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(MAJID SAEEDI/GETTY IMAGES)

Israel: Estados Unidos concede ‘más de lo que piden los iraníes’

Estados Unidos está llevando a cabo su mayor traición contra el Estado judío, y los estadounidenses ni siquiera están conscientes de ello.

Las negociaciones nucleares que se están llevando a cabo en Viena están conduciendo a una capitulación completa de Estados Unidos ante el régimen iraní, según funcionarios israelíes con información sobre el contenido de las conversaciones.

El lunes [21 de abril de 2021], el gabinete de seguridad de Israel se reunió para discutir la guerra en curso contra Irán con el fin de frenar el programa de armas nucleares iraní, así como la dirección de las renovadas conversaciones nucleares. Aunque Israel no está involucrado en las conversaciones directamente, es razonable suponer que conoce los detalles de las negociaciones. Y no está impresionado.

Según un funcionario anónimo presente en la sesión informativa, la administración Biden “tiene como objetivo apresurarse hacia un acuerdo pase lo que pase”. Y añadió: “No es una situación en la que los estadounidenses quieran mantenerse firmes. Están cediendo más de lo que piden los iraníes. Los iraníes saben que el acuerdo se firmará pase lo que pase, así que están haciendo todo lo posible para maximizar sus ganancias”.

El periódico Israel Hayom informó sobre más detalles del acuerdo (énfasis añadido en todo):

Según la información recibida por Israel, las seis potencias mundiales —Estados Unidos, China, Rusia, Gran Bretaña, Francia y Alemania— e Irán están efectivamente cerca de firmar un acuerdo que estipula que todos regresen al acuerdo nuclear original de 2015, del cual se retiró el ex presidente estadounidense Donald Trump en 2018. Sin embargo, a Irán no se le exigirá destruir las nuevas centrífugas avanzadas que ha construido, sino que sólo las desconectará.

También se espera que las potencias mundiales ignoren otras violaciones difíciles de revertir desde un punto de vista técnico. Los estadounidenses también han aceptado en principio la demanda de indemnización de Irán por el daño económico causado por la decisión de la administración Trump de retirarse del acuerdo.

Todavía no existe un mecanismo de compensación y probablemente será indirecto una vez establecido. Sin embargo, la decisión fundamental de restablecer el acuerdo nuclear ya se ha tomado.

Esto confirma lo que era cada vez más obvio: el gobierno de Biden quiere encontrar cualquier forma de regresar al defectuoso acuerdo nuclear de 2015, un acuerdo que pone a Irán en una vía legal para obtener un arma nuclear y elimina las sanciones financieras que paralizan al régimen.

Los informes sobre estas concesiones a los iraníes se produjeron apenas un par de días después de que Irán aumentara su chantaje nuclear en contra de Occidente.

La semana pasada Irán informó oficialmente que había enriquecido uranio con una pureza del 60%. En una declaración conjunta publicada el 14 de abril, Francia, Alemania y el Reino Unido dijeron: “Se trata de un hecho grave, ya que la producción de uranio altamente enriquecido constituye un paso importante hacia la producción de un arma nuclear. Irán no tiene ninguna necesidad civil creíble para enriquecer a ese nivel”.

Este es el nivel de pureza más alto que Irán ha alcanzado. El uranio al 60 % no tiene otra utilidad más que ser punto de partida para alcanzar el 90 % de pureza; el grado necesario para un arma nuclear.

El ex director general adjunto del Organismo Internacional de Energía Atómica, Olli Heinonen, declaró al Times of Israel que esto significa que “teóricamente Irán podría crear uranio de grado armamentístico en una semana, aunque no necesariamente suficiente para una bomba nuclear”.

Y, sin embargo, mientras la nación iraní se apresura para obtener uranio apto para la fabricación de armas nucleares, el gobierno de Biden está buscando la manera de firmar un acuerdo que restituya miles de millones de dólares a Irán y elimine las sanciones sofocantes de la era Trump.

Naturalmente, dicho acuerdo incluirá la promesa por parte de Irán de que no está interesado en armas nucleares y que reducirá sus reservas de uranio, ya altamente enriquecido. También es probable que incluya la promesa de que Irán desconectará (no destruirá) sus centrífugas subterráneas, altamente sofisticadas y de última generación, que almacena en secreto. Y dado que Irán prohíbe cualquier inspección de esos sitios clandestinos, no habrá forma de confirmar si realmente desconectó por completo las centrífugas.

