Reciba nuestro Boletín de avisos gratuitamente una vez por semana.

Hwa%20portrait%20final%202 560

Gary Dorning/La Trompeta

Autobiografía de Herbert W. Armstrong: Al aire en Los Ángeles

Capitulo 42: Al aire en Los Ángeles

Continuación de Autobiografía de Herbert W. Armstrong: El impacto en el Noroeste del Pacífico

A mediados de mayo de 1941, la audiencia radioescucha semanal había crecido a un cuarto de millón de personas en las tres estaciones en Eugene, Portland y Seattle.

Eso parecía una gran audiencia. De hecho, era una gran audiencia. La Obra de Dios que comenzó tan pequeña estaba, como se dijo antes, en crecimiento.

La circulación de The Plain Truth (La Pura Verdad) había aumentado a 5.000 copias.

Comenzamos al aire en Seattle el 15 de septiembre de 1940 en la estación krsc de 1.000 vatios. Para febrero de 1941, la respuesta por correo indicaba una audiencia de más de 150,000. Comenzando con la revista de agosto a septiembre de 1940, La Pura Verdad había “crecido” y pasado desde un papel mimeografiado a una revista impresa bimensual de 16 páginas. A mediados de mayo estábamos recibiendo entre 200 y 300 cartas de oyentes de radio cada semana, y enviando 5.000 copias de La Pura Verdad.

La oficina se ve superada

Ahora experimentábamos serios “dolores de crecimiento”. En ese momento teníamos un gran problema en nuestras manos.

El volumen de correo se estaba convirtiendo en algo totalmente imposible de manejar porque teníamos una lista de correo de 5.000 nombres, los envíos de las 5.000 copias, y no teníamos el equipo adecuado en esa sala de oficina sin ventilación.

Durante siete años luchamos sin el equipo adecuado para construir esta Obra, desde la nada al tamaño de 1941. Habíamos pagado un alquiler mensual de $5 por esta pequeña habitación interior. Ésta no tenía ventanas ni ventilación, excepto por dos respiraderos. Uno daba al pasillo y el otro a una gran sala contigua donde se celebraban reuniones sindicales. La única ventilación que recibíamos a través de ese respiradero era el humo de tabaco rancio de las reuniones sindicales de la noche anterior. Podíamos trabajar en esta sala de oficina solo por unas dos horas seguidas sin salir al aire libre. Éste no era un lugar saludable para trabajar.

No teníamos equipo de oficina moderno, ni siquiera un escritorio. Había algunos estantes a lo largo de una pared. No teníamos equipo de correo. Los 5.000 nombres en la lista de correo tenían que ser escritos a mano o escritos a máquina. Cada una de las 5.000 copias de La Pura Verdad tenían que ser enrolladas a mano en envoltorios de papel delgados, estampadas, con la dirección ya sea escrita a mano o por mí mismo en la única máquina de escribir de segunda mano.

Después de ir al aire en krsc en Seattle, sin ayuda, esto se convirtió en una tarea imposible para la Sra. Armstrong y para mí. Dos veces tuvimos ayuda de una niña o una mujer ayudando en la oficina, pero ahora teníamos que pedir ayuda voluntaria a varios hermanos de la Iglesia para que vinieran a la oficina a encargarse de envolver, enrollar y sellar los pedidos para enviarlos por correo.

Luego, el 14 de mayo de 1941, sucedió algo maravilloso. Una oficina más grande e iluminada por el sol se puso a nuestra disposición. Estaba en el viejo edificio IOOF en Eugene, en la esquina posterior noreste del tercer piso. Había una habitación en la esquina interior y una habitación exterior de doble tamaño que se abría al pasillo. No podía permitirme alquilar las dos habitaciones, pero el administrador del edificio se ofreció a dejarme tener la oficina de la esquina interior por $ 10 al mes. También dijo que podríamos usar la oficina externa más grande a tiempo parcial, si fuera necesario, hasta que pudiéramos permitirnos alquilar todo. Una habitación contigua mucho más grande estaba disponible para alquilar a futuro, cuando llegaran las necesidades y las finanzas.

Esta oficina tenía grandes ventanales, luz solar, aire fresco.

