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Europa contra Donald Trump

Los líderes europeos están atacando descaradamente a EE UU y a su presidente.

Cuando se postuló para la reelección, el presidente de EE UU, Donald Trump, se enfrentó a una serie de enemigos internos: demócratas, por supuesto; periodistas; analistas; profesores; ejecutivos; actores y casi cualquiera que pudiera ser clasificado como élite.

Pero también estaba luchando contra una serie de enemigos extranjeros, incluidos Alemania, la Unión Europea y el Papa.

Desde luego que ninguno de estos extranjeros tiene derecho legal para votar, y lo que pueden hacer para influir en el resultado de una elección es limitado. Pero hay que entender la influencia que ejercieron tanto en la campaña contra el presidente Trump como en la afirmación de derrota ante Joe Biden; hay que entender los esfuerzos que hicieron para así poner al descubierto cuánto se ha vuelto Europa contra EE UU.

Normalmente, los estadounidenses piensan en términos de “Occidente contra el resto” (las naciones de habla inglesa, más Europa contra el resto del mundo). Esta elección ha demostrado que Europa y EE UU son enemigos, especialmente si Donald Trump está al mando.

El Papa hace campaña por Biden

La antipatía de los europeos por el presidente Trump es bien conocida. Es poco lo que la mayoría de los líderes europeos pueden hacer para persuadir a los estadounidenses a cambiar de opinión. Excepto por un líder.

Con 51 millones de católicos profesos en EE UU, lo que dice el Papa tiene peso. En el período previo a las elecciones, él trabajó duro para impulsar a Biden, que es católico.

En octubre, publicó su encíclica más extensa, que según Catherine Pepinster, del Guardian: “abordó directamente algunos de los temas clave que dominan las elecciones presidenciales de EE UU” (6 de octubre de 2020). Señaló que “los demócratas pueden estar muy contentos” por gran parte de lo que escribió el Papa, y concluyó: “Este llamado inequívoco desde el otro lado del Atlántico bien podría ser un factor decisivo para las elecciones”.

Esta encíclica, Fratelli Tutti, deja en claro lo que piensa el Papa sobre el presidente Trump y sobre los fundamentos del sistema político y económico de EE UU.

El Papa defiende la migración y condena a “ciertos regímenes políticos populistas, así como ciertos enfoques económicos liberales” que “sostienen que la afluencia de migrantes debe evitarse a toda costa”. Destaca con elogios la inmigración latina hacia EE UU, diciendo que estas personas aportan “valores y posibilidades que pueden enriquecer enormemente a EE UU”.

El Papa lanzó un tiro aún más directo a una política específica de la administración Trump al escribir: “Aquellos que levantan muros terminarán como esclavos dentro de los mismos muros que han construido”.

Pero su crítica va más allá de la presidencia de Trump. Apunta a la fundación de la república estadounidense.

“Ciertos países económicamente prósperos tienden a proponerse como modelos culturales para los países menos desarrollados”, escribe. Que otros países copien a EE UU sería un “deseo superficial y patético de imitar a otros”, que “lleva a copiar y consumir en lugar de crear, y fomenta una baja autoestima nacional”.

El Capítulo 3 de la carta no menciona específicamente la Declaración de Independencia o la Constitución de EE UU, pero refleja claramente muchas críticas hechas por los izquierdistas estadounidenses. La igualdad, escribe el Papa, no se “logra mediante una proclamación abstracta de que ‘todos los hombres y mujeres son iguales”. Creer que el gobierno debe dar un paso atrás y permitir a las personas la libertad de buscar la felicidad a su manera conduce al “individualismo radical”, que es “un virus extremadamente difícil de eliminar”.

“Algunas personas nacen en familias económicamente estables, reciben una buena educación, crecen bien nutridas o poseen naturalmente un gran talento”, continúa. “Ciertamente no necesitarán un estado proactivo; sólo necesitan reclamar su libertad”. Sin embargo, todos los demás necesitan algo más “proactivo”. “Palabras como libertad, democracia o fraternidad no tienen sentido”, escribe Francisco, a menos que “nuestro sistema económico y social ya no produzca ni una sola víctima, ni una sola persona dejada de lado”. Eso podría haber venido de un discurso de Kamala Harris, quien afirma que un sistema justo “significa que todos terminamos en el mismo lugar”.

