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iStock.com/CactuSoup, Melissa Barreiro/IDF

La ley bajo ataque (primera parte)

Estados Unidos bajo ataque: Capítulo dos

Continúa de “Barack Obama en la profecía bíblica (segunda parte)”.

En septiembre de 2012, expertos constitucionales presentaron una lista al Comité Judicial de la Cámara de Representantes que mostraba cómo el presidente Obama estaba excediendo las limitaciones legales de la presidencia durante su primer mandato. HumanEvents.com resumió las conclusiones del panel de esta manera: “Como presidente, Barack Obama ha tomado la costumbre de saltarse o ignorar las limitaciones constitucionales a su poder…”. Los ejemplos incluían su abuso del poder ejecutivo en relación con el escándalo de Rápido y Furioso, su decisión de dejar de aplicar partes de la ley de inmigración de Estados Unidos y su autorización de la acción militar en Libia en 2011 sin consultar primero al Congreso.

Uno de los principales ejemplos del panel fueron los nombramientos unilaterales de funcionarios por parte de Obama en 2012, saltando la confirmación del Senado. Un tribunal federal dictaminó que esto era inconstitucional. “El senador Mike Lee, (…) un destacado erudito constitucional, dijo al comité que el abuso de poder de Obama (…) era una primicia histórica” (ibíd.). Esto nunca había ocurrido en la historia de Estados Unidos.

La administración de Barack Obama ha sobrepasado sistemáticamente los límites del poder ejecutivo. El New York Times escribió en abril de 2012: “En los últimos meses, la administración ha buscado formas de actuar sin el Congreso”. Incluso los aliados del presidente en los medios de comunicación sabían que esto estaba ocurriendo. Pero nadie hizo nada para detenerlo. ¡Pocas personas estaban siquiera prestando atención!

Desde entonces ha quedado claro hasta qué punto Obama y su gente se aprovecharon de esta falta de vigilancia.

¿Se da cuenta de lo mortalmente peligrosa que es esta tendencia al desafuero? Muy poca gente lo sabe. Pero da una visión profunda hacia la verdadera naturaleza de la amenaza que enfrenta Estados Unidos hoy en día.

La Constitución de Estados Unidos hace que esta nación sea diferente de cualquier otra nación del mundo. Está basada en principios bíblicos y las protecciones que ofrece han permitido que Dios bendiga enormemente a Estados Unidos. Impiden que un dictador se apodere de los recursos inigualables de la nación; recursos que Dios nos dio.

La Constitución fue una de las muchas bendiciones que hicieron de Estados Unidos la mejor nación de la historia; nación que Dios ha bendecido como a ninguna otra, ¡y que el diablo quiere destruir como a ninguna otra! Satanás está preparando todas las armas que puede para destruir a Estados Unidos, y está teniendo un éxito alarmante.

Una vez más, la profecía bíblica proporciona una visión crucial del porqué.

Echando por tierra la verdad

Vea de nuevo la profecía de Daniel 8. Describe las actividades de Satanás de una manera muy reveladora. Se aplica en principio a lo que ha sucedido a Estados Unidos.

A partir del versículo 10 se describe un ataque de Satanás en este tiempo final. El lenguaje profético se refiere aquí al “santuario” de Dios y al “continuo sacrificio”, utilizando el templo de Dios en el antiguo Israel como símbolo profético. Esto describe un asalto satánico al “santuario” moderno, la Iglesia de Dios. Sin embargo, también expone las tácticas del diablo en su asalto contra Estados Unidos.

El versículo 12 dice que el diablo tenía un “ejército”, hablando de un ejército de sus demonios: “Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el continuo sacrificio; y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó”.

Satanás siempre está trabajando para echar por tierra la verdad.

Dios es un Dios de verdad. Su palabra es la verdad. Su ley es verdadera y justa, y cumplirla hace que nuestras vidas sean felices, ordenadas y bendecidas. Su camino es el camino de la bondad, la justicia, la ley y el orden (p. ej., Juan 17:17; Salmo 19:7-9; 119:151; 1 Corintios 14:40).

Una sociedad veraz y respetuosa de la ley, incluso guardando las leyes creadas por el hombre, es mucho más estable que una sin ley.

