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El peligro oculto en el acuerdo de Trump sobre Groenlandia
B uenos días:
El presidente Trump parece haber cerrado definitivamente las puertas de Groenlandia a Rusia y China. Pero dejó la puerta abierta a la potencia sobre la cual la Biblia más advierte.
Ayer, en las Naciones Unidas, Trump firmó un pacto de seguridad permanente con la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen, que ellos calificaron como algo “beneficioso para todas las partes”.
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EE UU ya tenía condiciones muy favorables para su presencia militar en Groenlandia, y podría argumentarse que Trump podría haberlas mejorado sin causar la ofensa que ha causado.
No obstante, el nuevo acuerdo tiene sus ventajas. Elimina las ambigüedades del antiguo acuerdo y no tiene fecha de vencimiento. Permanece vigente incluso si la OTAN se desintegra o si Groenlandia vota por la independencia de Dinamarca.
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Permite a EE UU expandir la Base Espacial de Pituffik y construir dos nuevas bases, en Narsarsuaq en el sur y Mestersvig en la costa este. Detalla con mayor precisión lo que puede hacer el ejército de EE UU, incluyendo derechos de sobrevuelo y de acceso marítimo y submarino. También nombra el sistema de defensa antimisiles Cúpula Dorada como un objetivo compartido.
Su objetivo principal es dejar fuera a los adversarios de EE UU. Esta es probablemente la mayor mejora respecto al acuerdo anterior.
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A los Estados no pertenecientes a la OTAN se les prohíbe establecer una presencia militar e incluso controlar la infraestructura crítica de Groenlandia o extraer recursos. Se requiere la aprobación de EE UU para que países como Rusia y China establezcan una presencia económica significativa. Esto cierra la puerta a las ambiciones mineras de China.
Pero fíjese a quién deja entrar el tratado. La prohibición militar se aplica sólo a los Estados no pertenecientes a la OTAN. Eso significa que Alemania y cualquier otro aliado europeo no enfrentan ninguna restricción bajo el acuerdo.
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La prohibición de inversión exime a todos los miembros de la OTAN, a todos los Estados de la UE y a una categoría que el tratado no define: “socios de la OTAN”. Los intereses europeos pueden tomar control de la infraestructura crítica y las minas de Groenlandia, y bajo este tratado Washington no tiene voz ni voto.
Europa ya se está adentrando. En enero, a petición de Dinamarca, un equipo militar alemán se desplegó en Groenlandia junto con personal sueco, noruego y francés específicamente como muestra de resistencia a la retórica de Trump sobre el control del territorio. Este mes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, visitó Nuuk y anunció un paquete de inversión de la UE de 200 millones de euros, incluyendo fondos para desarrollar los minerales críticos de Groenlandia. Ayer, el canciller Friedrich Merz elogió el nuevo acuerdo con EE UU y prometió que los socios de Alemania “pueden contar con el apoyo de Alemania”.
Trump ve la amenaza de Rusia y China. Está ciego a la amenaza de Alemania. Ha cerrado la puerta principal con cerrojo, y le ha entregado a Europa una llave.
La Biblia advierte adónde conduce esto. Dios prometió a los descendientes de Abraham que “poseerá[n] las puertas de sus enemigos” (Génesis 22:17). Esa promesa se cumplió cuando Gran Bretaña y EE UU tomaron el control y construyeron las puertas marítimas estratégicas del mundo.
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Groenlandia custodia el paso entre el Ártico y el Atlántico, y su importancia como puerta marítima está creciendo, como reconoce el presidente Trump.
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Dios le dio a EE UU esta bendición hace mucho tiempo, y EE UU la dejó escapar. Durante la Guerra Fría, EE UU operó 17 instalaciones en Groenlandia con más de 10.000 efectivos. Se redujo significativamente en las décadas de 1990 y 2000, y hoy su última base activa, Pituffik, cuenta con sólo 150 tropas. Simplemente nos marchamos.
Hay que reconocer que Trump identificó esto como un error. Pero el hecho persiste: Dios advirtió que la desobediencia revertiría la bendición. “Y pondrá sitio a todas tus [puertas; ver versión King James] …” (Deuteronomio 28:52).
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Rusia y China desempeñarán un papel en ese asedio, pero la profecía bíblica es clara en cuanto a que el principal enemigo del que EE UU será víctima es una potencia europea liderada por Alemania.
Trump dice: “De ahora en adelante, ningún adversario de EE UU podrá JAMÁS tener una base en Groenlandia, tener una presencia militar en Groenlandia”. Él no se da cuenta de que acaba de asegurarla contra el adversario equivocado.
China amplía silenciosamente su poderío nuclear: China está desarrollando rápidamente su programa de armas nucleares, con importantes obras de construcción en marcha en sitios de todo el país, según un análisis del Telegraph del 23 de septiembre basado en imágenes satelitales. Los nuevos proyectos incluyen sitios de pruebas subterráneas, chimeneas de ventilación, tanques masivos de almacenamiento químico, intercambiadores de calor industriales, poblados de apoyo para trabajadores y un tubo de choque de 2.000 pies de largo para probar cómo los componentes de armas nucleares soportan explosiones potentes. Bajo el secretario general Xi Jinping, el arsenal de armas nucleares de China ha crecido a más del doble, alcanzando una estimación de 620 ojivas nucleares a partir de enero. Se proyecta que el arsenal se duplicará nuevamente para el año 2035, llegando a 1.500 ojivas. El rápido crecimiento muestra que Xi no sólo está ampliando el arsenal, sino que está sentando metódicamente las bases industriales y científicas para una fuerza de combate nuclear de espectro completo.
El FBI fue jaqueado: un grupo de jaqueadores autodenominado ShinyHunters afirma haber vulnerado sistemas relacionados con el FBI y robado datos de todos los empleados y solicitantes del FBI, incluyendo nombres, direcciones domiciliarias, números telefónicos y detalles sobre cónyuges. 404 Media reportó haber visto una muestra de unos 5.000 registros de presuntos agentes que coinciden con esa descripción. La filtración podría tener graves implicaciones para la seguridad nacional y personal si delincuentes o servicios de inteligencia extranjeros la utilizan para identificar, rastrear o intimidar a agentes y a sus familias.
