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¿Está usted observando el día correcto de adoración?

08/03/2019  •  de latrompeta.es
La mayoría de los cristianos nunca han estudiado la razón de porqué el domingo es su día de adoración. ¡Si usted es uno de ellos, se está privando de bendiciones especiales de parte de Dios!
 

La mayoría de los cristianos profesos observan el domingo como su día de adoración semanal. ¿Sabe usted por qué? ¿Ha investigado usted alguna vez sobre esto? La mayoría de las personas no lo han hecho.

Si lo hicieran, podrían sorprenderse de lo que van a encontrar.

El domingo ha sido considerado como el primer día de la semana a lo largo de la historia de la humanidad. No obstante, la Biblia ordena un reposo [Sábado, o Sabbat] el séptimo día. Jesucristo, quien da nombre al cristianismo, observaba un día de reposo en el séptimo día.

¿Debería usted guardar el Sábado? ¿Debería usted guardar el domingo? ¿Puede guardarse cualquier día que usted elija? ¿De dónde viene el Sábado?

La Biblia nos da las respuestas verdaderas e inspiradoras. Hacer un estudio honesto e imparcial de este tema podría revolucionar su vida. ¡Éste podría liberar bendiciones especiales de Dios!

¿Sigue usted a Cristo?

Lucas 4:16 nos dice que Jesús observó el día de reposo [Sábado] “como era su costumbre”. La palabra costumbre significa “su práctica o hábito regular; su rutina habitual”. Su costumbre habitual era guardar el Sábado, el séptimo día; eso era parte de Su rutina.

Un cristiano es uno que sigue a Cristo. Jesucristo dio el ejemplo perfecto en todas las cosas, incluida la observancia del Sábado. ¿Entonces, no es sorprendente que la mayoría de las personas que se denominan “cristianas” observen un día de adoración diferente al que Cristo Mismo observó? ¿No debería un verdadero cristiano tratar de seguir el ejemplo que Cristo puso en este asunto?

Los judíos observan el séptimo día, y muchas personas creen que el séptimo día (Sabbat) es una observancia judía. Sin embargo, Jesús dijo que el Sábado fue hecho para el hombre (Marcos 2:27), para todos los seres humanos. El Sábado no fue hecho solo para los judíos o para los antiguos israelitas. Dios creó ese día de adoración para toda la humanidad. Entonces Jesús dijo: “Por tanto, el Hijo del hombre es Señor también del sábado” (versículo 28). Jesucristo gobierna sobre el Sábado.

Cristo enseñó que debemos vivir de toda palabra de Dios (Mateo 4:4). ¿Es realmente posible que tantos cristianos puedan estar equivocados en su observancia del domingo, incluso engañados al respecto?

Los Diez Mandamientos

El Sábado es uno de los Diez Mandamientos. Usted puede leerlos por sí mismo en Éxodo 20. Los versículos 8-11 dicen: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra. Pero el séptimo día es el sábado del Señor tu Dios: en esto no harás ninguna obra (...). Porque en seis días el Señor hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos está, y descansó el séptimo día: por tanto, el Señor bendijo el día de reposo y lo santificó”.

Dios claramente observó el séptimo día. Y los Diez Mandamientos nos dicen claramente que sigamos Su ejemplo.

¿Quién nos dio los Diez Mandamientos? La mayoría de la gente cree que fue Moisés. Ese es un gran error. ¡Todos debemos reconocer quién verdaderamente nos dio los Diez Mandamientos!

Aunque en Éxodo 20 es donde se enumeran los mandamientos, el capítulo anterior nos da el escenario.

Allí, Dios le ordenó a Moisés que reuniera al pueblo de Israel en la base del monte Sinaí; una vez que se reunieron, “vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento” (Éxodo 19:16). ¡Qué exhibición sobrenatural tan magnífica, aterradora, impresionante e imponente! El versículo 18 dice que toda la montaña “humeaba, porque [el Eterno] había descendido sobre [ésta] en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera”.