Satanás, el dios de este mundo, es un engañador. Es un mentiroso y el padre de los mentirosos (Juan 8:44). Odia la verdad. Disfruta del desafuero y el desorden (aunque también inspira la tiranía y el autoritarismo, que utilizan la ley no como una bendición para las personas, sino como un arma contra ellas). Siempre incita a la gente a despreciar y violar la ley; socava el Estado de derecho. Una vez que la gente hace eso, entonces él puede enviar a sus demonios y causar estragos en un individuo, una iglesia o una nación.

Cuando usted ve un espíritu de engaño y desafuero en acción, sabe que el diablo está detrás de eso.

Cuando Satanás atacó a la Iglesia de Dios en este tiempo del fin, consiguió que la gente de arriba echara por tierra la verdad. (Esta historia se cuenta en nuestro libro gratuito Rovsing he Ruina [Levantando las ruinas]. Es una historia asombrosa con un parecido extraordinario a la destrucción en Estados Unidos).

Satanás ha utilizado las mismas tácticas al atacar a Estados Unidos y a las naciones modernas de Israel. Esto explica el ataque a manos de líderes de tan alto rango contra la fundación, la historia, los principios y el propósito de Estados Unidos. Esta es la manera más eficiente y potente de destruir: de arriba hacia abajo. El diablo puede utilizar a esos líderes para realizar un asalto desde adentro contra la verdad y la ley.

Esta es una característica esencial de la obra de un “Antíoco” inspirado por Satanás. La figura de Antíoco profetizada en Daniel 8 es un hombre sin ley. No se rige por la ley de Dios, ni siquiera por las leyes del hombre. En su lugar, sigue los dictados de su propia voluntad, que es, trágicamente, inspirada por el diablo.

Órdenes ejecutivas

En su discurso sobre el Estado de la Unión de febrero de 2013, el presidente Obama dijo: “Insto a este Congreso a buscar una solución bipartidista y basada en el mercado para el cambio climático (…) Pero si el Congreso no actúa pronto para proteger a las generaciones futuras, yo lo haré. Dirigiré a mi gabinete para que proponga acciones ejecutivas que podamos tomar, ahora y en el futuro…”.

Obama realizó este tipo de acciones con una frecuencia inigualable. Esto es lo que escribió el Washington Post apenas un par de días antes del discurso del presidente: “El presidente Obama está considerando una serie de nuevas acciones ejecutivas destinadas a saltarse a un Congreso recalcitrante, incluyendo políticas que podrían permitir a los propietarios de viviendas en dificultades refinanciar sus hipotecas, proporcionar nuevas protecciones para gais y lesbianas, hacer que los edificios sean más eficientes en el uso energético, y endurecer las regulaciones para las centrales eléctricas de carbón. (…) Las medidas subrayan el uso cada vez más agresivo de la autoridad ejecutiva por parte de Obama, incluyendo 23 acciones administrativas sobre la violencia armada el mes pasado y órdenes anteriores que retrasaron las deportaciones de jóvenes inmigrantes ilegales y que reducirán los pagos de los préstamos estudiantiles” (10 de febrero de 2013).

Tales acciones condicionaron la mente de la gente a aceptar órdenes ejecutivas que tenían como objetivo principal eludir al Congreso y a la Constitución. Esto hizo que la nación avanzara dramáticamente hacia el gobierno de la dictadura o la tiranía.

El uso de drones por parte del presidente Obama también amplió ilegalmente su poder. Lanzó cinco veces más ataques con drones que el presidente George W. Bush y en la mitad de tiempo. Uno de ellos tuvo como objetivo y mató a un ciudadano estadounidense en Yemen. Mucho más escalofriante fue esto: el Departamento de Justicia filtró a la nbc un documento de 16 páginas que muestra que la administración de Obama se arrogó el poder de matar a cualquier ciudadano estadounidense que considerara una amenaza, incluso en suelo estadounidense. Se consideraba clara y audazmente por encima de la ley.

El juez Andrew Napolitano escribió en el Washington Times: “Obama ha argumentado que puede matar a los estadounidenses cuyas muertes cree que nos mantendrán más seguros, sin ningún tipo de debido proceso. Ninguna ley lo autoriza. Su fiscal general ha argumentado que la cuidadosa consideración de cada objetivo por parte del Presidente y el uso limitado de la fuerza letal son un sustituto adecuado y constitucional del debido proceso. Ningún tribunal ha aprobado eso” (7 de febrero de 2013). Napolitano señaló que esta práctica infringía las leyes estatales y federales, las órdenes ejecutivas que prohíben los asesinatos, el lenguaje de la Declaración de Independencia y la Constitución.

