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La Biblia revela que las cortes en EE UU son corruptas

La crisis electoral de Estados Unidos nos está enseñando mucho. Una lección crucial que ésta nos muestra, es lo corruptos que son los tribunales en EE UU.

La administración de Trump está presentando decenas de demandas por fraude en varios estados, por lo que los tribunales están fallando sobre la legitimidad de las elecciones. Casi todas estas demandas están siendo descartadas. Los medios de comunicación y de prensa aceptan esto al pie de la letra, como prueba de que las afirmaciones de fraude son infundadas. Estoy convencido de que (en muchos casos) los fallos nos dicen menos sobre la validez de las acusaciones, ¡que sobre el desafuero de los tribunales!

¿De verdad se está haciendo justicia?

Parece que poco o nada se resolverá antes de que algunos de estos problemas lleguen a la Corte Suprema. Como lo escribí en mi último artículo de portada de la Trompeta: “…creo que al final de todo, la Corte Suprema tendrá que pronunciarse sobre esta elección. El hecho que la juez [Amy Coney] Barrett estará presente cuando eso suceda, ¡aumenta las probabilidades del cumplimiento de la ley! Y eso marcaría a favor del Presidente. Yo creería que esa es la forma en que Dios va a resolver esto, pero puede ser que Dios tenga otras ideas”.

Incluso así, antes de llegar a aquel nivel, una gran cantidad de corrupción está siendo expuesta en el sistema judicial. Y si no fuera por el cambio reciente de [la fallecida juez] Ginsberg a Barrett, ¡ni siquiera la Corte Suprema detendría la corrupción! ¡Los tribunales estadounidenses se habrían mantenido al margen y hubieran permitido que se robaran las elecciones!

Con los tribunales estadounidenses en el centro del escenario, necesitamos entender lo que la Biblia dice sobre ellos. ¡Estos tribunales están determinando el futuro de la nación y de la vida de usted!

El libro de Miqueas tiene algunas profecías asombrosamente específicas y condenatorias sobre nuestros tribunales.

El profeta Miqueas escribió poco antes del tiempo cuando el reino de Israel fue llevado en cautiverio. Él tenía un mensaje para una nación al borde de la destrucción. Es un mensaje que Dios quiere que nuestras naciones escuchen hoy. Y parte del mensaje de Miqueas tenía que ver con la justicia.

“Dije: Oíd ahora, príncipes de Jacob, y jefes de la casa de Israel: ¿No concierne a vosotros saber lo que es justo?” (Miqueas 3:1). ¿Quiénes son Jacob e Israel en este tiempo del fin? Hemos probado durante más de 60 años que (en estas profecías) Israel se refiere principalmente a Estados Unidos, Gran Bretaña y el Estado de Israel (solicite nuestro libro gratuito Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía).

Dios se dirige a los jefes de Israel; a los gobernantes, magistrados y funcionarios gubernamentales responsables de defender la ley. La responsabilidad de ellos es darnos justicia, basada en la ley. Ellos, de todas las personas, deben comprender lo que es justo.

Aquí Dios está hablando de sistemas judiciales. El léxico hebreo-caldeo de Gesenius define lo que es justo como la sentencia de un juicio de acuerdo con la ley. Se supone que los jueces deben interpretar y hacer cumplir la ley. Otras traducciones usan [la palabra] justicia en vez de lo que es justo.

La única ley perfecta es la de Dios. Los redactores de la Constitución de Estados Unidos basaron gran parte de ese documento en la ley de Dios, tal como la entendieron.

Las palabras lo que es justo significa todo el proceso o toda la administración de justicia. La palabra hebrea es mishpat. La misma palabra se usa como el derecho [lo legal] en Ezequiel 18:5, 21, 27. El punto es que el juicio adecuado siempre debe incluir la ley. Por eso es tan crucial que los jueces no cambien ni rechacen la ley justa. Dios responsabiliza a los jueces y gobernantes por su juicio contra toda institución y cada individuo.

Realmente, ¿qué tan malo es nuestro sistema judicial hoy en día?

“Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les quitáis su piel y su carne de sobre los huesos; que coméis asimismo la carne de mi pueblo, y les desolláis su piel de sobre ellos, y les quebrantáis los huesos y los rompéis como para el caldero, y como carnes en olla” (Miqueas 3:2-3). Dios habla figurativa y espiritualmente. Nuestro sistema de justicia les arranca la piel a las personas, les rompe los huesos, les arranca la carne, las corta en pedazos, las arroja a la olla y ¡luego se las come!

Ésta es probablemente la metáfora más espantosa de la Biblia. Es como si mataran a sus víctimas y las devoraran como fieras. ¡Es canibalismo!