Jacob Nagel y Mark Dubowitz, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, caracterizaron las negociaciones de esta manera:

La estrategia iraní es clara: utilizar la amenaza de una intensificación nuclear para obtener concesiones económicas masivas en forma de alivio a las sanciones estadounidenses y un retorno al paic [Plan de Acción Integral Conjunto]. Esto dará al régimen decenas de miles de millones de dólares y le permitirá continuar avanzando en su investigación y desarrollo nuclear (lamentablemente, los avances del régimen se basan en los conocimientos y capacidades de producción que obtuvieron al violar el acuerdo de 2015). Al volver al paic, el régimen puede legalmente instalar centrífugas avanzadas, aumentar sus capacidades de enriquecimiento y esperar a que las restricciones clave expiren en los próximos dos a nueve años. Después de 2030, la República islámica no tendrá prohibiciones para enriquecer cantidades masivas de uranio hasta alcanzar el grado armamentístico.

Según la opinión de ellos, los iraníes se burlaron de EE UU en el acuerdo del 2015, y “se avecina otro colapso diplomático”.

No es de extrañar que Israel esté trabajando horas extras a través de filtraciones en la prensa para desenmascarar el acuerdo antes de que se firme. Según Herb Keinon, del Jerusalem Post, las filtraciones tienen un propósito. No es para disuadir a la administración Biden de capitular completamente ante los iraníes con un acuerdo nuevo; ese barco ya zarpó.

Israel está exponiendo el contenido del acuerdo con el objetivo de captar la atención de los amigos que le quedan en el Congreso de Estados Unidos y animarlos a presionar a la administración Biden para que detenga el acuerdo. Esto sigue una lógica similar a la del discurso del primer ministro Benjamin Netanyahu ante el Congreso en 2015, inmediatamente antes de que se firmara el acuerdo de la era Obama.

En 2015, los medios de comunicación obsesionados con Obama estuvieron muy involucrados en la promoción del acuerdo nuclear. Formaron, como dijo el principal narrador de Obama, Ben Rhodes, “una caja de resonancia” que proclamaba los argumentos de la administración Obama. Las dos únicas opciones que se le presentaban al público eran acuerdo nuclear o guerra. Y sin embargo, incluso con toda la presión de los medios de comunicación para defender el acuerdo nuclear, el acercamiento de Obama a Irán seguía siendo extremadamente impopular entre los estadounidenses, demócratas y republicanos. De hecho, fue una de las razones por las que el presidente Donald Trump fue elegido; buscó renunciar al “horrible acuerdo nuclear con Irán”, como Trump mismo lo calificó.

Esta vez, el gobierno de Biden ha decidido que no es necesaria ninguna caja de resonancia. De hecho, aunque el acuerdo está resultando mucho peor que el de 2015, el gobierno de Biden y la prensa estadounidense dominante se niegan a publicar su contenido.

Estados Unidos está llevando a cabo la mayor traición contra el Estado judío, y los estadounidenses ni siquiera están conscientes de ello.

Teniendo en cuenta lo impopular que fue el acuerdo nuclear con Irán la primera vez, la administración de Biden y la prensa no le están dando cobertura a este nuevo; así las cosas, hay pocas posibilidades de que los estadounidenses se opongan.

Keinon también cree que Israel está denunciando públicamente la rendición nuclear de la administración Biden ante Irán para reforzar su alianza con los Estados árabes; en sus palabras, “para que los países del Golfo sepan que pueden seguir contando con Jerusalén para liderar la carga contra un retorno al paic; incluso arriesgándose a provocar una vez más el descontento de la administración”.

Ambas razones fundamentan una nueva realidad en Oriente Medio que pocos fuera de la región reconocen: Estados Unidos está deliberadamente potenciando a Irán a costa de sus aliados tradicionales. EE UU no está en el mismo equipo que Israel y los países del Golfo; ahora está dispuesto, a toda costa, a cubrir diplomática y financieramente al régimen fanático iraní mientras avanza en su evidente programa de armamento nuclear.

¿Qué podría estar motivando este cambio drástico en la política exterior estadounidense? ¿Por qué EE UU apoya activamente a su enemigo histórico y le da la espalda al Estado judío? Teniendo en cuenta la hermandad de valores y defensa que comparten, no hay ninguna razón racional para ponerse del lado de Irán en lugar de Israel.

La única manera de entender este cambio sísmico que está desestabilizando todo Oriente Medio es consultando la Biblia. Para guiarle sobre por qué EE UU elegiría empoderar al régimen fanático iraní a costa de su relación con Israel, por favor lea el revelador artículo del redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, “El misterio Barack Obama”. 


EL REY DEL SUR

El profeta Daniel escribió acerca de una futura confrontación entre el rey de norte y el rey del sur. ¡Estamos ahora en el tiempo donde estos dos importantes poderes están rápidamente levantándose! El rey del sur está provocando problemas incluso hoy. ¡Es crítico que usted sepa la identidad de este poder profetizado!