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REESE ZOELLNER/LA TROMPETA

Juan lucha contra la iglesia de Satanás

La verdadera historia de la verdadera Iglesia de Dios Y su guerra de 2,000 años con la gran iglesia falsa (Capítulo 4)

Continuación de La apostasía del primer siglo

En su libro El increíble potencial humano, el Sr. Armstrong escribió: “Simón el Mago entonces se apropió del nombre de Cristo, llamando ‘cristianismo’ a su religión de los misterios babilónicos. Satanás usó a este hombre como instrumento para perseguir y casi destruir a la verdadera Iglesia de Dios. Antes que terminara el primer siglo, probablemente alrededor del año 70 d.C., Simón logró suprimir el mensaje que Cristo había traído de Dios”.

“A esto le siguió ‘el siglo perdido’ en la historia de la verdadera Iglesia de Dios. Hubo una conspiración bien organizada para borrar toda constancia de la historia de la Iglesia durante ese período. Cien años más tarde, la historia nos muestra un ‘cristianismo’ completamente diferente al de la Iglesia que Cristo había establecido”.

“Esa iglesia había tomado el nombre de Cristo y lo aplicó a la religión de los misterios babilónicos. Había reemplazado el mensaje que Jesús había traído de Dios, por un “evangelio” acerca de la persona de Cristo, proclamando al Mensajero, pero suprimiendo completamente aquella dimensión faltante de Su mensaje”.

“¡Y por espacio de por lo menos dieciocho siglos y medio, el verdadero evangelio no fue proclamado al mundo!” (énfasis mío en todo). Luego vino un hombre llamado Herbert W. Armstrong que confió en el poder de Dios y predicó el evangelio a todo el mundo.

El Sr. Armstrong estampó la frase “siglo perdido”, refiriéndose al período comprendido entre cerca del año 70 d.C. hasta cerca del año 170 d.C. (En otras ocasiones, usó las fechas del 50 al 150 d.C. Estas fechas son aproximadas). Es un período en el que la historia de la Iglesia de Dios está borrada, en lo que respecta a los libros del mundo. Eso muestra el poder tremendo de Satanás, administrado en gran parte a través de la gran iglesia falsa. El Sr. Armstrong llamó a esto “la gran conspiración de Satanás”.

En su sermón del 24 de junio de 1983 titulado “De Sardis a Laodicea”, el Sr. Armstrong leyó una declaración de una escuela teológica alemana que hablaba de un “siglo oscuro” en la historia de la Iglesia. Durante ese tiempo, una “‘contienda violenta se estaba llevando a cabo entre dos evangelios. Algunos querían el evangelio de Cristo’, es decir, el mismo evangelio que Cristo predicó, el evangelio del Reino. ‘Y otros querían un evangelio acerca de Cristo’”. ¿Cuál cree usted que ganó?

El Sr. Armstrong electrizó a toda la Iglesia cuando él explicó por primera vez acerca de ese siglo perdido. Yo lo escuché, y recuerdo en detalle cuando él dijo que aunque la historia secular no registró nada, Dios sí lo hizo. Dios aseguró que quedara registrado en varios libros bíblicos diferentes, pero sobre todo en los escritos del apóstol Juan, y específicamente en las epístolas de Juan.

¡Ésa fue una de las declaraciones más memorables e importantes que el Sr. Armstrong hizo sobre la verdadera Iglesia de Dios y su batalla contra la gran iglesia falsa!

Estuve buscando una cita del Sr. Armstrong sobre esto, pero no la encontré. Les pedí a otras personas que la buscaran. Encontré una declaración de Ernest Martin, otro ministro de la idu que trabajó bajo el Sr. Armstrong, que decía algo muy similar; él debe haberla obtenido del Sr. Armstrong.

Busqué en mi archivo sobre la historia de la Iglesia, y encontré un sermón que di el 13 de noviembre de 1986, el año en que el Sr. Armstrong murió, y decía exactamente lo que yo recordaba. Esto fue lo que dije sobre el año 70 d.C., y sé que lo recibí del Sr. Armstrong o no lo habría dicho: “La historia de la Iglesia en el mundo simplemente desapareció. Debido a que la Iglesia Católica destruyó todos los registros en el mundo, un lugar en el que Juan lo registra es en sus tres epístolas”.

Eso fue lo que el Sr. Armstrong dijo, y yo simplemente lo retransmití a las personas. Yo sé que nunca habría dicho eso a menos que el Sr. Armstrong hubiera dicho algo así. Usted debe comprender cómo eso impactaría a la Iglesia y cómo quedaría grabado en la memoria propia cuando algo así fuera mencionado. Por eso me sentí frustrado de no poder encontrar la cita, incluso en la literatura de la idf. Eso era intrigante para mí. Encontré afirmaciones que estaban cerca de ésa, pero no lo afirmaban como yo pensaba que deberían hacerlo. Yo estaba seguro de tener razón sobre eso, y la tenía.

Veamos otra declaración que encontré y que el Dr. Martin escribió por lo menos una o dos décadas antes de la muerte del Sr. Armstrong: “El período comprendido entre los años 70 y 170 d.C. se conoce como el siglo perdido, en lo que respecta a la historia del Nuevo Testamento. Dios ha preservado la historia central en las páginas de la Biblia”. Ésa es una declaración explosiva. ¡Pero él no dijo nada acerca de que la Iglesia Católica destruyó esa historia! ¡Tampoco le dio el crédito al Sr. Armstrong por la declaración anterior!

Ese “siglo perdido” es una parte de la historia, esencial y vitalmente crítica que debemos entender. ¿Por qué me fue extremadamente difícil encontrar esa declaración en la Iglesia de Dios después de la muerte del Sr. Armstrong, a pesar de haber electrizado a la Iglesia sólo unos pocos años antes?

Durante la era de Filadelfia de la verdadera Iglesia de Dios había una sinagoga de Satanás (Apocalipsis 3:9). ¡DENTRO de la propia Iglesia de Dios la sinagoga de Satanás casi borró la verdad revelada sobre “el siglo perdido”!

Por favor lea ese párrafo nuevamente.

