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iStock.com/CactuSoup, Melissa Barreiro/IDF

Mentiras y traición

Estados Unidos bajo ataque: Capítulo cuatro

Continúa de “Salvando a Estados Unidos temporalmente”.

Durante sus ocho años como presidente, Barack Obama y la izquierda radical operaron con asombrosa libertad y desenfreno para sabotear a Estados Unidos. Mientras se preparaban para la transición del sucesor de Obama, su determinación para conservar el control del poder con Hillary Clinton en la presidencia los impulsó a maldades sin precedentes.

Cuando Donald Trump era candidato presidencial en 2016, los izquierdistas radicales lo pusieron en la mira, lo ridiculizaron por decir que las elecciones podrían ser manipuladas e hicieron todo lo posible, con la complicidad de medios de comunicación parcializados, para hacerlo ver como alguien no apto para el cargo. Pero hicieron mucho más. Cometieron graves delitos. La amplitud de su actividad ilegal tardó tiempo en ser descubierta, y seguramente parte de ella aún no ha sido expuesta totalmente.

Ahora sabemos que en 2016 la campaña presidencial de Hillary Clinton y el Comité Nacional Demócrata pagaron al despacho de abogados Perkins Coie por un informe de Fusion gps, una empresa de investigación con sede en Washington D.C. Fusion gps pagó al ex agente de inteligencia británico del MI-6 Christopher Steele para que recopilara calumnias y difamaciones contra el adversario político de Clinton. En septiembre de 2016, Steele le confesó a un alto funcionario del Departamento de Justicia que “estaba desesperado porque Donald Trump no resultara elegido y le apasionaba que no fuera presidente”. Este fue el hombre que los demócratas contrataron para encontrar información condenatoria sobre el Sr. Trump. ¿Acaso una fuente parcial como él tendría alguna motivación para mentir? Esto demuestra lo obsesionados que estaban con detener a Trump.

Steele creó un dosier de 35 páginas como investigación de la oposición para la campaña de Hillary Clinton. A menudo, la investigación de la oposición suele estar llena de inexactitudes y, a veces, de mentiras descaradas. El informe de Steele acusaba falsamente a Donald Trump de desagradables escapadas con prostitutas rusas, entre otras calumnias, y decía que el presidente ruso Vladimir Putin podría utilizar esta información secreta para chantajear al Sr. Trump si llegaba a la presidencia. También alegaba colusión entre el gobierno ruso y la campaña presidencial de Donald Trump. Se basaba en “charlas de bar” (según una de sus fuentes, que era un ciudadano ruso), en llamadas telefónicas no solicitadas de fuentes anónimas, en mentiras inventadas por Fusion gps y en datos de Internet obtenidos ilegalmente.

Normalmente, “trapos sucios” como los que recopiló Steele nunca serían emitidos por los noticieros. Pero este caso fue distinto. Cuando los empleados de Fusion gps, junto con el propio Steele, distribuyeron el dosier a los medios de comunicación por partes, la prensa lo publicó con gusto. Sólo hasta que BuzzFeed publicó la totalidad del informe de Steele, el 11 de enero de 2017, fue cuando el público finalmente pudo conocer la única fuente de los rumores que les habían alimentado durante los últimos seis meses.

Más diabólico aún, el gobierno federal, sin molestarse en verificar nada del dosier, comenzó a utilizarlo como prueba para justificar el espionaje en contra de Donald Trump y los miembros de su campaña.

En el otoño de 2020, el Director de Inteligencia Nacional, John Ratcliffe, desclasificó documentos críticos que exponían el hecho de que el dosier Steele y el complot contra Donald Trump se remontaban hasta los más altos funcionarios de la administración de Obama, incluyendo al mismo presidente Barack Obama.

Esto revela un nivel de corrupción e ilegalidad sin precedentes. ¡Es un problema que destruye la nación!

Los niveles más altos de gobierno

Se supone que las agencias de inteligencia y policiales de Estados Unidos —el Buró Federal de Investigaciones, la Agencia Central de Inteligencia, la Agencia de Seguridad Nacional y otras— son justas y políticamente neutrales. Pero ha salido a la luz una gran cantidad de información sobre los acontecimientos que rodearon las elecciones de 2016 que exponen un sesgo político impactante dentro de estas entidades federales. Estos funcionarios encubrieron rutinariamente atroces infracciones de la ley por parte de Clinton y otros demócratas e hicieron todo lo posible para encontrar o incluso crear un escándalo relacionado con el Sr. Trump.

Entre los documentos que Ratcliffe dio a conocer al Comité Judicial del Senado había una copia redactada de las notas escritas a mano por el director de la cia, John Brennan, tras informar al presidente Obama en julio de 2016 sobre la inteligencia reciente que había recibido la cia. Sus notas decían: “Estamos recibiendo información adicional sobre las actividades rusas de [redactado]. Citar la supuesta aprobación por parte de Hillary Clinton, el 28 de julio, de una propuesta por parte de uno de sus asesores de política exterior para difamar a Donald Trump con un escándalo en el que se alega la interferencia del servicio de seguridad ruso”.

Estas notas demuestran que Brennan y Obama sabían todo sobre el dosier Steele y el fraude que era.

En su carta al Comité Judicial del Senado, Ratcliffe escribió: “A finales de julio de 2016, las agencias de inteligencia estadounidenses obtuvieron información sobre el análisis de la inteligencia rusa en el que se alegaba que la candidata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, había aprobado un plan de campaña para provocar un escándalo en contra del candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, vinculándolo a Putin y al hackeo ruso del Comité Nacional Demócrata [cnd]”.

