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Emma Moore/La Trompeta

Auditoría de Arizona: la verdad no contada

Nunca lo sabría si lee el New York Times o el Washington Post.

El 24 de septiembre, el Senado del estado de Arizona dio a conocer finalmente los resultados de su auditoría electoral forense del condado de Maricopa, poniendo al descubierto decenas de miles de votos fraudulentos. El recuento manual de 2,1 millones de votos fue realizado en el Veterans Memorial Coliseum de Phoenix desde el 22 de abril hasta el 24 de septiembre por cuatro empresas de fuera del estado: Wake Technology Services, CyFIR, Digital Discovery y Cyber Ninjas. A pesar de las repetidas demandas para detener la auditoría, de la negativa de las autoridades locales a proporcionar los routers y otra información, y de la oposición de los ejecutivos de las máquinas de votación que se negaban a entregar las contraseñas, las auditorías descubrieron un fraude sistemático. Sin embargo, nunca se oirá hablar de ello en el New York Times o el Washington Post .

Los principales medios de comunicación se apresuraron a informar que la auditoría de Arizona confirmó que Joe Biden ganó la mayoría de los votos para presidente en el condado de Maricopa. Newsmax informó: “Los resultados de la auditoría de Arizona revelan que Donald Trump perdió frente Joe Biden por un margen aún mayor”. USA Today tituló: “Contrario a lo que sostiene Trump, la auditoría de Arizona confirmó la victoria de Biden y no comprobó fraude electoral”. El Washington Post tituló “El presidente Biden ganó en Arizona, sin importar lo que crea Trumpland”. Un titular del New York Times decía: “La revisión republicana de los votos de Arizona no demuestra que se haya robado la elección”. Y el Wall Street Journal arremetió: “Trump pierde Arizona, otra vez”. Sin embargo, estos grandes medios de comunicación son culpables de engañar deliberadamente a sus lectores.

Los periodistas informaron que la auditoría establecía que “no había diferencias sustanciales entre el recuento manual de los votos facilitados y los resultados del escrutinio oficial del condado”. Pero ignoraron a propósito las pruebas que demostraban que el condado de Maricopa estaba inundado de miles de votos ilícitos. En otras palabras, ¡los funcionarios corruptos llenaron las urnas con votos ilícitos y luego los contaron como votos válidos!

Resultados detallados

La auditoría electoral forense del condado de Maricopa puede ser la más exhaustiva jamás realizada. Más de 1.500 personas aportaron más de 100.000 horas de trabajo para examinar los resultados electorales de este condado. El informe oficial dice que esta auditoría “implicó la revisión de todo, desde el historial de los votantes para las elecciones, hasta el recuento manual de los 2,1 millones de papeletas, pasando por la realización de fotografías forenses y la revisión del papel de votación, hasta la realización de imágenes y análisis ciberforenses del equipo de votación proporcionado”.

El conteo de los votos del condado de Maricopa en las elecciones de 2020 reveló que había 995.665 votos emitidos para Donald Trump y 1.040.774 para Joe Biden (una mayoría de 45.109 votos para Biden). El recuento confirmó estos resultados con una diferencia del 0,02%, encontrando 995.404 papeletas para Trump y 1.040.873 para Biden. Por eso el Hill señala: “El informe de auditoría del recuento de Arizona muestra que la ventaja de Biden se amplió en 360 votos”. Pero lo que el Hill evita mencionar es que el recuento manual fue sólo una parte de la auditoría del condado de Maricopa, y no la parte en la que se están concentrando los que sospechan de fraude electoral.

La auditoría también muestra que 23.344 votos fueron emitidos por personas que se habían mudado antes de la fecha límite de inscripción y no eran elegibles para votar. De ellos, 15.035 votos por correo procedían de votantes que se habían trasladado dentro del condado de Maricopa antes del plazo de inscripción. Otros 1.718 votos por correo procedían de votantes que se habían trasladado fuera del condado de Maricopa pero que habían permanecido en Arizona antes de la fecha límite de inscripción, y otros 6.591 votos por correo procedían de votantes que se habían trasladado totalmente fuera de Arizona.