Permítame mencionar aquí, que nunca estuve tan agradecido por la luz solar y el aire fresco en toda mi vida. Nunca antes me había dado cuenta de lo agradecidos que deberíamos estar por la luz solar y el aire fresco. ¡Esa es una bendición que la mayoría de la gente tiene, pero generalmente da por sentado sin ninguna acción de gracias! ¿Y usted, agradece?

Ahora pude comprar un escritorio de oficina, después de siete años. Ese mismo escritorio fue utilizado en el programa de televisión en 1955, visto por cientos de miles, de costa a costa. Seguí usándolo como mi escritorio, después de trasladar la sede de la Obra a Pasadena, hasta 1955 o 1956. Éste todavía está prestando servicio a uno de los ministros de Dios.

Nuestro primer equipo

Este escritorio fue el comienzo del equipo necesario para administrar la Obra de Dios. Nos habíamos visto forzados a esperarlo durante siete años.

En el momento de mudarme a esta oficina más grande, logré comprar de segunda mano una máquina anticuada para imprimir direcciones, operada con el pie. Con ésta, instalamos el primer comienzo del sistema de plantillas Elliott para la lista de correo. Estas plantillas son estampadas en una máquina de escribir o máquina muy similar a una máquina de escribir.

Esa vieja máquina para imprimir direcciones, accionada a pie, hacía tanto ruido que los inquilinos en el piso de abajo se quejaron fuertemente. Quizás nuestros muchos empleados que trabajan hoy en una sala moderna de correos grande y con aire acondicionado, puedan pronunciar una oración momentánea de gratitud al gran Dios que les ha proporcionado el equipo más fino y eficiente que el mundo ofrece.

Ahora no recuerdo lo que pagué por esa antigua máquina de direcciones. Creo que todavía la tenemos guardada en algún lugar del campus del Ambassador College. ¡Quizás deberíamos sacar parte de este equipo antiguo y formar un museo propio! Probablemente todo costó alrededor de $ 10 o $ 15; en ese entonces no podríamos haber pagado más. Estoy seguro que muchos de nuestros empleados se reirían de eso hoy. Pero no era cosa de risa en ese entonces. Luchamos durante siete años para obtenerlo. ¡Y le agradecí sinceramente a Dios por ello!

Piense en nosotros dos solos, a veces con la ayuda de una niña que no sabía taquigrafía ni podía usar una máquina de escribir, manejando y respondiendo un promedio de 250 cartas por semana, ¡además de todas las otras cosas que la Sra. Armstrong y yo tuvimos que hacer! Luego, tener que llamar a media docena de hermanos de la Iglesia para recibir ayuda voluntaria para escribir a mano domicilios en 5.000 copias de la Pura Verdad. Y en esos días teníamos que pegar estampillas de 1 ¢ en cada copia. La Sra. Armstrong tuvo que cocinar una pasta de harina y agua en casa y llevarla a la oficina para pegar esos envoltorios.

Cuando nos mudamos a esta nueva oficina, logré contratar a una secretaria. Creo que ella comenzó a $ 10 por semana. Además, ahora compré mi primer archivador. Era un pesado gabinete de cartón, reforzado en las esquinas y bordes con metal muy delgado.

Si alguien duda que esta Obra comenzara desde lo más pequeño, hágale saber que tuvimos que esperar siete años por este archivador de cartón, y sólo en ese entonces pudimos costearlo. ¿Cuántos archivadores modernos de acero tenemos hoy? Simplemente no lo sé, pero deben ser cientos, no solo en la sede de Pasadena, en muchos edificios diferentes del campus, sino que también en docenas y decenas de oficinas en todo el mundo.

Esta gran Obra de Dios no solo comenzó pequeña. Sino que creció muy gradualmente. No tuvo un crecimiento explosivo.

Escribir estas cosas me hace darme cuenta de lo agradecidos que debemos estar; ¡de cuánto debemos agradecerle a Dios! Y todo esto Dios lo ha hecho sin solicitudes de dinero al aire ni en ninguna de nuestra literatura, todo la cual es gratuita, con sólo solicitarla.

La nueva conciencia de misión

Alrededor de este tiempo Dios puso en mi mente Su verdadero significado acerca de las profecías en Ezequiel 33:1-19 y 3:17-21. El verdadero significado de todo el libro de Ezequiel había sido revelado algún tiempo atrás. Pero ahora, de repente, adquirió un significado inmediato, específico y personal.

