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Gary Dorning/La Trompeta

Autobiografía de Herbert W. Armstrong: Una charla con los hombres de negocios de San Antonio

Capitulo 46: Una charla con los hombres de negocios de San Antonio

Continuación de Autobiografía de Herbert W. Armstrong: Más oposición, más crecimiento

Yo había contratado un salón de banquetes o conferencias en la planta baja del hotel St. Anthony. Esto se anunció al aire el domingo por la noche en woai . Vinieron varios hombres de negocios con sus esposas. Todos los asientos se llenaron.

En otra ocasión, la Sra. Armstrong y yo viajamos a San Antonio, y en la transmisión del domingo por la noche anuncié que íbamos a estar disponibles a “puertas abiertas” durante el mediodía y la tarde siguientes, en nuestra suite del hotel. Fue alentador e inspirador recibir un flujo continuo de nuevos amigos de Texas, algunos viniendo sólo para conocernos; otros con problemas y buscando consejo.

Me invitaron a hablar ante la Businessmen’s Bible Class (Clase Bíblica de Hombres de Negocios) de San Antonio. Era un grupo sin denominación. Nos reunimos en una habitación del club de un hotel importante, para tomar café y tener un breve servicio antes de la hora de escuela dominical. Luego de esta clase bíblica temprana, los que eran miembros de distintas denominaciones, procedieron a sus propias escuelas dominicales o servicios religiosos.

Mientras escribía el párrafo anterior, supuse que esa charla con la Clase Bíblica de Hombres de Negocios fue un poco más tarde ese mismo año, 1943. Pero recordé que conservo las notas abreviadas de lo que hablé en esa clase de empresarios. Me sorprende un poco encontrarlas fechadas el domingo por la mañana del 9 de noviembre de 1944, hacia el final de la guerra. Así que me estoy adelantando por más de un año con esta historia.

Sin embargo, sentí que a nuestros lectores les gustaría leer, ahora, un resumen muy breve de lo que les dije a esos empresarios en esa ocasión. Recuerde, esto fue solo medio año antes del final de la guerra.

La charla con los empresarios

Primero leí del Salmo 127:1: “Si [el Eterno] no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”. “Eso”, le dije a esa clase, “es una verdad básica que se aplica a las actividades humanas en general: al construir una casa para un hogar, al construir una ciudad, una nación o un negocio. Nosotros somos propensos a dar las cosas por sentado, incluso esta guerra, así como el sistema económico en el que nos encontramos. Llevamos unos tres años en la guerra y ya nos hemos acostumbrado. Han estado en este sistema de negocios bastante tiempo, y naturalmente lo dan por sentado.

“¡Pero hay un significado tremendo para los eventos mundiales en este momento! Estos están llenos de significado mucho más profundo de lo que se cree. Veámoslo desde el punto de vista de los negocios. Se están produciendo cambios básicos y de gran alcance en la estructura industrial, de distribución y comercial, como resultado directo de la guerra; y los cambios se han ido formando durante los últimos 40 años sin que la mayoría de los empresarios se hayan dado cuenta”.

“En los años 1912–1915 yo estaba haciendo encuestas para una revista nacional sobre las condiciones comerciales, lo cual trajo estos cambios a la luz. Este país fue fundado sobre la base de la descentralización. Hoy en día hay un cambio rápido hacia la centralización en todos los campos, no solo en los negocios, sino también en el gobierno. Pero incluso en esos años, el pequeño hombre de negocios estaba siendo presionado”.

“El gran dolor de cabeza en ese entonces, en los círculos minoristas, era la invasión de las gigantescas casas de venta por correo, y las cadenas de tiendas que estaban comenzando a desarrollarse rápidamente. La Primera Guerra Mundial impulsó la tendencia a la centralización. Como consecuencia de esa guerra, la depresión repentina de 1920 sacudió a Estados Unidos, el colapso económico retumbó en otras 40 naciones, produciendo finalmente nuestra Gran Depresión de 1929 a 1936. Durante todo este tiempo, la edad de la máquina se desarrolló rápidamente en Estados Unidos, haciendo posible que la producción por hora hombre se multiplicara de tres a 30 veces en comparación con la obra manual. Había suficiente materia prima en el suelo para proporcionar lujo a toda la gente”.

