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La bienvenida con alfombra roja para Arabia Saudí
El presidente Donald Trump va con todo con Arabia Saudí, recibiendo ayer con profusión al príncipe heredero Mohammed bin Salman en su primera visita a la Casa Blanca desde el asesinato en 2018 del periodista Jamal Khashoggi. El viaje estuvo lleno de pompa, boato y anuncios rimbombantes, y presagia un Oriente Medio remodelado.
La pompa: una elaborada ceremonia de llegada en el Jardín Sur contó con un sobrevuelo militar, la Banda de los Marines y oficiales a caballo portando banderas estadounidenses y saudíes. Anoche, una opulenta cena de etiqueta incluyó a invitados de alto nivel como los magnates de negocios Elon Musk, Jensen Huang y Tim Cook.
“Hoy tenemos en el Despacho Oval a un hombre extremadamente respetado (…) muy buen amigo mío”, dijo Trump. “Lo que ha hecho es increíble en términos de derechos humanos y todo lo demás. Y es el príncipe heredero, el futuro rey”.
“Ahora mismo, tienes al mejor amigo que jamás has tenido”, dijo Trump al príncipe heredero.
Los acuerdos: Arabia Saudí fue la primera visita de Estado del presidente Trump en su segundo mandato, lo que indica el peso que concede a Riad como pilar de su revolucionaria estrategia para Oriente Medio. Ayer, los dos líderes discutieron varios acuerdos importantes para reforzar los lazos económicos y de defensa:
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Trump designó a Arabia Saudí como “aliado principal no perteneciente a la OTAN”, elevándola a la misma categoría jurídica que Israel, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Filipinas, Corea del Sur y Taiwán, entre otros.
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Los dos líderes firmaron un Acuerdo Estratégico de Defensa que desbloquea una mayor cooperación militar, el acceso a las armas e incentivos económicos.
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Estados Unidos venderá aviones avanzados F-35 a Riad, cambiando potencialmente el equilibrio militar en la región, junto con 300 tanques de fabricación estadounidense.
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Trump dijo que podría aprobar la venta de tecnologías avanzadas de chips estadounidenses a los saudíes.
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El príncipe heredero Mohammed prometió cerca de un billón de dólares en inversiones saudíes en EE UU, aunque cumplirlo será difícil, teniendo en cuenta su gasto excesivo en varios proyectos de infraestructura ambiciosos y con sobre costo en su país.
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Se sentaron las bases para una asociación a largo plazo en materia de energía nuclear con una declaración conjunta sobre la cooperación en materia de energía nuclear civil. Arabia Saudí ha estado buscando el acceso a la tecnología nuclear estadounidense para ponerse a la altura de Irán, pero hasta el momento, Washington ha descartado las vías hacia una bomba saudí.
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El príncipe heredero expresó su interés por adherirse a los Acuerdos de Abraham, que normalizarían las relaciones con Israel. Pero lo supeditó a que se asegure una vía para la creación de un Estado palestino, algo de lo que Trump ha hablado favorablemente recientemente.
Lo pasado es pasado: Trump hizo caso omiso de las preguntas sobre el asesinato de Khashoggi, desestimándolo con un “las cosas pasan” y afirmando que el príncipe heredero Mohammed “no sabía nada al respecto”, a pesar de las evaluaciones previas de la inteligencia estadounidense en sentido contrario. A continuación, reprendió a la reportera de ABC que le preguntó al respecto, diciéndole: “No tiene por qué avergonzar a nuestro invitado haciendo una pregunta así” y calificando a su medio de “noticias falsas”.
La imagen geopolítica de Oriente Medio en la profecía bíblica muestra a una Arabia Saudí ascendente que se alinea con varios otros Estados árabes en oposición a una alianza radical liderada por Irán. También muestra a un Israel debilitado, alejado de Estados Unidos y desesperado por conseguir otros aliados, y a un EE UU cuya influencia ha pasado a la historia. No es difícil ver cómo el hecho de que Trump dé poder a los saudíes hace avanzar todas estas tendencias proféticas.