Había visto que Ezequiel era un profeta con un mensaje para el futuro. Él mismo estaba en el cautiverio de la casa de Judá, con los judíos. Pero no fue establecido como profeta con un mensaje para estas personas. La nación de Israel original había sido dividida en dos naciones, después de la muerte de Salomón. El reino de las 10 tribus del norte no tenía su capital en Jerusalén, sino en Samaria. Ésta se llamaba la casa de Israel, no de Judá. El reino de Israel había sido invadido y conquistado por el rey Salmanasar de Asiria entre 120 a 135 años antes del cautiverio judío por Babilonia.

La gente de la casa de Israel había sido quitada de sus hogares, granjas y ciudades, siendo llevada a las costas al sur del mar Caspio. Pero en el momento del cautiverio babilónico de Judá, en los días de Ezequiel, parte de la casa de Israel había emigrado hacia el noroeste de Europa y las Islas Británicas.

Ezequiel fue hecho profeta de esta nación, no de la nación de Judá, en donde vivió entre los cautivos. Su mensaje fue una advertencia de invasión y destrucción total de las CIUDADES de la nación. Esa invasión fue para el futuro lejano. La profecía llegó más de 120 años después de que Israel ya había sido invadido y conquistado.

Dios no dijo: “Adviértele a la gente dónde estás”. Él dijo: “Hijo de hombre, te envío a” la casa de Israel. Dios dijo: “ve” (desde donde Ezequiel estaba con Judá) “ve, a la casa de Israel”.

Pero Ezequiel no fue. ¡Él no podía! Estaba en cautiverio por los caldeos. ¡Ni tal invasión militar gigantesca le ha sucedido al reino de Israel, desde que se escribió la profecía de Ezequiel! Las profecías de la Biblia son casi todas duales. Tienen un cumplimiento doble: el primero, a menudo en los tiempos del Antiguo Testamento y un segundo, en estos días de los últimos tiempos. El cautiverio asirio, más de un siglo antes de la profecía, fue el caso. ¡La advertencia es para nuestros días!

Reitero que hay un flujo de la historia; es decir, una secuencia de tiempo a través del libro de Ezequiel. Otras partes del libro muestran que las profecías pertenecen al tiempo poco antes de la Segunda Venida de Cristo. Desde el capítulo 40 hasta el final del libro trata de eventos milenarios, pero futuros.

Así que ahora vi que Ezequiel estaba establecido como vigilante, para observar las condiciones internacionales, así como las profecías de Dios, y cuando esta invasión esté preparada, y cercana, poco antes de la venida de Cristo para gobernar el mundo, el vigilante debe advertir a las personas que habían emigrado, en los días de Ezequiel, ¡al noroeste de Europa y las Islas Británicas! ¡Pero Ezequiel nunca llevó esa advertencia! ¡No era para su tiempo! ¡Él fue utilizado simplemente para escribirla! Ahora se me hizo evidente que Dios debía usar un “Ezequiel” moderno del siglo XX para declarar esta advertencia.

Este entendimiento me llegó a la mente con un enorme impacto que, en la Segunda Guerra Mundial, ya en curso y con Estados Unidos siendo más incitado a participar, ¡yo podía ver esta “espada” de GUERRA acercándose! Miré alrededor. ¡Nadie había dado esta advertencia! ¡Nadie la estaba dando! Vi numerosas profecías que muestran cuán terriblemente Dios va a castigar Norteamérica y a la Comunidad Británica de Naciones por nuestra apostasía. ¡Vi nuestros pecados, individual y nacionalmente, aumentando!

La convicción me pegó. SI Dios abriera las puertas para la proclamación masiva de Su evangelio y de esta advertencia a nivel nacional, yo cruzaría esas puertas y proclamaría fielmente el mensaje de Dios, siempre y cuando Él me diera orientación, poder y los medios.

No me hice ilusiones de que fui elegido para ser el “Ezequiel moderno” para proclamar este mensaje. Pero lo que sí sabía era, que nadie estaba haciendo sonar esta alarma. Claramente vi venir esta espada de destrucción y castigo. Yo sabía que el tiempo estaba cerca. Quizás, con la Segunda Guerra Mundial en marcha, aquello ya estaba sobre nosotros. No pudimos, en ese entonces, prever que Dios otorgaría otro período de receso en la serie de guerras mundiales antes que la ronda final termine en “Armagedón”.