La carta del Papa respalda con su cargo de casi 2.000 años a la facción demócrata radical de EE UU. Él comparte la creencia de ese movimiento de que EE UU no es una fuerza para el bien.

“Algunas personas nacen en familias
económicamente estables, reciben una
buena educación, crecen bien nutridas
o poseen naturalmente un gran talento.
Ciertamente no necesitarán un estado
proactivo; sólo necesitan reclamar su
libertad”.

— Papa Francisco

Promueve una visión radical de la Segunda Guerra Mundial. Después de condenar el Holocausto, el siguiente párrafo dice: “Tampoco debemos olvidar las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki”, implicando que el uso de armas atómicas por parte de EE UU para poner fin a esa guerra fue tan perverso como el asesinato de 6 millones de judíos por parte de la Alemania nazi. Los soldados estadounidenses estaban luchando, no para liberar al mundo de la tiranía, sino simplemente por un imperio que era tan imperfecto como su enemigo.

El periodista católico Damian Thompson escribió: “A Francisco no le gusta EE UU en general y su presidente en particular”. No sorprende, entonces, que cuando el secretario de Estado Mike Pompeo quiso reunirse con el Papa en septiembre, se le negara. El Vaticano dijo que el Papa quería evitar dar la impresión de apoyo a algún candidato en particular antes de las elecciones.

Es posible que la Iglesia católica no conserve su alianza con los izquierdistas radicales a largo plazo, pero como escribió Thompson: “Todo lo que le importa al sucesor de Pedro y vicario de Cristo [como él cree] es que, el martes, Donald Trump reciba un buen puntapié”.


Donald Trump el dictador

Otros líderes europeos no tenían nada que ganar y sí mucho que perder al hacer campaña abiertamente contra el presidente Trump, por lo que declinaron hacerlo. En cambio, dieron por sentado que Biden ganaría y les preocupaba que Trump hiciera trampa.

“¿Qué sucede si Donald Trump simplemente se niega a abandonar la Casa Blanca, incluso si pierde las elecciones?”, escribió Der Speigel. “Si eso sucediera, la estabilidad de la democracia en EE UU sería puesta a prueba. Incluso se podría cuestionar el futuro de la democracia como forma de gobierno” (16 de octubre de 2020).

Martin Schirdewan, un líder del Partido de Izquierda de Alemania, pidió a la Unión Europea que enviara observadores electorales como lo hace en los países del Tercer Mundo con dudosa legitimidad democrática.

Elmar Brok, uno de los principales miembros del Parlamento Europeo de Alemania, dio una advertencia similar, diciendo: “Si es flagrante, la UE tendría que tomar una posición rápidamente. No podría actuar de manera diferente a como lo hace en otros casos”. Decía que la UE debería prepararse para tratar a EE UU de la misma manera que trata a países como Bielorrusia: negándose a reconocer a su líder como el legítimo jefe de estado, imponiendo sanciones, etcétera.

La UE está usando la misma retórica que usa la izquierda estadounidense al intentar deslegitimar al presidente Trump.

El día después que los estadounidenses votaron, el presidente Trump mantenía la delantera. Cuando salió el sol en Alemania, los periodistas y políticos se volvieron un poco locos. Incluso más extremos que sus colegas en los medios estadounidenses, los reporteros alemanes afirmaron que EE UU ya no es la tierra de la libertad y ahora está gobernado por su propio dictador al estilo de Robert Mugabe.

Ese día, Spiegel y Bild, la revista y el periódico más importantes de Alemania, publicaron historias que tenían listas que implican que Trump es un psicópata mentalmente perturbado. “Psicólogo analiza al presidente de EE UU: Trump muestra tres trastornos de personalidad al mismo tiempo”, declaró Spiegel, y prometió hablar de “qué características hacen que Donald Trump sea peligroso”. Bild citó a un “científico de las comunicaciones” que afirmó que en el comportamiento del presidente Trump “se revela la mentalidad de un dictador, no la de un político democrático”.

