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La Trompeta

Autobiografía de Herbert W. Armstrong: ¡Una lección costosa vale la pena!

Capítulo 37: ¡Una lección costosa vale la pena!

Continuación de Se expande la radiodifusión de la Obra

Antes de continuar al año 1937, me gustaría regresar por un momento para mencionar algunas lecciones importantes.

Nuestros hijos comienzan en la escuela

Como lo he mencionado anteriormente, por el mes de septiembre de 1935 estábamos viviendo en una pequeña casa que pertenecía a la Iglesia sobre la avenida sexta occidental en Eugene Oregón. En ese tiempo, mi esposa decidió que nuestros dos hijos debían comenzar la escuela juntos.

En ese entonces, Dicky (Richard David) tenía seis años e iba a cumplir siete en octubre. Ted (Garner Ted) había cumplido 5 años el febrero pasado. Podríamos haber puesto a Dicky, (como lo llamábamos nosotros) en la escuela en septiembre de 1934. Él entonces estaba a seis semanas de cumplir 6. Pero la Sra. Armstrong tenía en su mente que los dos niños comenzaran su escuela juntos. Cada uno de ellos tenía trajecitos de marinero “blancos” y por su puesto pensamos que ellos se veían muy tiernos juntos. Ellos realmente se veían muy “apuestos” en esos lindos e impecables trajes blancos.

A mí no me pareció buena la idea de poner a nuestros dos hijos juntos en la escuela. La primera vez que el asunto salió a colación fue en agosto de 1934, y lo discutimos bastante. Una hermana y un hermano de la señora Armstrong eran maestros de escuela; la hermana era maestra de primer grado, y ellos advirtieron fuertemente en contra de poner a los dos niños juntos en la escuela.

Estoy mencionando esto porque es un problema que algunos de nuestros lectores podrían enfrentar, y me gustaría ayudarlos a beneficiarse de nuestra experiencia.

El hermano y la hermana de mi esposa definitivamente me recomendaron que no pusiera al pequeño Teddy, como lo llamábamos entonces, en la escuela cuando apenas tenía 5 años y medio, y también nos aconsejaron que no pusiéramos a los dos niños en el mismo grado cuando uno era un año y cuatro meses mayor que el otro. Si ellos hubieran sido gemelos, hubiera sido diferente, por supuesto.

Aunque pensé que era imprudente, significaba mucho para la Sra. Armstrong que los dos niños fueran juntos a la escuela, por lo tanto, consentí. Así que, probablemente a la mañana después del Día del Trabajo, en septiembre de 1935, vi a mi muy complacida esposa ir con sus dos hijos pequeños muy bien vestidos de camino a la escuela.

Sin embargo, llegamos a entender más tarde que había sido un gran error poner a los dos niños juntos en la escuela con más de un año y medio de diferencia de edad. Más adelante relataré la mayoría de las razones del porqué fue un error. El pequeño Teddy, durante los años de crecimiento, fue mucho menor de estatura que su hermano Dicky. Richard David al menos tenía la estatura para su edad, pero Garner Ted era bajo de estatura para su edad hasta su madurez, cuando finalmente creció exactamente a la misma altura de su hermano mayor.

Como él era tan pequeño durante estos años, sus maestras pensaban que Teddy era tierno y entonces a menudo lo ponían al frente. Esto, naturalmente, resultó en un complejo de inferioridad para Dicky.

Años después, durante la hora de recreo del día que los chicos empezaron el primer año de preparatoria, ellos mismos se cambiaron sus nombres a Dick y Ted. Y a la edad de 13 años yo llevé conmigo a Dick en mi día de trabajo, alrededor del tiempo en el que estábamos comenzando a salir al aire diariamente en Hollywood, y me las ingenié para darle un tratamiento que lo sacó completamente de su complejo de inferioridad. Sin embargo, dejaré este tema para más adelante cuando lleguemos a ese punto. Ese fue un experimento muy interesante, ¡pero funcionó!

La costosa lección

Ya he mencionado cómo Jesucristo, la verdadera cabeza de esta obra, ha dicho por adelantado en (Apocalipsis 3:8) que en este tiempo Él abriría puertas para que Su mensaje llegara al mundo ¡con poder! Y cómo, más adelante, luego de abrir por primera vez la poderosa puerta de la radio en enero de 1934, siendo este el inicio más pequeño en una de las estaciones más pequeñas, me faltó la fe para caminar por esa puerta cuando se abrió un poco más en noviembre del mismo año.

En vez de confiar en Dios completamente, yo quería tener confianza en los hombres. En aquel entonces envié una carta a nuestros pocos colaboradores, solicitando compromisos mensuales. He mencionado cómo entonces esa puerta se cerró y no se abrió más para nosotros sino hasta 2 años y medio después.

Pero eso no fue todo. Fuimos realmente castigados mucho más que eso. En ese tiempo yo no reconocí esta situación como un castigo de la propia mano de Cristo. Pero ahora mirando atrás lo que sucedió, me parece claro.

Dios dice claramente que, “…todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Romanos 14:23). Y “…sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). Por supuesto que esto no fue un pecado deliberado, pero ciertamente no complació a Dios, y Él dejó estampada esta lección.

No sólo fue la expansión de la radiodifusión la que se detuvo dos años, sino que también ¡fue suspendida la publicación de la Pura Verdad! Después que yo fallé en confiar en Dios e ir a kxl, cuando Él abrió esas puertas para nosotros, se nos permitió imprimir y enviar sólo dos ediciones más de la Pura Verdad (las ediciones de marzo y julio de 1935) y entonces ¡La Pura Verdad fue completamente suspendida por 2 años y medio!

Después de la edición de julio de 1935, no hubo otra publicación ese año. No hubo ni una sola publicación de la Pura Verdad durante el año de 1936. Ni tampoco hubo un solo número de la Pura Verdad durante todo el año de 1937. ¡No fue sino hasta enero de1938 que la Pura Verdad apareció de nuevo!

Fuimos recordados fuertemente de la lección de que ¡Dios quiere que su pueblo confíe en Él con una FE VIVIENTE !

¡La lección aplicada ante SUS ojos!

¡Aprendimos nuestra lección! Y esa es una de las razones por la cual hoy en día la radio tiene poderosas estaciones alrededor del mundo, trasmitiendo El Mundo de Mañana.

Jesucristo, que es nuestro guía y cabeza viviente, ha comenzado a abrir las puertas de la radio más rápido que nunca. Y también ha estado abriendo otras puertas para la expansión de esta obra de una manera ¡asombrosa e increíble! Inclusive en tiempos de recesión económica, ¡cuando nuestra fe ha sido muy severamente probada! Y de igual forma, cuando hemos sentido la urgente necesidad de reducir gastos en la Obra, no de incrementarlos. Dios ha proveído los medios.

Cuando una estación radiodifusora acepta nuestro programa y establece un tiempo definido, eso significa que debemos tomarla y entrar por esa puerta abierta en ese mismo momento, de otra forma, la puerta se cerrará de golpe y ¡quizás para siempre! Cuarenta años de experiencia me han enseñado esa gran lección. Cada vez que le doy una mirada a la presente edición de la Pura Verdad y veo esos dos años perdidos, tengo que recordar que Dios me enseñó una dura lección. Cuando Él abre puertas como esas Él espera que entre por ellas, ¡confiando en él!

¿Piensa usted que para hacer esto se necesita valor? Bueno, no exactamente. ¡No después de tantos años de experiencia aprendiendo que sí se puede confiar en Dios!

¡Esa es una lección práctica y poderosa! ▪

Continuará...

Capítulo 38: La obra crece, a pesar de las dificultades y persecución

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