Tal vez muchas o incluso la mayoría de las personas a las que se dirigieron estos ataques eran amenazas para Estados Unidos. ¡Pero deberíamos estar profundamente preocupados por una administración que desprecia tanto la ley que se supone que debe defender!

Esta tendencia a la anarquía es mortal. Y como no se detuvo por la fuerza, el problema se intensificó durante la presidencia de Obama. Ahora es aún peor con Joe Biden en el poder.

Debemos abrir los ojos para reconocer la fuerza espiritual maligna que está detrás de este impulso para socavar la ley.

En Estados Unidos hemos estado protegidos durante un par de cientos de años porque somos receptores de las bendiciones que Dios prometió al fiel Abraham. No hemos experimentado la agitación que han vivido muchas otras naciones. Estuvimos involucrados en una guerra civil y dos guerras mundiales, pero comparado con la mayoría de otros países y otras épocas, Dios nos ha dado victorias y mucha paz. Como resultado, nuestra gente se ha instalado en una irrealidad sobre lo que está sucediendo a nuestro alrededor. ¡No entienden lo mortalmente peligroso que es!

Este no es el mundo de Dios. Es un mundo plagado de gran maldad. Está lleno de tigres que esperan destrozar a la gente. Como dijo Winston Churchill, la historia del hombre es la historia de la guerra. Sin embargo, de alguna manera, hoy en día no lo entendemos. Es mucho más fácil ignorarlo.

¿Está dispuesto a afrontar la realidad? La mayoría de la gente no lo está. Una niebla de engaño envuelve nuestro mundo. Es sorprendente la facilidad con la que se engaña a la gente hoy en día.

Me pregunto cuántos estadounidenses saben siquiera que la Constitución es la ley suprema del país. Es similar a cómo los Diez Mandamientos son la ley suprema de Dios y el fundamento de toda la Biblia. Funciona maravillosamente si se aplica. Pero los izquierdistas radicales odian la ley suprema del país.

Barack Obama ha criticado la Constitución de Estados Unidos como “un acta constitutiva de libertades negativas” y la ha calificado de anticuada. Los liberales del mundo académico, de los medios de comunicación y del gobierno creen que los gobernantes deben desprenderse de las limitaciones impuestas por la Constitución. ¡Los fundadores de Estados Unidos impusieron esas restricciones para evitar la tiranía!

El gobierno está destrozando la ley fundacional del país y nos dice: No necesitamos esa vieja ley. Sabemos lo que es la justicia. ¡Pueden confiar en nosotros! ¡Tal razonamiento prepara el camino para los tiranos! Y todo tirano es una herramienta del diablo.

La Segunda Enmienda

La mentalidad en desafuero de los demócratas radicales queda expuesta por su postura sobre el control de armas. Odian la Segunda Enmienda y quieren destruir la Constitución. Cada vez que se produce un tiroteo masivo, incluso antes de que se conozcan los hechos de la situación, comienzan inmediatamente a presionar para que se prohíban las armas. Muchos de ellos no sólo quieren aumentar la edad de compra o restringir la venta de unos pocos tipos de armas; quieren promulgar estas medidas para luego confiscar todas las armas de propiedad privada. Eso les dejará con toda la potencia de fuego.

Este ataque a los derechos de los ciudadanos y al Estado de derecho está derribando los pilares de nuestra nación.

El 14 de diciembre de 2012, un joven llamado Adam Lanza mató a veinte niños de entre 6 y 7 años en Newtown, Connecticut. Tenía algunos problemas mentales graves; casi parecía una niña pequeña; sus padres estaban divorciados; vivía con su madre y su padre no estaba cerca. Casi siempre que ocurre una tragedia como ésta, hay una familia disfuncional en el contexto. El pecado en nuestras familias puede tener resultados catastróficos.

Sin embargo, ¿cuál es la solución, según los políticos de la izquierda radical y los medios de comunicación? Prohibir las armas.