“Sin embargo, la utopía económica no llegó. En vez de esto hemos tenido problemas, guerras, depresiones. ¿Por qué? La división desigual de los ingresos de la producción es la razón. ¡El sistema de ganancias ha sido ejercido egoístamente!”

Capital y trabajo

“Primero, el capital y la administración, siendo codiciosos, retuvieron la mayor parte de la riqueza creciente de la producción en masa de las máquinas. Los obreros no recibieron la parte que le correspondía. Lea la profecía de esto, en Santiago 5: 1-5: “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. (...) He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras [o trabajaron en sus fábricas]...” Los versículos 2 y 3 muestran el destino final que aún les espera a los empresarios culpables de esta práctica injusta”.

“Pero, en segundo lugar, aparecieron los organizadores y comenzaron a organizar a los obreros, con la filosofía igualmente errónea de que el capital y la administración son enemigos del obrero, y que al organizarse los obreros deben exigir más de lo que justamente les corresponde”.

“Mientras tanto, la Primera Guerra Mundial atrajo al poder soviético que se dedicó a derrocar a todas las demás naciones, gobiernos y sistemas económicos para gobernar el mundo con el comunismo ateo. Ahora estamos luchando para detener el ataque nazi que quiere conquistar y gobernar el mundo con el socialismo nacional. ¡Todo esto se suma a la revolución mundial, al caos, y a la destrucción! Ellos están produciendo la bomba robot y la bomba cohete, trabajando en fuerzas destructivas constantemente más poderosas. ¡La humanidad no puede parar! ¡La humanidad ahora ha pasado el punto de no retorno! El hombre se lanzará ciegamente hacia la destrucción, a menos que el Dios Todopoderoso intervenga, ¡lo cual Él promete hacer!”

¿Qué está mal?

¡Dios no construyó el hogar de este mundo! Por lo tanto, ellos trabajan y luchan en vano para construirlo. Ellos están cosechando destrucción. Este mundo no es obra de Dios. ¡Fundamentalmente está mal! Éste se basa en principios diametralmente opuestos a los principios y leyes correctos puestos en marcha por el Dios viviente”.

“La base de la ley de Dios es el AMOR. Amor hacia Dios y amor hacia el prójimo. Éste es el principio del ‘dar’ y ‘servir’, no del ‘obtener’ y ‘ser servido’. El sistema de negocios de este mundo está basado en los cimientos de la competencia. El sistema competitivo es el esfuerzo obstinado por quitarle a la competencia, y obtener la mejor ganga del trato”.

“Además, el sistema que sostiene a toda la civilización del mundo, se basa en la concentración en las ciudades. Hoy estamos comenzando a ver la destrucción de ciudades. Éstas no se basan en el modelo de Dios. Así que Dios dice que las destruirá. ¡Serán destruidas!” (Miqueas 5:14 e Isaías 14: 16-17 fueron citados y expuestos como profecías, entre muchas otras, prediciendo esto).

“Dios apartó 6.000 años para permitir que la humanidad tome sus propias decisiones, siga sus propios caminos, para dejar claro en la experiencia humana la lección de que sólo los caminos de Dios pueden brindarnos la felicidad, la prosperidad y la alegría que todos queremos”.

Luego expliqué un poco acerca de las leyes económicas de Dios, y hablé un poco acerca del Mundo del Mañana cuando Cristo derriba los sistemas de este mundo y establece el gobierno mundial del Reino de Dios.

La charla pareció ser bien recibida, luego me entregaron una tarjeta que me otorgaba membresía honoraria vitalicia a la Clase Bíblica de Hombres de Negocios de San Antonio.