Cuando el presidente Trump habló de fraude electoral y dijo que probablemente ganó las elecciones, Saskia Esken, líder del Partido Socialdemócrata de Alemania, dijo que la afirmación de Trump significa que, “más que nunca, (…) tenemos que defender nuestros logros democráticos contra la agitación populista y nacionalista”. Martin Schulz, otro miembro de alto rango del partido, dijo: “Nosotros en Europa somos uno de los últimos bastiones de democracia parlamentaria”.

Manfred Weber, un miembro de alto rango del Partido Unión Social Cristiana, escribió que las divisiones en EE UU son “una advertencia para Europa” y que Europa no se da cuenta de que “nuestras democracias están en peligro”.

“La democracia en EE UU ha sido considerada durante mucho tiempo como el ejemplo grande y brillante para muchos países del mundo”, escribió Spiegel en su cobertura poselectoral. “No más. Que el presidente Donald Trump se declare prematuramente ganador de las elecciones presidenciales y acuse a sus oponentes políticos de fraude, a pesar de que todavía no se han contado cientos de miles de votos, es grotesco, absurdo y antidemocrático. (…) A Trump no le importa un ápice adherirse a las normas que constituyen una democracia funcional. Desde que asumió la presidencia, poco a poco ha destruido la fe en las instituciones democráticas de su país” (4 de noviembre de 2020).

Los líderes alemanes insisten en que una victoria de Trump dejaría a Europa como el único hogar de la libertad y la democracia. Y para llevar esa carga, Europa tendrá que fortalecerse.

“Si Trump permanece en el cargo por otros cuatro años, Europa tendría que unirse”, dijo Schulz. La miembro holandesa del Parlamento Europeo, Sophie in ‘t Veld, tuiteó: “Cualquiera que sea el resultado final de #USAElections2020, Europa necesita crecer, y crecer rápido”.

Intervención en una elección extranjera

Después que se detuviera el recuento de votos, los Estados clave se inclinaron hacia Biden y, después de cuatro días, las principales redes de noticias estadounidenses estaban listas para declarar la elección a su favor. Sólo 15 minutos después de que cnn fuera la primera cadena importante en anunciar el resultado, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, envió sus felicitaciones a Biden. El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Heiko Maas, hizo lo mismo. Muy pronto, todos los líderes de la UE enviaron sus felicitaciones.

“Muchos líderes europeos dejaron de lado la cautela y el protocolo diplomático para enviar rápidamente sus buenos deseos a Biden”, escribió Politico (7 de noviembre de 2020). El protocolo estándar dice que los líderes europeos esperan un anuncio oficial o que quien esté en ejercicio reconozca la derrota. No esta vez.

“Si Trump permanece en el cargo otros
cuatro años, Europa tendría que unirse”.

— Martin Schulz

Politico citó a un funcionario anónimo de la UE que dijo que los líderes europeos coordinaron deliberadamente sus declaraciones de felicitación para legitimar el pronunciamiento de los medios estadounidenses con reconocimiento internacional. EU Observer escribió que “parecía un esfuerzo coordinado para evitar que el presidente saliente Donald Trump desafiara el resultado”.

“Los aliados europeos que se enfrentaron regularmente con Trump por el gasto en defensa y el comercio fueron algunos de los primeros en felicitar al presidente electo Biden”, señaló Foreign Policy. ¿Hasta qué punto el efusivo apoyo de Europa empujó a otros líderes mundiales a felicitarlo tan rápidamente?

Pero incluso la supuesta victoria de Biden no cambió la opinión de Alemania de que la democracia en EE UU está muerta. Spiegel escribió: “EE UU ha sido a menudo el ancla y la luz guía del mundo occidental. Sin embargo, ha renunciado a ese derecho de liderazgo” (7 de noviembre de 2020).

“La antigua certeza de que EE UU es un aliado con el que Alemania puede contar en tiempos de necesidad, independientemente de las diferencias, ya no existe”, continuó. “Como tal, Alemania y el resto de Europa necesitan usar esta próxima presidencia estadounidense como un momento para prepararse para un mundo en el que ellos mismos exhiban su fuerza. Deben aprender a hablar con una sola voz sobre política exterior importante y consolidar su poder en una política de defensa común…”.