En este tiempo del fin, la Iglesia de Dios es peligrosamente inconsciente del poder mortal de Satanás. Por esto fue que la sinagoga de Satanás se convirtió en la era de Laodicea.

El Sr. Armstrong tuvo que luchar y detener esta sinagoga de Satanás durante la mayor parte de su ministerio (2 Tesalonicenses 2:1-9; esta profecía está explicada completamente en mi libro gratuito Mensaje de Malaquías para la Iglesia de Dios hoy).

¿Cuándo escribió Juan?

El 21 de febrero de 1974, el Sr. Armstrong escribió una carta a los miembros que, en cierto modo, da en el centro de la historia de la Iglesia. Es una buena fórmula a seguir para mantenerse arraigado en la verdad que el Sr. Armstrong enseñó.

“Antes de terminar el primer siglo, la persecución había reducido a la verdadera Iglesia”, escribió el Sr. Armstrong. “Muchos miembros se habían ido de la verdadera Iglesia antes de los años 90 d.C. (1 Juan 2:19). Juan estaba advirtiendo a los hermanos contra los falsos ministros (1 Juan 2:4; 2 Juan 7, 10, etc.). Pronto, la iglesia falsa y fraudulenta los superó en número”.

Aquí el Sr. Armstrong estableció el marco de tiempo: los años 90 d.C.

El Sr. Armstrong habló sobre todos los libros de Juan, o sea, su Evangelio, sus epístolas y el libro del Apocalipsis, escritos entre los años 85 y 90 d.C.

Algunos estaban borrando la historia de la Iglesia de Dios, y Juan estaba trabajando febrilmente para preservar esa historia, sobre todo en sus epístolas, pero también, de manera más general, en su Evangelio y en el Apocalipsis. Todos los libros de Juan nos dicen mucho acerca de lo que estaba pasando, pero podemos realmente vincularlo todo a las epístolas, lo que hace que sea mucho más significativo.

Juan estaba luchando contra esa gran conspiración satánica. Personas se levantaron en la Iglesia y comenzaron a expulsar a aquellos que eran leales a Juan y que realmente seguían a Dios. Estas personas no sólo estaban tratando de borrar la historia, ¡sino que incluso estaban asesinando al pueblo de Dios! Mataron a muchos de ellos.

Ésa es la realidad en este mundo. El pueblo de Dios no debe ser ingenuo al respecto mientras proclamamos la verdad de Dios. No podemos escabullirnos en la oscuridad y escondernos. Dios quiere que hagamos lo contrario: ¡que publiquemos Su mensaje con valentía! Suceda lo que suceda, que suceda. ¡Pero tenemos que saber que Dios está con nosotros y que nos dará poder!

Dios empezó a revelarme nueva verdad de las epístolas de Juan el 5 de mayo de 2001. En esa fecha yo di ese primer sermón sobre la “última hora” (a la que Juan se refiere en 1 Juan 2:18 versión kj), ya estando bien avanzada la era de Laodicea. Juan también escribió sus epístolas cuando la era de Éfeso ya estaba bastante avanzada.

¿Por qué Dios se aseguró de que Juan registrara esta historia? ¡Dios le dio a Su pueblo esta verdad para que pudiéramos combatir cualquier cosa que Simón el Mago, o cualquier otro hereje pudiera decir!

En esta época Pedro ya había sido martirizado y Juan estaba a cargo de la Iglesia.

Creo que podemos apreciar esto mejor cuando nos demos cuenta de lo que estaba en la mente de Juan. Él estaba respondiendo a todas las preguntas que el pueblo de Dios tenía, ¡y éste es uno de los materiales más inspiradores de la Biblia! Estoy seguro que esto es lo que Cristo le habló a Juan cuando tuvieron esas largas sesiones durante Su ministerio terrenal, hablando tanto entre sí. Jesucristo le estaba explicando lo que vendría y lo que él tendría que hacer para ayudar al pueblo de Dios. Cristo no hizo eso simplemente para disfrutar socialmente. Él estaba educando a Juan para que llevara este mensaje a las personas con el fin de salvar a tantos de ellos como fuera posible.

Aún más importante, esto era profecía para la última era de la Iglesia de Dios, es decir, para el pueblo de Dios ahora mismo. Usted lo verá aún más en los últimos capítulos de este libro.

El encarcelamiento de Juan

Alrededor del año 90 d.C., en medio de una intensa persecución contra la Iglesia, el emperador romano Domiciano encarceló al apóstol Juan en la isla de Patmos, situada en el mar Egeo. La tradición nos cuenta los eventos concernientes al destierro de Juan a Patmos. Juan fue arrestado y exiliado allí por predicar que Jesucristo finalmente derrocaría al gobierno romano. Él recibió las visiones para el libro del Apocalipsis en esa isla diminuta.

En Apocalipsis 1:9, Juan revela que estaba escribiendo desde la prisión. ¿Por qué? “Por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”. ¡Él fue encarcelado por predicar el mensaje de Dios! La palabra testimonio proviene de la palabra griega marturia, la cual viene de martus, que está relacionada con nuestra palabra española mártir. ¡Todos los demás apóstoles fueron asesinados por la misma razón!

Apocalipsis 6:9 profetiza sobre los santos de Dios que están a punto de ser puestos a muerte debido a lo que creen. El lenguaje es el mismo que en Apocalipsis 1:9: Ellos serán “muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían”. Estos siervos de Dios demostrarán su lealtad hasta la muerte. El Léxico de Thayer define así la palabra marturia: “retener el testimonio, persistir firmemente en llevarlo”. Al explicar martus dice que aquellos que sostuvieron el testimonio “según el ejemplo [de Cristo] han probado la firmeza y la autenticidad de su fe en Cristo al sufrir una muerte violenta”.