Aquello hacía referencia a un incidente de ese verano, cuando el cnd dijo que había sido jaqueado. Inmediatamente, la campaña de Clinton dijo que el gobierno ruso había perpetrado el hackeo y que su motivo era ayudar al Sr. Trump a ganar las elecciones. Julian Assange y WikiLeaks afirman que eso fue una mentira total. Las únicas personas a las que se les dio acceso para analizar el sistema informático del cnd y confirmar lo que había sucedido eran miembros del grupo CrowdStrike, una empresa de ciberseguridad contratada por el cnd, que estaba trabajando en contra de Donald Trump.

El hackeo del cnd es lo que sirvió como base para que los medios de comunicación, los demócratas y los funcionarios de Obama comenzaran a crear su teoría de conspiración de que Donald Trump estaba coludido con Vladimir Putin.1 Todo estaba planeado para desviar la atención del contenido de los correos electrónicos del cnd y para calumniar y destruir al Sr. Trump.

El presidente Obama también estaba al tanto de esto.

A principios de agosto de 2016, tres meses antes de las elecciones, James Clapper, director de la Oficina de Inteligencia Nacional, junto con el director del fbi, James Comey y el director de la cia, Brennan, informaron al presidente Obama y al vicepresidente Joe Biden sobre el dosier Steele. Desde entonces se ha demostrado que todos estos hombres sabían que el informe era basura. Las notas de Brennan demuestran que sabían que se trataba de algo que Hillary Clinton había inventado “para difamar a Donald Trump” y acusarlo falsamente de tener vínculos con Rusia. Toda la comunidad de inteligencia sabía que era un fraude. Creo que Obama lo sabía antes, pero es indudable que lo sabía tres meses antes de las elecciones de 2016.

La carta de Ratcliffe continuó: “El 7 de septiembre de 2016, los funcionarios de inteligencia de Estados Unidos enviaron una recomendación investigativa al director del fbi, James Comey, y al subdirector de contrainteligencia, Peter Strzok, en relación con ‘la aprobación de un plan por parte de la candidata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, en donde acusan al candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, y hackers rusos de interferir en las elecciones de Estados Unidos. El objetivo del plan de Clinton era distraer al público sobre el uso que ella le dio a un servidor de correo privado”.

¡Tenga en cuenta esto! El fbi recibió una “recomendación investigativa” por parte de funcionarios de inteligencia de Estados Unidos. Esto significa que alguien en el gobierno de Obama le estaba diciendo al fbi que investigara estas acusaciones falsas en contra de Trump. Obama y todos los de su círculo, las agencias de inteligencia y el fbi, sabían que la idea de que la campaña de Trump estaba coludida con el gobierno ruso fue creada por la campaña de Hillary Clinton y era un engaño. ¡Pero estaban dispuestos a utilizarla para poder continuar con su gobierno sin ley sobre el país!

Después, Ratcliffe dijo que él tenía más de mil documentos clasificados relacionados con el dosier Steele y cómo fue utilizado “en los niveles más altos de nuestro gobierno”. ¡Él afirmó que el contenido de esos documentos era criminal!

El 21 de octubre, dieciocho días antes de las elecciones de 2016, el fbi y el Departamento de Justicia presentaron este expediente vil y engañoso al tribunal de Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (fisa). Sabiendo que era basura, los agentes encargados de hacer cumplir la ley de Obama utilizaron este informe para obtener la aprobación para vigilar electrónicamente a Carter Page, miembro del personal de la campaña de Trump. Ya habían intentado anteriormente obtener una orden fisa contra Page; pero no fue hasta que obtuvieron el dosier Steele y los informes mediáticos (con fuentes de Steele) que pudieron conseguir la orden. Esto puede parecer insignificante, ya que Page era un miembro del personal voluntario de bajo nivel en la campaña de Trump. Pero una orden de este tipo puede utilizarse para rastrear todas las comunicaciones del objetivo, incluyendo las que haya podido tener con el entonces candidato Trump. Esta orden secreta en realidad abrió la puerta para espiar a todos los que rodean al Sr. Trump. Ese era su propósito.

¡Esto es actividad criminal flagrante en los niveles más altos del gobierno!

Un informe de diciembre de 2019 del inspector general del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, incluía esta declaración: “Llegamos a la conclusión de que la información electoral de Steele recibida por el equipo de Crossfire Hurricane el 19 de septiembre de 2016 desempeñó un papel central y esencial” en la obtención de la orden fisa. El subdirector adjunto del fbi, Andrew McCabe, también admitió que las operaciones del fbi se remontan al dosier de Steele. De hecho, esos agentes de la ley tuvieron que renovar esa orden tres veces para seguir espiando. Cada vez, esas agencias tuvieron que convencer al tribunal de la fisa de que Estados Unidos se enfrentaba a una amenaza peligrosa proveniente del extranjero, como un ataque terrorista. No tenían pruebas reales, así que se basaron en el dosier Steele, y le ocultaron al tribunal el hecho de que ese dosier provenía directamente de la campaña de Clinton.

Steele admitió en un tribunal británico que había filtrado información de su dosier a la prensa en septiembre de 2016, un mes antes de que se aprobara la orden fisa basada en su dosier. Le mintió al fbi diciendo que estaba manteniendo la información del dosier confidencial, demostrando ser una fuente poco fiable. El fbi terminó la relación con él justo después de obtener la orden, pero los informes de Steele siguieron llegando al fbi a través de Bruce Ohr y su esposa. El fbi le siguió ocultando al tribunal de la fisa las pruebas que demostraban la inocencia de Carter Page y se basó en los informes de Steele para renovar la orden tres veces más.

