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Holocaust

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Alemania en la profecía (quinta parte)

Alemania y el Sacro Imperio Romano: capitulo cinco

Continuación de Alemania en la profecía (cuarta parte)

¿Qué podemos hacer?

Es obvio que Satanás va a aprovecharse de todo el odio que arde en Europa contra Estados Unidos e Inglaterra. Él va a agitar todo ese odio en un holocausto nuclear; un fuego encendido que difícilmente podemos imaginar. Necesitamos estar preparados para eso.

En Sofonías 2:1-3, dice: “Congregaos y meditad, oh nación sin pudor [el pueblo fiel de Dios], antes que tenga efecto el decreto, y [antes que] el día se pase como el tamo; antes que venga sobre vosotros el furor de la ira de [el Eterno], antes que el día de la ira de [el Eterno] venga sobre vosotros. buscad a [el Eterno] todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día del enojo de [el Eterno]”. Dios está diciendo que si Su pueblo es fiel a lo que han aprendido de Él, ¡pueden ser escondidos de los horrores que pronto vendrán sobre la Tierra!

¿Cuál es la clave para ser protegido? Pues, que debemos buscar a Dios antes que la Tribulación golpee. Esa es la fórmula para escapar. ¡busque a Dios ahora! “Buscad a [el Eterno] mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a [el Eterno], el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”. (Isaías 55:6-7).

La historia de Alemania y el Sacro Imperio Romano revela hacia dónde están llevando los eventos actuales en Europa. Lo que es más importante, las profecías de Dios nos dan una sinopsis acerca de lo que está a punto de ocurrir en Europa; y de cómo afectará al mundo entero. ¿Qué puede hacer usted antes de que sea demasiado tarde? Busque a Dios mientras pueda ser hallado.

Una unión impía

“... y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata...”.

¿Lo hemos olvidado?

Los siguientes son algunas citas muy gráficas y lamentables de un libro titulado Shoah, Una historia oral del Holocausto, por Claude Lanzmann.

En cuanto abrimos las tumbas, no pudimos evitarlo, todos rompimos en sollozos, pero los alemanes nos golpearon hasta casi la muerte. Tuvimos que trabajar a un paso muy intenso durante dos días, golpeados todo el tiempo, y sin herramientas. Los alemanes incluso nos prohibieron usar las palabras ‘cadáver’ o ‘víctima’. Los muertos eran bloques de madera, estiércol, absolutamente sin ninguna importancia. Cualquiera que dijera ‘cadáver’ o ‘víctima’ era golpeado. Los alemanes nos hicieron referirnos a los cuerpos como Figuren, es decir, como títeres, como muñecos, o como Schmattes que quiere decir ‘trapos’.

El jefe de la Gestapo en Vilna nos dijo que había 90.000 personas tiradas allí, y que no debería quedar absolutamente ningún rastro de ellos ….

En ese tiempo empezamos a trabajar en ese lugar que ellos llamaban Treblinka. Todavía no podía creer lo que había pasado allí al otro lado del portón, donde las personas entraban, todo desaparecía, y todo quedaba en silencio. Pero en un minuto lo descubrimos, cuando comenzamos a preguntarles a las personas que trabajaban aquí antes que nosotros, que qué les había ocurrido a los otros. Ellos dijeron: ‘Pues… ¿qué quieren decir con eso de que, qué es lo que ocurrió? ¿No saben? Todos ellos fueron asfixiados con gas, todos asesinados’. Fue imposible decir algo; nos quedamos como piedras. No podíamos preguntar qué había pasado con la esposa, con el hijo. ‘¿Qué quiere decir con esposa… con hijo? ¡Ya no hay nadie!’…

Así que, cuando 5.000 judíos llegaban a Treblinka, 3.000 estaban muertos en los carros. Se habían cortado las venas o simplemente habían muerto. A los que descargamos estaban medio muertos y medio locos. En los otros trenes que venían de Kielce [Polonia] y de otras partes, por lo menos la mitad estaban muertos. Nosotros los apilamos, aquí, aquí y aquí. Miles de personas amontonadas una encima de la otra en la rampa. Apiladas como madera. Además, otros judíos todavía vivos, esperaban allí por dos días: las pequeñas cámaras de gas ya no podían con la carga. Funcionaban día y noche en ese periodo.

Más personas seguían llegando, siempre más, a quienes no teníamos los medios para matarles. El alto mando tenía prisa de vaciar el gueto de Varsovia. Las cámaras de gas no daban abasto. Las cámaras de gas pequeñas. Los judíos tenían que esperar su turno por uno, dos y hasta tres días. Ellos presentían lo que les esperaba. Puede que no hayan estado seguros, pero muchos lo sabían. Hubo mujeres judías que por la noche les cortaban las venas a sus hijas, y después se las cortaban ellas. Otros se envenenaban ….

Los cadáveres tirados ahí eran removidos. Era el periodo de las viejas cámaras de gas. Dado que había tantos muertos (más de los que se podían evacuar), los cuerpos eran amontonados alrededor de las cámaras de gas y se quedaban allí durante días. Bajo este montón de cuerpos había un charco de tres pulgadas de profundidad, lleno de sangre, gusanos y estiércol. Nadie quería limpiarlo. Los judíos preferían que les dispararan a tener que trabajar allí. 

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