La Iglesia Católica Romana tenía mucho poder en esos días, y creció. Mire de nuevo la descripción de esa iglesia falsa en Apocalipsis 17. Además de ser llamada “Misterio: Babilonia la Grande, la Madre de las Rameras y de las Abominaciones de la Tierra”, también es descrita como estando “ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús” (versículos 5-6). ¡Ésa es la realidad! Y esta profecía nos dice que una escena aún más sangrienta volverá a suceder. En cualquier lugar dónde veamos a la verdadera Iglesia de Dios, ¡sabemos que la religión antigua de los misterios babilónicos va a llegar a tocar la puerta! Ésa es la verdad histórica. Satanás tiene realmente un poder tremendo.

Piense en esto: ¿Por qué permitiría Dios que Sus apóstoles murieran? Seguramente, ¡en medio de toda la persecución la gente pensó que necesitaban a esos hombres! Pero Dios respondió: ¡No, ustedes me necesitan a mí! ¡Necesitan saber que Yo estoy con ustedes! En muchas ocasiones, el pueblo de Dios no lo entendió.

Tenemos todo el poder que necesitamos. ¡Jesucristo Mismo está guiando a Su Iglesia! Pero vea lo que pasó después de la muerte del Sr. Armstrong. La gente no vio ni siguió a Cristo, y todo se derrumbó.

Dios quiere saber realmente si amamos verdaderamente a Su ley y gobierno. Él quiere ver si podemos permanecer solos con Él y sin necesidad de ningún otro hombre.

Los escritos únicos de Juan

Mientras estaba en Patmos, Juan trató de cuidar a las iglesias ante la falta de Pedro y Pablo. Fue muy difícil. La única forma en que él podía comunicarse era a través de un mensajero personal o por carta.

Los escritos de Juan fueron valiosísimos para una Iglesia que luchaba por sobrevivir. En medio de esa persecución, Juan seguía recordándoles: ¡nosotros realmente pasamos tiempo con el Verbo de Dios! ¡Lo vimos y le tocamos! (1 Juan 1:1). Las personas deben haber estado cuestionando eso, ¡y Juan volvió a recalcárselos, enfatizando que Dios mismo había venido en la carne! Con toda la turbulencia a su alrededor, ¡Juan sabía que ellos necesitaban tener esa verdad grabada en sus memorias! ¡Pónganse firmes por Dios! No tengan miedo de esta gente. No huyan de ellos. No se unan a ellos. ¡Tenemos a Dios guiando a esta Iglesia!

Tratando de alentar a los hermanos, Juan escribió: “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo [la última hora]” (1 Juan 2:18). En un mensaje posterior él advirtió: “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo” (2 Juan 7-9). Juan quería que la gente lidiara con la cruda realidad.

Juan escribió su narración del Evangelio para ayudar a las personas a evitar ser engañadas. Éste es único entre los Evangelios, y nos da una gran visión sobre las muchas conversaciones privadas de Jesucristo con Juan, quien viviría mucho más tiempo que los otros líderes para una labor especial. También revela Sus más profundos pensamientos, oraciones y emociones, e igualmente explica la historia previa de Cristo como el Logos, o Portavoz, de la Deidad suprema.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de Juan, la Iglesia de Dios estaba en grave peligro. Solamente se podía confiar en unos pocos ministros leales. En una tercera carta, Juan reveló que incluso un ministro apóstata estaba echando a los verdaderos cristianos de la Iglesia (3 Juan 9-10). Ciertos ministros habían rechazado la autoridad de Juan. Aquellos que querían que Juan ejerciera la autoridad, fueron echados de la Iglesia. El pueblo de Dios, que era leal a la verdad y a los apóstoles originales, fue expulsado.

¿Por qué no ‘Amen’?

La tercera epístola de Juan no termina con “Amén. En mis antiguos apuntes bíblicos del Ambassador College, escribí que la razón por la cual Juan acortó la carta, fue porque Dios no quería que la conspiración en la iglesia fuera revelada en ese momento; Él no quería que Juan siguiera escribiendo que la gran ramera se estaba levantando en Roma. Esto también muestra que el Sr. Armstrong estaba hablando de esa conspiración y de cómo Juan la estaba combatiendo en estas epístolas.

Una vez más, la explicación del Sr. Armstrong sobre esa gran conspiración causó una gran impresión en muchos de nosotros. Él supo cómo transmitir su mensaje. Lo desmenuzó todo y nos dijo cómo fue revelado en las epístolas de Juan. Esto galvanizó a la Iglesia. Fue tan claro e impactante que lo recuerdo vívidamente hasta el día de hoy.

En su artículo titulado “¿Dónde fueron los doce apóstoles?”, el Dr. Hoeh escribió: “¿Y por qué a la breve carta de 3 Juan le faltaba un ‘Amén’? Que el mismo Juan nos diga: ‘Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma’ (versículo 13). Juan revela en la carta una conspiración pagana. Era un intento diabólico de Simón el Mago y sus falsos apóstoles de apoderarse del nombre de Cristo, ganar el control de la verdadera Iglesia y disfrazarse de ‘cristianismo’. Dios no permitió que Juan diera a conocer, en un lenguaje claro, los nombres de los líderes de esa conspiración y la ciudad de su operación. Por eso Juan acortó su carta. El ‘Amén’ faltante es para decirnos que busquemos la respuesta en otra parte de la Biblia. La respuesta está descrita, si usted tiene ojos para ver, en Apocalipsis 17, Hechos 8 y muchos otros capítulos de la Biblia” (Plain Truth, [La Pura Verdad] mayo 1964).

Él estaba hablando de lo que el Sr. Armstrong dijo sobre las epístolas de Juan. ¿No es electrizante la verdad acerca de lo que pasó durante ese siglo perdido? ¿No debería ser éste un tema del que los ministros de la Iglesia hablaran mucho?

Lamentablemente, el Dr. Hoeh y los otros ministros no siguieron adecuadamente lo que dijo el Sr. Armstrong, como deberían. En ese momento yo no lo reconocí, ¡pero ellos casi ocasionaron que esa verdad se perdiera! El Dr. Hoeh ni siquiera escribió sobre ello en su folleto titulado: Una Verdadera Historia de la Verdadera Iglesia. Ahora podemos mirar al pasado y ver lo que sucedió.

