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iStock.com/CactuSoup, Melissa Barreiro/IDF

Salvando a Estados Unidos temporalmente

Estados Unidos bajo ataque: Capítulo tres

Continúa de “La ley bajo ataque (segunda parte)”.

Las tendencias destructivas de los años de Obama fueron mucho más peligrosas de lo que la mayoría pudo darse cuenta en ese momento. La gente ignoraba ingenuamente el alcance de la amenaza. Ni siquiera la mayoría de los líderes republicanos pudieron ver lo que estaban enfrentando: gente empeñada en destruir el gobierno de este país. ¡ Estábamos ante un gobierno —y una nación— al borde del colapso!

Entonces algo cambió abruptamente. En un resultado que conmocionó a los izquierdistas radicales y sorprendió a la mayor parte de la nación, Donald J. Trump ganó las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos.

La candidatura del Sr. Trump a la presidencia fue objeto de burla y mofa. Los medios de comunicación lo calificaron de espectáculo de chistes y payasadas. Las encuestas, incluso justo antes de las elecciones, lo mostraban muy por detrás de su oponente, Hillary Clinton. Sin embargo, de alguna manera, sucedió lo que muchos descartaron como imposible. Les mostraré que su victoria fue una intervención milagrosa de Dios.

Una vez que Donald Trump se convirtió en presidente, ocurrió algo más extraordinario. Su presidencia detuvo temporalmente las fuerzas que están destruyendo el país.

El objetivo declarado de la Sra. Clinton era continuar el legado de Barack Obama. Entonces, si ella hubiera llegado al cargo, las tendencias desastrosas de la presidencia de Obama habrían continuado y se habrían intensificado. ¡Mucha gente —incluido yo— cree que eso habría significado el fin de nuestra república constitucional!

Quiero mostrarle que la presidencia del Sr. Trump fue realmente profetizada en la Biblia. Su elección fue lo único que impidió que problemas aún peores derrumbaran a esta nación aún más rápidamente, ¡y Dios estaba detrás de ello!

Le mostraré algo más que puede resultarle impresionante: Dios profetiza que el Sr. Trump volverá al poder. La profecía nos dice lo que Dios piensa de la presidencia de Biden; pero también muestra que lo que Trump logre a su regreso resultará ser sólo una liberación temporal para la nación.

Los profetas anteriores

Pocas personas consideran confiable la profecía bíblica. Pero sin ella, simplemente no se pueden entender los acontecimientos actuales de Estados Unidos.

El Antiguo Testamento se divide en tres secciones principales: la ley, los profetas y los escritos. La sección de los profetas se compone de los profetas mayores y menores, así como de los profetas anteriores, que incluyen los libros bíblicos de Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, y 1 y 2 Reyes. Estos libros registran un amplio recorrido de la historia de la nación de Israel, desde el momento en que los israelitas entraron en la Tierra Prometida, pasando por la división de la nación en los reinos de Israel y Judá, hasta que ambos reinos fueron conquistados y esclavizados.

Los estadounidenses de hoy, y toda la gente en general, pueden conocer las verdaderas causas de los acontecimientos mundiales estudiando la profecía bíblica, incluyendo los profetas anteriores. Hay un mensaje especial en todos estos libros. Los profetas anteriores tratan principalmente de historia, pero se llaman profetas anteriores por una buena razón. Son libros escritos por profetas, y están llenos de profecías del tiempo del fin.

Mucha gente cree que los profetas anteriores sólo contienen historia, lo cual no es cierto, pero aun si lo fuera, tal contenido haría estos libros extremadamente valiosos. Muchas autoridades llaman a la historia nuestro maestro más eficaz. Esta afirmación contiene una gran verdad. Y la historia bíblica es el mejor de los maestros porque es la historia de Dios.

Hay una razón crucial por la que, de todos los montones de historia humana que Dios podría haber registrado y preservado milagrosamente, eligió esta historia. Los principios ilustrados aquí se aplican a todos los seres humanos. Pero también, debido a que los estadounidenses son descendientes directos de los israelitas (como se demuestra en Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía), esta historia es profecía para ellos específicamente.

La mayor parte de la historia registrada en estos libros es profética. Tal vez el principal ejemplo es la manera en que el estado de la religión del antiguo Israel determinaba el estado de la nación. Esta historia profetiza indirectamente lo que nos ocurrirá a los descendientes modernos de Israel y Judá si tenemos problemas religiosos similares. Muestra que si vivimos el mismo estilo de vida que nuestros antepasados, experimentaremos los mismos resultados, buenos o malos. De este modo, la historia profetiza el destino de las naciones: ¡ya sea su prosperidad o su colapso!