El 16 de enero de 2013, el presidente Obama firmó 23 acciones ejecutivas sobre el control de armas. Cuando firmó esas órdenes, se rodeó de niños pequeños que le habían escrito cartas pidiéndole, Sr. Presidente, ¿podría hacer algo respecto la violencia en las escuelas? ¿Quién quiere debatir con él cuando tiene niños a su alrededor?

En noviembre de 2015, después de que el jugador de fútbol americano Jovan Belcher matara a su novia y luego a sí mismo, Bob Costas dijo en una emisión de la nfl en nbc que esto no habría ocurrido si Belcher no hubiera tenido un arma. Un defensa es lo suficientemente grande como para haberla matado sin un arma. Pero ellos van tras las armas.

Me han dicho que nbc tiene algunas de las películas más sangrientas de la televisión. Sin embargo, les dice a los estadounidenses que se deshagan de las armas. ¿Por qué no empezamos por deshacernos de los programas de televisión sangrientos? ¿Es posible que ése sea un problema mayor?

El Sr. Obama y la izquierda están muy ansiosos por restringir las armas. Pero, ¿qué están haciendo para impedir que los carteles de la droga hagan incursiones en Estados Unidos? En el escándalo de Rápido y Furioso, el fiscal general Eric Holder entregó armas pesadas a los carteles y les perdió la pista. ¿Y qué hay de detener las guerras de drogas entre pandillas en las grandes ciudades de Estados Unidos? ¿Qué éxito tuvo el Sr. Obama en evitar que Chicago, su ciudad de residencia, se convirtiera en la capital nacional del homicidio?

La izquierda radical quiere quitarle las armas a la gente que respeta la ley. Saben que los delincuentes no van a renunciar a sus armas.

La Segunda Enmienda de Estados Unidos protege el derecho del pueblo a portar armas, pero ¿para qué? Los izquierdistas actúan como si su propósito fuera que los estadounidenses puedan salir a disparar a los venados.

Esa no es la razón de la Segunda Enmienda en lo absoluto. El objetivo principal era proteger a los ciudadanos de la tiranía del gobierno. El gobierno podría decidir tomar el control, y si uno no tiene armas o algo para defenderse, ¿qué va a hacer (a menos que tenga la protección de Dios)?

¿Por qué los liberales radicales no mencionan esto? ¡Ese es el mundo real del que salieron nuestros Padres Fundadores! Ese es el mundo real de hoy. Pero los liberales descartan y ridiculizan incluso la idea de la extralimitación del gobierno. ¡Oh, por favor!, dicen. ¡Eso nunca podría suceder!

¿No podemos ver el peligro que supone que un gobierno, sin limitaciones por la ley, desarme a sus ciudadanos mientras se equipa fuertemente con armas militares, aparatos de espionaje e incluso drones que se siente justificado a utilizar a su antojo?

La tiranía del gobierno es una rutina en la historia de la humanidad, y ellos lo saben. ¿Por qué son tan engañosos? ¿Es porque tienen un motivo oculto? No seamos ingenuos y pensemos que algo así nunca podría ocurrir aquí. Nuestros antepasados no eran estúpidos. Querían garantizar la libertad de los estadounidenses. Sabían que Dios es un Dios de libertad; Él quiere que seamos libres. Eso es un regalo de Dios, ¡y ellos lo entendieron!

¿Recuerda cómo conseguimos nuestras libertades? Mucha gente sangró y mucha gente murió para darnos las libertades que tenemos hoy. Si no se hubieran armado, enfrentado a la muerte e incluso muerto por los estadounidenses, este país sería como la mayoría de los demás de la historia: oprimido por tiranos.

“Se prohíbe a los judíos adquirir, poseer y llevar armas de fuego y munición, así como porras o armas blancas. Los que ahora posean armas y municiones deberán entregarlas de inmediato a la autoridad policial local. Quien infrinja deliberadamente o por negligencia las disposiciones, será castigado con prisión y multa”.

Esta es una orden ejecutiva de 1938 firmada por Adolfo Hitler, justo antes de la Segunda Guerra Mundial. Desarmó a los judíos como paso previo a controlarlos, agruparlos y eliminarlos.

Los tiroteos masivos son repugnantes. ¡Pero lo que más me repugna es que alguien utilice esas masacres para promover una ideología política tiránica! ¡Me repugnan las órdenes ejecutivas que eluden la Constitución y que un presidente deje de lado la ley y haga lo que quiera! Me horroriza que un presidente estadounidense actúe como lo hizo Antíoco.