Exponiendo a Simón el Mago

Ernest Martin escribió sobre Simón el Mago de una manera que revalidó lo que el Sr. Armstrong dijo. En un artículo de Good News de septiembre de 1964, el Dr. Martin escribió: “Aunque el libro de Hechos nos da la clave que muestra los comienzos del falso sistema religioso bajo Simón el Mago, no describe sus actividades con gran detalle. Sin embargo, el libro de Hechos cumple su propósito al exponer quién inició todo el lío. Dios deja que las epístolas, Apocalipsis y también el Evangelio de Juan, describan la herejía en detalle. Ciertamente no nos queda ninguna duda sobre sus enseñanzas abominables”.

Fíjese en esta notable declaración: “Difícilmente hay una epístola que no mencione la religión de Simón el Mago. Incluso los eruditos que han estudiado la historia de la Iglesia han visto claramente que casi todas las referencias en las epístolas del Nuevo Testamento que exponen los errores cometidos en la primera era de la Iglesia, están dirigidas exclusivamente a Simón el Mago o a sus seguidores inmediatos”.

El Dr. Martin luego citó al historiador eclesiástico Philip Schaff, quien escribió que Simón el Mago “incuestionablemente adulteró el cristianismo con ideas y prácticas paganas, y se presentó a sí mismo (...) como una emanación de Dios. Rastros claros de este error aparecen en las últimas epístolas de Pablo (a los Colosenses, a Timoteo y a Tito), la segunda epístola de Pedro, las dos primeras epístolas de Juan, la epístola de Judas, y los mensajes de Apocalipsis a las siete iglesias…”

“Esta herejía, en el segundo siglo, se extendió por toda la iglesia, al oriente y occidente, en las diversas escuelas del Gnosticismo” (Apostolic Christianity: History of the Christian Church [cristianismo apostólico: Historia de la iglesia cristiana]).

Luego el Dr. Martin escribió: “Pero para señalar al único apóstol que parece haber hecho el ataque más deliberado y planeado al falso cristianismo de Simón el Mago, debemos mirar a Juan”.

“Tome el Evangelio [de Juan] por ejemplo”, continuó el Dr. Martin. “Aunque registra una historia del ministerio de Cristo, tiene un enfoque totalmente diferente del tema de los otros tres”.

“Juan escribió más tarde. Los tiempos habían cambiado. Juan sabía que las enseñanzas de Cristo estaban siendo corrompidas por un conocido complot para destruir la verdad. Para entender el abordaje de Juan a su Evangelio debemos estar conscientes de su esfuerzo por exponer este sistema falso que había surgido y que estaba ganando impulso”.

Observe cómo Juan insiste constantemente en la necesidad de guardar los mandamientos de Dios. ¿Por qué? Porque el sistema falso estaba predicando doctrinas libertinas”. Típicamente la palabra libertino significa promiscuidad sexual. Pero en realidad, ese sistema falso estaba predicando muchas doctrinas en desafuero [fuera de la ley]. (Ernest Martin también comenzó a razonar así, ¡y más tarde terminó dejando a la Iglesia muchos años antes de la muerte del Sr. Armstrong! Él comenzó su propia iglesia, tratando de lograr que las personas se fijaran en él).

Él continuó: “Además, las epístolas de Juan están repletas de información específica sobre la conspiración para derrocar la verdad. Pero aun así, ninguna de estas obras de Juan mencionadas anteriormente representa sus últimos esfuerzos para advertir a la Iglesia sobre esa conspiración que estaba muy presente. El último testimonio de Juan a la Iglesia de Dios antes de su muerte fue el libro de Apocalipsis”.

“¡Cristo dio Su último mensaje de advertencia escrito acerca de este sistema a través de Juan en el Apocalipsis! Él nos dice específicamente y de manera notable y oculta, los nombres del sistema que debemos vigilar. Oculta, y sin embargo muy clara una vez que las claves se entienden. Claramente Dios no deja a Su Iglesia en la oscuridad”.

Todo esto es verdadero. El Dr. Martin mostró cómo cada uno de estos libros bíblicos suministra una pieza diferente del rompecabezas con respecto a esta falsa iglesia. “Mientras que Hechos describe el comienzo del falso sistema, las epístolas señalan sus doctrinas y describen sus actividades; el libro de Apocalipsis viene a continuación en primera plana mostrando la historia profética del sistema falso a través de todas las eras de la Iglesia. Debemos recordar que Apocalipsis pretende mostrarnos ‘las cosas que deben suceder pronto’. Éste es su propósito, y realiza maravillosamente lo que se supone que debe hacer”. Ésta es una verdad fundamental que le fue revelada al Sr. Armstrong. ¡Pero Ernest Martin jamás le dio ningún crédito al Sr. Armstrong!

Examinemos más atentamente algunos de los escritos de Juan para ver cómo se enfrentó él directamente, a las falsas enseñanzas del cristianismo falso de Simón el Mago.

Luchando contra la doctrina de la trinidad

Satanás introdujo el falso concepto de una trinidad, incluida en la religión antigua babilónica, con Semiramis, Nimrod y Horus. De ahí fue donde Simón el Mago sacó esa doctrina.

Juan fue el único escritor bíblico que habló sobre Cristo, el Hijo de Dios, siendo el Verbo. Jesucristo le había dado a Juan una instrucción especial; seguramente las declaraciones de Juan sobre la historia del Verbo o Logos, procedían de esas conversaciones.

El Verbo es mencionado en Juan 1:1,14; 1 Juan 1:1 y Apocalipsis 19:13. Ésta es una visión maravillosa, inspiradora de principio a fin. Allí estaba Dios y el Verbo, luego el Verbo vino a la Tierra y se convirtió en el Hijo, y Dios se convirtió en el Padre, y tenemos la Familia de Dios. ¡Éste es el evangelio de Dios, y todo esto se trata de familia!

Si usted lo mira de cerca, verá que la discusión de esta verdad fue un ataque directo del apóstol Juan contra la gran iglesia falsa.