¡Ésta es la evaluación de Dios sobre nuestro sistema de justicia!

Pero eso no es todo. “Entonces clamaréis a [el Eterno], y no os responderá; antes esconderá de vosotros su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras” (versículo 4). Los jefes, incluidos los jueces, ignoraron el grito de sus víctimas. Pronto Dios dará la espalda a sus clamores de ayuda en la Gran Tribulación. Y eso incluye a todos los que operan con ese mismo espíritu maligno. Ellos literalmente serán mutilados, al igual que en sentido figurado mutilaron a sus víctimas.

El mensaje de Dios es acerca del juicio; o sea, el sistema de justicia de Dios. Él está hablando a los jefes, a los políticos, los abogados, los jueces, los educadores, los medios de comunicación y la religión. Ellos deben escuchar el juicio de Dios que, reitero, se refiere a lo que es justo, al derecho, a lo conforme a la ley. En este caso, la ley de Dios. ¡Deben cambiar, o nuestra casa nacional no permanecerá!

“Oíd ahora esto, jefes de la casa de Jacob, y capitanes de la casa de Israel, que abomináis el juicio, y pervertís todo el derecho” (versículo 9). Nuestros líderes “abominan el juicio” y pervierten “todo el derecho”. ¡Eso significa que tuercen lo que es recto!

Ese es nuestro sistema de justicia. Y Dios dice que Su mensajero debe decirle a los gobernantes directamente: “¡Oíd ahora esto!”

Todo nuestro pueblo debe oír la reprensión de Dios acerca de la justicia, o sufrirán más que cualquier nación. ¿Oye usted “esto”?

“Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en [el Eterno], diciendo: ¿No está [el Eterno] entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros” (versículo 11). Los líderes religiosos y seculares juzgan por “cohecho”. Sus juicios no están motivados por el amor a la ley, la Constitución ni la justicia. Lo hacen para beneficio personal.

Esto ilustra que necesitamos nuevos líderes urgentemente. Pero la buena noticia es que este mismo caos que estamos experimentando, conducirá directamente a un mundo de líderes temerosos de Dios, que defiendan el estado de derecho y emitan juicios justos. Estos líderes están siendo preparados en este momento, como lo han sido a lo largo de la historia.

“Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman” (Miqueas 7:3). El príncipe (político) y el juez piden recompensa. Toman la iniciativa en buscar su recompensa. ¡Qué abominable! Estos líderes cometen injusticia si no pueden obtener lo que quieren. Sus motivos son muy impuros. “Lo confirman”, ¡significa que conspiran para socavar la justicia! Tejen caminos tortuosos y atrapan a la gente como una araña atrapa moscas en su telaraña.

Muchos fallos judiciales ahora giran en torno a jueces que intentan torcer la ley para ajustarla a un objetivo político predefinido. Pero las leyes deben ser escritas por nuestro poder legislativo. El trabajo de jueces y magistrados es interpretar la ley; o más bien, dejar que la ley se interprete a sí misma. No tienen autoridad para modificar la ley. Si alteran la ley, es casi imposible corregir el error.

En nuestra historia [de EE UU], hubo un juez que quería la esclavitud. Ese juez emprendió una búsqueda en la Constitución para respaldar su creencia. Encontró la frase “substantive due process” [derecho a trabajar, casarse y criar sus hijos] y él tergiversó estas palabras para demostrar que la esclavitud era constitucional.

Fue necesaria una guerra civil para anular esa decisión. ¡Eso nos da una idea de lo difícil que es cambiar lo que los jueces hacen!

Hoy vemos el mismo enfoque. Cuando la Corte Suprema de Estados Unidos falló sobre el “matrimonio” homosexual y sobre Obamacare, no estaban observando la ley genuinamente para ver lo que decía. Querían legalizar el “matrimonio” homosexual y el “Obamacare” [seguro médico obligatorio]; y querían encontrar excusas en la ley para hacerlos efectivos.

Si los jueces no están sujetos a la ley constitucional, ¡no están sujetos a nada ni a nadie!

Las facultades de derecho rutinariamente enseñan sobre ser “realistas legales”. Estos, al igual que el ex vicepresidente Al Gore, quieren una “Constitución evolutiva”. Pero este razonamiento les otorga a los jueces poderes despóticos. También nos aleja de la ley fundamental, establecida por nuestros antepasados.

Entonces, ¿por qué nuestros políticos lo permiten? A menudo, al Congreso [rama legislativa] y al presidente [rama ejecutiva] les gusta que los jueces hagan esto, si las decisiones son favorables a sus puntos de vista, pero a sabiendas de que los votantes no las aprobarían. Aun así, al reescribir la Constitución los jueces le están quitando el poder a la rama legislativa y a la ejecutiva.

