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(TOM BRENNER/GETTY IMAGES)

Lo que las elecciones ya nos han mostrado

Todos están aguardando ansiosamente por el resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Esos resultados y su legitimidad, darán a los estadounidenses y al mundo una idea de lo que está por venir. Pero cuando uno lo piensa bien, la víspera de estas elecciones ya nos ha mostrado todo lo que necesitamos ver.

Una de las mayores revelaciones de los últimos años ha sido cuán poderosas y prejuiciosas son las élites estadounidenses. Los principales periodistas, comentaristas, celebridades y ejecutivos tecnológicos norteamericanos solían presentarse como apolíticos, tolerantes, justos y no demasiado poderosos. Pero ellos se quitaron esa fachada durante las campañas de Barack Obama en 2008 y 2012. En 2016, los estadounidenses comunes reaccionaron contra su parcialidad muy fuertemente, y eligieron a Donald Trump. En 2020, las élites contraatacaron, derribando todas las barreras tradicionales, morales, éticas, políticas o legales en su obsesivo empeño por ponerle fin a la presidencia de Trump.

Los ejemplos de esta realidad están a nuestro alrededor. Uno de los más vívidos es lo que le acaba de pasar a Glenn Greenwald en Intercept.

Greenwald es conocido por sus reportajes de investigación al gobierno federal. Él era un abogado que litigó casos de derecho constitucional y derechos civiles, y luego se convirtió en un escritor político. Sus puntos de vista personales son muy liberales, al igual que gran parte de sus escritos, pero se forjó un nombre por sí mismo publicando información que reflejaba negativamente no sólo a los republicanos sino también a los demócratas. Es mejor conocido por informar sobre el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional a los estadounidenses durante la administración de George W. Bush, y acerca del masivo y escandaloso programa prism [programa clandestino de vigilancia electrónica operado por la Agencia de Seguridad Nacional] durante la administración de Obama. Después el ayudó a fundar Intercept en 2014.

Él renunció la semana pasada.

Ha sido un divorcio complicado. En su carta de renuncia Greenwald escribió que los editores de Intercept censuraron un artículo que él escribió exponiendo los negocios de Joe Biden como vicepresidente. Él dijo que sus editores se negaron a publicar su artículo a menos que él eliminara “todas las secciones que criticaban al candidato presidencial demócrata, Joe Biden, el candidato apoyado vehementemente por todos los editores de Intercept que proceden de Nueva York, involucrados en este esfuerzo de supresión”.

¡Los editores incluso dijeron que le prohibían publicar su artículo en ninguna otra publicación! Greenwald trató de colaborar con los editores, proponiendo que escribieran un artículo de seguimiento al suyo para que los lectores pudieran decidir por sí mismos. Pero él fue silenciado. “Los medios de comunicación modernos no difunden la disidencia”, dijo Greenwald. “Ellos la anulan. Así que censurar mi artículo en lugar de contra argumentarlo, fue el camino que eligieron los editores a favor de Biden”.

Greenwald es uno de los pocos periodistas que defiende las protecciones constitucionales como la libertad de prensa. De hecho, él ayudó a establecer Intercept como un medio para denunciar la corrupción en las agencias de inteligencia gubernamentales. ¡Ahora él ve que muchos en los medios de comunicación están trabajando juntamente con muchos de estos agentes gubernamentales corruptos!

“Las patologías, la intolerancia y la mentalidad represiva que produjeron el extraño espectáculo de ser censurado por mi propio medio de comunicación, no son de ninguna manera exclusivas de Intercept”, escribió Greenwald. “Estos son los virus que han contaminado virtualmente a todas las organizaciones políticas de centro-izquierda, las instituciones académicas y las salas de redacción”.

Para Greenwald, la decisión por parte de Intercept de eliminar el reportaje sobre Biden fue la gota que colmó el vaso. “La brutal censura de esta semana a mi artículo sobre los materiales de Hunter Biden y la conducta de Joe Biden respecto a Ucrania y China, al igual que mi crítica del intento de los medios de comunicación por estrechar filas con Silicon Valley y la ‘comunidad de inteligencia en una unión profundamente impía’, a fin de suprimir esas revelaciones, erosionó la última justificación a la que me podía aferrar para quedarme”.