No hay forma de saber si estas papeletas llegaron a la nueva dirección de su destinatario, y mucho menos si fueron emitidas por ese destinatario. Podrían haber sido rellenadas por alguien no elegible para votar en el condado de Maricopa. Además, la ley del estado de Arizona ordena que las papeletas de voto por correo “deben ser enviadas a los votantes por correo de primera clase, no reenviable”. Así que estas papeletas no son legalmente válidas.

Dado que Biden ganó en Arizona sólo por 10.457 votos, estos votos nulos serían suficientes para cambiar el resultado electoral si algo más de la mitad de ellos fueran para Biden. Y no son las únicas pruebas de fraude descubiertas por los investigadores. Los auditores también descubrieron 282 papeletas de votantes muertos, 10.342 de personas que votaron en varios condados, 29.557 votos duplicados y 263.139 imágenes de papeletas corruptas. La auditoría y el escrutinio del condado descubrieron un total de casi 700.000 problemas con las papeletas del condado de Maricopa. Por supuesto, estos problemas no son mutuamente excluyentes, por lo que probablemente haya mucho menos de 700.000 papeletas fraudulentas. Pero el ex asesor comercial de la Casa Blanca, el Dr. Peter Navarro, dice que la auditoría electoral forense del condado de Maricopa ha expuesto 50.000 papeletas fraudulentas, lo que significa que el número de votos fraudulentos allí es casi cinco veces mayor que el “margen de victoria” de Biden.

También es importante tener en cuenta que los auditores de Cyber Ninjas nunca obtuvieron acceso a las contraseñas de las máquinas de votación de Dominion, por lo que la auditoría electoral forense del condado de Maricopa no comenta las irregularidades de las máquinas de votación o las papeletas alteradas digitalmente que también pueden haber sido utilizadas para robar las elecciones.

Detener el robo

Los medios de comunicación no admiten el fraude, pero los partidarios de Donald Trump están bombardeando al gobernador Doug Ducey exigiendo que se anule la certificación de las elecciones de Arizona. Mientras tanto, los funcionarios de otros estados están presionando para que se realicen sus propias auditorías.

Un recuento manual de 145.000 papeletas de voto por correo en el condado de Fulton, Georgia, puso al descubierto 5.000 papeletas que no eran elegibles pero que se contaron de todos modos. Esto no fue una auditoría, no incluyó los votos en persona ni los electrónicos, y sólo incluye uno de los 159 condados de Georgia. Sin embargo, incluso esto indica que Trump puede ser el ganador legítimo de este estado indeciso, ya que Biden ganó oficialmente en Georgia por menos de 13.000 votos.

El 30 de septiembre, la oficina del secretario de estado de Texas anunció una auditoría de tres grandes condados ganados por Biden, y un gran condado ganado por Trump. Los funcionarios de Wisconsin han ordenado las primeras citaciones en una auditoría electoral en todo el estado. El ex juez del Tribunal Supremo del estado que supervisa la auditoría visitó el Veterans Memorial Coliseum durante la auditoría de Arizona y también asistió al Simposio Cibernético de Mike Lindell del 10 al 12 de agosto sobre fraude electoral. Los medios de comunicación ya están advirtiendo que la auditoría de Wisconsin será aún peor que la de Arizona, lo que resulta irónico si se tiene en cuenta que muchos de esos mismos medios caracterizaron la auditoría de Arizona como la confirmación de la victoria de Biden que deseaban.

Los republicanos de Pensilvania también han redoblado su revisión de las elecciones presidenciales de 2020 tras la auditoría de Arizona. Los republicanos de un comité del Senado de Pensilvania han votado a favor de emitir citaciones para obtener información que incluya detalles personales sobre cada uno de los 6,9 millones de votantes del estado. Ahora están presionando para que se lleve a cabo una auditoría electoral completa, financiada por los contribuyentes y realizada por una empresa de terceros, como hizo Arizona.