“¡Imagine aquel vasto mar de personas, millones de ellos, extendiéndose hasta donde los ojos alcanzan a ver!”, escribió Herbert W. Armstrong en su folleto ¿Which Day Is the Christian Sabbath? (¿Cuál es el día de reposo cristiano? Disponible en inglés). “¡Entonces [hubo] terribles destellos de rayos cegadores y explosiones de truenos que casi rompían los tímpanos! ¡Y el gran Dios Mismo en medio de esta cegadora y ensordecedora exhibición, [estaba] preparándose para dar con estruendo Su gran ley a la audiencia de esa vasta asamblea!”

“¡Piénselo! ¡Toda una nación de millones se reunió en una vasta y tremenda asamblea haciendo historia! Y Dios Mismo hablando a través del fuego, relámpagos y truenos ensordecedores, y una gran voz sobrenatural que no necesitaba micrófonos ni altavoces ni sistemas de amplificación para ser escuchados por millones”.

Dios habló cara a cara con Israel (Deuteronomio 5:4). ¡Dios estaba llegando a millones de personas! Piense en el Súper Tazón [estadio famoso], en el que se reúnen un promedio de alrededor de 100.000 personas. ¡Eso no es nada comparado con lo que ocurrió en el monte Sinaí! Dios estaba hablándole a 3 o 4 millones de personas.

Esa no era la voz de Moisés. ¡Era la voz de Dios desde una montaña ardiente y estremecida!

Lo que Israel experimentó ese día no fue una ocasión ordinaria. Dios habló de una manera que estas personas nunca antes habían experimentado, para transmitir que esto era especial e importante; algo que nunca deberían olvidar. ¡Dios estaba dramática y apasionadamente enfatizando la importancia de Su ley! Y el día de reposo del Sábado es un aspecto central de esa ley santa.

Hoy en día, a la mayoría de los cristianos se les enseña que Moisés le dio la ley a Israel. Moisés no hizo tal cosa. ¡Esto era demasiado importante, demasiado extraordinario como para que lo llevara a cabo ningún hombre!

Los Diez Mandamientos son la base del Antiguo Pacto. ¿Pero sabía usted que éstos también son la base del Nuevo Pacto? Dios no dice que el Nuevo Pacto anula la ley; pero dice: “... éste es el [nuevo] pacto que haré (...) dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo” (Hebreos 8:10). ¡Dios está haciendo esto hoy! ¡Él está escribiendo Su maravillosa ley en los corazones de Su pueblo! ¡Y esa misma ley incluye el mandato del Sábado!

Fallar en observar el Sábado de Dios es quebrantar la ley de Dios. Así es como Dios define el pecado (1 Juan 3:4). Y el apóstol Pablo escribió que “la paga del pecado es la muerte” (Romanos 6:23). ¡La salvación eterna está en juego! Así que seguramente deberíamos saber sobre el Sábado y en qué día Dios dice que debemos “recordar” y en el que no debemos “hacer ningún trabajo”.

Si Dios no existiera, ni hubiera un Creador supremo que ama a todos, entonces no importaría en qué día o si obedecer o no el mandato del Sábado. Pero sí hay un Dios, y a Él le importa mucho Su Sábado. La observancia apropiada del Sábado nos afecta, ¡por toda la eternidad!

¿Quién puede hacer el tiempo santo?

En su libro de 1876, The Faith of Our Fathers (La fe de nuestros padres), James Gibbons, un cardenal católico, escribió algo que podría sorprenderle a usted. Pero necesita considerarlo seriamente porque su salvación eterna está en juego. Gibbons escribió: “Pues, las Escrituras solas no contienen todas las verdades que un cristiano está obligado a creer, ni exigen explícitamente todos los deberes que está obligado a practicar. Por no hablar de otros ejemplos, ¿no están obligados todos los cristianos a santificar el domingo y abstenerse en ese día del trabajo servil innecesario? ¿No es la observancia de esta ley entre las más prominentes de nuestros deberes sagrados? Pero usted puede leer la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis y no encontrará una sola línea que autorice la santificación del domingo. Las Escrituras hacen cumplir la observancia religiosa del Sábado, un día que nosotros nunca santificamos” (énfasis mío en todo).

