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La Trompeta

Autobiografía de Herbert W. Armstrong: Severa crisis financiera

Capitulo 47: Severa crisis financiera

Continuación de Una charla con los hombres de negocios de San Antonio

Hemos llegado ahora al año 1944, una década después de 1934, cuando comenzamos los trabajos de difusión y publicación.

Esta ha sido una década de dificultades, persecución, oposición y lucha. Comparada con el poder mundial que la Obra ha alcanzado hoy ésta todavía era una obra muy pequeña en ese entonces, y luego de 10 años, a principios de 1944, enfrentamos la crisis financiera más severa hasta ese momento.

Ahora NUEVE estaciones

Pero, aun así, en comparación, se ha logrado un crecimiento notable. Uno debe recordar el increíble y casi insignificante comienzo. Jesucristo comparó el comienzo y crecimiento del Reino de Dios con el de una semilla de mostaza, la que comienza como la más pequeña de todas las hierbas, para luego crecer y convertirse en una de las más grandes, así es como finalmente el Reino de Dios poblará toda la Tierra. De hecho, el Reino de Dios aparecerá muy pronto, con el fin de este mundo malvado actual, y el comienzo del feliz Mundo de Mañana. Esta Obra de Dios es la mismísima proclamación de este, preparando el camino justo antes de su llegada.

Esta Obra, la Obra de Dios, obligadamente tuvo que comenzar muy pequeña; de hecho, mucho más pequeña de lo que cualquier otra obra de naturaleza religiosa en el mundo haya sido en su comienzo. Pero ahora en enero, ¡habíamos llegado a nueve estaciones! Dos de estas eran de poderosos canales exclusivos con una potencia máxima de 50.000 vatios, que eran escuchados en todos los estados de la Unión. En Portland, Oregón, aumentamos de una estación de 250 vatios a una de 10.000 vatios, en Seattle añadimos una estación de 5.000 vatios la que, al igual que kmtr de Hollywood, tenía un punto de marcado idéntico de 570, ¡que en realidad producía el equivalente a como 40.000 vatios!

La Pura Verdad había crecido de ser una pequeña “revista” mimeografiada a mano de aproximadamente 150 copias, a ser una revista impresa de 35,000 copias distribuidas por todo el país, a pesar de que sólo tenía ocho páginas y era publicada cada dos meses, ¡siempre y cuando los fondos lo permitieran!

Vendimos nuestra casa

En realidad, ¡enero de 1944 fue un mes en que los fondos no fueron suficientes! Los días de penurias y luchas estaban lejos de terminar. En vez de eso ahora habíamos llegado a la crisis financiera más grave enfrentada hasta entonces.

Ese año no hubo edición de enero-febrero de la Pura Verdad. En ese momento parecía que no habría más ediciones.

Unos meses antes, nuestro suministro de copias del folleto Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía se había agotado. ¡Se habían acumulado Diez mil solicitudes, sin enviar! Diez mil sobres yacían en nuestra oficina, con la dirección y listos para ser empacados con copias del folleto para ser llevados rápidamente a la oficina de correos, pero no había folletos. Ni teníamos dinero para los gastos de envío.

Estábamos atrasados en el pago de las facturas de tiempo en la estación de radio. Fuimos amenazados con ser expulsados de la transmisión, lo que habría provocado que toda la Obra se detuviera. Los colaboradores no habían podido ayudar lo suficiente como para enfrentar esta emergencia financiera. Habíamos llegado al punto de la desesperación. Si los colaboradores no podían hacer un sacrificio lo suficientemente grande como para salvar la Obra, la Sra. Armstrong y yo teníamos que hacerlo, ¡incluso si esto nos costara todo! Esta Obra siempre ha sido una obra de fe, con confianza en Dios. Pero Dios suple las necesidades a través de instrumentos humanos cuyos corazones están dispuestos.

Durante ocho años habíamos estado haciendo pagos mensuales en una casa pequeña y muy modesta, mientras luchábamos junto con las cargas financieras en general. Esta casa se había comprado como propiedad de la Iglesia, mientras todavía estábamos en los años de la Depresión, cuando los valores de las propiedades estaban en los niveles más bajos. El precio de compra había sido de $ 1.900, con un pago inicial de $ 190.

