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(JOE AMON/THE DENVER POST/GETTY IMAGES)

La agenda radical de control de armas de Barack Obama

La masacre en el supermercado King Soopers es una tragedia nacional, pero no espere que la administración Biden-Harris haga algo con las verdaderas amenazas contra Estados Unidos.

El lunes [Marzo 22] un hombre armado y desquiciado entró al estacionamiento de un supermercado King Soopers en Boulder, Colorado, y empezó a disparar una pistola Ruger AR-556 contra los clientes que intentaban comprar alimentos. En el transcurso de la siguiente hora, este loco asesinó a 10 personas (incluyendo al agente de policía Eric Talley, de 51 años), antes de entregarse a los agentes de la policía local después de que le dispararan en la pierna. El motivo de la matanza demoníaca no fue inmediatamente evidente, pero eso no impidió que los medios de propaganda especularan.

Después de ver una fotografía del asesino, que era claramente blanco, la actriz Rosanna Arquette publicó un comentario en Twitter, diciendo: “Llámenlo por lo que es (…) terrorismo doméstico por parte de un supremacista blanco”. La abogada estadounidense Meena Harris, sobrina de la vicepresidenta Kamala Harris, publicó: “Los hombres blancos violentos son la mayor amenaza terrorista para nuestro país”. El editor de USA Today, Hemal Jhaveri, insistió en que sólo “un hombre blanco airado” podría haber hecho algo así. Y un activista autoproclamado de las redes sociales afirmó: “Un terrorista cristiano y blanco mató a diez personas inocentes con una pistola en un supermercado de Colorado, Estados Unidos”.

Estas declaraciones revelan cómo el complejo mediático demócrata está obsesionado con la raza.

Sin embargo, las autoridades han identificado a Ahmad al-Aliwi Alissa, de 21 años, como el autor de los disparos. Alissa es un inmigrante musulmán procedente de Siria que ha alabado al profeta Mahoma y ha investigado iglesias y mítines de Trump como posibles objetivos terroristas yihadistas. Así que, aunque Ahmad Alissa es técnicamente un hombre blanco, no era un “terrorista cristiano y blanco”. Él es un yihadista islámico que asesinó a 10 estadounidenses blancos e hirió a varios otros en su intento de aterrorizar al pueblo estadounidense.

Tariq Nasheed, un prominente hostigador racial estadounidense, se ha reafirmado en la narrativa de la supremacía blanca, insistiendo en que términos como “árabe” e “islámico” no cambian la “blancura” de Alissa. Pero la mayoría de los medios de comunicación progresistas han abandonado el ángulo de la supremacía blanca ahora que sabemos que Alissa es musulmán. Han desplazado la narrativa de la raza para enfocarse en otra obsesión izquierdista: el control de las armas.

La activista y escritora estadounidense Amy Siskind ilustra perfectamente este giro. El lunes, ella dijo que el hecho de que el tirador “fuera detenido” revela que “era ciertamente un hombre blanco (...) si fuera negro o moreno, estaría muerto”. El martes, cuando las autoridades anunciaron que el nombre del asesino era Ahmad al-Aliwi Alissa, ella dijo: “Estemos de luto por las víctimas, pero no glorifiquemos al asesino dando atención para que su nombre sea ampliamente conocido”. Y el miércoles, dijo: “Obviamente, todos deberíamos llamar y enviar mensajes a nuestros miembros de la Cámara de Representantes y del Senado para exigir medidas de control de armas ¡ya! ¡Mantengan la presión!”

El ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se ha pronunciado al respecto. Al día siguiente del tiroteo, él publicó un comunicado en el que decía: “Llevará tiempo erradicar el descontento, el racismo y la misoginia que alimentan tantos de estos actos de violencia sin sentido. Pero podemos hacer que sea más difícil comprar armas de guerra para los que tienen odio en sus corazones. Podemos superar la oposición de los políticos cobardes y la presión de un lobby armamentista que se opone a cualquier medida para limitar la capacidad de cualquiera a reunir un arsenal. Podemos, y debemos. Una pandemia que ocurre una vez por siglo no puede ser lo único que frene los tiroteos masivos en este país”.

Y poco después que Obama hiciera pública su declaración, Joe Biden repitió fielmente la postura de su jefe. “No necesito esperar ni un minuto más, y mucho menos una hora, para tomar medidas de sentido común que salvarán vidas en el futuro y para instar a mis colegas de la Cámara de Representantes y del Senado a que actúen”, dijo Biden en la Casa Blanca. “Podemos prohibir las armas de asalto y los cargadores de alta capacidad en este país una vez más. Yo conseguí eso cuando era senador. Se aprobó. Fue ley durante mucho tiempo, y redujo estos asesinatos en masa”.

Así pues, tanto Obama como Biden piden al Congreso que prohíba las armas de asalto y los cargadores de alta capacidad como hicieron cuando aprobaron la Prohibición Federal de Armas de Asalto de 1994. Esta prohibición de 10 años expiró en 2004 y no se renovó porque, en contra de las afirmaciones de Biden, varios estudios determinaron que la prohibición no tuvo un efecto significativo en los homicidios con armas de fuego. Además, la prohibición es, casi con toda seguridad, una violación de la Segunda Enmienda de la Constitución de EE UU, la cual dice: “Siendo necesaria una milicia bien regulada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido”.