La doctrina de la trinidad destruye el evangelio. Destruye la verdad sobre la Familia Dios. Simón el Mago y su doctrina satánica de la trinidad afirman que la Deidad es un pequeño triángulo, y que está cerrado, no abierto a nadie más. ¡Pero la verdad de la Biblia es que Dios está abriendo Su Familia a toda la humanidad! Dios quiere una Familia, y con el tiempo, ¡muchos miles de millones de personas se convertirán en hijos de Dios! Toda persona que haya vivido alguna vez tendrá la oportunidad de estar en la Familia de Dios. Aquellos que nunca han conocido a Dios volverán a levantarse en una resurrección física (ej., Apocalipsis 20:5, 11-12; Ezequiel 37:1-14; para más información, solicite nuestra reimpresión gratuita “Las Tres Resurrecciones”). Esta verdad es increíblemente inspiradora. Pero Satanás no quiere que este futuro sea abierto a nosotros. Él odia esto porque nunca tuvo la oportunidad de convertirse en un hijo engendrado. Y por lo tanto, la gran conspiración satánica para encubrir esta asombrosa verdad, comenzó con Simón el Mago en el año 33 d.C.

Estoy convencido de que el entendimiento de Juan sobre el Logos vino como resultado de sus conversaciones directas con Cristo. Jesús pasó mucho tiempo con Juan porque sabía el momento difícil que Juan enfrentaría a través de su larga vida. Él quería que Juan entendiera esta verdad para poder combatir todo lo que Simón el Mago lanzaría contra él.

Juan 1:1 dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Aquí Juan está hablando nuevamente de esta visión. Él dice claramente que sólo hay dos Dioses. No hay un tercero, no hay una trinidad. Juan lo estaba explicando de una forma muy sencilla y clara.

El versículo 14 continúa: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Una vez más, está el Padre y el Hijo: una familia, no una trinidad. Juan dijo esto una y otra vez: Padre, Hijo; Padre, Hijo. Éste es un mensaje impactante y muy inspirador.

El versículo 18 dice que Cristo vino y dio a conocer al Padre. ¡Se trata de familia! El evangelio es la buena noticia de la venida de la Familia de Dios que administrará el gobierno de Dios. Ese evangelio revela que los hombres están aquí para convertirse en hijos nacidos de Dios en esa Familia. ¡Dios el Padre y Jesucristo han invertido casi todo para hacer eso posible!

Juan arrasó con la doctrina de la trinidad de Simón el Mago. Juan habla de Padre e Hijo una y otra vez. Él también habla con gran profundidad sobre el Espíritu Santo como siendo un poder, no una persona, y cómo éste nos fortalece. ¿Cómo puede alguien leer lo que Juan ha escrito sobre estos temas, y aun así creer en algo como la doctrina de la trinidad?

Aquí hay otra referencia de Juan acerca del Verbo: “Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios” (Apocalipsis 19:13). Dios en la carne vino a la Tierra y derramó Su sangre para que pudiéramos estar en la Familia de Dios. ¡Eso demuestra cuán serio está Dios en cuanto a abrir la Familia de Dios a los seres humanos! Dios Padre pagó un gran precio para que estuviéramos aquí. ¡Jesucristo tuvo que sufrir para hacer todo esto posible! De modo que cuando sufrimos, eso está bien. Es lo que necesitamos para construir una mente y un carácter divino, y aun así, lo que sacrificamos no se acerca ni siquiera a todo lo que ellos sacrificaron.

Cristo incluso murió por aquellos que fueron engañados por la amargura y el desafuero de Simón el Mago. Cristo todavía les dará la oportunidad de ser parte de Su Familia. Romanos 11:31-32 dice que Dios en Su misericordia los sujetó en la desobediencia. Eso significa que ellos no entendieron y pueden ser perdonados. Dios lo hizo en Su misericordia, ¡aunque este mundo lo desprecia y se burla y le escupe! Él tiene misericordia de ellos a pesar de lo que han hecho, y a pesar de cómo adoran al diablo. ¡Así es nuestro Dios de amor!

La mujer samaritana

Antes que los discípulos recibieran el Espíritu Santo de Dios, ellos recibieron una dura corrección en el pozo de Jacob en Samaria, registrada en Juan 4. Ninguno de los otros escritores de los evangelios mencionó esto, probablemente porque no lo entendieron. Pero Cristo se aseguró de que Juan recordara y entendiera este evento.

Cuando Jesús vino a la región, habló con una mujer samaritana, algo que los judíos nunca harían. Ella reconoció que Él era un judío, y se sorprendió. “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?”, preguntó ella (versículo 9). ¡Su reacción da una idea de la pobre condición espiritual de los judíos! Incluso los discípulos de Cristo, que estaban imbuidos de esa educación, tuvieron que ser corregidos. Cuando vieron a Cristo hablando con esta mujer, se sorprendieron. ¿Por qué estaba Jesús hablando con esa mujer, con esa perra? pensaron en sus corazones.

El Sr. Armstrong dio una explicación maravillosa sobre este incidente en la revista Plain Truth (La Pura Verdad) de octubre-noviembre de 1978. Él se remontó a los orígenes del pueblo samaritano. El hecho es que cuando Asiria conquistó a Israel y exilió a los israelitas de esta región, colocó allí pueblos de la religión de los misterios babilónicos. “En la época de Cristo, este pueblo samaritano todavía estaba allí. Su líder religioso era Simón el hechicero”, explicó el Sr. Armstrong, “el ‘Pedro’ (o pater, padre, papa, líder) de la religión de los misterios babilónicos”.

Luego escribió: “Les he contado este incidente en el pozo de Samaria porque hay razones para creer que esta mujer vivía en ese entonces con Simón el hechicero, fundador de la religión más grande del mundo. (Si no hubiera algún significado especial asociado a ella, ¿por qué Dios la habría mencionado en la Biblia?)”.

Yo creo que la deducción del Sr. Armstrong es correcta. ¡Simón el Mago era un hombre sin ley (en desafuero) y probablemente vivía en una relación ilegal con esta mujer samaritana! Si usted sabe algo sobre Dios, sabe que Él planea todo cuidadosamente. No fue casualidad que Jesucristo comenzara a hablar con esta mujer. ¡Este es Dios! Él no planea como nosotros lo hacemos. ¡Él planea como Dios!