También encontré, al reverso del papel en el que estaban escritas mis notas, que recuerdo que uno de los hombres de la clase escribió allí para mí, lo siguiente: “Una ciudad es un desarrollo artificial de un sistema de distribución imperfecto”.

La Obra crece

Para fines de agosto de 1943, nuestro contrato de un año con la estación who se terminó. Luego tuvimos 6 meses y medio de transmisión en woai, además de who. En este momento, la mayoría de nuestros oyentes habituales sabían que el Mundo de Mañana podía ser escuchado en woai, así que cuando dejamos who no hubo ningún retroceso notable o pérdida de audiencia. Sin embargo, en el momento en que nos fuimos, o justo antes, decidí poner el programa en una de las dos estaciones locales líderes en Des Moines. La estación krnt había abierto una sección de 45 minutos más temprano, a las 10:15 p.m. los domingos por la noche. Era una estación de 5.000 vatios.

Además, la estación kma, una estación de 5.000 vatios en Shenandoah, Iowa, se había ganado la reputación de tener una audiencia muy amplia y receptiva. Esta estación también nos apartó un segmento a las 10:15, los domingos por la noche.

Alrededor de este tiempo, una estación más pequeña, knet, en Palestina, Texas, solicitó el programa. Era tan inusual que una estación de radio viniera a nosotros ofreciéndonos un segmento (a las 9:30, los domingos por la mañana) lo cual acepté.

Y así fue que la edición de noviembre-diciembre de la Pura Verdad de 1943, incluyó un listado de 10 estaciones.

Sin embargo, las tres estaciones más pequeñas, krnt, kma y knet, solo ofrecían cobertura local, y aún no éramos lo suficientemente grandes como para pagarlas por el tiempo suficiente, hasta que fueran auto-suficientes de contribuciones voluntarias. Recuerde que nunca solicitamos contribuciones del público, ya sea por aire o en cualquiera de nuestra literatura, la cual siempre fue gratis. Así que nos retiramos de estas estaciones después de uno o dos años.

Entrando al año1944, los boletines en archivos antiguos muestran que la respuesta por correo y otros métodos de verificación indicaron que la audiencia de radio había crecido a entre medio a tres cuartos de millón, en los años de guerra. Ese fue un gran salto desde nuestro pequeño y humilde comienzo 10 años antes.

La circulación de la Pura Verdad había aumentado a 35.000 copias, llegando ahora a todos los estados y provincias de habla inglesa de Norte América.

El costo aproximado por imprimir el primer número de la Pura Verdad fue de $ 5, en 10 años el costo de impresión había aumentado a $ 1.000 por número.

Una década atrás, apenas comenzando en 1934, nuestro costo de tiempo de radio era de $ 2.50 por semana. A principios de 1944, este aumentó 100 veces el costo original, a un gasto de $ 250 por semana.

Entran lobos feroces

Fue alrededor de 1943 y 1944, que nos encontramos con otra experiencia que nos enseñó que el Apóstol Pablo fue inspirado proféticamente por Dios cuando advirtió a los ancianos y ministros de la Iglesia de Dios en Éfeso: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad... ” (Hechos 20: 28-31). La traducción de Moffatt traduce “lobos rapaces” como “lobos feroces”.

Durante esos años realicé visitas ocasionales a Hollywood para reanudar la transmisión diaria durante un período de dos a seis semanas cada vez, en la estación kmtr. Además, cuando estuve allí, continué teniendo servicios frecuentemente, los domingos por la tarde en el Teatro Biltmore u otros grandes salones en Los Ángeles. Un ex ministro llamaba frecuentemente al estudio. Él me aseguraba continuamente que aceptaba completamente y estaba de acuerdo con todo lo que yo estaba predicando. A medida que pasó el tiempo, nos volvimos buenos conocidos.

No mencionaré el nombre de este hombre. Él ha estado muerto por muchos años ya, de todos modos. Como resultado de la transmisión, la Pura Verdad y las reuniones personales, varias personas fueron bautizadas en Los Ángeles, con ellos formé una pequeña iglesia local que comenzó con 23 miembros y convertí a ese ex predicador en pastor de este pequeño rebaño. Creo que esto tomó lugar en el otoño de 1943.