Dado a que el AR-15 es el rifle de propiedad más común en Estados Unidos, está ciertamente protegido por la norma de “uso común” establecida por la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso Heller contra el Distrito de Columbia (2008).

La representante estadounidense Marjorie Taylor Greene ha señalado, además, que “Colorado tiene todo lo que la izquierda ha pedido”, incluidas las verificaciones de antecedentes universales, las leyes “bandera roja” de incautación de armas [leyes que permiten a las autoridades a hacerse con las armas de personas consideradas peligrosas por algún tribunal], las prohibiciones de los cargadores de alta capacidad y una calificación aprobatoria en el control de armas por parte de la organización de interés e investigación estadounidense Giffords. Y todo eso no impidió que un islamista radical obtuviera un arma letal y masacrara a personas.

Entonces, la propuesta de control de armas de la izquierda radical no consiste realmente en alejar las armas de las manos de los terroristas y los delincuentes, que pueden comprarlas en el mercado negro si lo desean. Las propuestas de control de armas de la izquierda radical tratan de alejar las armas de las manos de los ciudadanos que se acatan a la ley. No hace falta saber mucho de historia para darse cuenta de por qué las políticas de armas que propone la administración Biden-Harris son peligrosas.

“La Unión Soviética dejó su huella como uno de los regímenes políticos más mortíferos de la historia de la humanidad”, escribió José Niño en el Instituto Mises. “Sin embargo, no podía salirse con la suya y con tales atrocidades sin tener el monopolio total del uso de la fuerza. Para mantener su férreo control, la Unión Soviética tuvo que recurrir a la forma más comprobada de represión: la confiscación de armas. El 10 de diciembre de 1918, el Consejo de Comisarios del Pueblo ordenó que los ciudadanos soviéticos entregaran sus armas de fuego. Si no lo hacían, enfrentarían cargos criminales”.

La Alemania nazi, la Cuba comunista, la Venezuela socialista y muchas otras dictaduras autoritarias a lo largo de la historia también han recurrido a “la forma más comprobada de represión” para controlar al pueblo. Y la izquierda radical de Estados Unidos muestra hoy su tendencia de imponer su voluntad cada vez más sobre el pueblo.

“La mayoría de los republicanos no se dan cuenta de con qué están tratando ellos: ¡con personas que están absolutamente comprometidas con destruir el gobierno de esta nación!”, escribió mi padre en su artículo “Salvando (temporalmente) a EE UU de la izquierda radical”, el cual fue publicado en 2018.

La mentalidad detrás de los demócratas radicales es expuesta cuando usted observa su manejo de otro asunto: el control de armas. Cada vez que hay un tiroteo en una escuela, incluso antes de que cualquier hecho sobre la situación surja, inmediatamente comienzan a presionar por la prohibición de armas. Después del más reciente tiroteo, ellos financiaron a grupos de estudiantes y animaron a los estudiantes a sublevarse contra las autoridades. Ellos no sólo quieren elevar la edad de compra o restringir la venta de algunos tipos de armas de fuego; ellos quieren eliminar todas las armas de fuego. Ellos odian la Segunda Enmienda y desean destruir la Constitución. ¡Ellos desean una revolución!

Esta es una perspectiva que no se obtiene de las fuentes principales. Los liberales le dirán que tenemos que prohibir las armas de asalto para evitar que los “supremacistas blancos” se lancen a tiroteos en masa. Y los conservadores citarán investigaciones que demuestran que el control de las armas es ineficaz contra los delincuentes, ya que ellos están dispuestos a infringir la ley de todos modos. Pero muy pocos advierten acerca de los peligros de un gobierno fuera de control que quiere confiscar las armas para poder ¡transformar a Estados Unidos en un estado socialista sin temor a un levantamiento del pueblo!

Los asesinatos ocurridos en el supermercado King Soopers son una tragedia nacional, pero no espere que la administración Biden-Harris haga algo para luchar contra el Islam radical. Estarán demasiado ocupados hablando de la supremacía blanca, reprimiendo la posesión de armas y atacando la Constitución de Estados Unidos.

Una profecía bíblica del tiempo del fin acerca de las naciones de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel dice: “y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror (…) Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce” (Levítico 26:15-16, 19).

Hoy en día, los estadounidenses se han alejado de la ley de Dios, por lo que están plagados de terroristas como Ahmad al-Aliwi Alissa y ya no tienen la fuerza de voluntad para hacer mucho de nada al respecto. Por eso muchos están dispuestos a rendirse ante la izquierda radical. No confían en la protección de Dios, ni tienen siquiera el orgullo de defenderse. Así que continuarán intensificándose las maldiciones sobre Estados Unidos hasta que, como dicen los versículos 40-43, ¡las personas “confesarán su iniquidad” y causarán que Dios se acuerde de Su pacto con los ancestros de Estados Unidos! 


ESTADOS UNIDOS BAJO ATAQUE

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