No creo que se necesiten muchas pruebas para demostrar que esta dama, si no vivía con Simón, debía conocerlo (Hechos 8:10). Dios usó a esta mujer para dar una advertencia a Simón y a todos sus seguidores. La mujer trató de probarle a Cristo que la religión de ellos era la verdadera religión. Cristo les dijo: “Vosotros adoráis lo que no sabéis” (Juan 4:22). La conversación de Cristo con esta mujer muestra lo equivocada que estaba la religión de ellos. ¡Él dijo que no valía nada!

Pero aun así Cristo trabajó con esta mujer porque la mayoría de los samaritanos estarán en la Familia de Dios en el futuro. Los judíos llamaban a estas personas perros, ¡pero todos somos “perros” hasta que entramos en la Familia de Dios!

Cristo dedicó mucho tiempo a esta mujer y le dio mucha instrucción. Le habló del Espíritu Santo, llamándole “agua viva”. Cristo le dijo a la mujer samaritana que si bebemos del agua viva, eso será “una fuente de agua que salte para vida eterna” (versículo 14). Él quería que todos nosotros entendiéramos que con esta agua viva, podemos enfrentarnos a cualquier cosa. Dijo, “Si conocieras el don de Dios”, refiriéndose al Espíritu (versículo 10). Aquí está el Hijo de Dios hablando a esta mujer de mente carnal sobre el Espíritu Santo, no el espíritu del diablo. ¿Por qué diría Él eso cuando sabía que el Espíritu Santo aún no había sido dado? Probablemente tuvo algo que ver con el último incidente cuando Simón el Mago trató de conspirar para obtener de alguna manera ese poder en su vida. Simón observó que había un poder real en el Espíritu Santo. Tal vez esta mujer samaritana reconoció este poder en Jesucristo y se lo dijo a Simón.

Cristo sabía que la iglesia de Simón el Mago mataría más gente que cualquier otra organización, ¡y que mataría una y otra vez a los propios santos de Dios! ¡Él quería advertir a los seguidores de esa religión!

Jesucristo le dijo a la mujer samaritana: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (versículo 23). Él le dijo a ella que adorara al Padre en espíritu y en verdad. La verdad es la Biblia, pero esta iglesia falsa dice que sus tradiciones están primero, antes que la Biblia. Tales tradiciones son un montón de razonamiento humano que siempre lo llevará a los engaños de Satanás.

“Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo” (versículos 25-26). ¡Esta dama debe haber recibido el mayor shock de su vida! Ella estaba hablando con el Mesías. El Mesías profetizado estaba justo en frente de ella, y le dijo que no estaba adorando en verdad. Seguramente ella habría hablado de estas cosas con Simón.

Cristo estaba hablando con esta mujer con el fin de luchar contra la gran conspiración satánica que estaba a punto de echar raíces a través de la obra de Simón. Y Juan lo registró en su evangelio para asegurarse de que fuera preservado mientras esa conspiración se desarrollaba.

El enfoque de Juan en la ley

Juan siguió enfatizando la ley en sus epístolas porque estaba tratando con gente en desafuero, ¡dentro y fuera de la Iglesia! “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” (1 Juan 2:3-4).

Los comentaristas de la Biblia se sienten molestos con Juan porque él estaba involucrado en la “ley y legalidad”. Ellos reconocen que Juan tenía una mentalidad muy legal. ¡Claro que sí la tenía! Simón el Mago y sus seguidores enseñaban que la ley fue abolida y que la gente ya no tenía que cumplirla. ¡Juan lo contrarrestaba enseñando que era mejor estar preparado para morir antes que violar esa ley! Ése es el nivel que todos tenemos que alcanzar espiritualmente.

En 1 Juan 3:1 dice: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios...”. ¡Mirad, tomen nota! ¡Somos hijos de Dios! Y un hijo honra a su Padre al obedecer Su ley y al caminar en la forma en que Cristo caminó.

¡Hay un Padre, y si tenemos el Espíritu Santo, somos Sus hijos engendrados y naceremos en la Familia de Dios! ¿Qué más podría importar?

Simón el Mago vino y trató de destruir esa hermosa verdad con la doctrina de la trinidad. Juan estaba luchando en contra de eso. Nosotros tenemos esa misma lucha hoy en día, incluso con algunos del propio pueblo de Dios. ¡Pero muy pronto vamos a deshacernos de la doctrina de la trinidad para siempre!

¡Realmente hay un Padre, y realmente hay hijos! En realidad vamos a nacer en la Familia de Dios. Olvide las tonterías satánicas de “nacer de nuevo” en este mundo; ¡vamos a nacer de nuevo en la Familia de Dios! Nunca debemos tratar de esto en una manera casual.

¿Cree usted que Juan, quien recostó su cabeza en el seno de Cristo, que habló con Él durante muchas horas y llegó a conocerlo profundamente, dejaría que algún pervertido retorcido lleno de hiel amarga le quitara esta verdad?

Si realmente llegáramos a saber lo que Juan sabía en toda su profundidad, ¡prácticamente no hay duda que nunca dejaríamos que nadie nos alejara de nuestro Padre!

“Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley” (versículo 4). Juan da esta visión maravillosa acerca de los hijos de Dios: “seremos semejantes a él” (versículos 1-3) y luego comienza a hablar sobre la ley. Dios sabe que no nos purificaremos y seguiremos Su ley y gobierno a menos que tengamos esa visión sobre la Familia Dios en nuestras mentes. Pero si la tenemos en nuestra mente, nos purificaremos y estaremos agradecidos con Dios por tener la oportunidad de hacerlo.

Debemos hacer llegar esta visión a la gente, y entonces dirán: Oh, sí, ya lo veo. Entiendo lo que tengo que hacer.

“Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él” (versículo 22). Dios responderá a nuestras oraciones en detalle. Cualquier cosa que le pida, si es bueno para usted, su Padre se lo dará. Pero note: lo recibimos de Él porque guardamos Sus mandamientos.