El cardenal Gibbons admitió que los católicos guardan el domingo, pero que la Biblia ordena la observancia del séptimo día. Pero no creyó que esto probara que están desobedeciendo a Dios; sino dijo que eso comprueba que ¡la Biblia es insuficiente! “Por lo tanto, debemos concluir que las Escrituras solas no pueden ser una guía suficiente y una regla de fe”, escribió él.

¿Tiene eso sentido para usted?

Este cardenal católico admitió que ni un solo texto en la Biblia de Dios, autoriza la santificación del domingo. Algunas personas pueden estar en desacuerdo con eso, ¿pero qué dice Dios? Dios está de acuerdo con el hombre: ¡En ninguna parte de la Biblia dice que debemos adorar en domingo! ¿Qué día autoriza Dios para la santa observancia? Si el Sábado es parte de la ley de Dios, y nuestra salvación eterna está en juego, ¡entonces necesitamos saber la respuesta!

¿Está autorizado algún hombre o Iglesia a cambiar la ley de Dios? ¿Puede un hombre santificar o apartar un día? ¿Puede un hombre santificar un día?

¿Cómo se puede santificar un día? ¡El primer libro de la Biblia nos lo dice! Dice que en el sexto día de la creación, Dios hizo al hombre. Pero la creación no se detuvo allí. “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó...” (Génesis 2:2-3).

Hubo un doble milagro aquí. Dios “santificó” el séptimo día, lo que significa que lo apartó para uso santo, para todo el tiempo, para siempre. Pero también dice “Dios bendijo el séptimo día”. ¡Dios vierte todo tipo de bendiciones en ese día! ¡El séptimo día es verdaderamente un día bendito!

El séptimo día nos señala a recordar la creación. Nos recuerda que Dios es nuestro Creador. Él creó físicamente y está desarrollando una creación espiritual en su familia hoy. Ningún otro día es un memorial de la creación.

El domingo es el primer día de la semana. Ése día, Dios ni lo bendijo ni lo santificó. La divina y santa presencia de Dios está en el séptimo día. Eso no se aplica a ningún otro día de la semana; ni al domingo, ni lunes, martes, miércoles, jueves ni viernes. Ningún otro día es santo.

Cuando Moisés vio a Dios en una zarza ardiente, Dios le dijo que se quitara los zapatos, “porque el lugar en que tú estás tierra santa es” (Éxodo 3:5). El suelo no era sagrado a un kilómetro de distancia. Era santo donde estaba la presencia de Dios. La presencia de Dios hace que el Sábado sea santo, y necesitamos “quitarnos los zapatos” simbólicamente en reverencia. Será mejor que pisemos con cuidado en la presencia de Dios.

Dios nos manda a “recordar” el día Sábado. Cuando Dios dice que recuerden algo, con demasiada frecuencia el hombre de mente carnal lo olvida. Por ejemplo, Jesucristo dijo que debemos guardar la ley: “No penséis que he venido para abrogar [abolir, destruir] la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos” (Mateo 5:17-19). Los cristianos de hoy creen y enseñan que Cristo abolió la ley. ¡Pero eso es lo opuesto de lo que Cristo Mismo dijo!

Debemos mantener santo el día Sábado. Dios hizo santo el séptimo día, y debemos mantenerlo de esa manera a través de la observancia apropiada. ¡No podemos mantener santo, un día que el Creador no lo haya hecho santo! No se puede mantener caliente el agua helada; ya debe estar caliente para poder mantenerla caliente. Solo un día fue apartado y tiene la presencia de Dios. Alguien podría estar en desacuerdo con eso, pero será mejor que lo compruebe a sí mismo porque hay mucho en riesgo.

Un pacto Sabático

Algún tiempo después que Dios dio los Diez Mandamientos, enfatizó el mandato del Sábado al crear un pacto Sabático especial.

Léalo en Éxodo 31:12-13: “Habló además [el Eterno] a Moisés, diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy [el Eterno] que os santifico”. Este convenio especial nos muestra por qué existe el Sábado. Porque es una señal entre Dios y Su pueblo.

Un letrero afuera de un local comercial identifica el negocio. Dios dice que la observancia apropiada del Sábado identifica dónde está Dios y quién es Su pueblo.