Horowitz también informó que el fbi difundió las acusaciones de Steele a las agencias de inteligencia e intentó incluirlas en la Evaluación de la Comunidad de Inteligencia de enero de 2017. ¡La orden de hacerlo vino de Obama mismo!

El dosier era efectivamente una “póliza de seguro” destinada a destruir a Trump en caso de que la Sra. Clinton perdiera el 8 de noviembre (una posibilidad que en sus mentes era remota, incluso inconcebible). Sin embargo, de alguna manera, Donald Trump logró lo imposible y ganó.

Esto sacudió a los demócratas radicales que, de repente, se enfrentaron a la espantosa posibilidad de que una administración presidencial entrante descubriera y pusiera al descubierto su vil ilegalidad.

Entonces, Barack Obama intensificó su complot de traición para encubrir a toda costa sus acciones previas y trabajó para destruir políticamente al presidente electo de Estados Unidos.

Una reunión traicionera

El 5 de enero de 2017, el presidente Obama se reunió con sus principales funcionarios de inteligencia en el Despacho Oval para recibir información sobre el progreso de la investigación Rusia-Trump. En esta reunión crucial participaron Comey, Brennan, Clapper y Biden, así como el director de la nsa, Michael Rogers, la asesora de Seguridad Nacional, Susan Rice, y la fiscal general en funciones, Sally Yates. Prácticamente todos los poderes clave del gobierno estaban presentes en esta reunión sobre Donald Trump, quien estaba a punto de mudarse a la Casa Blanca.

“Los funcionarios en la reunión tendrían que idear la manera de poder continuar la investigación [de Carter Page y la campaña de Trump] a pesar de que su objetivo central, Trump, estaba a punto de asumir la presidencia”, escribió Andrew McCarthy para National Review (15 de febrero de 2018).

Piense en eso. Estos altos funcionarios, encabezados por Obama, estaban elaborando estrategias sobre cómo continuar una investigación ilegal del próximo presidente de la nación, ¡quien sería su propio jefe!

¡Esto es traición!

El presidente Obama había dicho que él nunca había intervenido en las investigaciones que realizaban el Departamento de Justicia y el fbi. En una entrevista de abril de 2016, dijo enfáticamente: “No hablo con el fiscal general sobre investigaciones pendientes. No hablo con los directores del fbi sobre investigaciones pendientes. Tenemos una línea estricta y siempre la hemos mantenido”.

¡Eso fue una mentira atroz y monstruosa! Obama gobernó sobre esa gente como un tirano. Quedaban extáticos ante él, pero también le temían.

McCarthy continuó: “Los funcionarios de Obama afirmaban atenerse a normas que prohibían consultas entre líderes políticos e investigadores. Pero aquí estaban consultando”. ¿Y sobre qué estaban consultando en esa crucial reunión del 5 de enero? ¡Cómo continuar la investigación de Donald Trump incluso después de que se convirtiera en presidente! Y todo se basaba en una premisa fraudulenta de propaganda política.

¿Acaso pudiera existir un acto de traición más mortal?

Secretos en contra del presidente electo

Después de esa reunión, Obama volvió a reunirse con Yates y Comey, quienes permanecerían en el cargo después de que el Sr. Trump asumiera la presidencia. En esta segunda reunión, el presidente Obama habló sobre la reunión informativa que el director del fbi Comey le daría al presidente entrante al día siguiente, el 6 de enero. Obama instruyó a Comey para que fuera selectivo al momento de informar al presidente electo Trump. Comey no debía decirle a Trump la verdad: que estaba siendo investigado.

Cuando Comey informó al Sr. Trump sobre el dosier Steele, es casi seguro que sólo le describió una parte, las vergonzosas acusaciones sexuales, para que el presidente entrante autorizara la continuación de la investigación y limpiara su nombre. Comey debe haber omitido la parte sobre la colusión entre la campaña de Trump y los rusos, ¡porque de ninguna manera el Sr. Trump hubiera aprobado una investigación que lo considerara un sospechoso criminal!

“El propósito principal de las operaciones de contrainteligencia es mantener informado al presidente”, escribió McCarthy, “pero cuando se trató del presidente entrante, los líderes de las fuerzas del orden trataron la investigación sobre Rusia como una investigación criminal en la que Trump era un sospechoso”. (…)

“Dado que Trump tendría el poder de cerrar la investigación, el truco consistía en evitar que se sintiera amenazado por ella. Por lo tanto, la estrategia consistía en retener información que ilustrara la centralidad de Trump en la investigación, asegurarle que no era sospechoso y amonestarle amablemente sobre la necesidad de respetar la independencia de las fuerzas del orden (para evitar la pena de ser acusado de obstruir)” (ibíd.; énfasis suyo).

En privado, Comey le dijo al Sr. Trump que no estaba bajo investigación. El Sr. Trump quería que Comey le transmitiera ese mensaje al público, pero se negó, ¡porque era una mentira despreciable! ¡El fbi de Comey en realidad estaba tratando de encontrar algún crimen para justificar el derrocamiento del presidente entrante!

Imagínese a este hombre tratando al presidente electo de esta manera. Y recuerde que él fue enviado por Barack Obama.