Y vi claramente que Dios dijo: “Si el vigilante ve venir la espada y no toca la trompeta, y la gente no es advertida”, Dios le requerirá al vigilante la sangre de la gente; ¡y ahora, hasta de pueblos enteros!

Esa fue una advertencia severa para . ¡Al menos yo fui uno de los vigilantes que lo vieron venir! Dios ya había puesto las instalaciones de transmisión de tres estaciones de radio a mi disposición. Ahora un cuarto de millón de personas escuchaba mi voz semanalmente y posiblemente 10.000 o 15.000 personas leían las 5.000 copias de la Pura Verdad.

Por supuesto, yo había estado haciendo sonar esta advertencia todo el tiempo, pero sólo en el Pacífico noroeste [de EE UU]. Ahora comencé a ver que Dios tenía la intención de enviarla a todo Israel. Y Él me había revelado lo que esto significaba, hoy, los Estados Unidos, la Mancomunidad Británica de Naciones y las naciones del noroeste de Europa. La idea de que yo fuera utilizado, personalmente, para alcanzar a Gran Bretaña y a estos otros países todavía no tenía un enfoque claro en mi mente. ¡Pero ahora, por primera vez, comencé a pensar de manera activa y definitiva sobre esta Obra expandiéndose a todo Estados Unidos!

Se abre la puerta para alcanzar a la NACIÓN

Dios cumple sus propósitos en su tiempo definido. ¡Esta visión de urgencia para advertir a toda la nación y un renovado sentido de misión se produjo justo cuando Dios estaba listo para abrir una puerta a nivel nacional!

En junio de ese año, 1941, la hermana de la Sra. Armstrong y un amigo de la hermana, estaban planeando un viaje a Detroit para recibir un auto nuevo. De alguna manera, nosotros les sugerimos llevarlos en nuestro auto nuevo hasta Chicago.

Inmediatamente recordé que en Des Moines, Iowa, donde yo había nacido y crecido, había una estación de radio de 50,000 vatios de canal exclusivo, who. En esos días se podía sintonizar y oír en cualquier noche en la costa del Pacífico. Solo ocho estaciones en el continente entero poseían canales exclusivos. Sabía que who era entonces la estación más valiosa y deseable para nuestro propósito, en todo Estados Unidos, ubicada no muy lejos del centro geográfico de la nación.

Normalmente, sabía que nuestras posibilidades de obtener tiempo en una estación de tan alto prestigio eran exactamente nulas. Pero luego recordé a mi tío, Frank Armstrong, el hermano menor de mi padre. Él había sido el mejor publicista en el estado de Iowa durante años. Quizás su influencia podría ayudar a abrir la poderosa puerta de who. Por supuesto, no podíamos permitirnos pagar por tiempo al aire en una estación tan poderosa, pero de todos modos, quería saber.

Permítanme decir, aquí, para el beneficio de aquellos que no están familiarizados con el campo de la radio y televisión, que hay una gran diferencia en las estaciones de 50,000 vatios. Algunas estaciones de 50,000 vatios tienen mucha menos cobertura que otras. La calidad del equipo, la ubicación del transmisor y otros factores marcan la diferencia. Pero who era, y es, una de las mejores estaciones de prestigio. Su señal era fenomenal. Hoy, hay muchas más estaciones en el aire que en ese entonces. Hoy, ninguna de estas grandes estaciones se extiende tanto como lo hacían entonces.

Así que manejamos nuestro nuevo auto DeSoto a Chicago, donde las chicas tomaron un autobús a Detroit. Luego nos detuvimos en Des Moines en el viaje de regreso.

No había visto a mi tío en 15 años. Habíamos acordado por teléfono, tener una reunión familiar en la casa de mi prima, su hija, junto con su esposo en Indianola, una ciudad del condado ubicada a 30 millas al sur de Des Moines.

Supongo que todos estábamos un poco sorprendidos al observar el cambio que se había producido en la apariencia de cada uno de nosotros, después de 15 años.

Visitamos a viejos amigos de mi esposa y míos en Indianola y Des Moines durante unos días.