Uno de los miembros de la Iglesia había puesto los $ 190 como préstamo, que la Sra. Armstrong y yo pagaríamos. Aunque la propiedad fue cedida a cuatro de los administradores de la Iglesia (mi nombre uno de ellos) como oficiales y fideicomisarios de la Iglesia, el acuerdo fue de que yo debía pagar el pago inicial y cumplir con los pagos mensuales de $ 17.10 por mes. Esto era aproximadamente el monto que habíamos pagado como alquiler antes de realizar la compra, y mucho menos que pagar el alquiler para el año 1944. Sin embargo, la junta de la Iglesia había acordado que, si podía mantener los pagos, la propiedad sería cedida a la Sra. Armstrong y a mí cuando fuera pagada.

Habíamos repintado, decorado y mejorado la propiedad. Mientras tanto, el valor de las propiedades había aumentado. Ahora, la propiedad valía considerablemente más de lo que habíamos pagado, en 1936.

En la difícil situación de la Obra no parecía haber otra solución. Decidimos que teníamos que renunciar a nuestra casa, venderla y poner el dinero en la Obra. Los otros tres administradores aprobaron la venta, para salvar la Obra. Por lo que la enlistamos con un agente de bienes raíces.

Esta se vendió en febrero, lo que fue un verdadero sacrificio, debido a los valores inmobiliarios actuales, aunque se vendió por un poco más que el precio original de compra.

¡La Obra se SALVÓ!

Tuvimos una edición de marzo-abril de la Pura Verdad y se imprimieron veinticinco mil copias del folleto Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía. ¡Pudimos permanecer al aire! De momento, ¡la Obra fue salvada!

Fuimos capaces de quedarnos en la casa por unos meses más. Pero durante el verano de 1944 tuvimos que desalojar. Desde ese momento, no tuvimos hogar para vivir hasta julio de 1947, cuando nos mudamos a Pasadena, California.

Nuestras dos hijas se casaron antes de que dejáramos nuestra casa de Eugene: nuestra hija menor, Dorothy, un poco antes, el 22 de julio de 1944; nuestra hija mayor, Beverly, se casó antes como lo mencionamos anteriormente.

Viviendo sin un hogar

Después de desocupar nuestra casa en Eugene, no pudimos encontrar una casa para alquilar. La escasez de viviendas aún era grave en Eugene, lo había sido desde 1936.

Para ese tiempo, 1936, habíamos estado alquilando durante aproximadamente un año la casa que compramos. ¡Nos habían forzado a comprarla! La compañía propietaria nos dio aviso de desalojo en esa ocasión, diciendo que la propiedad debía ser vendida. Ellos tenían muchas casas y las estaban poniendo todas en el mercado para la venta. El vendedor, en 1936, me sonrió y dijo: “Será mejor que encuentre la forma de convertir esto en una compra, o no tendrá un lugar para vivir. ¡No podrá encontrar un lugar para alquilar en ningún lugar!”

Primero buscamos en la ciudad, como dice el dicho ‘con un peine fino’, y descubrimos que el vendedor, literalmente nos tenía “entre la espada y la pared”. Pero encontramos una manera de hacer la compra, como se describió anteriormente.

Pero ahora, ocho años después, habíamos vendido la casa para salvar la Obra. Estábamos en la calle, por así decirlo, y descubrimos que la situación del alquiler seguía siendo la misma.

Así que guardamos la pequeña cantidad de muebles que poseíamos y nos mudamos a un motel. Debido a la escasez de viviendas, los moteles y las cabañas de paso limitaban el hospedaje a transeúntes, con una estadía de tres días como máximo.

Ahora comenzó la problemática, molesta y frustrante experiencia de tener que mudarnos de un motel a otro cada tres días. En algunas oportunidades pudimos quedarnos una semana o dos, pero no a menudo.

Después que (con nuestros dos hijos) recorrimos todos los moteles varias veces, los propietarios nos empezaron a reconocer. Luego comenzaron a informarnos que tenían que mantener sus habitaciones abiertas para huéspedes transitorios, y como nosotros no éramos transitorios, comenzaron a negarse a hospedarnos nuevamente.

El consejo paternal fracasa

Fue mientras vivíamos en uno de estos moteles que noté que nuestros dos hijos, de unos 15 y 16 años, estaban fumando cigarrillos por primera vez. ¿Cómo iba a manejar esta situación? Si trataba de ordenarles autoritariamente que nunca volvieran a fumar, temía que de todos modos fumarían, y aun peor en secreto.

