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Vatican

Vincenzo Pinto/AFP/Getty Images

La última Cruzada (primera parte)

El rey del sur: capítulo tres

Continuación de Una alianza misteriosa (segunda parte)

Las Cruzadas fueron una serie de guerras “santas” católicas romanas para luchar por el control de la Tierra Santa en manos de los musulmanes. Ellos produjeron algunas de las batallas más sangrientas en la historia.

¿Alguna vez se preguntó cómo los católicos reconcilian esa carnicería “santa” con la Biblia, la cual declara, “no matarás”? ¿O cómo pueden ellos leer el Sermón del Monte y aún conducir al mundo religioso a derramar ríos de sangre?

Estas son llamadas las cruzadas cristianas. La etiqueta en sí misma es un engaño. Ante todo, fueron cruzadas católicas. Otras religiones cristianas tienen sus problemas, pero no los culpemos por lo que los católicos hicieron—y harán. Algunos antecedentes nos ayudarán a entender.

El papa Urbano II

En el año 622 d.C., los católicos pelearon y fueron derrotados en una cruzada contra los persas y los judíos. Unos 60.000 católicos fueron muertos, y 35.000 esclavizados. La caída de Jerusalén dejó al mundo católico, conmocionado y de luto.

Esta guerra dejó a los católicos amargados contra los judíos por el papel que ellos jugaron en la guerra. Mucho antisemitismo comenzó a causa de ello.

Algunos historiadores consideran que esta fue la primera cruzada. Pero las Cruzadas que mejor recordamos vinieron luego, comenzando en el siglo XI.

El Papa Urbano II desató a un salvaje ejército católico y dio inicio a estas posteriores cruzadas. Este ejército “justo” marchó unos 4.800 kilómetros para conquistar la Tierra Santa.

Aquí hay un extracto del libro Cruzadas, por Terry Jones y Alan Ereira, el cual llegó a ser una serie de televisión para la BBC: “Al convocar un ejército bajo la bandera de la cruz, el Papa estaba extendiendo el manto de la Iglesia por toda la cristiandad. Esa era la idea en el corazón mismo de la revolución papal; en lugar de iglesias locales separadas y en el centro de discretas comunidades, tenía que haber una iglesia suprema, gobernada por un papa supremo. La Cruzada iba a ser su expresión e instrumento” (énfasis mío en todo).

Ellos afirman que este pensamiento estaba en el corazón del papado. Los papas querían gobernar cualquier iglesia llamada cristiana. Por medio del Sacro Imperio Romano, ellos también intentaron repetidamente gobernar al mundo entero. Ellos han tenido éxito seis veces y están a punto de tener éxito nuevamente, por última vez, de acuerdo con la profecía bíblica. (Solicite nuestro libro gratuito El Sacro Imperio Romano en profecía).

Está profetizado que las iglesias protestantes van a ser traídas de regreso a la Iglesia Católica (Isaías 47). Mayormente esto será hecho por medio de derramamiento de sangre. Recuerde, este deseo de gobernar a toda la cristiandad está en “el corazón mismo de la revolución papal”. Eso significa que esta filosofía ha motivado a la Iglesia Católica por cerca de 2.000 años. Y ésta aún cree que las sangrientas y violentas cruzadas son justas. ¿Alguna vez se ha arrepentido realmente de esta historia condenatoria? La respuesta es no. Lo mejor que ha logrado es algunas disculpas vagas recientes.

La historia demuestra que la Iglesia Católica es una de las instituciones más belicosas jamás creada. Ésta no cree en una filosofía democrática. Rutinariamente y a menudo ha “convertido” gente por la espada. Y, sin embargo, este mundo parece no estar dispuesto a hacerle responsable de sus crímenes de guerra.

Los historiadores modernos han demostrado cuan estrechamente el Vaticano trabajó con los nazis. Y fue a través de la Iglesia Católica que la mayoría de los nazis importantes escaparon después de la Segunda Guerra Mundial. Esa historia está bien documentada. Nadie debería dudarlo. (Lea, The Unholy Trinity [La trinidad impía] por Mark Aarons and John Loftus, disponible en librerías).

¿Y no revela ese crimen que los católicos estaban profundamente involucrados con la máquina de guerra nazi? ¡Sólo un poco de evidencia lógica debería enseñarnos eso!

Este asunto es demasiado importante como para permitir que nuestras emociones se interpongan en el camino, ¡porque lo peor está aún por venir!

La última cruzada será la suprema inquisición de toda la historia. ¡Es tiempo que entendamos la sangrienta historia de las cruzadas y permitir que esta sea una advertencia!

El mundo parece ignorar casi completamente, sobre estos crímenes monstruosos.

El libro Jones y Ereira continúa: “el ejército de Urbano también rescataría a Jerusalén, el espiritual (y por lo tanto físico) centro del universo. Él esperaba que la Jerusalén redimida estuviera directamente gobernada por la Iglesia”.

“Todo hombre que se enrolaba en la lucha debía marcarse a sí mismo vistiendo una cruz, y lo más importante, comprometerse a continuar su camino hasta que haya alcanzado a Jerusalén”.

“`El método de Urbano de levantar este ejército fue completamente original; además del pago, él podría ofrecer el paraíso [al igual de los terroristas islámicos], y cualquiera que tomara parte se le perdonarían todos sus pecados. ‘Cualquiera que solo por devoción, no para ganar honor o dinero, vaya a Jerusalén a liberar la iglesia de Dios puede sustituir este viaje por toda penitencia’”.

Cualquier estudiante de la Biblia debería saber que sólo Dios puede ofrecer el Paraíso y perdonar los pecados. Pero ese es el gran problema con la mayoría de los cristianos: ¡Ellos ni creen ni obedecen a la Biblia!

El mundo entero, incluyendo el mundo religioso, está engañado (Apocalipsis 12:9). Enormes problemas como las Cruzadas continuarán hasta que confrontemos nuestro propio engaño.

Jones y Ereira concluyen: “Diciendo que llevar a cabo una empresa político militar lo haría a usted una mejor persona, borrando los pecados del pasado, Urbano había inventado una manera por la que cada persona podía interiorizar la política papal. Pelear por la causa del Papa no sólo era una obligación, lo hacía a usted justo. Con esa idea, se lanzó una acción política masiva. Con esa idea, nació la ideología. Con esa idea, la cruzada fue puesta en marcha. Urbano no entendió lo que él había hecho”.

Quizás este Papa no sabía lo que él había hecho. Pero lo que él comenzó condujo a un número de guerras indescriptibles y brutales entre católicos y musulmanes.

La verdadera tragedia es que el mundo, al igual que el Papa Urbano, aún no entiende lo que él hizo ni lo que la Iglesia Católica continúa haciendo. Sus verdaderas creencias salen a la superficie cuando gana el poder. Hoy, está construyendo el más grande poder que haya tenido. Si usted entiende su historia, su futuro es muy predecible; mucho más de lo que la mayoría de los historiadores creen. Agregue la profecía Bíblica a esa ecuación y verá que este mundo se enfrenta a un espectro aterrador. 

Continúa en La última Cruzada (segunda parte)

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