Mientras estaba allí, mi tío llamó al gerente general de who por teléfono, le habló de mí y le pidió que me viera. Después que le expliqué acerca de nuestro programa, dijo que podía despejar un domingo por la noche a las 11 p.m., con la excepción de un domingo por la noche, cada mes. El dueño de who era el Coronel B. J. Palmer, dueño del Instituto Quiropráctico Palmer en Davenport, Iowa. El coronel Palmer tenía reservado el horario de 11 a 11:30 p.m. un domingo por la noche de cada mes para una plática personal. El Sr. Mailand, el gerente de la estación, me ofreció las otras tres o cuatro noches de domingo a esta misma hora, a un costo muy bajo, para una estación tan poderosa, poco más de $ 60 la media hora.

Esta fue una gran oportunidad, pero aún estaba fuera de nuestro alcance. Le dije al Sr. Mailand que aún no estábamos listos para eso, pero que esperaba estarlo para el año siguiente. De todos modos, sentí que deberíamos ir primero a una estación de Los Ángeles. Pero ahora, definitivamente, nuestra visión se expandió a la transmisión nacional, tan pronto como pudimos llegar a ella.

Se abre la puerta a Los Ángeles

Habíamos planeado extendernos hasta Los Ángeles en camino a casa, para analizar las posibilidades de las estaciones de radio allí.

Si las estaciones de radio de Portland y Seattle tenían una actitud hostil para programar transmisiones religiosas, encontré que en Los Ángeles lo eran aún más, aunque había una gran cantidad de programas religiosos al aire en esta ciudad.

La estación knx, con su poderosa salida cbs de 50,000 vatios, transmitía al Dr. MacLennan de la Iglesia Presbiteriana de Hollywood, a John Mathews, quien se presentó a sí mismo como “el pastor del aire”; y Charles E. Fuller de la Old Fashioned Revival Hour. Había escuchado a los tres con bastante regularidad, ya que knx por la noche llegaba como si fuera estación local en Eugene.

Pero ni siquiera contacté a knx. Yo sabía que estaba completamente lejos de nuestra capacidad financiera. Para mí, en aquellos días, esos tres locutores en knx eran realmente “grandes”. En el nivel humano ellos me parecían gigantes, y yo, un enano, tan diminuto en comparación que no habría tratado de invadir su valioso tiempo, al intentar conocerlos y estrecharles la mano. Sin embargo, en el plano espiritual, me di cuenta que Dios me había dado un mensaje que no se predicaba en ninguna parte, excepto en nuestro programa. Pero yo me sentía muy poco importante ante mis propios ojos.

Encontré estaciones en Los Ángeles cerrando sus puertas a las transmisiones religiosas. Sin embargo, cuando fui a kmtr (ahora es klac), encontré al gerente, el Sr. Ken Tinkham, una apersona amable. Me dijo que la estación estaba reduciendo los programas religiosos, aunque la estación todavía transmitía varios. Era sólo una estación de 1,000 vatios, pero el Sr. Tinkham me explicó cómo el transmisor estaba directamente sobre un río subterráneo, lo que tenía el extraño efecto de dar a su señal una potencia igual o aproximadamente a 40,000 vatios. Con este río subterráneo o no, me pareció cierto que la estación tenía una mejor señal que cualquier estación en Los Ángeles, excepto las estaciones de 50,000 vatios. Se escuchaba como si fuera una estación local en San Diego, a unos193 kilómetros de distancia, e incluso en Bakersfield, que estaba detrás de unas montañas.

Mientras hablábamos, pude sentir al Sr. Tinkham entrando en confianza conmigo y la Sra. Armstrong. Finalmente, dijo que trataría, en el futuro, de separarme un segmento un domingo por la mañana. Yo le dije que aún no estábamos listos para salir al aire en Los Ángeles.

Un ayuno de 18 días

La larga tensión de construir la Obra durante 7 años y medio, sin instalaciones ni recursos financieros, me había estado pasando la factura, físicamente. Había estado perdiendo el sueño. El vivir con altos niveles de tensión para mantenerme al día con el creciente trabajo me había puesto nervioso. Los viajes semanales de 650 millas a Seattle y de regreso se sumaron a la tensión.