El Sr. Trump despidió posteriormente a Comey por esto. El presidente tiene el derecho de recibir un informe completo de todas las investigaciones en curso. Pero los agentes corruptos estaban ocultando información vital al presidente e incluso espiándolo.

El diccionario Merriam-Webster define traición como “el delito de intentar, mediante actos abiertos, derrocar al gobierno del Estado…”. ¡No hace falta saber mucho sobre gobierno para saber que intentar destituir de su cargo a un presidente legítimamente electo utilizando propaganda no verificada para poder hacer avanzar una agenda política radical es traición del más alto orden! Los funcionarios corruptos de las fuerzas del orden, dirigidos por Barack Obama y con la ayuda de Hillary Clinton, ¡conspiraron para derrocar al gobierno de Estados Unidos! Si eso no es traición, entonces ¿qué es?

En la historia pasada de Estados Unidos, ¡las personas culpables de tales crímenes habrían sido ejecutadas!

Sobre estos acontecimientos de enero de 2017, la periodista Mollie Hemingway escribió: “No sólo no se compartió totalmente la información sobre Rusia con el equipo entrante de Trump, como Obama ordenó, las filtraciones y las emboscadas hicieron que la transición fuera caótica, ahuyentaron a personas de calidad para que no trabajaran en la administración, hicieron casi imposible una gobernanza eficaz y dañaron materialmente la seguridad nacional” (New York Post, 10 de mayo de 2020).

Dos semanas más tarde, el 20 de enero de 2017, Rice escribió un correo electrónico para sí misma en el que documentaba lo ocurrido en la reunión del 5 de enero. Este correo electrónico era extraño. Como escribió McCarthy, no era realmente “un correo electrónico para sí misma. Es conscientemente un correo electrónico para que quede en el registro” (op. cit.; el énfasis es suyo). En él, Rice escribió que todo en la reunión del 5 de enero fue totalmente legal. El presidente Obama, escribió, lo hizo todo “según las normas”. La verdad es que, como escribió McCarthy, el correo electrónico de Rice “no está escrito para recordar lo que se decidió. Está escrito para revisar la memoria de lo que se decidió con el fin de justificar lo que se hizo entonces” (énfasis suyo).

Rice sabía que lo que habían discutido era ilegal. Ella quería adelantarse a cualquier investigación y crear un registro en el que se dijera que todo lo que Obama y los demás decidieron era totalmente legal. 2

Ninguna de estas élites se atrevió a hablar en contra de Obama. ¡Ni uno solo! Estaban en un trance de miedo y a la vez embelesados bajo el liderazgo tiránico de Obama.

¡Solamente un Barack Obama descarado, sin ley y poderoso podría haber dirigido este acto de máxima traición en la historia presidencial de Estados Unidos!

El memorando de Nunes

El 16 de enero de 2018, Devin Nunes, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, escribió una carta conocida como el memorando de Nunes. Los demócratas de la izquierda radical del Congreso lo atacaron inmediatamente con fervor. La líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, lo calificó de farsa; el líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, dijo que Nunes estaba sembrando una conspiración. Lucharon contra la publicación del memorando y nunca admitieron haber actuado mal. Pero sabían que estaban mintiendo y que lo que Nunes había escrito era absolutamente correcto.

El 2 de febrero de 2018, el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes hizo público el memorando. Expuso una terrible corrupción dentro del fbi y del Departamento de Justicia, y una conspiración para socavar a Donald Trump. Demostró que altos funcionarios del fbi y del Departamento de Justicia sabían que el dosier Steele era “salaz y no verificado”, tal como lo expresó Comey, pero aun así lo presentaron al tribunal de la fisa como si fuera una prueba de una amenaza legítima proveniente del extranjero para obtener una orden para espiar a Carter Page.

Un artículo de Yahoo News del 23 de septiembre de 2016 sobre un viaje a Moscú realizado por Carter Page en julio de 2016 se basó ampliamente en el dosier Steele. El escritor recibió información de Steele directamente, por lo que el artículo no sustenta la veracidad del dosier. Aun así, el fbi y el Departamento de Justicia incluyeron este artículo en su solicitud de la orden fisa.

Piense en ello: una fuente policial les dio información a los medios de comunicación, ¡y luego las agencias policiales utilizaron los reportajes de los medios como prueba de que la fuente tenía razón! Los medios escribieron reportajes sobre estas afirmaciones y las agencias policiales los usaron como una prueba más para renovar la orden. Así, las fuerzas del orden y los medios de comunicación formaron una cámara de eco.

Los ejecutivos de los principales medios de comunicación fueron cómplices de este complot ilegal. Le dieron credibilidad continuamente a este disparate.

Personas sin ley y que odian la Constitución ahora dirigen nuestras agencias federales encargadas de hacer cumplir la ley. Actúan como si fueran superiores al Congreso, pero la Constitución estipula que el Congreso debe supervisarlos, de lo contrario no le tienen que rendir cuentas al pueblo estadounidense.

El New York Times publicó ilegalmente los Papeles del Pentágono confidenciales en 1971. Pero este periódico y el Washington Post presionaron mucho para impedir la publicación del memorando de Nunes, que es completamente legal. ¿Por qué este doble estándar?

Se supone que estas agencias deben defender y hacer cumplir la ley. Pero este complot demuestra que están dispuestos a pisotear la ley para hacer avanzar una determinada agenda radical.

Si estas fuerzas del orden pueden vigilar ilegalmente al presidente, ¿qué le pueden hacer a usted?