Pensé que tenía una mejor manera, una que en ese momento realmente me parecía infalible.

Llamé a los dos muchachos a nuestro motel de una habitación y, sentados en una cama, tuve una conversación de hombre a hombre con ellos.

“Muchachos”, le dije, “podría ordenarles que dejen de fumar. Podría intentar detenerlos por la fuerza, pero eso no formaría carácter en ustedes. Así que prefiero dejarlos que tomen sus propias decisiones.

“Pero quiero que piensen en este problema y obtengan todos los datos antes de tomar sus decisiones, porque el resultado puede afectarles toda su vida, y no quiero que cometan un error. Pues bien, si fumar cigarrillos es beneficioso, realmente bueno para ustedes, y los ayudará a hacer el bien a los demás, entonces estoy seguro de que Dios (y yo también) querría que empezaran a fumar. Pero si es malo para ustedes, dañino, entonces siento que no querrán hacerlo, y dejarán de hacerlo ahora, antes de fumar un segundo cigarrillo y desarrollar un hábito que es muy difícil de romper”.

Como ven, yo todavía tenía una lección que aprender. Estos muchachos seguían siendo carnales e inconversos. De hecho, en realidad les estaba diciendo lo mismo, en principio, que Dios les había dicho a Adán y Eva. Él les permitió tomar sus propias decisiones acerca de tomar del fruto prohibido.

“Ahora pues, muchachos”, continué, “ésto es lo que quiero que hagan. ¡Quiero que primero verifiquen, obtengan los hechos y obtengan la verdad de la voz de la experiencia! Quiero que hagan una encuesta, tal como he hecho muchas encuestas de investigación en los negocios en el pasado. Quiero que se acerquen a 100 fumadores experimentados: hombres de mediana edad o mayores que han fumado durante muchos años y que tienen el hábito. Dígales a cada uno de estos hombres que son un par de jóvenes que han pensado en fumar, pero que desean saber si deben hacerlo o no. Pregúntenle a cada uno de estos fumadores experimentados, que han tenido el hábito durante años, si, como resultado de sus años de experiencia real, les aconsejaría que formen el hábito o que lo abandonen”.

“Oh, papá”, intervino el joven Garner Ted de 15 años, “no necesitamos hacer ninguna encuesta de este tipo. Lo sé ahora, cada uno de ellos nos diría que no lo hagamos”.

Después de eso, me sentí seguro, de que mis hijos no comenzarían a fumar.

Pues bien, Dios, al presentar la propuesta del fruto prohibido a Adán y Eva, ¡Él sabía más! Dios sabía que los humanos elegirían lo incorrecto, ¡incluso cuando algunos saben que está mal!

Claro, Dios sabía de antemano qué elección probablemente harían Adán y Eva. Él también sabía que USTED (todos ustedes leyendo esta autobiografía) probablemente haría lo que sabía que estaba mal; ¡Dios sabía que todos pecarían! Sin embargo, Dios dejó que cada humano mortal fuera libre de tomar su propia decisión. ¡Ninguno de nosotros tenía que pecar! ¡Lo hacemos, por nuestra propia voluntad, y a menudo sabemos que lo que estábamos haciendo estaba mal!

Bueno, otros muchachos fumaban. Las personas, al igual que las ovejas, siguen a los demás, estas carecen del coraje para ir contra la multitud. Sí, mis hijos empezaron a fumar, y yo estaba terriblemente decepcionado, preguntándome dónde había fallado mi ingeniosa “psicología”. ¡Los psicólogos necesitan saber un poco más de lo que la mayoría de ellos saben sobre la naturaleza humana!

Ambos niños, más tarde, volvieron en sí mismos y se dieron cuenta de que fumar cigarrillos, entre muchos otros “vicios menores”, después de todo, ¡no es bueno! Ambos tuvieron que sufrir una terrible lucha consigo mismos para romper el hábito más adelante. Pero ambos conquistaron el hábito, en lugar de dejar que éste los conquistara.

Mudándonos a una casa de huéspedes

Finalmente, después de pasar muchos meses de motel en motel, aún incapaz de alquilar una casa, encontramos dos habitaciones en alquiler en el piso de arriba de una casa de huéspedes. El único baño estaba arriba y era compartido con otros huéspedes. Estas habitaciones estaban a unas seis o siete cuadras de nuestra oficina.

