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Ian Forsyth/Getty Images

‘Venganza de la juventud’

Una razón por la cual Jeremy Corbyn sorprendió al mundo, fue debido al voto de la juventud mucho más numeroso de lo esperado.

Las elecciones muestran a un país muy dividido por la edad, como nunca antes.

Durante la década de 1990 en adelante hasta 2010, las personas menores de 45 años de edad, eran levemente más izquierdistas que sus compatriotas de mayor edad. Era más probable que el 10 por ciento de ellos, en promedio, votara por el partido Laborista, mientras que los de 55 años y más de edad era 10 por ciento más probable que votaran por el partido Conservador.

Pero a inicios de 2015, la juventud se fue en picada hacia la izquierda.

De acuerdo a los datos de la encuesta de Lord Michael Ashcroft, el 67 por ciento de las personas entre los 18 y 24 años de edad votaron por el partido Laborista comparados con el 18 por ciento que votaron por el partido Conservador.

Los jóvenes también fueron mucho más entusiastas que en las elecciones anteriores. Sky News estimó que el 66,4 por ciento de los jóvenes salieron a votar. Comúnmente, la asistencia de los jóvenes está más o menos alrededor del 40 por ciento.

“¡Venganza de la juventud! Cómo los jóvenes entre 18 y 24 años de edad furiosos ante el Brexit, le dieron a Teresa May un resultado desastroso general de la elección”, fue el titular en el Mirror en el albor de la elección.

¿Por qué la oscilación masiva hacia el partido Laborista?

La generación más joven enfrenta algunas penurias; toda generación las enfrenta. Durante los últimos 10 años, los impuestos para las universidades se han incrementado de £1.000 al año (o gratis para los hijos de familias de bajos recursos), a más de £9.000 (de $1.275 a $11.475 dólares). Es fácil ver porqué los impuestos deben aplicarse: Inglaterra tiene una deuda enorme y ésta se hace más grande cada año. Sencillamente Inglaterra no puede asumir semejantes subsidios tan enormes para la educación en las universidades. Al mismo tiempo, es fácil ver porqué a un estudiante que se está graduando con miles de libras de deuda (mientras que sus familiares de mayor edad estudiaron gratis en la universidad) le es difícil aceptarlo.

Mientras tanto, los precios de las casas han aumentado considerablemente, hasta el punto que un comprador normal por primera vez, tiene que ganar £52,000 ($66.000 dólares) al año para mantenerse a flote con los pagos hipotecarios. La mayoría de los compradores por primera vez cuentan con la ayuda de sus padres o abuelos para pagar el depósito. Mientras tanto, las rentas en Inglaterra son las más costosas en Europa, con inquilinos privados pagando un promedio de 40 a 50 por ciento más, que los que viven en Alemania, Francia, Holanda y Bélgica.

Pero toda generación tiene retos; otras generaciones tienen penurias diferentes y peores para enfrentar. Lo nuevo de esto es cómo se ha vuelto fuertemente politizado. Jeremy Corbyn prometió acabar con los impuestos a la educación, de un golpe salvando a los jóvenes de montones de deuda. Él también prometió construir más casas subsidiadas por el gobierno y ponerle límites a las rentas, en el sector privado.

En otras palabras, él prometió solucionar instantáneamente algunos de los problemas más grandes de la generación más joven.

Por supuesto, esas son soluciones falsas. Eliminar los impuestos a la educación no significa que el país pueda darse el lujo de ofrecer gratis la educación universitaria; éste simplemente usa la deuda para disfrazarla. Y los controles sobre la renta nunca funcionan; estos no solucionan los problemas de vivienda, en lugar de ello, convierten a todo el sistema de rentas, en un lío para todos.

La filosofía Marxista de Corbyn ha sido desacreditada dondequiera que se haya puesto en práctica. Pero los jóvenes se han tragado sus falsas promesas. Y no es simplemente el interés propio de votar para obtener beneficios; muchos han abrazado genuinamente esa ideología.