Según el memorando de Nunes, el ex subdirector del fbi Andrew McCabe —quien dimitió apenas cuatro días antes de que se publicara el memorando— admitió que, si no fuera por este dosier, ¡no habría una investigación sobre Rusia! El dosier de Steele le permitió al Departamento de Justicia nombrar al abogado especial, Robert Mueller, y a su equipo de radicales, para iniciar la investigación sobre Rusia.

Más tarde, James Clapper también dijo que esta investigación no hubiera ocurrido si no fuera por Barack Obama. Según Clapper, toda la investigación Rusia-Trump fue gracias a Obama. En realidad, ¡tantos actos sin ley y de traición que han causado tanta destrucción en nuestro gobierno y en nuestra nación no hubieran ocurrido si no fuera por Obama! ¿De dónde obtiene todo ese poder? Eso es algo en lo que hay que reflexionar.

Flagrante infracción de la ley

La investigación Trump-Rusia duró dos años y costó 40 millones de dólares. La izquierda radical hizo todo lo posible por utilizarla para perjudicar la presidencia de Trump. Toda la investigación se basó en ese expediente repugnante y sin valor, ¡por lo que fue totalmente fraudulenta! Todo fue para atacar a Donald Trump y, quizás más importante, para distraer y encubrir su propia actividad criminal y traicionera. ¡El equipo de Robert Mueller sabía que era un engaño incluso antes de comenzar la investigación!

No estaban simplemente tratando de arrebatarle el control al Sr. Trump: querían tomar el control del gobierno permanentemente. Incluso actualmente se están esforzando por derribar los últimos obstáculos que les impiden acumular tanto poder sobre el país que nadie pueda hacer nada al respecto.

Sorprendentemente, en todo ese tiempo, ni una sola persona del gobierno de Obama filtró la verdad sobre esta investigación fraudulenta y traicionera. Eso también demuestra cuánto le teme la gente a Barack Obama. Incluso los republicanos le siguieron la corriente, y tal vez muchos eran ellos mismos culpables de corrupción. Pero ciertamente todos ellos, casi sin excepción, carecieron de valor para dar la cara o hablar. ¿Dónde hemos visto siquiera a un denunciante serio entre estas patéticas élites, o en cualquier otra parte?

Obama ejerce un poder que va más allá de lo humano.

El informe de diciembre de 2019 de Horowitz señaló 17 errores que el fbi de Comey cometió al lanzar la investigación sobre Trump y Rusia. No fueron simplemente errores. ¡Fueron crímenes de traición!

El pueblo estadounidense aún está enterándose del alcance total que tuvo Barack Obama al dirigir personalmente este complot de traición contra Donald Trump. Y la única razón por la que sabemos tanto como sabemos es porque Devin Nunes presionó al fbi para que les proporcionara a los comités del Congreso 384 páginas de mensajes de texto entre el agente especial del fbi Peter Strzok, que dirigía el Huracán Crossfire, y la mujer con la que estaba cometiendo adulterio, Lisa Page, que trabajaba como asesora de McCabe.3

Los mensajes de texto entre estos dos agentes del fbi revelaron una antipatía impactante hacia el candidato Donald Trump. Strzok claramente odiaba a Trump. Envió a Page un mensaje ahora infame diciendo que el Sr. Trump nunca llegaría a ser presidente, escribiendo: “No. No lo hará. Lo impediremos”.4

Pero lo que es mucho más importante, estos textos muestran que los 17 delitos señalados en el informe Horowitz no fueron sólo producto de algún interno del fbi demasiado entusiasta. Revelan que toda la investigación Rusia-Trump estaba siendo impulsada desde lo más alto.

‘La Casa Blanca está dirigiendo esto’

En su libro Ball of Collusion, Andrew McCarthy escribe que el 5 de agosto de 2016, Strzok y Page “tuvieron una tensa conversación sobre una reunión inminente que involucraba a ‘gente de la agencia’ (aparentemente la cia)”. En esta reunión, un funcionario —cuyo nombre ha sido redactado en los memorandos del gobierno— les dijo a los funcionarios del fbi: “La Casa Blanca está dirigiendo esto”. Según McCarthy, ese funcionario era el director Brennan. Era el zar del presidente y quizás el radical más poderoso del gobierno después del propio Obama.

“La Casa Blanca está dirigiendo esto”. Brennan dejó claro qué voluntad debían seguir todos: la de Barack Obama.

En otra ocasión, Page dijo que estaba preparando cierta información para Comey porque “potus [el presidente de Estados Unidos, Barack Obama] quiere saber todo lo que estamos haciendo”.

El presidente Obama dijo que se mantuvo al margen de las investigaciones del Departamento de Justicia. ¿Por qué? Porque involucrarse en esas investigaciones abriría la puerta al abuso de poder, y él no quería dar la impresión de estar abusando de su poder. ¡Pero estaba profundamente involucrado en las investigaciones y abusando atrozmente de su poder! Dirigía toda la investigación de Trump. Escogió a Peter Strzok para ese trabajo, un hombre que había dejado bien claro lo mucho que odiaba a Donald Trump y que estaba decidido a impedirle llegar a la presidencia. ¡El hecho de que éste fuera el hombre que Obama quería supervisando la investigación demuestra lo satánico que era todo ese proceso! Obama quería destruir a Trump. Y les dijo a estos investigadores que le llevaran todo lo relacionado con este asunto a él personalmente.

Esto es corrupción al nivel más profundo, ¡tan profundo que la mayoría de la gente ni siquiera lo creerá!

