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KEREM YUCEL/AFP/GETTY IMAGES

China está comprando las granjas de Estados Unidos

Si Estados Unidos no puede pagar sus deudas con dólares, tendrá que hacerlo con activos.

En todo Estados Unidos, las tierras agrícolas están siendo devoradas por empresas extranjeras. El informe más reciente sobre tierras con título de propiedad a nombre de extranjeros, consolidado hasta el 31 de diciembre de 2019 por el Departamento de Agricultura de EE UU, revela que 14,2 millones de hectáreas de tierras agrícolas estadounidenses eran propiedad de extranjeros. Esto corresponde al 2,7% de toda la tierra agrícola de propiedad privada y el 1,5% de todo el territorio de Estados Unidos. Esto supone un aumento del 60% respecto a la década anterior, cuando los extranjeros poseían unos 8,9 millones de hectáreas.

Inversionistas británicos, canadienses, holandeses, italianos y alemanes poseen la mayor cantidad de tierras agrícolas estadounidenses, pero regímenes autoritarios como China también están comprando tierras en EE UU. Los chinos poseen unas 77.700 hectáreas agrícolas en EE UU, con un valor de unos 1.900 millones de dólares. Y a China le gustaría comprar más. Una iniciativa oficial de seguridad alimentaria del Partido Comunista Chino, publicada en 2013, anima a las empresas chinas a obtener un mayor control sobre las importaciones de la cadena de suministro agrícola mediante la compra de tierras agrícolas en países extranjeros. Por ello, China ya ha comprado Smithfield Foods, el mayor productor de carne de cerdo del mundo, y está intentando comprar Syngenta, el tercer mayor proveedor de semillas del mundo.

Con las bancarrotas agrícolas en EE UU alcanzando el nivel más alto de los últimos ocho años, cada vez es más fácil que las empresas extranjeras se apropien de tierras de cultivo. Esto tiene preocupados a muchos legisladores, ya que la presencia de China en el sistema alimentario estadounidense supone un riesgo potencial para la seguridad nacional. “Los inversionistas chinos poseen ahora casi 81.000 hectáreas de tierras agrícolas estadounidenses de primera calidad”, dijo Mike Pence durante un discurso pronunciado ante conservadores del Heritage Foundation en julio. “Estados Unidos no puede permitir que China controle nuestro suministro de alimentos”.

El 1 de julio, el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley de asignaciones agrícolas con una enmienda que prohibía la adquisición de tierras agrícolas por parte del gobierno chino. “En los últimos años, el gobierno chino ha estado comprando activos agrícolas estadounidenses. Permitir que esta práctica continúe llevaría a la creación de un monopolio agrícola controlado por China y supondría una amenaza inmediata para la seguridad nacional y la seguridad alimenticia de EE UU”, dijo el representante Dan Newhouse. “Estados Unidos no puede pasar a depender de China para nuestra agricultura nacional y el suministro de alimentos”.

Si este proyecto de ley no se aprueba, entonces China podría seguir comprando tierras agrícolas estadounidenses como está comprando tierras agrícolas australianas, acercando así a ambas naciones a un monopolio de propiedad china.

En los últimos años, el gobierno chino y las grandes empresas chinas han estado comprando empresas, casas, tierras de cultivo, bienes inmuebles e infraestructuras por todo EE UU. Algunos, como el analista económico Michael Snyder, han especulado con la posibilidad de que China “pretenda establecer ‘zonas económicas especiales’ dentro de Estados Unidos siguiendo el modelo de la muy exitosa ciudad china de Shenzhen”. ¿Por qué ocurre esto en EE UU?

Según el Dr. Jerome Corsi, el Banco Central de China está impulsando un plan para crear “zonas de desarrollo” en EE UU, lo que permitiría a Pekín “establecer empresas de propiedad china y traer a sus ciudadanos a Estados Unidos para trabajar”. Yu Qiao, profesor de la Universidad de Tsinghua en Pekín, propuso un plan de este tipo en 2009, recomendando que los inversionistas asiáticos pusieran su dinero en “corporaciones y proyectos de infraestructura” estadounidenses que corren “menos riesgo durante un impago soberano”.

“Si el dólar colapsara, las consecuencias destruirían la riqueza adquirida con tanto esfuerzo por los asiáticos y pondrían fin a la globalización económica”, escribió Yu en un artículo de opinión del Financial Times. “Sin embargo, podemos hacer que la principal potencia monetaria de reserva sea más responsable creando un instrumento que ayude a gestionar la crisis mundial. La idea básica es convertir los ahorros asiáticos, los de China en particular, en inversiones empresariales reales en lugar de dejar que se utilicen para apoyar el consumo excesivo de Estados Unidos”.

Hacia el final de su artículo, Yu sugirió que la Reserva Federal de Estados Unidos debe crear una cuenta especial con el gobierno estadounidense que permita canjear la deuda soberana por inversiones industriales. Si EE UU no puede pagar sus deudas con dólares, entonces Washington tendrá que pagarlas en activos: infraestructura, empresas, viviendas, bienes inmuebles y tierras de cultivo.

Esta es la dirección a la que se dirige EE UU. Puede que políticos como Mike Pence y Dan Newhouse estén impulsando una legislación para impedir que China compre tierras agrícolas estadounidenses, pero la creciente deuda de EE UU acabará poniéndola a merced de sus acreedores. A nivel individual, los cierres de covid-19, las guerras comerciales y los desastres meteorológicos ya están obligando a los agricultores a vender sus tierras a inversionistas extranjeros. Pero pronto, la Biblia indica que este tipo de bancarrotas se producirán a escala nacional.

Docenas de versículos bíblicos prometen bendiciones a Israel por la obediencia a la ley de Dios y advierten de maldiciones por la desobediencia. El ya fallecido Herbert W. Armstrong explicó en su libro Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía que estos versículos se aplican a Estados Unidos y la Mancomunidad británica. En una de las profecías, Dios dice a los antepasados de EE UU que si se apartan de Sus leyes, entonces el “extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo. Él te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola” (Deuteronomio 28:43-44).

Esta profecía se está cumpliendo ante nuestros ojos.

Desde que la Casa Blanca de Clinton concedió a China el estatus de nación más favorecida para el comercio en el año 2000, se han perdido más de 3,7 millones de puestos de trabajo que se fueron a favor de China. Ahora China también está comprando las tierras de cultivo de EE UU. El poder y la influencia de corporaciones extranjeras son cada vez más grandes, mientras que las fortunas económicas de los estadounidenses de clase media son cada vez más bajas. Para obtener más información sobre la amenaza que supone China para Estados Unidos, lea “Despierte a la amenaza de China”, por el editor ejecutivo de la Trompeta, Stephen Flurry, y el editor gerente, Joel Hilliker. 


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