Cuando pensamos profundamente en lo que Greenwald está diciendo aquí, resulta ser algo verdaderamente aterrador. Los medios de comunicación, los de la alta tecnología [Big Tech] y la comunidad de inteligencia estadounidense, todos están trabajando juntos. Es una alianza radical de izquierda que es fundamentalmente anti EE UU.

La semana pasada, Greenwald apareció en el programa de Fox News, Tucker Carlson Tonight, para hablar acerca de su renuncia. Él dijo: “Ésta es la verdadera historia de los últimos cuatro años de la administración de Trump, y eso es que en la izquierda durante mucho tiempo hubo un saludable escepticismo de la cia y hubo mucho activismo anti-guerra en los años de Bush y Cheney. Todo eso ha desaparecido. Y la razón por la que ha desaparecido es porque la cia desde los primeros días de la administración de Trump, incluso antes que él asumiera el cargo, se dedicó a sabotear su administración, porque Donald Trump cuestionó sólo unos pocos de sus hechos y eso no se puede hacerse en Washington; quienquiera que lo haga debe ser destruido. Y así, la cia y los agentes del ‘Estado Profundo’ se convirtieron en héroes de la izquierda liberal, la gente que apoya al Partido Demócrata. Ellos están ahora en perfecta unión con los neoconservadores, los operativos de Bush-Cheney, la cia, Silicon Valley y Wall Street. Esa es la unión del poder, junto con los principales medios de comunicación que respaldan plenamente al Partido Demócrata, el cual es probable que se apodere de al menos una rama del gobierno, sino de todas, en las próximas elecciones. Y esa es una propuesta muy alarmante porque ellos son autoritarios; creen en la censura y en la supresión de información que los exponga a cualquier tipo de crítica”.

Greenwald dijo que cofundó a Intercept para servir como un órgano vigilante de las agencias de inteligencia de Estados Unidos. Ahora, su propio medio de comunicación está en esa “unión del poder” que es el Estado Profundo. Y el objetivo de éste es destruir a Donald Trump.

Greenwald continuó explicando que la ley en EE UU le prohíbe al departamento de seguridad nacional enfocarse en objetivos domésticos. Claramente, el trabajo de ellos no incluye el estar motivados por la política o el estar activamente difundiendo propaganda. Pero, Greenwald dice: “Vaya a cualquiera de esas otras televisoras, o tome la página de opinión de cualquiera de los principales periódicos, y todo lo que verá son ex miembros de la cia, del dj, del fbi, del nsa, diciéndoles a los estadounidenses lo que deben creer. Se han infiltrado en los medios de comunicación nacionales; lo hacen a través de fugas de información, lo hacen a través de operaciones clandestinas y a través de mentiras. Le alimentan propaganda al pueblo estadounidense de una manera que es increíblemente peligrosa sin importar qué ideología sea”.

Él tiene toda la razón. La administración de Obama enjuició a docenas de periodistas durante su tiempo en la Casa Blanca. Y los ataques continuaron mucho después de haber dejado el cargo.

¿Sabe usted por qué mucho de esto está siendo expuesto?

En el número de julio-agosto [mayo-junio en inglés] de 2018 de la revista 

la Trompeta, mi padre escribió un artículo destacado titulado: “Salvando (temporalmente) a EE UU de la izquierda radical”. Si le preocupa la tendencia de EE UU, ese artículo contiene las respuestas que usted necesita.

“Por ocho años bajo el presidente Obama”, escribió mi padre, “las fuerzas de la izquierda radical anduvieron en marcha, virtualmente sin restricción. Hasta los líderes republicanos se rindieron, ¡incluso después que tomaron el control del Congreso y tenían mucho poder para haber detenido al presidente [Obama]!”