Pero los profetas anteriores son mucho más. Estos libros contienen muchas profecías directas de Dios. Contienen profecías fundamentales principalmente para los últimos días, nuestra generación actual. Estos libros contienen repetidas referencias al profetizado regreso de Jesucristo, por ejemplo. También contienen otras profecías directas que, como gran parte de la Biblia, siguen el principio de la dualidad: hay un cumplimiento antiguo y un cumplimiento en los últimos días, un tipo y un equivalente actual.1

Este material inestimable de los profetas anteriores está a nuestra disposición para que lo estudiemos y aprendamos de él. Son libros por lo que deberíamos tener un intenso interés.

Hay un acontecimiento en la historia del antiguo Israel que guarda un estrecho paralelo con lo que ha sucedido en Estados Unidos.

El rey Jeroboam II

Tras los reinados de los reyes David y Salomón, 10 de las 12 tribus de Israel se separaron de Judá y formaron una nación aparte, el reino de Israel. Su rebelión contra el trono de David, inspirada por su primer rey, Jeroboam i, resultó ser un error catastrófico. Israel nunca volvió a tener un rey justo, por lo que sufrió continuas maldiciones y, unos 200 años después, la conquista y el cautiverio.

Esta historia está registrada en 2 Reyes. Observe lo que 2 Reyes 14 registra sobre uno de los últimos reyes de Israel antes de su caída: “El año quince de Amasías hijo de Joás rey de Judá, comenzó a reinar Jeroboam hijo de Joás sobre Israel en Samaria; y reinó cuarenta y un años. E hizo lo malo ante los ojos de [el Eterno], y no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel” (versículos 23-24).

El rey Jeroboam ii no era un hombre justo. Hizo el mal y cometió los mismos pecados que el primer Jeroboam. Sin embargo, la Biblia registra algo notable: Dios usó a este rey injusto para ayudar a la nación.

Fíjese bien en esto: Jeroboam ii “restauró los límites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arabá, conforme a la palabra de [el Eterno] Dios de Israel, la cual él había hablado por su siervo Jonás…” (versículo 25). Jonás es bien conocido por su advertencia a Nínive. Pero antes de eso, él profetizó que Israel ampliaría su poder, recuperaría las ciudades que había perdido a manos de Siria y prosperaría. Esta profecía se cumplió bajo Jeroboam ii: ¡Israel llegó a ser más poderoso que en ningún otro momento desde los días de Salomón!

Israel seguía pecando. Jeroboam ii siguió las mismas tradiciones rebeldes del Jeroboam original. No fue por el arrepentimiento o la rectitud de los israelitas y su rey que la nación experimentó este resurgimiento. ¿Por qué, entonces, Dios bendijo a la nación como no había sido bendecida en dos siglos?

Porque [el Eterno] miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había siervo ni libre, ni quien diese ayuda a Israel” (versículo 26). La traducción de Ferrar Fenton dice: “Porque el Eterno se compadeció de las inconmensurables miserias de Israel tanto fuera como dentro, cuando no había alivio para Israel”.

La Biblia muestra que antiguamente, Dios levantó el reino de Israel para que Lo representara. Satanás atacó a esa nación de todas las maneras posibles. La historia muestra que en un momento dado, en el siglo ix a. C., un enemigo la destruyó casi por completo, pero Dios intervino. ¿Cómo? Levantó un rey humano para salvar temporalmente a la nación.

Fíjese en el versículo 27: “Y [el Eterno] no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo; por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joás”.

Israel estaba en una amarga aflicción, ¡a punto de ser borrado de la existencia! Estaban tratando de borrar el nombre de Israel, un objetivo muy satánico. Satanás odia todo lo que Dios representa y quiere destruir todo lo que Él hace. A lo largo de la historia, Satanás ha intentado continuamente “borrar el nombre de Israel”, el nombre de la nación elegida por Dios. Varios ejemplos bíblicos lo demuestran, al igual que los ejemplos históricos hasta el día de hoy. El Salmo 83 incluso profetiza que el diablo inspirará una alianza de naciones en el tiempo del fin para tratar de destruir a Israel ¡y borrar toda memoria de su nombre!

Durante este período de la historia de Israel, si Dios no hubiera intervenido, ¡el plan del diablo para borrar el nombre de Israel habría prevalecido! Pero Dios concedió misericordia cuando la nación realmente no la merecía. En lugar de enviar a Israel al cautiverio en ese momento, Dios usó a este rey para salvarla y dar a la nación un último período de prosperidad antes de enfrentar un juicio por los pecados de los que nunca se arrepintió.

Dios salvó a Israel “por la mano” del rey Jeroboam ii.