Entonces, al regresar a Eugene, la Sra. Armstrong y yo, con nuestros hijos, fuimos a la costa de Oregon a una de las playas poco frecuentadas y alquilamos una pequeña cabaña. Allí hice un ayuno de 18 días para la recarga física y espiritual. Un hombre que no está en forma, no puede lograr mucho. Luego regresé a la nueva oficina en Eugene, el 12 de agosto de 1941, renovado y fresco, con un vigor nuevo. Con las puertas de who y kmtr, esperándonos para ser abiertas, ahora había un incentivo doble para avanzar.

El primer vuelo en avión

Para diciembre de ese año, decidí aliviar la tensión de esos largos viajes a Seattle, al menos parte del tiempo. En consecuencia, el sábado 6 de diciembre por la noche, dejaba mi automóvil en Portland y tomaba el tren a Seattle. Descubrí que el tren nocturno llegaba a Seattle a tiempo para la transmisión a las 8:30 en krsc, si éste no se retrasaba.

Pero ese domingo por la mañana en particular, el tren llegó tarde. Me bajé en Tacoma y tomé un taxi, así pude llegar a tiempo.

Descubrí que podía tomar un avión que salía de Seattle alrededor del mediodía, llevándome de regreso a Portland a tiempo para la transmisión de las 4 p.m. en kwjj. Esta fue la primera vez en mi vida que había volado en un avión.

Nunca olvidaré esa noche. Aproximadamente 15 minutos después del despegue, noté al capitán cerca de la cabina de pasajeros. Él se arrodilló junto a los pasajeros en los asientos delanteros, y en voz baja les habló. Luego repitió esto a los de la segunda fila. Mi curiosidad se despertó.

Cuando se acercó a mí, dijo que acababa de recibir la noticia por la radio del avión, de que los japoneses habían bombardeado Pearl Harbor esa mañana, 7 de diciembre, la flota de la Marina de los Estados Unidos estacionada allí había sido eliminada. El capitán había hablado en voz muy baja para evitar cualquier histeria en el avión.

¡Eso significaba guerra!

¡Estados Unidos, ahora entendí, había sido arrastrado a la Segunda Guerra Mundial!

Al llegar a Portland, me subí a un taxi y llegué al estudio de la radio lo más rápido posible. Compré los periódicos extra que se venden en las calles. Escaneé cuidadosamente los teletipos de las últimas noticias en la estación de radio. Saqué mi máquina de escribir portátil y preparé un nuevo programa.

Salí al aire a las 4 pm. con una de las transmisiones más candentes de mi vida. Sabía que todos mis oyentes probablemente ya sabían, del “día de la infamia” de Pearl Harbor. Yo simplemente informé las últimas noticias, luego expliqué su significado en la profecía bíblica. Éste fue uno de los incidentes emocionantes de mi vida.

A partir de ese momento, mis transmisiones adquirieron cada vez más la naturaleza del análisis de noticias de la guerra. El interés de los oyentes aumentó, ahora que Estados Unidos estaba en la guerra.

La música fue retirada del programa

Fue ahora, más que nunca, que mis 20 años de experiencia en el campo de periódicos y revistas beneficiaron la Obra. No sólo tenía una larga experiencia en el reconocimiento de noticias importantes y en procesos de análisis (tanto de noticias como de negocios y condiciones de comercialización), sino que ahora, con una acumulación de 14 años de conocimiento bíblico y comprensión de las profecías, como resultado de estos años de estudio intenso y concentrado (así como consagrado), pude producir programas de radio que tenían aún más interés público que los de los analistas de las redes de noticias.

En ese tiempo, las noticias y el análisis de noticias constituían, por mucho, el interés número uno de los oyentes de la radio. Varios analistas y comentaristas de noticias de fama nacional ganaron la atención pública, como Elmer Davis, H. V. Kaltenborn, Raymond Gram Swing, Edward R. Murrow, Eric Sevareid y otros, por nombrar algunos.

Pero estos hombres no sabían nada de la profecía bíblica. Sin saber el verdadero propósito que Dios estaba desarrollando en el mundo, ellos no captaban el verdadero significado del futuro de las noticias que estaban analizando. Ni sabían a dónde conducían.