Ignorando la Constitución

A lo largo de la presidencia de Obama, su gobierno se mostró cada vez más descarado a la hora de dejar de lado la moderación e imponer su voluntad al público.

En 2010, el presidente firmó su plan de salud a pesar de que la mayoría de la gente dijo que no lo quería, ningún republicano votó a favor y la Corte Suprema estuvo a un voto de anularlo. Aunque la administración había prometido ser siempre transparente, tomó todas sus decisiones a puerta cerrada y nos aseguró: No se preocupen, nos ocuparemos de ello. Sabemos lo que es bueno para ustedes. Pero no saben lo que es bueno para nosotros. Ese proyecto de ley creó muchos más problemas de los que supuestamente resolvió. Pero estos líderes nunca admiten errores. Nunca se disculpan. Y nunca devuelven el poder una vez que lo han tomado.

En 2011, el presidente Obama lanzó ilegalmente una ofensiva militar en Libia sin consultar al Congreso. Un representante dijo que, al blandir unilateralmente la espada militar de la nación, el presidente había “neutralizado” al poder legislativo; otro lo calificó de “afrenta a nuestra Constitución”. Posteriormente, Libia se alineó más estrechamente con Irán, el principal Estado patrocinador del terrorismo en el mundo. ¿Tuvo esa decisión ejecutiva un buen resultado?

El presidente Obama ordenó a las agencias federales que dejaran de aplicar ciertas leyes de inmigración. En 2014, firmó una serie de acciones ejecutivas en materia de inmigración sin pasar por el Congreso, acciones que concedieron algún tipo de amnistía a casi 5 millones de inmigrantes ilegales. Los tribunales dictaminaron posteriormente que esto era inconstitucional. Sin embargo, estas decisiones socavaron el significado de la ciudadanía estadounidense y cambiaron permanentemente la demografía de la nación. Por supuesto, los izquierdistas estigmatizan como racista a cualquiera que no celebre esto.

Estas son sólo algunas de las muchas veces que Barack Obama rompió las reglas, se extralimitó en sus funciones, evadió los controles constitucionales de su poder y erosionó el Estado de derecho. Me recuerdan la vieja fábula de la rana en la olla: encienda la estufa y caliente el agua lo suficientemente lento, y antes de que se dé cuenta de lo que está pasando, la rana habrá hervido hasta morir.

Barack Obama fomentó una cultura de anarquía dentro del gobierno. Muchos funcionarios se atrevieron cada vez más a hacer lo que consideraban correcto sin tener en cuenta la ley o incluso desafiándola.

No es difícil considerar estos incidentes como pasos progresivos que condujeron a la erupción de anarquía que socavó y anuló las elecciones presidenciales de 2020.

Cass Sunstein fue el jefe de la Oficina de Asuntos Reguladores de la Información durante el primer mandato de Obama, un puesto con mucho poder. En uno de sus libros, Sunstein escribió que a Estados Unidos le iría mucho mejor si sustituyera la democracia por la tecnocracia, gobernada por una élite de tecnócratas bien formados. Los temas son demasiado complicados para que la mayoría de la gente los entienda, dijo. Un congresista dijo sobre la opinión de Sunstein: “Esa creencia está extendida por toda la administración”.

¿Qué clase de gobierno es ese? Los fundadores de Estados Unidos dividieron el poder entre las ramas del gobierno e hicieron que los líderes fueran responsables ante el pueblo. ¿Le gustaría que nuestro país estuviera dirigido por unos pocos tecnócratas poderosos y que no rinden cuentas, que piensan como Sunstein y los radicales que rodean a Obama? ¡Esa es precisamente la forma de gobierno que utilizó Josef Stalin! ¡Purgó y asesinó a unos 30 millones de su propio pueblo! Hizo que Hitler pareciera manso en comparación. Eso es lo que puede ocurrir con un gobierno así.

Por supuesto, estos funcionarios insisten en que se les puede confiar tal poder. La verdad es que deberíamos tener cero confianza en el diablo, y de eso se trata realmente.