También, nuestro trabajo cubrió sus gastos hasta Eugene, Oregón, y de regresó, donde me ayudó con las reuniones anuales del festival de otoño que estábamos celebrando en nuestro pequeño edificio de la iglesia en Eugene. Este hombre tenía buena personalidad, era amable, halagaba a los padres acerca de sus bebés y niños, y parecía ser muy querido.

Un año después encontré desintegrada a la pequeña “iglesia” que yo había reunido y entregado a su pastoreo. Traté de darles seguimiento a algunas de las personas, pero aquellos con quienes me pude contactar habían formado una aversión extrema por este “pastor” y se negaban a asistir a sus servicios. Sin embargo, él vino una vez más en el otoño de 1944 a Eugene para nuestro festival de otoño.

Anteriormente mencioné que los servicios de evangelización de domingo por la noche que comenzaron a fines de 1941 en Seattle y Everett, junto con el trabajo personal que la Sra. Armstrong y yo hicimos en esa área, había levantado un pequeño grupo, que se reunían en Everett. Ellos habían comprado un salón de reuniones bastante viejo ahí. A esta gente de Seattle y Everett parecía gustarles el ministro de Los Ángeles, y durante el festival de 1944 (al que asistió todo este grupo, así como nuestra gente local de Oregón), él logró amañarse a que los miembros lo apreciaran.

Su esposa, nos enteramos justo antes de este festival, lo había estado apoyando financieramente. Ella le dijo a la Sra. Armstrong que él se dignaría a regar el césped con una manguera, ¡siempre y cuando pudiera sentarse mientras lo hacía! Aparentemente ella le había dado un ultimátum para que consiguiera un trabajo predicando y la mantuviera, de otra forma se negaría a apoyarlo financieramente por más tiempo. Ella era una empleada profesional con un salario bastante bueno. Así pues, este hombre fue a Everett, Washington, para convertirse en el pastor.

Apenas él se ganó el afecto de las “ovejas”, comenzó a “devorarlas”. Parecía que él no creía mucho en las verdades bíblicas que había estado predicando, después de todo. Una cosa en la que había creído firmemente antes de ir a Everett era la enseñanza bíblica sobre el diezmo. Este grupo completo en Everett diezmaba. Ellos generaban ingresos considerablemente mejores que los otros que eran colaboradores conmigo, apoyando la Obra de Dios. De hecho, aproximadamente el 25 por ciento de los ingresos totales de la Obra provenían de este grupo.

Pero, una vez establecido en Everett como su pastor local, este hombre hizo un cambio total en sus creencias doctrinales. De repente, dejó de creer en el diezmo. La cantidad proporcionalmente grande de ingresos que mantenía viva la Obra de Dios se detuvo de repente. En ese momento, por supuesto, solo recibí noticias de allí indirectamente, tal vez no con un 100 por ciento de precisión, pero todo indicaba que el nuevo “pastor” hizo otro cambio, y una vez más revivió el sistema de diezmos entre estas personas, solo que esta vez, todo fue para él.

Cuando se cortó esta gran parte del apoyo financiero para la Obra a nivel nacional, no nos alarmamos ni temimos. Nosotros oramos y presentamos este problema ante la Cabeza de nuestra Obra, a Jesucristo vivo. Y, de alguna manera, los ingresos de la Obra de Dios no disminuyeron. Estos siguieron subiendo, como si nunca hubiéramos perdido los ingresos de Everett.

Esta experiencia hizo que la Sra. Armstrong y yo nos sintiéramos realmente tristes al ver a aquellos a quienes habíamos amado tanto, con quienes habíamos trabajado diligentemente durante aproximadamente tres años, apartarse del camino, separándose de la preciosa Obra de Dios y, a su vez, de Su verdadera Iglesia que es Su instrumento para llevar a cabo la obra de Dios. ▪

Continuará...

47 Severa crisis financiera

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