“Las fuerzas trumpistas podrían regresar al poder dentro de cuatro años. Y es probable que este EE UU polarizado e impredecible se concentre en sí mismo y en China durante algún tiempo”.

Un ataque multifacético

Gran Bretaña y EE UU descienden del antiguo Israel. Ambos han recibido grandes bendiciones y poder no por el mérito particular de su pueblo, sino por el plan de Dios para la humanidad. Nuestro libro gratuito Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, de Herbert W. Armstrong, comprueba esto desde la Biblia y explica este plan.

La prosperidad y el poder siempre generan resentimiento. Pero si usted cree en la Biblia, entonces también debe creer en un poder espiritual maligno que trabaja para oponerse a Dios. Si Dios ha estado bendiciendo a Gran Bretaña y EE UU como parte de Su plan, puede estar seguro que Satanás está trabajando para derribarlos.

“Cualquiera que sea el resultado final
de #USAElections2020, Europa necesita
crecer, y crecer rápido”.

— Sophie in ‘t Veld

“Créalo o no, Satanás el diablo está desatando un ataque polifacético contra la que hasta recientemente fuera la única nación más poderosa en la historia”, escribió el jefe de redacción de la Trompeta, Gerald Flurry, en “¿Por qué está el Papa entrometiéndose en la política norteamericana?” (la Trompeta julio-agosto de 2016). “Satanás está trabajando dentro de la población animando el pecado y la perversión. Él está enemistando entre sí a facciones dentro de nuestra población, agitando el odio y la violencia que están destruyéndonos. Él está trabajando dentro de la nación, a través de líderes que están destruyendo los valores morales de Estados Unidos y abrazando la anarquía y corrupción. Al mismo tiempo él está fomentando el odio de los enemigos de Estados Unidos, dándoles a ellos poder para trabajar agresivamente en contra de los intereses de la nación”.

En esta elección, vimos cómo se unieron esos ataques multifacéticos.

“Si uno estudia la historia completa en la profecía bíblica, puede ver que Satanás tiene tres frentes de ataque”, escribe el Sr. Flurry en Estados Unidos bajo ataque. “Primero él ataca a la Iglesia de Dios, segundo él derriba los valores dentro de las naciones de Israel y finalmente él trae al Sacro Imperio Romano para destruir a esas naciones en la Gran Tribulación. ¡Ese es el plan maestro de Satanás para destruir al Israel espiritual y físico!”.

Ese Sacro Imperio Romano se refiere a una potencia europea unida, dirigida por la Iglesia católica, exactamente el poder que ahora dice públicamente que debe fortalecerse en respuesta al presidente Trump y a EE UU en general.

La izquierda radical está dividiendo a EE UU. El colapso de la nación en cuanto a integridad y estándares morales lo ha generalizado. Y el Sacro Imperio Romano está participando en ese ataque.

Todas estas tendencias empeorarán. La Biblia profetiza específicamente acerca de la destrucción que causará esta violencia.

Pero también hemos advertido que el aspecto más destructivo de ese malestar vendrá de la manera en que respondan otras naciones. El Sr. Flurry escribe en su folleto Great Again [Grande otra vez]: “Los alborotadores y manifestantes violentos pueden pensar que saldrán victoriosos de esto, pero Dios dice que no. ¡Tus enemigos externos se aprovecharán de la división, la violencia y la anarquía dentro de tu nación! ¡No habrá ningún ganador de la nación! Eso es lo que Dios está diciendo.

“Las profecías bíblicas dejan claro que van a estallar protestas y disturbios aún peores y más violentos en las ciudades estadounidenses (y británicas). ¡Esto debilitará fatalmente a la nación y conducirá a maldiciones de una magnitud mayor!”.