Militares bajo ataque

La forma en que el presidente Obama socavó el Estado de derecho, e incluso la policía y la aplicación de la ley, puso al descubierto sus objetivos anárquicos. Esta ambición tuvo un peligroso corolario en otro acto diabólico, que casi no recibió atención: Como presidente, Obama destruyó el liderazgo militar de Estados Unidos.

Durante sus primeros cinco años de mandato, el presidente Obama obligó a cerca de 200 generales y a muchos otros oficiales de alto rango a dejar sus mandos. Simplemente desmanteló y sustituyó el liderazgo de nuestras fuerzas armadas. ¿Por qué?

Varios generales retirados sabían sin duda lo que estaba pasando. Los presidentes suelen cambiar a algunos altos cargos militares, pero estos hombres calificaron lo que hizo Obama como una “purga”. El general de división retirado del Ejército, Patrick Brady, dijo: “No hay duda de que tiene la intención de debilitar el ejército”. El capitán retirado de la Armada Joseph John dijo: “Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han sido objeto de un ataque incesante por parte del ocupante del Despacho Oval durante cinco años” (World Net Daily, 4 de noviembre de 2013). El general de división retirado del Ejército, Paul Vallely, dijo a Investor’s Business Daily que Obama estaba “debilitando y desmantelando intencionadamente a nuestras fuerzas armadas, al Pentágono y reduciéndonos como superpotencia, y cualquier persona en las filas que no esté de acuerdo o que proteste está siendo purgada” (29 de octubre de 2013). Sí, ¡ese era exactamente su objetivo!

El presidente Obama debilitó las fuerzas armadas de Estados Unidos de muchas maneras: recortando el presupuesto de defensa, reduciendo los despliegues mundiales, priorizando la política de identidad y las cuotas de diversidad sobre la capacidad de hacer la guerra. Pero la liquidación de líderes fue quizás la más mortífera.

No importa lo poderoso, numeroso o sofisticado que sea el ejército, si carece de un liderazgo fuerte no puede lograr nada.

Las personas que Obama elevó a estos mandos priorizaron la corrección política, la cruzada racial y de género, y otras causas escandalosas que evisceraron las defensas de Estados Unidos. Apoyaron a Obama permitiendo la entrada de transexuales en el ejército. Dirigieron los recursos hacia la promoción de ideas radicales de izquierda en países extranjeros en lugar de proteger los intereses de Estados Unidos y asegurar el mundo.

Su objetivo nunca fue formar a los soldados para que amaran a su país y lucharan e incluso murieran para salvar a su país. A menudo, estos líderes entrenaban a los soldados para que odiaran a su propio país.

Estos movimientos no pretendían simplemente “transformar fundamentalmente a Estados Unidos”, sino destruir fundamentalmente a Estados Unidos.

Cuando Donald Trump llegó a la presidencia, trabajó para restaurar el poderío militar de Estados Unidos. Pero incluso él se sintió decepcionado por la escasa calidad de muchos de los líderes bajo su mando.

Una vez que Joe Biden asumió la presidencia, retomó inmediatamente la locura de la era Obama. Ordenó a los oficiales que se centraran en expulsar el “racismo” y el “extremismo de derechas” de las filas. Su administración ofreció “cirugía gratuita de reasignación de género”, como si eso los hiciera mejores soldados. Las listas de lectura para marineros y soldados incluyen libros que los adoctrinan en el pensamiento antiestadounidense. En 2021, cuando un teniente coronel escribió un libro que revelaba cómo el marxismo había infectado a la élite militar, fue despedido inmediatamente. ¡Generaciones anteriores de soldados sacrificaron sus vidas para detener la ideología que se enseña a esta generación de soldados en nuestras academias militares!

Estas decisiones de los dirigentes estadounidenses tienen consecuencias mortales. ¿Qué ocurre cuando los mandos militares se dedican más a promover ideas radicales que a defender el país? ¿Qué sucede cuando ni siquiera creen en los ideales de la nación que representan?

Esto cumple dramáticamente la profecía de Isaías 3:1-3, donde Dios promete maldecir a Estados Unidos eliminando “… el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano; el capitán de cincuenta y el hombre de respeto…” y a otros líderes eficaces. ¿Hacia dónde nos dirigimos cuando nos quedamos sin un liderazgo fuerte, honorable y respetuoso de la ley?

Continúa en “La ley bajo ataque (segunda parte)”.


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