Nuestros políticos simplemente carecen de la visión para ver lo desastroso que es ese proceso, que se basa en el egoísmo y el desafuero, ¡no en la ley!

Estos jueces ejercen su poder como dictadores y destruyen el proceso democrático. Eso significa que no podemos mantener el estado de derecho. Nuestro futuro es realmente muy tenebroso a menos que hagamos cambios de mucha profundidad.

Hemos tenido nuestras propias experiencias con sistemas judiciales injustos. En 1979 el estado de California atacó a la iglesia encabezada por Herbert W. Armstrong. Los abogados y jueces se reunieron en privado para fraguar su ataque. Fue una reunión poco ética. La Iglesia de Dios fue descrita como “un nido de arañas”. Finalmente, la Iglesia fue absuelta de todas las acusaciones. Pero no hubo disculpas.

Entonces, ¿quién era el “el nido de arañas”?

¡Nosotros vivimos a través de ese abominable error judicial!

Cada día más se contamina todo el sistema de justicia. Esto conduce a que la gente no respete estas instituciones.

¿Por qué no podemos ver lo que nos estamos haciendo a nosotros mismos?

Como lo escribí en aquel artículo de portada, Dios va a intervenir para garantizar que la elección de Estados Unidos no sea robada. Pero incluso eso demostrará ser sólo una solución temporal a este problema de injusticia.

¿Cuál es la solución permanente? Dios nos da esa solución en Miqueas.

“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide [el Eterno] de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6: 8). La primera condición que Dios requiere es “hacer justicia”; o sea, dar justicia a todos, basada en la ley del amor de Dios. Cada uno de nosotros se regirá por la ley de Dios, o no tendremos futuro.

Pero esta no es una justicia dura y calculadora. En segundo lugar, debemos “amar misericordia”.

En tercer lugar, debemos “humillarte [caminar humildemente] ante tu Dios”.

“Oh hombre” viene de la palabra hebrea, Adán. Adán fue hecho del polvo de la tierra. Y nosotros también somos como Adán: un puñado de polvo.

¿Por qué no caminar humildemente ante nuestro Dios? ¿Por qué los hombres, hechos de barro, son tan orgullosos y vanidosos?

Oh hombre Dios te ha declarado [lo que es bueno]. Desde la época de Adán, Dios le ha mostrado al hombre Su verdad. Los apóstoles y profetas han sido asesinados por entregar la preciosa verdad de Dios. El hombre ha tenido amplias oportunidades pero ha fracasado por completo. Ahora Jesucristo está a punto de intervenir y traernos Su gloriosa justicia.

Ni Donald Trump ni los conservadores de la Corte Suprema ni ningún otro ser humano tomará esos pasos para restaurar la justicia. Pero Dios dice que Él lo hará; y de aquí a poco tiempo.

La acusación en Miqueas 7, de Dios contra los jueces, continúa: “El mejor de ellos es como el espino; el más recto, como zarzal; el día de tu castigo viene, el que anunciaron tus atalayas; ahora será su confusión” (versículo 4). En medio de estos cardos y setos de espinos están los “vigilantes” de Dios del tiempo del fin. Dios ha usado a dos hombres para vigilar y advertir en este tiempo del fin. Herbert W. Armstrong advirtió durante 57 años, sobre el terrible destino que le espera a Estados Unidos si no nos arrepentimos. Y desde la muerte del Sr. Armstrong, Dios ha usado un tipo de Miqueas para continuar con la misma advertencia.

Estos dos hombres vigilan y advierten justo antes del “día de tu castigo”; ¡hablando de la segunda venida de Jesucristo! La obra de vigilante está directamente ligada al retorno de Cristo. Uno conduce directamente al otro. Todas estas malas noticias están directamente relacionadas con esta gloriosa noticia. ¡Todo esto es una señal de que Cristo está a punto de visitar a esta Tierra, y darnos verdadera justicia!

¿Le cree usted a Cristo? ¿Cuántas personas creen realmente el mensaje de Dios?

¡Qué noticia tan maravillosa e inspiradora! ¡Ésta es la mejor noticia que usted pudiera alguna vez oír! 


ESTADOS UNIDOS Y GRAN BRETAÑA EN PROFECÍA

La gente del mundo occidental estaría sorprendida y boquiabierta, ¡si lo supieran! Los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australasia y África del Sur pondrían en marcha gigantescos programas de protección, ¡si lo supieran! ¡Ellos podrían saberlo! ¡Pero, no lo saben! ¿Por qué?