“Donald Trump ha demostrado estar dispuesto a defender donde otros no lo han hecho. ¡Es notable ver cómo él resiste a esas fuerzas antipatriotas! Él ha inspirado a algunos otros líderes a desafiar la izquierda radical y ayudar a exponerla por lo que es”.

El presidente Trump está ayudando a exponer la podredumbre en Washington, D.C. Está inspirando a otros a luchar contra las fuerzas antipatriotas provenientes de adentro. Pero como hemos explicado muchas veces, el éxito del Presidente Trump sólo será temporal.

¿Y eso por qué? ¿Por qué haría Dios que un hombre entrara en la escena para salvar temporalmente a EE UU? ¿Por qué expondría él todo este mal y estas irregularidades? He aquí un extracto de otro artículo escrito por mi padre, en la revista la Trompeta de noviembre-diciembre de 2018:

“Así como hay un poder espiritual por detrás de esta fuerza destructiva en EE UU hoy, y hay una razón espiritual por la cual esta fuerza está siendo tan dramáticamente expuesta en este momento. Es porque Dios quiere que sea expuesta, y Él lo está haciendo”.

“Desde que Donald Trump se convirtió en presidente, se está descubriendo la profundidad de la ilegalidad y la corrupción que impregna el liderazgo de EE UU ayudado por los medios de comunicación nacionales. Como lo escribí en aquel artículo [mayo-junio de 2018]: ‘Ésta es corrupción a nivel profundo; ¡tan profundo que la mayoría de la gente ni siquiera lo creerá!’ Si Hillary Clinton hubiera ganado las últimas elecciones, ‘¡nada de esta corrupción habría salido a la luz!’ ¡Pero Dios quiere que sea expuesta! Él está salvando a EE UU temporalmente, y una de las razones es para exponer a este mal”.

“Estamos viendo clara y detenidamente qué es lo que la izquierda radical está dispuesta a hacer para tomar el poder y mantenerse en el poder”, escribí. “¡Ellos no tienen respeto por el estado de derecho! Creen que están por encima de la ley. ¡No es exagerado decir que tal desprecio por los principios fundadores de la nación es una amenaza para la república!”

El Presidente Trump hizo un comentario muy perspicaz en una entrevista con la revista Hill, publicada el 18 de septiembre. Hablando de la corrupción en el fbi que ha salido a la luz, él afirmó diciendo: “Espero ser capaz de poner esto como uno de mis logros más importantes, que he alcanzado con la ayuda de mucha gente buena (...) [el de] exponer algo que es realmente un cáncer en nuestro país”.

Dios quería que ese cáncer fuera expuesto. Todos nosotros necesitamos pensar seriamente en el por qué; ¡y en la responsabilidad que eso coloca sobre nosotros individualmente!

¡Dios quiere que el mal sea expuesto! Pero no lo hace para que la gente busque las respuestas en Donald Trump. ¡Él quiere que la gente vea el fracaso del gobierno humano! ¡Quiere que ese mal sea expuesto para que la gente lo vea, que se horrorice con eso y que se vuelva hacia Él! ¡La verdad innegable es que nuestras naciones han abandonado a Dios!

Fíjese en lo que mi padre escribió en el número de septiembre de 2020 de la revista la Trompeta: “Dios quiere que esta conspiración sea expuesta para darle a la gente una última oportunidad de arrepentirse. El resurgimiento temporal de EE UU está dándole a la gente un espacio de tiempo para arrepentirse, pero esa oportunidad se cerrará pronto. Finalmente, las advertencias son seguidas por las consecuencias de la inacción”.

Estados Unidos está en medio de un fuerte declive. ¡Ese declive sería aún más pronunciado si no fuera porque Dios intervino temporalmente para dar al pueblo nuestra última oportunidad de arrepentirnos! Si usted está leyendo esto, debe tomar esta advertencia en serio. ¿Acaso otros cuatro años del presidente Trump arreglarán realmente a EE UU? ¿Qué pasará después de 2024? ¡El tiempo es corto! 

Boletín, AD