Alex Cairns, quien emprendió una campaña en los medios sociales animando a los jóvenes a votar, dijo que el incremento de los votos de jóvenes se debió más a Corbyn personalmente, que al partido Laborista en general. “Muchos jóvenes estaban realmente inspirados por él”, le dijo Cairns al periódico Guardian. “A ellos les gusta como individuo”. Había “un sentido de inspiración innegable y atracción hacia Corbyn”, dijo la presidenta de National Union of Students (Unión Nacional de Estudiantes), Malia Bouattia, quién es parte del mismo movimiento de izquierda radical.

¿Cómo sucedió esto? Esto revela una gran debilidad en el sistema educativo de Inglaterra.

Una enorme parte de la culpa recae en sus profesores. Un estudio de Times Higher Education publicó días antes de la elección que encontró que el profesorado de las universidades de Inglaterra apoyaba en su gran mayoría a la izquierda. El 50 por ciento dijo que apoyaban al partido laborista. Solamente el 7 por ciento dijo que apoyaba a los conservadores. Los demás apoyaban a otros partidos de izquierda: el 24 por ciento a los demócratas liberales, el 5 por ciento al Partido Verde, y el 5 por ciento al Partido Nacional Escocés.

En la educación superior, uno tiene igual posibilidad de encontrarse con un partidario del Partido Verde (que sólo tiene una silla en el Parlamento) ¡que a encontrarse con un partidario de los conservadores!

La periodista británica, Melanie Phillips, en el periodo previo a las elecciones puso su ojo en la educación. “Décadas de exposición a un sistema educativo el cuál ha reemplazado el conocimiento por la propaganda y en lugar de enseñar a los niños a cómo pensar les ha dicho qué pensar, ha creado una situación donde muchos ven a Jeremy Corbyn como quizás alguien de poco futuro, pero esencialmente inofensivo”, escribió ella en su sitio web el 30 de mayo.

“Los departamentos de ciencias sociales y humanidades se han vuelto grupos de reflexión gigantes de izquierda, arrojando montones de ‘investigaciones’ ilegibles e ideológicamente monótonas pidiendo cada vez más gasto e intervención del gobierno”, escribió el segundo editor de Telegraph, Allister Heath. “Con unas pocas excepciones honorables, los librepensadores ya no son bienvenidos, excepto en las ciencias sólidas; probablemente le tome al joven una década más o menos de experiencia en la vida real, para comenzar a salir del lavado de cerebro académico”.

“Teniendo en cuenta todo esto, no debería sorprendernos que los jóvenes la encuentren bastante atractiva, ya que no tienen una memoria directa de la última vez que la economía Corbynista fue intentada”, continuó él. “Es lo que a ellos se les ha enseñado, y apela a su mejor lado y su energía juvenil. Las advertencias habituales que nos regresan a la década de los 70, nos dejan indiferentes: Los libros de historia que ellos leen probablemente describen una versión de eventos que muchos de nosotros no reconoceríamos”.

“Fue en el sistema educativo en donde la izquierda se introdujo en la nación: primero en las universidades, luego en los colegios e incluso en las escuelas de primaria”, escribe Gerald Flurry en Great Again (Grande otra vez, disponible en inglés).

En 1956, Herbert W. Armstrong escribió que los comunistas estaban “pervirtiendo nuestra moral, saboteando nuestro sistema educativo, arruinando nuestra estructura social, destruyendo nuestra vida espiritual y religiosa, debilitando nuestro poder económico e industrial, desmoralizando a nuestras fuerzas armadas, y finalmente, después de semejante infiltración, ¡derrocando a nuestro gobierno por la fuerza y la violencia! ¡Todo esto se disfraza ingeniosamente como un partido político inofensivo! ¡El comunismo es una guerra psicológica mundial!”

El comunismo es una ideología global mucho más grande que únicamente la Unión Soviética. Pero considere el poder que el comunismo está ejerciendo a través de solamente una de las estrategias soviéticas. Ellos fracasaron en derrocar completamente a Estados Unidos durante la Guerra Fría. Pero desde que la Unión Soviética cayó, se ha vuelto claro que ellos han invertido millones cada año para influenciar a la educación occidental. Cuándo se ve que la influencia que la educación ha ejercido sobre la sociedad, ha sido radicalmente izquierdista, ¿puede uno negar que esto sea una inversión devastadoramente eficaz para los comunistas? 

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