Antes de las elecciones de 2016, casi todo el mundo creía que Hillary Clinton sería la próxima presidenta. Si ella hubiera ganado, ¡nada de esta corrupción habría salido a la luz!

Debemos ver la dimensión espiritual aquí. Efesios 6:12 dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. La Biblia está llena de estas escrituras. ¿Las creeremos?

Así como Satanás se disfraza como un “ángel de luz”, las personas a través de las cuales él trabaja se presentan como “ministros de justicia” (2 Corintios 11:15). Pero trabajan en la oscuridad y en secreto.

¡La izquierda radical no se rige por la ley! Están satánicamente enfermos. Esta gente ya no se rige por la lógica o la verdad porque han sido sometidos por el diablo.

‘En peligro criminal’

Basado en la investigación en curso del fiscal especial John Durham, el 17 de septiembre de 2021, un gran jurado acusó a Michael Sussmann, un ex abogado de la campaña de Clinton, por mentir al fbi tres semanas antes de las elecciones de 2016. Sussmann había afirmado que la organización de Trump estaba trabajando con un banco ruso vinculado al gobierno ruso, y dijo que estaba ofreciendo esta información como un buen ciudadano, no como un operativo político a sueldo. Pero los registros de facturación de Sussmann muestran que estaba trabajando para la campaña de Clinton, y para un ejecutivo de tecnología y una empresa de Internet, identificada como Rodney Joffe y Neustar, una importante empresa que dirige el tráfico de Internet. Los fiscales tienen como prueba un correo electrónico de Joffe en el que dice que “los demócratas, cuando parecía que iban a ganar”, le ofrecieron tentativamente un puesto de alta seguridad cibernética.

La moción de Durham dice que Joffe dirigió un esfuerzo para buscar tráfico en la web que pudiera vincular a Donald Trump con Rusia. Luego pasó la información a Sussmann, quien la entregó al fbi. Según el sistema de mensajería interna del fbi, el agente Joseph Pientka escribió: “La gente del séptimo piso [el alto mando del fbi], incluyendo al director, están entusiasmados con este servidor”. El fbi quiere que el público crea que fueron engañados por la mentira de Sussmann y que no sabían que él estaba trabajando para la campaña de Clinton. Lo que alegaba Sussmann (que los servidores de Trump se comunicaban con los servidores rusos) fue fácilmente refutado por la oficina de campo del fbi en Chicago, y probablemente el alto mando del fbi ya sabía que era falso. Según el Washington Times, “los altos mandos del buró enviaron una comunicación electrónica [a los agentes de campo] marcando el inicio del caso y diciendo que la investigación se basaba en una ‘referencia’ del Departamento de Justicia y no en una pista por parte de Michael Sussmann” (23 de mayo de 2022). ¿Por qué los directivos del fbi tratarían de ocultar la verdadera fuente del material? Probablemente porque todos en el fbi sabían para quién trabajaba Sussmann. Después de investigar las alegaciones del servidor de Trump, los agentes de campo de Chicago dijeron que “carecía de mérito”, “no pasaba el examen analítico” y no demostraba un “sistema de comunicación encubierto”. Sin embargo, los altos mandos del fbi siguieron adelante.

Incluso después de que Trump había asumido el cargo, Sussmann le proporcionó “un conjunto actualizado de alegaciones” a una agencia de inteligencia estadounidense diferente, supuestamente la cia. De hecho, la moción de Durham del 15 de abril de 2022 detalla cómo Sussmann colaboró tanto con Fusion gps como con la cia. Así que la cia sabía que las acusaciones en contra de Trump eran parte de una campaña de desprestigio político, pero aun así dejó que los medios de comunicación las utilizaran para tratar de derribar al presidente Trump.

El 4 de noviembre de 2021, Durham acusó a Igor Danchenko, la principal subfuente del dosier Steele. Se trataba de acusaciones reveladoras y de alto perfil que sugerían el alcance de la investigación de Durham.

Este despacho de abogados contratado por la campaña de Hillary Clinton, Fusion gps y el Comité Nacional Demócrata (cnd) gastó millones de dólares en el dosier Steele para cometer el fraude más grande en la historia de Estados Unidos. Aparte de todos los demás problemas en los que debería estar metida Clinton, gastar el dinero donado a su campaña para financiar un informe fraudulento para desprestigiar a su oponente viola las leyes de financiación de campañas. Ellos lo saben, y por eso pusieron tantos mecanismos de seguridad para protegerse. Técnicamente, el cnd no lo financió, sino que fue Perkins Coie, el despacho de abogados de Sussman.

El expediente de Durham, dijo correctamente el Sr. Trump, “proporciona pruebas irrefutables de que mi campaña y mi presidencia fueron espiadas por agentes pagados por la campaña de Hillary Clinton en un esfuerzo por desarrollar una conexión completamente fabricada con Rusia. Este es un escándalo mucho más grande en alcance y magnitud que Watergate, y aquellos que estuvieron involucrados y conocían esta operación de espionaje deberían ser sometidos a un proceso penal. En una época más fuerte de nuestro país, este delito habría sido castigado con la muerte”. Estoy totalmente de acuerdo con él.5

Esta información explosiva expuso aún más la traición cometida por demócratas de alto nivel. ¡Sin embargo, los principales medios de comunicación la ignoraron en una complicidad vergonzosa con estos crímenes que están destruyendo nuestra república constitucional!

Prácticamente la única personalidad en los medios de comunicación dispuesta a tocar esta noticia fue la presentadora de Fox News, Maria Bartiromo. En noviembre de 2021, después de la acusación de Danchenko, entrevistó a Ratcliffe al respecto.