Nos pareció necesario comer fuera, en los restaurantes. Esto no fue bueno para nuestra salud ni para nuestros bolsillos. Con los niños en crecimiento, entre las edades de 15 a 18 años, ¡este no era el tipo adecuado de vida familiar! De hecho, ¡no era vida familiar en absoluto! Pero por el momento, tuvimos que soportarlo. Una cosa puede decirse a nuestro favor. Durante todos estos años, no nos quejamos. Sabíamos que estábamos teniendo pruebas para nuestro desarrollo.

Pero tuvimos tremendas bendiciones espirituales. Nos regocijamos y fuimos felices. ¡Sabíamos bien que no merecíamos nada! ¡Sin embargo, tuvimos el privilegio de ser utilizados en la Obra de Dios! ¡Esa bendición superó todas las adquisiciones materiales y los placeres que poseen todas las personas ricas de la Tierra combinadas! Le agradecimos a Dios por las pruebas y los exámenes, y por siempre sacarnos adelante y ver cada problema resuelto. Decenas de veces le agradecimos a Dios que nuestras pruebas y dificultades hayan sido físicas y financieras. Mi corazón ya no estaba centrado en la adquisición de lo material. Había llegado a reconocer su inutilidad. En cambio, Dios nos había literalmente entregado las verdaderas riquezas: ¡las bendiciones espirituales!

Transcripciones eléctricas

El 24 de marzo de 1944 envié un Boletín para los colaboradores de Hollywood. Yo estaba de camino a San Antonio, Texas, para una o dos transmisiones en vivo por woai, y luego a Des Moines, Iowa, para una transmisión diaria especial de tres semanas para la estación kso de 5.000 vatios. En aquellos días, la mayoría de los programas tenían que transmitirse mediante transcripción eléctrica. Los programas se grababan en discos fonográficos de gran tamaño; de 15 pulgadas de diámetro de acetato semiblando. Cada disco grababa 15 minutos, o sea la mitad de nuestro programa de 30 minutos. La calidad no era igual a la actual grabación en cinta.

Sin embargo, hicimos todo lo posible para proporcionarles a las estaciones la mejor calidad posible. La mayor parte de las grabaciones se hacían en Portland, donde había un estudio de grabación profesional. Consideramos que la grabación obtenida allí era un poco inferior a la de los mejores estudios de grabación en Hollywood, la capital nacional de la radiodifusión. A lo largo de esos años hice viajes a Hollywood con frecuencia, para grabar tantos programas como fuera posible, donde la transcripción de alta calidad estaba disponible.

Sin embargo a menudo al viajar, el programa era grabado en otras ciudades: San Francisco, Nueva York, Washington, D.C., Chicago, Des Moines.

Pero en esos días, la Comisión Federal de Comunicaciones (la agencia supervisora del gobierno), hizo cumplir la regla de que los anunciantes siempre deben decirles a los oyentes que el programa llegó a través de “transcripciones eléctricas” o que fue “transcrito”. Y cuando esto se anunció, los oyentes, por lo general, sentían que estaban escuchando un programa “enlatado”, un simple disco, no una persona real en vivo. Por esta razón, especialmente en nuestras grandes estaciones de 50.000 vatios, sentimos que era necesario que yo visitara estas estaciones en persona y que los programas fueran en “vivo” con la mayor frecuencia posible. Esto requirió una gran cantidad de viajes.

En Hollywood, en esta visita en particular en marzo de 1944, supe de una nueva red de costa a costa en proceso de formación, que se conocería como Associated Broadcasting Corporation, o para abreviar, la red abc. Recibí información de que esta nueva red estaría dispuesta a aceptar la programación religiosa. En ese momento, solo Mutual estaba ofreciendo tiempo para la programación religiosa, y el rumor era que incluso Mutual pronto comenzaría a rechazar todos los programas religiosos. Esperaba que pudiéramos acceder a la nueva red abc. Estábamos comenzando a imaginar cosas cada vez más grandes a medida que el Cristo viviente expandía Su Obra.

