Alexandriacortez
La congresista Alexandria Ocasio-Cortez.

Cheriss May/Nurphoto/Getty Images

¿Por qué la emoción ha remplazado a la razón en Estados Unidos?

03/04/2019  •  de latrompeta.es
La respuesta es sorprendente.
 

“Los hechos son detalles tercos”, dijo célebremente John Adams, uno de los padres fundadores de Estados Unidos. Pero en el moderno EE UU, los hechos no son detalles tan tercos, y uno no se hará famoso por aferrarse a ellos. Usted se hará famoso siendo terco y obstinado con sus emociones. Las emociones, los sentimientos, y su “verdad personal” son más obstinadas que los hechos, la verdad y la lógica.

“Ya no vivimos en una democracia. Vivimos en una ‘emocracia’ —donde las emociones gobiernan, en vez de las mayorías; y los sentimientos importan, más que la razón” escribió recientemente el historiador Niall Ferguson. “Mientras más fuertes sean sus sentimientos y mejor actúe un ataque de indignación, más influencia usted tendrá” (27 de enero).

Los ejemplos están por todas partes. Considere tan solo dos.

La recién electa congresista, Alexandria Ocasio-Cortez, es socialista y ha sido llamada el futuro del Partido Demócrata por el presidente de dicho partido. En una entrevista dada el 6 de enero para 60 Minutes, [el entrevistador] Anderson Cooper la desafió con respecto a su uso de imprecisiones para apoyar sus puntos de vista políticos. Cortez condenó a aquellos que se atrevían a criticarla diciendo: “Si la gente realmente quiere exagerar una cifra aquí o una palabra allá, yo diría que ellos no están viendo el bosque por fijarse en los árboles. Pienso que hay mucha gente más preocupada por ser precisa, objetiva y semánticamente correcta que por ser moralmente correcta”.

No importa si usted inventa algunas cosas; lo que importa es ser moralmente correcto. Ella no define lo que hace que algo sea moral. Independientemente de los hechos sus puntos de vista son “morales”. Ella es como muchos hoy en día que están más preocupados por su propia narrativa y su propia “verdad”, que por los hechos.

Tome otro ejemplo: el arresto de Roger Stone el 25 de enero. A las 6 a.m. en su casa, no menos de 29 agentes del FBI fuertemente armados participaron en el arresto del ex asesor (de 66 años de edad) del presidente Donald Trump —por cargos relacionados con decir mentiras en una entrevista ante el designado especial Robert Mueller sobre la intromisión rusa en las elecciones de 2016. Stone rápidamente pagó la fianza y quedó fuera de custodia. Decir que él no es considerado como una amenaza, es decir poco.

Como dijo el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich: “¿Es esto realmente los Estados Unidos, cuando a las 6 de la mañana alguien que no es violento, que ni tiene registros de violencia, recibe agentes armados del FBI con chalecos de combate en la puerta de su casa a las 6 a.m.? Y esto, ¿con reporteros de cnn filmando? Hay algo depravado en lo que está sucediendo en los Estados Unidos hoy” (25 de enero).

¿Se trata esto sobre los hechos? ¿Se trata de la justicia? ¿O se trata de política, ideología y voluntad? La única razón por la que este caso se manejó de esta manera fue porque esa acción apoyó la falsa narrativa popular de la “colusión rusa”, promovida incesantemente por los medios de comunicación sin importar los hechos.

Parece que lo que más importa (más que los hechos, la moral o cualquier otra cosa) es simplemente ganar, cueste lo que cueste.

Éstas y muchas otras tendencias bizarras, peligrosas y sin precedentes son evidencia de una influencia destructiva e invisible en nuestra sociedad, en la que pocas personas piensan alguna vez.

Esa es la influencia del mundo espiritual invisible sobre el componente espiritual de la mente humana. Efesios 6:12 afirma que de hecho no estamos luchando contra otros seres humanos sino “contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad [espíritus malignos] en las regiones celestes”. ¡Hay un mundo espiritual real!

La Biblia describe perfectamente las condiciones que vemos. En 2 Corintios 4:4 dice que Satanás es el dios de este mundo; Efesios 2:2 dice que los seres humanos caminan “siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire [Satanás], el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”. Herbert W. Armstrong en su libro El misterio de los siglos escribió: “La gente simplemente no se da cuenta que hay un poder espiritual invisible inyectándole en sus mentes estas actitudes hostiles”. No es que la persona promedio subestime el poder de la influencia de Satanás. Es que ni siquiera nos damos cuenta que está ahí.

Esta influencia destructiva es peor ahora que en cualquier otra generación previa. En estos últimos días, la Biblia nos cuenta acerca de una “batalla en el cielo” espiritual, que sacudió al universo. Miguel y sus ángeles prevalecieron contra Satanás y sus demonios, y no hubo más espacio en el cielo para esos seres malignos; ellos ahora están confinados a la Tierra (Apocalipsis 12:7-9, 12).

¿Por qué nuestro mundo se está desintegrando de tantas maneras? ¿Por qué naciones se están levantando contra otras naciones? (Lucas 21:10). ¡Porque Satanás está influenciando las mentes humanas, y él ha sido arrojado a la Tierra! Él es la causa. Él es el padre del asesinato, la mentira y el engaño (Juan 8:44). Y él sobrecarga el aire con su espíritu de emoción desenfrenada; de ira, amargura, contienda, celos y envidia.

Éstas son las emociones que se están apoderando de Estados Unidos. ¡Cuánto más fuerte sea su emoción descontrolada, más creíble usted parecerá! Sin embargo, las emociones desenfrenadas y descontroladas conducen a la catástrofe.

Dios nos dio las emociones pero Él también nos dio Su ley, para mostrarnos lo que está bien y lo que está mal, para que podamos darle dirección a nuestras emociones. Pero las personas en el mundo hoy no están buscando respuestas ni en la Biblia ni en Dios. No están buscando orientación de arriba. No están interesadas en razonar junto con Dios (Isaías 1:18) y se han hecho profundamente vulnerables a la influencia del dios de este mundo; el príncipe de la potestad del aire.

Por esta razón en Estados Unidos hoy día, los hechos ya no son detalles tercos. Pero las emociones sí.

Boletín, AD