El 12 de octubre en Michigan, 100 manifestantes en el Capitolio exigieron una auditoría electoral en ese estado. Biden ganó el estado por 154.188 votos, y el Dr. Navarro ya ha denunciado 195.755 irregularidades en las máquinas de votación. Se necesita desesperadamente una auditoría forense a gran escala en varios condados.

Las demandas de auditoría en estos estados se enfrentan a una feroz oposición. Sin embargo, las encuestas indican que 50 millones de republicanos creen que las elecciones presidenciales de 2020 fueron robadas, y los esfuerzos para “detener el robo” no van a desaparecer.

Al término del Simposio Cibernético, la senadora por el estado de Virginia Amanda Chase anunció la creación de un nuevo Comité de Integridad Electoral para denunciar el fraude electoral en todo Estados Unidos, solicitando una auditoría forense en todos y cada uno de los estados. “Soy uno de los miembros fundadores del recién creado Comité de Integridad Electoral, formado por legisladores de los 50 estados”, dijo la senadora del estado de Arizona Wendy Rogers. “Me recuerda al Congreso Continental. Nos reuniremos regularmente y hablaremos con regularidad para implementar la seguridad [de] nuestras elecciones”.

Teniendo en cuenta que hace apenas tres años incluso la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, expresó su apoyo a las auditorías postelectorales en respuesta a una plétora de vulnerabilidades en la infraestructura electoral de EE UU, se podría pensar que los legisladores de ambos lados del pasillo político estarían ansiosos por unirse a este Comité de Integridad Electoral.

Jeroboam del tiempo del fin

A estas alturas, es prácticamente un secreto a voces que los demócratas radicales robaron las elecciones de 2020 al presidente Donald Trump. En su artículo “¿Qué pasará después de que Trump recupere el poder?” (en la trompeta.es), el redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, afirmó que el presidente Trump fue el legítimo ganador de las elecciones de 2020. También explicó que la Biblia profetiza que Trump volverá al poder, pero “lo que se da a entender es que recuperar el cargo puede requerir esfuerzos considerables. Donald Trump tendrá que luchar por ello. No tiene que ser una acción militar, pero ciertamente podría serlo. El presidente Trump también podría hacer que algunos estados decidieran separarse de la Unión. Eso conduciría a algún tipo de guerra” (la Trompeta, julio de 2021).

Este asombroso pronóstico se basa en 2 Reyes 14:26-28: “Porque [el Eterno] miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había siervo ni libre, ni quien diese ayuda a Israel; y [el Eterno] no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo; por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joás. Los demás hechos de Jeroboam, y todo lo que hizo, y su valentía, y todas las guerras que hizo, y cómo restituyó al dominio de Israel a Damasco y Hamat, que habían pertenecido a Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?”.

El Sr. Flurry ha escrito constantemente desde 2016 que el presidente Trump es un tipo del tiempo del fin del antiguo rey Jeroboam ii de Israel. Dios usó al presidente Trump para salvar temporalmente a EE UU de las fuerzas radicales de izquierda que buscan destruirlo. Pero ahora tendrá que luchar para recuperar el cargo que le fue robado. Ha tardado meses en completarse, pero la auditoría del condado de Maricopa puede derribar la primera ficha de dominó en un proceso que expone toda la elección robada.

Con millones de inmigrantes ilegales entrando en el país, con EE UU huyendo avergonzado de Afganistán, con los bloqueos por la pandemia y la creciente presión para vacunarse, y con las crisis de la cadena de suministro plagando la economía, una encuesta realizada por Zogby Analytics encontró que el 20% de los votantes de Biden quieren recuperar su voto. El sentimiento contra Joe Biden y su falsa presidencia sigue siendo fuerte.

De una manera u otra, la Biblia muestra que el presidente Trump volverá a su cargo. Siga observando el Comité de Integridad Electoral y las auditorías que surgen en toda la nación en un estado tras otro para ver los impactantes resultados. 


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