mundial! (Apocalipsis 3:12; 5:10). Ella compartirá el trono de David con Él. “Uno de cada ciudad, y dos de cada familia”, ¡conduce a este magnífico futuro! Ahora es el momento de prepararse.

Dios nos llama a usted y a mí a hacer grandes cosas. ¡Deje que Él le guíe a donde sea que necesite ir!

‘Os daré pastores’

En medio de todo el fracaso en Su Iglesia durante esta era, mire esta alentadora promesa de Dios: “Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jeremías 3:15).

La gran mayoría del pueblo de Dios se ha apartado. Pero para aquellos que aceptan la corrección de Dios y le responden, ¡Él promete cuidar de ellos! Habrá una Obra. ¡Habrá ministros fieles para pastorearlos y alimentarlos!

Esta profecía se está cumpliendo en este momento en la Iglesia de Dios de Filadelfia. Este pequeño remanente tiene pastores conforme a Dios que suministran el conocimiento y entendimiento de Él. ¡Gracias a Dios por Sus ministros fieles!

En medio de este pasaje sumamente correctivo, los versículos 16-18 dan un hermoso escenario del Milenio. En ese tiempo, el arca del pacto física que representaba la presencia de Dios en Israel antiguamente será olvidada, ¡porque Jesucristo estará aquí, en gloria, gobernando desde Jerusalén!

“En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de [el Eterno], y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de [el Eterno] en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón” (versículo 17). ¡Piense en el contexto! Esta visión es dolorosamente conmovedora y contrasta con la condena de la falta de fe del pueblo de Dios en la actualidad. Dios hace una pausa de Su corrección y piensa con anhelo en esta visión utópica. “Yo pensaba cómo te pondría entre mis hijos, y te daría la tierra deseable, la rica heredad de las naciones. Y pensé que me llamarías, Mi Padre, y no dejarías de seguirme” (versículo 19; traducción nuestra de la Revised Standard Version). De nuevo, ¡este pasaje revela muchísimo acerca de Dios y Sus emociones hacia Su Familia!

Tristemente, la profecía de Jeremías regresa abruptamente a la amarga realidad de lo que la mayoría de Su pueblo realmente le ha hecho: “Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice [el Eterno]” (versículo 20).

De nuevo se ven dos grupos a los que Dios se dirige aquí: a uno lo está dirigiendo para hacer Su Obra, al otro lo está corrigiendo por no hacer Su Obra. El amor de Dios por ambos grupos es evidente en todo momento, aunque también está profundamente decepcionado y enojado con el segundo grupo.

Dios lo hace a usted, individualmente, responsable del mensaje que respalda o deja de respaldar. Cada uno de nosotros necesita examinarse para asegurarse de que estamos dando nuestro apasionado apoyo a la Obra de Dios. ¿Está usted apoyando un mensaje de advertencia? ¡Su vida física, y su vida eterna, dependen de la respuesta!