A pesar de las maldiciones que sufría Israel, y a pesar de los pecados de Jeroboam y la maldad de la nación, Jeroboam reinó durante 41 años. Fue el rey que gobernó por más tiempo en la historia del reino del norte. La mayoría de los otros reyes murieron por intriga o traición, pero el reinado de Jeroboam no sufrió tanta violencia y maldiciones. La nación vivió un periodo de relativa fortaleza, estabilidad e incluso prosperidad.

Este resurgimiento no se debió a ninguna grandeza personal o habilidad de liderazgo de Jeroboam. Fue porque Dios se apiadó de Israel en su aflicción. Fue porque Dios decidió no dejar que el nombre de Israel fuera borrado. ¡Fue porque Dios salvó a Israel!

Pero ese resurgimiento fue temporal. Israel no agradeció las bendiciones a Dios, ni se arrepintió ante Él. Y poco después, Israel fue conquistado y su pueblo fue llevado al cautiverio por los asirios.

Esta historia profética es especialmente relevante hoy en día. Recuerde el principio profético de la dualidad. La historia se está repitiendo.

Proféticamente, el nombre de Israel que está en peligro de ser borrado recae sobre las naciones modernas que descienden del antiguo Israel, especialmente Estados Unidos y Gran Bretaña.

Nuestra gente no entiende la Biblia como antes. Ellos no entienden las muchas escrituras sobre Satanás el diablo. Pero estas escrituras muestran que el diablo tiene su agenda contra Estados Unidos, y sólo Dios puede protegernos.

Un Jeroboam moderno

“Durante el largo y pacífico reinado de Jeroboam ii (…) la casa de Israel se había adormecido en una falsa sensación de seguridad”, explicaba un artículo de febrero de 1978 de la revista Plain Truth [La Pura Verdad]. “Las fronteras nacionales se habían extendido al máximo, y el país gozaba de relativa opulencia y prosperidad. La actividad y las ceremonias religiosas estaban en su apogeo, y el pueblo había llegado a creer que Dios les sonreía benignamente”.

“En esta escena de autosatisfacción nacional entró el profeta Amós”. Se puede ver la acusación de Amós contra el Israel materialista y glotón de lujos en pasajes como Amós 6:1-6. Su mensaje fue impopular y “se encontró con la oposición inmediata de los elementos religiosos y políticos de su nación. Incluso fue acusado de conspiración y deslealtad a la casa real”.

Este enfrentamiento entre el profeta y el rey se describe en Amós 7. Como ocurre a menudo con la dualidad profética, estos acontecimientos antiguos no eran más que un tipo de los acontecimientos del tiempo del fin.

En la profecía de 2 Reyes 14, gran parte del sufrimiento se inflige desde dentro de la nación. ¡La nación está siendo destruida desde dentro por Antíoco y sus partidarios! El nombre de Israel está a punto de ser borrado. Entonces Dios Mismo interviene y salva a Israel temporalmente. ¿Cómo? Por la mano de un Jeroboam del tiempo del fin.

Estados Unidos es la más prominente y poderosa de las naciones descendientes del antiguo Israel. Gran Bretaña y el Estado judío de Israel (el Judá bíblico y profético) dependen en gran medida de la superpotencia estadounidense. Y esta profecía muestra que un “Jeroboam” moderno gobernará a EE UU.

¿Quién es Jeroboam? ¿Quién es este hombre específico que Amós profetiza que estará gobernando la superpotencia de Israel cuando Dios le dé su última advertencia profética? (vea Amós 7:8-9).

Durante ocho años bajo la presidencia de Obama, las fuerzas de la izquierda radical estuvieron en marcha. Incluso los líderes republicanos cedieron, ¡y eso que ya habían tomado el control del Congreso y tenían considerable poder para detener al presidente!

Donald Trump demostró estar dispuesto a adoptar una postura donde otros no lo han hecho. ¡Fue algo increíble verle resistir a estas fuerzas antiestadounidenses! También inspiró a otros cuantos líderes a desafiar a los izquierdistas radicales y ayudar a exponerlos por lo que son.

Cuando se compara lo que hizo Donald Trump con lo que hizo su predecesor, hubo un cambio sorprendente. Su presidencia redujo la velocidad y la fuerza con la que Estados Unidos estaba siendo desmantelado. No destrozó la Constitución como lo hizo el presidente anterior. Aprobó recortes fiscales que ayudaron a muchas familias estadounidenses. Revocó el mandato de la atención médica universal y eliminó las normas que oprimían a las empresas estadounidenses. El mercado de valores batió nuevos récords.