El capítulo 1 de Isaías está dirigido contra “gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos” (versículo 4). Su corrección está dirigida directamente a los descendientes actuales del antiguo Israel, que incluyen a EE UU y Gran Bretaña. Dios dice: “Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños” (versículo 7). Dios advierte que las ciudades de EE UU arderán. Ya hemos visto esto sucediendo a pequeña escala, pero empeorará a menos que escuchemos a Dios.

En una ironía mortal, el presidente
Trump ha presionado a Alemania
para que gaste más en sus fuerzas
armadas y deje de acercarse a Rusia,
y ha retirado algunas tropas de Alemania.

Si no lo hacemos, Dios dice que “seremos consumidos a espada” (versículo 20). No será sólo violencia interna. Otras naciones atacarán desde afuera.

Ezequiel 5 describe el mismo período de tiempo, especificando que la destrucción llega a las naciones actuales de Israel etapa por etapa. La destrucción comienza dentro de la nación: la gente muere en medio de las ciudades. Luego, otras naciones atacan, primero mediante un asedio que induce al hambre, aislando a EE UU del comercio mundial y agravando la violencia dentro de las ciudades.

¿Cómo podría Europa ser capaz de semejante ataque? Porque EE UU confía en Europa. En una ironía mortal, el presidente Trump ha presionado a Alemania para que gaste más en sus fuerzas armadas y deje de acercarse a Rusia, y ha retirado algunas tropas de Alemania. Pero nunca ha amenazado realmente con retirarse de la otan. Y él, como todos los demás presidentes estadounidenses, permite que las bombas nucleares permanezcan en manos alemanas, listas para volar en aviones alemanes.

La profecía bíblica advierte que Israel confiará en “amantes”, aliados extranjeros, que lo destruirán. “Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan”, advierte Dios en Jeremías 30:14.

“A todas las rameras les dan dones; mas tú diste dones a todos tus enamorados; y les diste presentes, para que de todas partes se llegasen a ti en tus fornicaciones”, dice Dios en Ezequiel 16:33. ¿Podría esto aplicarse a alguna nación actual mejor que a EE UU? Este país ha regalado algunas de las armas más poderosas jamás creadas. A pesar de todos los regalos, estas potencias se están volviendo contra EE UU.

La actitud de Alemania hacia el presidente Trump muestra que ya se está volviendo contra EE UU, y este último no está ni cerca todavía de darse cuenta de ello.

El “ataque multifacético” del que advirtió el Sr. Flurry hace años se está gestando. Esta elección reveló la magnitud del peligro, tanto dentro como fuera.

Como escribió el Sr. Flurry en “Por qué Donald Trump seguirá siendo el presidente de EE UU” (página 1), Dios está usando al presidente Trump para salvar a EE UU, temporalmente. Él le está dando a la nación una oportunidad más de arrepentirse y volverse a Él sin sufrir una terrible destrucción interna y una catastrófica destrucción extranjera. El libro de Apocalipsis y docenas de otras profecías muestran que se acerca un día de ajuste de cuentas como resultado de la rebelión contra Dios: la Gran Tribulación. Pero incluso cuando Dios permite que Satanás destruya nuestras naciones pecadoras, promete que Él medirá esa destrucción precisamente con el propósito de llevarnos al arrepentimiento; en esta vida o en la resurrección.

Ya sea que esté viendo noticias de EE UU o del mundo, puede ver que la destrucción se avecina. Pero asegúrese de ver a Dios en todo y mejor arrepiéntase cuanto antes.

¿Por qué? Arrepentirse y volverse a Dios es la única forma posible para que EE UU, Gran Bretaña, o usted individualmente, reciban bendiciones y prosperidad permanentes. Dios quiere usar el menor castigo necesario para lograr ese arrepentimiento. Si no escuchamos, se volverá severo. Dios se está preparando para ese castigo severo en este momento. Pero, en última instancia, conducirá a un mundo que escuche a Dios y esté finalmente lleno de gozo y felicidad. ▪


ESTADOS UNIDOS BAJO ATAQUE

¿Está usted preocupado sobre hacia dónde está dirigiendo el país la administración actual? ¿Y sobre si la nación puede o no sobrevivir los próximos cuatro años? La situación está peor de lo que usted piensa, y sólo existe una forma para solucionar este problema gigantesco.