La verdadera Iglesia de Dios es el único lugar en la Tierra con el gobierno de Dios que de verdad enseña la ley. ¡Qué gran bendición estar aquí!

Amor en la verdad

Simón el Mago y sus seguidores dijeron que estaban motivados por el amor, y a menudo hablaban de amor. ¡Pero no amaban “en la verdad”! (2 Juan 1). Ellos tenían otro amor, que no era ágape, o sea, el amor de Dios. Esa historia también es profecía para la religión falsa de hoy. Esa gente habla de amor, pero no entiende el amor en la verdad.

Juan 17:17 dice que la Palabra de Dios es verdad. Si las personas miraran profundamente en la Palabra de Dios, no caerían en la falsificación sentimental enseñada por hombres de la calaña de Simón el Mago.

Uno ve el amor falso en la política todo el tiempo. Por ejemplo, los políticos prometen emprender iniciativas para los pobres. Le prometen al pueblo cualquier cosa con tal de ser elegidos. A menudo se apoderan del sistema fiscal de una manera que fomenta el desafuero y la pereza. El pueblo cree en estos líderes miopes y los apoyan con sus votos; ¡pero eso arruina a la nación! Esta forma de pensar errónea también motiva una política exterior tonta, negociaciones infructuosas y el apaciguamiento de regímenes peligrosos. Debido a esa forma de pensar, ¡este mundo está a punto de explotar ante nuestros ojos!

La Biblia es un libro sobre el amor de Dios. Dios es amor. Entonces, ¿no debemos entender lo que es el amor? Si Dios es amor y conocemos a Dios, tenemos que saber qué significa el amor en la verdad. Si usted no tiene ese amor, está desperdiciando su vida.

La Iglesia de Dios tiene la verdad. Le estamos diciendo al mundo no sólo que la Tercera Guerra Mundial ocurrirá sino también por qué, y decimos qué es lo que un individuo tiene que cambiar en su vida, si quiere formar parte de los dirigentes en el nuevo mundo que vendrá cuando Cristo regrese. ¡Qué maravilloso y épico es este llamamiento!

“A causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará para siempre con nosotros” (2 Juan 2). La verdad mora en el pueblo de Dios. La Biblia habita en nosotros y permanecerá en nosotros para siempre si dejamos que Dios trabaje con nosotros. 

Juan continúa: “Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor. Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre” (versículos 3-4).

Qué hermosa escritura. Contiene otra de las afirmaciones de Juan, sobre el Padre y el Hijo, que destruye la trinidad. Entonces Juan, exudando el amor de Dios, dice: Me regocijé mucho porque encontré a tus hijos caminando en la verdad. ¡Este era Dios hablando a través de Juan! Juan amaba a aquellas personas, y amaba a Dios; él sabía que el Padre se regocijaba enormemente cada vez que un hijo caminaba en Su verdad, y Juan pensaba igual que Dios al respecto. Lo que hacía más feliz a Juan era ver al pueblo de Dios caminando en la verdad. ¡Qué poderoso ejemplo de amor en la verdad!

En 3 Juan 3 también dice que Juan se regocijó mucho “cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad”. ¿Tiene esto resonancia en usted? Eso es verdadera profundidad espiritual. Ésta era la vida de Juan. Para Juan, la Biblia estaba viva. La Familia de Dios era la familia de Juan.

Probad a los espíritus

Cristo realmente preparó la era de Éfeso a través del ministerio y los escritos del apóstol Juan. Pero debemos recordar que Su mensaje para el tiempo del fin es principalmente para los muy elegidos de Dios hoy. ¡Dios me reveló, para nosotros, esta nueva verdad de las epístolas de Juan! Necesitamos esta información para lidiar con las pruebas que se avecinan. (Nos encantaría enviarle una copia gratuita de La última hora, mi folleto sobre las epístolas de Juan).

Debemos dejar que el apóstol Juan nos prepare para sobrevivir durante esta última hora. Juan preparó la era de Éfeso para una persecución intensa, pero tenga en cuenta que sus escritos están diseñados principalmente para prepararnos para lo que se avecina en este tiempo del fin.

Juan escribió: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1).

¿Cómo “probamos los espíritus”? Juan continúa: “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo [está viniendo] en la carne, es de Dios” (versículo 2). El Espíritu de Dios es activo; y está viniendo en la carne de los verdaderos siervos de Dios. Jesucristo está manifestado en ellos. Dios dice que ésa es la diferencia monumental entre los falsos y los verdaderos profetas.

¿Cómo puede usted notar la diferencia? Tenemos que ser espiritualmente perspicaces para reconocerla. El pueblo de Dios sabe cuándo Jesucristo está viniendo en la carne. Lo entendemos, y estamos continuamente aprendiendo a entenderlo más profundamente.

En los días de Juan, la gente había empezado a hablar del “santo padre” en esta Tierra. Estaban diciendo que ahora hay un hombre en el lugar de Cristo. No, no lo hay, ¡ni en ese entonces ni ahora! La Cabeza de este organismo espiritual es Cristo, ¡y siempre lo ha sido! Satanás estaba (y está) tratando de poner a un hombre en el lugar de Cristo.

¡Qué batalla la que Juan tuvo que enfrentar! “Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error” (versículo 6). ¡Qué afirmación tan profunda!

Esos son los dos caminos de vida. Tenemos que ir mucho más allá de sólo conocer la verdad y el error. Debemos aprender a identificar el espíritu de verdad y el espíritu de error. El mundo no puede discernirlo. Por ejemplo, la gran iglesia falsa del mundo parece un cordero, pero habla como un dragón (Apocalipsis 13:11). No obstante, más de mil millones de personas la siguen.

Juan intentaba que la gente de su época lo viera y lo entendiera, ¡pero ésta es principalmente una profecía para usted y para mí hoy día!

Dios siempre nos da lo que necesitamos si somos receptivos a ello. Él siempre cuida de Su Familia si ésta es obediente y leal. A través de Juan, Dios estaba ayudando a Su Familia frente al engaño satánico. Incluso en una familia física, si usted tiene un hijo en graves problemas, cuida de él. Uno hace todo lo que puede hasta el punto de a veces incluso dar su vida. ¿Cuánto más no ama Dios Padre a Su Familia? Las epístolas de Juan comprueban la profundidad del amor de Dios por Su pueblo descarriado.