Por Su misericordia, Dios quiso evitar la destrucción de la nación, y utilizó al presidente Trump para hacerlo. No por la rectitud de ese hombre, sino porque él tiene el valor de salir y luchar porque sabe que eso es lo correcto.

El Sr. Trump también tiene una fuerte relación con los líderes religiosos y ha defendido firmemente a los grupos religiosos. Habla públicamente de lo buena y fuerte e incluso justa que es Estados Unidos, aunque la verdad es que hoy en día Estados Unidos no es nada de eso. Él ha inspirado confianza a mucha gente sobre el futuro de esta nación.

Todo esto fue un cumplimiento moderno de lo que ocurrió en el antiguo Israel bajo Jeroboam ii: un poco de resurgimiento, algo de prosperidad renovada, una oleada de actividad religiosa —pero no la verdadera religión de la Biblia— con la bendición del “rey”. Fue una época en la que muchas personas se dejaron llevar por una falsa sensación de seguridad y de que Dios estaba con ellos. Mientras tanto, el carácter espiritual del líder era profundamente defectuoso, y los pecados del pueblo seguían empeorando.

Es crítico que nos demos cuenta por qué Dios trajo un resurgimiento a Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump. ¡Dios Mismo estaba haciendo retroceder a las fuerzas inspiradas por Satanás que habrían destruido esta nación! Él expuso esas fuerzas para que pudiéramos verlas claramente.

Donald Trump es el moderno rey Jeroboam ii.

Una última oportunidad para arrepentirse

Dese cuenta de que estas profecías no terminan con Estados Unidos siendo próspera y pacíficaperpetuamente. Este resurgimiento es temporal, como lo fue en Israel bajo Jeroboam ii.

Después del reinado de Jeroboam, el reino de Israel fue destruido por Asiria (2 Reyes 18). Las profecías de Isaías 10 y Habacuc 1 nos dicen que esto también le sucederá a Israel en el tiempo del fin: Estados Unidos y Gran Bretaña serán destruidas por un imperio europeo dirigido por Alemania, que es descendiente de los antiguos asirios. Veremos más sobre esas profecías más adelante en este libro.

Las naciones modernas de Israel han abandonado a Dios. No saben prácticamente nada de la Biblia y de nuestro adversario, el diablo.

Las profecías en Amos 7 y 2 Reyes 14 revelan por qué Dios está salvando a Estados Unidos a través de Jeroboam. Él no va a permitir que el Sr. Obama y la izquierda radical borren el nombre de Israel. Dios expondrá esta conspiración para que el mundo pueda ver la verdad.

El resurgimiento temporal de Estados Unidos da a la gente una ventana para arrepentirse, pero esa ventana no permanecerá abierta indefinidamente. Al final, enfrentaremos las consecuencias por no haber prestado atención a la advertencia de Dios, como veremos en capítulos posteriores.

Jeroboam ii fue el último rey de Israel que recibió una advertencia directa de los profetas de Dios. Él rechazó la corrección de Dios. Después de su reinado, hubo otros seis reyes malvados, en su mayoría de corta duración, que llegaron al poder asesinando o empleando otros medios poco nobles. Se aliaron con Siria para luchar contra la creciente amenaza de Asiria, la siguiente potencia regional dominante (tal como había profetizado Amós). Al final, se vieron obligados a pagar tributo a Asiria, que finalmente los conquistó y los llevó cautivos.

¡Un destino de pesadilla similar le espera a Estados Unidos! Más de cien profecías bíblicas advierten de este mismo castigo por nuestros pecados.

¡Dios hará a Estados Unidos grande otra vez! Pero la Biblia muestra que lo hará sólo después de una dura corrección. Dios está dando estas advertencias en un esfuerzo por salvar a la gente de ese destino. Él está extendiendo la misericordia por un corto tiempo antes de que el castigo se lleve a cabo. Aproveche esta oportunidad para comprobar esta verdad, preste atención a la advertencia y acepte la oferta que hace Dios de protegerle.

Hablando de este tiempo, Dios dice en Ezequiel 33:11: “No quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?”.

¡Dios está profundamente emocionado por esto! La salvación que Él da a Israel es sólo temporal, ¡pero anhela salvar a Israel permanentemente! No se complace en ver a la gente sufrir. Por eso le ruega a este pueblo, clamando a través de Su obra fiel, suplicándoles que se arrepientan de sus pecados.

Dios está lleno de misericordia y amor, y es rápido para perdonar y proteger. Pero para recibir el perdón y la protección de Dios, el pueblo de Estados Unidos —y cualquier persona de cualquier raza o nación— debe arrepentirse. Debemos dejar de pecar, dejar de rebelarnos contra la ley de Dios y dejar de resistirnos a Dios.

Continúa en “Mentiras y traición”.


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