Fíjese que Dios dice: “Yo soy [el Eterno] que os santifico”. Al igual que Él lo hace con el séptimo día, Dios pone aparte a Su pueblo que guarda el Sábado, ¡para un uso santo!

Puede parecerle extraño que Dios haya hecho una señal para identificar a Su pueblo. ¿No es verdad que todos los cristianos son el pueblo de Dios y que conocen a Dios?

¿Pues, es eso lo que Dios enseña en la Biblia?

Dios nos dice que Satanás el diablo engaña al mundo entero (Apocalipsis 12:9). El apóstol Pablo lo llama “el dios de este siglo [mundo]”, y luego advierte que “el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia...” (2 Corintios 4:4; 11:14-15).

¿Cree usted que algunos de los que parecen ministros de justicia son en realidad ministros de Satanás? Esa es una verdad difícil de aceptar para la mayoría de la gente. Pero el hecho es que, Satanás es un gran falsificador.

Ya sea que se den cuenta o no, las personas que dicen ser cristianas (seguidores de Cristo) y sin embargo celebran un día de adoración diferente al que Cristo Mismo celebró, ¡están practicando una forma falsa de cristianismo! Debemos ser honestos sobre esto.

Debemos conocer al verdadero Dios. El Dios de la Biblia le dio el Sábado al hombre con el propósito de mantenernos en la verdadera adoración de Dios.

Cristo se refirió a Su cuerpo de creyentes como un “pequeño rebaño”, aquellos que se mantienen leales a Él y lo que Él enseña (Lucas 12:32). Y las Escrituras dicen que uno puede reconocer a esas personas por una señal: por el día Sábado de Dios.

Fíjese en el resto de ese pacto Sabático: “Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo. Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a [el Eterno]; cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá”. (Éxodo 31:14-15). Cuando Dios inicialmente entregó ese mandamiento al antiguo Israel, fue un mandamiento físico. Él no estaba trabajando con ellos espiritualmente. ¡Pero hoy, si quebrantamos el Sábado, debemos arrepentirnos o experimentaremos la muerte eterna! ¡Ésto es así de serio!

Un día para crecer espiritualmente

“Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo [el Eterno] los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó”. (Éxodo 31:16-17). Este mandamiento no fue solo una señal hasta la primera venida de Jesucristo. ¡Es perpetuo! Es para siempre.

El Sábado es un día que refresca a Dios. ¡Refresca a todos los que lo observan! Levanta sus espíritus. Está lleno de bendiciones. ¿Por qué las personas no lo guardan como Dios manda? ¡Éste viene con increíbles y estupendas bendiciones que no recibimos de ninguna otra manera!

Dios creó ese día para un propósito maravilloso e inspirador. Es para ayudar al hombre a construir un carácter espiritual justo. ¡El Sábado es un tiempo santo apartado para que podamos crecer espiritualmente y edificar en nosotros la santidad misma de Dios! Por supuesto, debemos construir el carácter de Dios en los otros días también. Pero el Sábado es muy diferente de cualquier otro día porque la presencia de Dios está en él. Podemos tener comunión con Dios el Padre y Jesucristo de una manera especial en el día Sábado a través del espíritu de Dios (1 Juan 1: 3).

“Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de [el Eterno]; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras,” (Isaías 58:13). El Sábado no es para hacer nuestras propias obras, ni buscar nuestros propios placeres ni tampoco para hablar nuestras propias palabras. Es un día especial; ¡es el día santo de Dios! Debemos honrarlo en nuestra observancia. Si así lo hacemos, podemos esperar bendiciones.

“Entonces te deleitarás en [el Eterno]; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de [el Eterno] lo ha hablado” (versículo 14). ¡Ésta es realmente una promesa increíble para todas las personas que guardan el día Sábado de Dios!

Necesitamos entregarnos completamente a Dios en el Sábado. ¡Si lo hacemos, Él dice que iremos a los lugares altos de la Tierra! Las mayores bendiciones serán derramadas sobre nosotros. ¡La “herencia de Jacob” es prosperidad sin límite! Ésa es la promesa que Dios nos da. Esa es la verdad contenida en Su Palabra. ¡Esa es la gran abundancia que proviene de la correcta observancia del verdadero día de reposo, el Sábado de Dios! 

Boletín, AD