Diótrefes

En 3 Juan 9 vemos el daño que un ministro falso puede causar. Allí Juan dice: “Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe”. Aquí había un ministro, al parecer un director regional, al que le encantaba ser el “número uno”. Diótrefes, al igual que Simón el Mago, quería ser el centro de la atención en lugar de poner a Cristo y a Dios Padre en ese lugar. También hemos visto a hombres así en la Iglesia de Dios en el tiempo del fin.

“Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que [Diótrefes] hace parloteando con palabras malignas contra nosotros...” (versículo 10). A pesar de que no estaba allí en ese momento, Juan reconoció que este destacado ministro estaba bajo la influencia de otro espíritu.

Juan dijo que Diótrefes “no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia” (versículo 10). La decisión de este hombre de expulsar de la Iglesia a los miembros leales a la verdad, es similar a lo que nos pasó en este tiempo del fin. Ésa fue una profecía para nosotros. Fuimos expulsados de la Iglesia porque nos apegábamos al anciano que construyó la era de Filadelfia. ¡Diótrefes fue un tipo de anticristo del tiempo del fin dentro de la propia Iglesia de Dios!

Juan fue el último de los apóstoles originales de Dios; los enemigos de la Iglesia habían matado a todos los demás, y Diótrefes odiaba a las personas que seguían a Juan. Juan había sido instruido directamente por el Verbo, sin embargo, Diótrefes pensaba que sabía mucho más que él. Pero estaba yendo directamente hacia la muerte eterna.

Juan dijo que arreglaría las cosas si él fuera allá. Esto indica que Juan pudo haber estado en prisión cuando escribió esta carta. Todas las pruebas y persecuciones que Juan estaba sufriendo en ese momento, dejarían a casi cualquier persona bastante afectada. Sin embargo, él tenía una actitud maravillosa y extremadamente inspiradora. En medio de una crisis tan severa en la Iglesia, seguramente habría sido necesario algo como estar encarcelado para mantener a Juan alejado.

Tal vez ya se encontraba en Patmos incluso mientras escribía estas epístolas. Sabemos que los miembros leales estaban orando para que Juan viniera a ayudarlos. Pero Dios dijo: No, yo no voy a enviar a Juan. Es hora de que estén conmigo. ¡Llegó la hora de ver si pueden seguir a Cristo, el verdadero Líder de la verdadera Iglesia de Dios, cuando el apóstol Juan ya no esté con ustedes!

Pedro y los otros apóstoles ya no estaban presentes para ayudarlos. El apóstol que quedaba, estaba de alguna manera amarrado y no podía visitar a la gente. Y Dios esencialmente le dijo a cada miembro: Has tenido todo este precioso conocimiento que Juan te ha dado: profundidad sobre profundidad sobre profundidad. ¡Ahora aplícalo, y todo saldrá bien! ¿Permanecerás conmigo?

Aunque Juan estaba siendo sometido a pruebas extremas, él escribió cartas maravillosamente edificantes. Juan estaba enfrentando problemas enormes, y Dios ni siquiera le permitía ir a donde estaban muchos de los hermanos, quienes también estaban siendo probados severamente. ¿Por qué no? Porque Dios no sabía cuántos de ellos finalmente elegirían la vida. En lugar de permitir que Juan los sacara de su confusión, Dios esencialmente dijo a los miembros individuales de la Iglesia: ¡Es hora de que entiendas y me sigas! ¡Quiero que te pongas firme por mí! Dios está trabajando para construir más que sólo un líder: ¡Él está construyendo a una Familia entera de líderes!

¿Tiene usted suficiente profundidad y carácter para permanecer leal a la verdad incluso en medio de una persecución ardiente? ¿Será que la visión del plan de Dios arde en usted tan brillantemente, que puede permanecer con Dios incluso si un ministro no está cerca para guiarlo? ¿Comprende usted profundamente que, si Cristo vive en usted, no tiene nada de qué preocuparse, y que usted tiene vida? (1 Juan 5:12).

Juan les dio la verdad, y nos la ha dado a nosotros, para responder a cualquiera de los críticos. Nadie debería dejarse engañar por las enseñanzas de Simón el Mago. Si usted puede discernir el espíritu de la verdad y el espíritu del error (1 Juan 4:6), entonces no seguirá a los hombres arrogantes y engañados que les encanta estar en el centro de atención.

¿Por qué permitió Dios que el Sr. Armstrong muriera? Porque quería saber cómo respondería cada miembro individual. Dios ha elegido no mirar al futuro para conocer nuestros resultados finales. Nosotros creíamos que las personas estaban comprometidas con Dios, pero después de la muerte del Sr. Armstrong descubrimos que no creían profundamente mucho de lo que él enseñó. Dios quería saber lo que cada uno de nosotros realmente creía.

Dios quiere saber lo que usted cree. Él quiere saber qué hay en su mente y cuánto sabe acerca de Él. Quiere medir la profundidad de su entendimiento. Quiere saber si cada uno de nosotros tiembla ante Su palabra.

Los últimos días de Juan

Juan fue liberado de Patmos alrededor del año 96 d.C. y terminó sus últimos años en Éfeso. Cerca del final de su vida, Juan trabajó arduamente para fortalecer a los miembros y animarlos a permanecer firmes en la verdad. Juan se ocupó del entrenamiento de algunos líderes muy efectivos. Él y los demás rápidamente entendieron que Cristo no volvería durante sus vidas.

La tradición nos dice que Juan vivió hasta ser un anciano. Cuando él murió, la era de Éfeso terminó. Pero la Iglesia no murió. Ella sobrevivió tal como Cristo había prometido (Mateo 16:18). Los hombres fieles que Juan entrenó mantuvieron la verdad viva. Apocalipsis 2 y 3 revelan que la Iglesia perduraría a través de seis eras más.

Continuará...

Capítulo 5: Luchando para salvar la verdad

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