Por otro lado, ninguno de los ministros que transmitían programas religiosos, tenían el fondo periodístico, analítico, o puedo agregar, la verdadera comprensión de las profecías, para conectar todo ese tercio de la Biblia con los eventos de la guerra.

Al poner los dos juntos (conocimiento y análisis de hechos de guerra, con profecías bíblicas), puse a mi disposición un poderoso mensaje de interés.

Los gerentes de estaciones de radio reconocieron esto. En ese momento, lo recibieron y lo alentaron. Comenzaron a sugerir dejara la música de lado. Mencioné antes que cuando el programa comenzó el primer domingo de 1934, no se llamaba El Mundo de Mañana sino Iglesia de Dios de la Radio. Éste, en realidad tenía el formato de un servicio religioso típico condensado en media hora. Solo que, en lugar de ocupar la mayor parte del tiempo con música, anuncios y eventos especiales con un sermón de 15 minutos, de un servicio de una hora y 15 o 30 minutos de duración, logré dar un sermón de 23 a 26 minutos en un programa de 29½ minutos.

Comenzábamos con nuestro tema de apertura, luego un himno avivado de dos estrofas, nunca uno de más de dos estrofas en el programa, luego una breve oración con música de fondo tarareada, anuncios, un breve himno, luego el sermón, luego un recordatorio de anuncios sobre la Pura Verdad y un cierre programa con el tema del programa.

Pero nos dimos cuenta que no más de una de cada dos mil cartas mencionaba la música. Lo que provocó interés y trajo respuesta era el mensaje.

Al principio estaba reacio y tenía miedo de quitar la música. Así que experimenté reduciéndola. No hubo ningún daño. No hubo disminución en la respuesta o el interés expresado, así que la reduje aún más. Finalmente, fue eliminada por completo. Descubrimos, que como lo habían recomendado los gerentes de estaciones de la radio, nuestro programa atraía y tenía un interés mucho mayor cuando comenzaba con un análisis de eventos mundiales y su significado, como se revela en la profecía bíblica.

Conozco a mi futuro yerno

Poco antes de nuestro viaje de verano a Chicago y Los Ángeles en 1941, nuestra hija menor se había comprometido con Vern R. Mattson, un estudiante de la Universidad de Oregon. Él se había inscrito a los Marines y cuando llegamos a Los Ángeles, estaba en el campo de entrenamiento en San Diego. Dorothy estaba trabajando en la oficina con la única secretaria que habíamos empleado. Ella insistió en venir a Los Ángeles mientras estábamos allí, para visitar a Vern.

Cuando ella llegó, fue necesario que la Sra. Armstrong tomara el tren de regreso a Eugene, para ayudar a mantener el trabajo en la oficina.

Conduje a Dorothy a San Diego. Era la primera vez que yo conocía a Vern Mattson. No estaba seguro de haber aprobado el compromiso. Cuando él llegó al auto, prácticamente me ignoró. Hice un comentario avergonzado en un esfuerzo por ser amigable.

“Mira, no me estoy casando contigo; ¡Me voy a casar con tu hija!” Me dijo.

El Sr. Mattson puede sorprenderse cuando lea esto. Probablemente no lo recuerde ahora. Realmente no quiso ser grosero, él estaba en el campo de entrenamiento de la Marina, y este tiene la reputación de ser realmente duro. Lo estaban poniendo a prueba sin que se le perdonara nada, y sus nervios estaban tensos. Pero en realidad, como llegué a entender más tarde, es uno de los hombres más amigables que he conocido.

Lo encontré alto (un metro noventa), rubio y, como Dorothy insistió, el hombre más guapo del mundo. Pero con su corte de pelo en el campo de entrenamiento y su atuendo holgado, no parecía tan guapo, para . La guerra provocó una demora en su matrimonio durante unos años, luego de haber estado en la Primera División de Marines de los Estados Unidos, en Guadalcanal, después en un hospital australiano y luego al regresar a Estados Unidos, a la Escuela de Oficiales debido a su excelente historial de guerra, fue nombrado segundo teniente, con calificaciones en la parte superior de su clase, la guerra finalmente estaba en el pasado. No quiero adelantarme a la historia en este momento, pero más tarde, alrededor de 12 a 13 años, el Sr. Mattson se desempeñó como manager del Ambassador College y gerente comercial de la Iglesia de Dios de la Radio, a cargo de los negocios y asuntos financieros.