En esa entrevista, Ratcliffe dijo que “se sabía que todo lo relacionado con el dosier Steele era falso, pero aun así fue la base para seguir adelante con una investigación injusta, desleal y, en última instancia (…) una investigación criminalmente negligente contra la campaña de Trump”. Dijo que el director del fbi, Christopher Wray, admitió bajo juramento que no había motivos para que el fbi acudiera al tribunal de la fisa en busca de una orden para espiar a la campaña de Trump, y sin embargo el fbi lo hizo de todos modos. Luego continuaron espiando incluso después de que se convirtiera en presidente. Y, crucialmente, ahora sabemos que Brennan notificó a Obama y a Biden sobre esto en agosto de 2016, tres meses antes de las elecciones. Así que sabían que el dosier era fraudulento y que toda la operación de espionaje se basaba en él.

Ratcliffe dijo que informó al representante Adam Schiff exactamente sobre estos hechos y le dijo que la evidencia llegaba hasta Obama. Schiff, un izquierdista radical, ¡de inmediato salió a decir públicamente que Trump coludió con Rusia y que tenía pruebas de ello! Esa es la forma en que los izquierdistas mienten rutinariamente. ¡Son descarados como demonios! Y prácticamente nadie los hace responsables. Como escribió el profeta Isaías: “El derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir” (Isaías 59:14).

En dos ocasiones, Ratcliffe dijo que los documentos que le proporcionó a Durham alcanzaban los niveles más altos del gobierno. Dijo que sabe que Durham está investigando, y que esos documentos revelan “una actividad criminal que sería la base para nuevas acusaciones”. Dijo que un gran jurado encontró que “lo que ocurrió con el dosier Steele (...) era de naturaleza criminal”. ¡Sí lo fue! “Sigo pensando que va a haber muchas acusaciones basadas en la información que le di a John Durham y que he visto”, afirmó.

Ratcliffe dijo a Bartiromo que “todos los que están asociados con el dosier Steele, con su creación, su venta al fbi y su uso por parte de las autoridades policiales contra la campaña de Trump (…) se encuentran en peligro penal en este momento”.

La entrevista con Ratcliffe me dejó impactado. Pensé que estas revelaciones sorprendentes se propagarían por los medios de comunicación como una onda expansiva. ¡Esta información no puede ser más significativa! Se trata de una traición en contra de nuestro país y del propio futuro de la libertad en Estados Unidos. Sin embargo, los ejecutivos y presentadores de los noticieros estaban y están desinteresados.

¡Casi nadie tiene el valor de hablar en contra de Barack Obama!

En esa misma entrevista, Ratcliffe dijo: “La verdad se defenderá sola”. Eso es cierto, pero hemos visto y estamos viendo que si nadie ama la verdad y lucha por ella, la verdad puede ser derribada y pisoteada.

Todos los caminos conducen a…

Bartiromo también entrevistó al ex funcionario del Departamento de Defensa Kash Patel. Patel señaló las acusaciones de Durham en contra de Sussmann y Danchenko, junto con otra de agosto de 2020 vinculada al fbi: el abogado Kevin Clinesmith, que se declaró culpable en enero de 2021 de falsificar registros para el tribunal fisa. Señaló varias conexiones que demostraban lo profunda que era la participación del Partido Demócrata en estos delitos.

Sin embargo, incluso la entrevista con Patel delató algunos de los prejuicios y el miedo a nombrar a Obama. Patel dijo: “Todos los caminos conducen a Andy McCabe”. Sí, McCabe estaba al en el centro de las mentiras traicioneras, incluso para el inspector general Horowitz. Y como dijo Patel, Clinesmith, el abogado de nivel medio del fbi que fue en efecto imputado, no pudo “realizar el mayor escándalo político de la historia solo”, tuvo ayuda de sus supervisores. ¿Pero cree usted que todos los caminos conducen a Andy McCabe?

No, conducen a alguien mucho más arriba. De hecho, el informe Horowitz revela que McCabe le dijo al inspector general que el fbi envió el informe Steele al presidente Obama porque Obama había solicitado “todo lo que tenga que ver con este tema de influencia rusa”. Por supuesto, no había ninguna influencia rusa, y McCabe lo sabía, pero seguía deliberadamente la corriente, obedeciendo la voluntad de Barack Obama.

¿A dónde conducen todos los caminos? Sólo una persona tenía el motivo y la malicia consumidora. Sólo una persona tenía la voluntad contundente y dominante. Sólo una persona tenía el círculo necesario de cómplices poderosos en el gobierno y en los medios de comunicación. Sólo una persona tenía y tiene el orgullo y el poder inatacable para llevar a cabo esta traición en curso contra Estados Unidos de América. ¡Él debe ser nombrado! ese hombre es Barack Obama.

Incluso Fox News evita en su mayoría este tema y dice cosas ambiguas como que esas acusaciones podrían ser “malas noticias para los Clinton”. Eso apenas es hablar en contra de este terrible mal. ¡Los conservadores son demasiado débiles de corazón! Dicen que tienen el valor de decir la verdad, pero algo les impide decir toda la verdad. Nunca quieren ir en contra del que está en la cima, ¡aunque el futuro de nuestro país esté en juego!