Mientras tanto, prácticamente habíamos copado las instalaciones de la imprenta local en Eugene para publicar la Pura Verdad. Yo estaba empezando a consultar con los establecimientos de imprenta y publicación más grandes de Los Ángeles. Esto, junto con la necesidad de obtener grabaciones de alta calidad únicamente en Hollywood, trajo a mi mente, en este tiempo, los primeros pensamientos sobre la necesidad inminente de trasladar nuestra sede al sur de California.

Nos vamos a una estación de 100.000 vatios

A principios de agosto de ese año, la Sra. Armstrong y yo pasamos dos semanas en ayunas, como lo hicimos casi todos los veranos, en una cabaña en la playa de la costa de Oregón, cerca de Waldport. Al regresar, ya renovado, escuché la posibilidad de asegurar un buen espacio de tiempo nocturno en una estación súper potente de 100.000 vatios llamada xelo, en Juárez, México, justo al otro lado del río de El Paso, Texas.

Esta estación tenía el doble de poder que cualquier otra estación en Estados Unidos, tenía un canal claro y exclusivo, que ninguna otra estación en el continente norteamericano tenía en ese momento en su longitud de onda, 800 en el dial de la radio.

Regresamos de la playa alrededor del 20 de agosto. Al siguiente domingo por la noche, después de la transmisión del domingo por la mañana, en vivo, por kxl, ya me encontraba nuevamente en el tren hacia San Francisco, Hollywood y El Paso.

En El Paso, supe que esta estación tenía una buena cobertura en todos los estados, incluso en Canadá, después de atardecer. Ésta era manejada por dos socios. Uno era el Sr. Don Howard, a quien contacté en El Paso. Él estaba interesado en abrir un horario para el Mundo de Mañana, pero me pareció necesario viajar a Del Rio, Texas, para consultar con su socio, el Sr. Walter Wilson, antes de que se cerrara el trato.

Walter Wilson conocía todos los “atajos” en el asunto de operar estaciones de radio fronterizas, justo cruzando la frontera estadounidense, con una estación súper potente que podría llegar a una audiencia nacional en Estados Unidos.

No estaba muy contento con la compañía [de programas radiales] que iba a tener que mantener en esta estación mexicana, con una programación que nunca hubiera sido aceptable en la mayoría de las estaciones de Estados Unidos, y con programas religiosos tales que ciertamente no me quería identificar con ellos.

Sin embargo, sabiendo que el Mundo de Mañana era un programa de la más alta calidad y, además de tener un gran poder y gran atractivo para el oyente, estos socios me ofrecieron el mejor horario, el más deseado de las 8 p.m., todos los domingos por la noche.

Nos habíamos visto obligados a tomar el muy mal horario de las 11 p.m. a través de cualquier estación grande de Estados Unidos; y aun así, pudimos estar sólo en una: en woai. Este otro mejor horario en xelo nos iba a costar un poco más, pero sabía que tendríamos mucha más audiencia a las 8 p.m. y en el 800 del dial, que a las 11 p.m. que es después que la mayoría de la gente se hubiera acostado. Así que me apresuré a cerrar el trato.

Una respuesta fantástica

Inmediatamente la respuesta por correo fue fantástica. Nunca fue igual a las más de 2.000 cartas que recibimos de una sola transmisión, en un programa en who, pero fue sensacionalmente numerosa, y continuó constante y en aumento. La circulación de la Pura Verdad creció continuamente.

Cada vez más tenía que considerar el trasladar nuestra sede al área de Los Ángeles.

Para el invierno de 1944, y tal vez alrededor de enero de 1945, estaba probando con una transmisión nocturna por la tarde en xelo, usando discos grabados en kmtr, Hollywood, mientras hacía una serie de programas en vivo de 15 minutos en esa estación. Con frecuencia, desde julio de 1942, había ido a Hollywood durante unas tres semanas para hacer una transmisión diaria de programas de 15 minutos.

Sin embargo, esos programas de 15 minutos nunca parecieron atraer una gran respuesta. Se estaba haciendo evidente que nuestro programa ideal era un programa completo de media hora. Era mucho más fácil mantener una audiencia de radio escuchando un programa tipo el Mundo de Mañana durante media hora completa que unos cortos 15 minutos.

Estos programas de prueba de 15 minutos en xelo se emitieron, creo, a las 6 p.m. Pero después que las grabaciones disponibles se agotaron, esta serie se suspendió, hasta que pudiéramos costear continuar cada noche con una media hora completa. 

Continuará...

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Boletín, AD