Al fin en Los Ángeles

Después del campamento de entrenamiento, Vern fue enviado de regreso a Quantico, Virginia, para el entrenamiento final para el conflicto bélico en el extranjero. En abril de 1942, Dorothy recibió la noticia de que los marines estaban siendo enviados. Vern no sabía a dónde, pero pensó que probablemente navegarían por el Canal de Panamá, con alguna posibilidad de una escala muy breve en San Diego, Los Ángeles o San Francisco.

Inmediatamente Dorothy me exigió que la llevara a Los Ángeles para que estuviera disponible si es que había una breve parada en uno de estos tres puertos. Vern no podría comunicarse con ella hasta que llegaran. Puede que se queden más de 24 horas, o incluso menos. Sería imposible para ella llegar a tiempo a cualquiera de estos puertos desde Eugene.

Por supuesto, no podía dejar la Obra por ningún viaje de este tipo, que podría durar varias semanas. Pero, al verificar el estado de la Obra, sentí que ahora, por fin, podríamos atrevernos a dar el paso de comenzar al aire en Los Ángeles. Para hacer esto, necesitaba estar allí en persona, y emitir las transmisiones en vivo, hasta que estuviéramos bien establecidos en el sur de California.

Así que conduje a Hollywood con Dorothy, ya que kmtr estaba ubicado en Hollywood. Alquilamos un pequeño apartamento a poca distancia de la estación. El Sr. Tinkham se las arregló para darnos un buen horario: 9:30 los domingos por la mañana. Había llegado el momento de abandonar por completo el programa del tipo de servicio religioso. Dado que el nombre original de la transmisión era Iglesia de Dios de la Radio, esta no atraía la escucha de personas que no asistían a una iglesia, que eran principalmente a las que deseábamos llegar, y dado que en el idioma del mundo el mensaje del verdadero evangelio, del Reino de Dios, trata sobre el mundo del mañana, ¡Adopté el nombre de difusión El Mundo de Mañana!

Y así, a mediados de abril de 1942, El Mundo de Mañana salió al aire en Hollywood. Allí pude añadir varias cosas para hacer que el programa fuera más profesional. Pude obtener los servicios de un gran locutor de red profesional, para anunciarnos y sacarnos al aire.

Aunque utilicé cuatro o cinco anunciadores diferentes en los siguientes años, creo que el primero fue quizás el más conocido de todos: Art Gilmore. Él fue locutor de costa a costa en programas de cbs como Sam Spade, Stars Over Hollywood y, creo que, para ese entonces, Amos and Andy, además de muchos otros. Desde 1947, Art Gilmore ha estado en El Mundo de Mañana como nuestro locutor, millones de personas en todo el mundo escucharán su voz al principio y al cierre del programa, con la excepción de algunas de las estaciones extranjeras. Todavía creemos que él es la mejor voz de radio en Estados Unidos para preceder a nuestro programa. Él también hace el anuncio en nuestros programas de televisión. Nuestros lectores pueden estar contentos de saber que el Sr. Gilmore es un hombre excelente, sincero y de principios.

Otra razón para ir a Hollywood fue que Hollywood era la sede de la radio de la nación. La mayoría de los programas de redes mejor calificados se originaron allí. Como resultado, pude obtener una alta calidad de grabación para nuestros discos de transcripción eléctrica, que nunca había podido obtener en Eugene. Ya habíamos llegado a la etapa en que el tipo de transcripciones de aficionado y caseras que yo hacía en Eugene ya no serían aceptables en estaciones como kmtr o who. En Hollywood pude obtener las mejores grabaciones profesionales.

Mientras estaba en Hollywood, yo grababa los programas ya fuera los jueves por la noche o los viernes por la mañana (para tocarlos el domingo en las estaciones del Pacífico noroeste), conducía hasta el aeropuerto (entonces en Burbank) y los enviaba por correo aéreo exprés. Estas grabaciones profesionales de alto nivel, con un locutor de red conocido a nivel nacional y el nombre del programa, El Mundo de Mañana, elevaron nuestro programa de la radio, por fin, a un nivel profesional de alta calidad. ▪

Continuará...

Capítulo 43: ¡El impacto de la transmisión diaria!

Boletín, AD