Lamentablemente, incluso el informe Horowitz habla muy poco de Obama y ¡no lo implica en nada! Esto a pesar de todas las evidencias claras de esas dos reuniones que muestran que Obama estaba a cargo e implementó un plan para mantener la investigación en marcha incluso después de que Trump se convirtiera en presidente. Por supuesto, fue Obama quien puso a Horowitz en su cargo. Al final, Horowitz dijo: “No encontramos pruebas documentales o testimoniales de que parcialidad política o motivación indebida ejerciera influencia en la decisión del fbi de solicitar una [autorización de Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (fisa) sobre Carter Page]”. En otras palabras, no confesaron que eran parciales. Este lenguaje está diseñado para engañar. Y, por supuesto, los medios de comunicación informaron que Horowitz no encontró ninguna parcialidad, y la mayoría de la gente se lo creyó. Horowitz reconoció que el fbi cometió 17 errores (que en realidad fueron 17 actos de traición) pero dijo en efecto que sus motivos para esta traición podrían haber sido imparciales. ¡Qué locura!

La supervivencia nacional está en juego

Nos encontramos en un momento de amarga debilidad en Estados Unidos. Los legisladores, los jueces, los burócratas y otros que ejercen el poder son escandalosamente corruptos. Nuestras instituciones se están desmoronando. Nuestra forma constitucional de gobierno está casi completamente destruida.

La evidencia muestra una tremenda cantidad de violaciones de la ley por parte de los burócratas de inteligencia y cuerpos policiales. Muestra que el presidente Obama llenó los organismos de seguridad de Estados Unidos con agentes traicioneros. Demuestra que Obama pasó sus últimos días como presidente trabajando con elementos del “Estado profundo” para averiguar cómo podía seguir socavando e incluso espiando al presidente entrante. Algo diabólico estaba ocurriendo hasta que el Sr. Trump fue electo, y esto continuó entre bastidores durante su presidencia.

Vergonzosamente, los medios de comunicación guardaron un silencio casi absoluto sobre esta noticia. ¿Por qué no están interesados? ¿Acaso puede haber algo más importante que esto? ¡Se trata de perder a nuestro país! Se trata de pasar de gran libertad a la peor clase de tiranía. Pero en muchos casos, estos noticieros son cómplices.

Estos acontecimientos nos permitieron ver con dureza lo que los izquierdistas radicales están dispuestos a hacer para tomar el poder y mantenerse en él. No respetan el Estado de derecho. Creen que están por encima de la ley. ¡Semejante desprecio por los principios fundacionales de la nación es una grave amenaza para la república! Ninguna nación puede sobrevivir ante semejante ilegalidad.

Continuará...


  1.   El director ejecutivo de CrowdStrike, Shawn Henry, declaró en una audiencia a puerta cerrada el 5 de diciembre de 2017 que la acusación sobre el hackeo de los datos del CND por parte de Rusia se basa en “pruebas circunstanciales”.

  2.   Si tiene acceso a la Internet, lo animo a leer “¿Qué le dijo Comey al presidente Trump sobre el Dosier Steele?”, por Andrew McCarthy en National Review, así como “La reunión de Obama podría estar detrás de la investigación corrupta de Michael Flynn”, por Mollie Hemingway en el New York Post.

  3.   Varias personas lucharon por la publicación de esos textos durante mucho tiempo. El FBI los entregó al Congreso el 16 de enero de 2018. Esa es una fecha significativa (puede leer por qué en nuestro folleto Enero 16: el día de milagros de Dios) que muestra que Dios estaba interviniendo para hacer pública esta información y evitar que esta gente borrara el nombre de Israel.

  4.   Strzok también desempeñó un papel destacado en la investigación del FBI de Hillary Clinton, quien, mientras era secretaria de Estado, envió, recibió y borró ilegalmente 33.000 correos electrónicos desde un servidor ilícito que era vulnerable a la piratería informática. ¿Qué estaba ocultando? Muchos de estos mensajes eran clasificados como ultra secreto. Sin embargo, el FBI la dejó libre sin consecuencias.

  5.   El 31 de mayo de 2022, Michael Sussmann fue absuelto por un jurado de Washington, D.C. Su absolución fue pronosticada por muchos conservadores simplemente porque el caso estaba siendo juzgado en D.C, un distrito fuertemente demócrata y por un juez con fuertes vínculos con Barack Obama. Uno de los hijos de los miembros del jurado está en el mismo equipo deportivo que la hija de Sussmann. Después del caso, un miembro del jurado dijo: “Hay cosas más grandes que afectan a la nación que una posible mentira al FBI”. Sin embargo, el caso de Durham contra Sussmann dio lugar a algunas de las revelaciones más escandalosas sobre la actividad ilegal del gobierno contra Donald Trump y su campaña. Los contratistas del gobierno obtuvieron datos sobre el tráfico de Internet de varias de las propiedades comerciales y residenciales de Trump. Rodney Joffe y estos contratistas tergiversaron intencionalmente lo que comprobaban los datos y pasaron a vender esa desinformación al FBI y a los medios de comunicación. Los expedientes del caso Sussmann también revelaron que Hillary Clinton estaba al tanto de la campaña de desprestigio, y que el FBI no fue “engañado” por Sussmann, sino que de hecho trabajaba junto a él, literalmente. Sussmann tenía su propia tarjeta de acceso a la sede del FBI, y el FBI tenía su propia oficina dentro del despacho de abogados de Sussmann, Perkins Coie. Al final, el juicio resultó ser sobre una cuestión mucho más grande que la mentira que Sussmann le dijo al FBI: Demostró que la campaña de Clinton y el FBI de Obama estaban trabajando juntos para espiar y difamar a Donald Trump.


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