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Las llamas se elevan mientras el frente del incendio se acerca a la región de Lake Casitas cerca de Ojai, California el 8 de diciembre de 2017.

David McNew/Getty Images

El engaño mortal del cambio climático

08/05/2018  •  de latrompeta.es
Analistas y expertos han diagnosticado peligrosamente mal, la causa de los devastadores desastres climáticos.
 

Los desastres climáticos masivos están ocurriendo con regularidad, y la evidencia muestra que están incrementando en frecuencia e intensidad. La respuesta habitual política y de la prensa es achacar la culpa de esta tendencia, al “cambio climático”. Cada vez que el desastre es peor, más fuertes son los llamados para adoptar medidas contra el cambio climático, que aborden las supuestas causas creadas por el hombre, tales como las emisiones de carbono y el uso de combustibles fósiles.

Esta visión acerca del “cambio climático” se ha apoderado de la mente de millones en todo el mundo. A menudo la presentan como si fuera un hecho científico irrefutable. Pero la verdad es que ésta es una ideología, ¡una que afectará negativamente a toda persona que termine creyéndola!

No quiero discutir opiniones políticas; mi trabajo es darle a usted la opinión de Dios. ¡Nuestro gran Creador sabe que el cambio climático no es la causa de los desastres climáticos!

El peor desastre climático de todos

¿Cree usted en la Biblia? Ella da una explicación innegablemente clara de lo que causa los desastres climáticos.

“[El Eterno] es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. [El Eterno] marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies” (Nahúm 1:3). Esto dice que Dios tiene poder sobre las tormentas. Él controla dónde y la fuerza con que golpean.

¡La idea de que las emisiones de carbono causan tormentas es la antítesis de lo que Dios dice!

Lea el resto del relato del profeta Nahúm. Es consistente con el mensaje que se encuentra en toda la Biblia. Dice que, en cierto sentido, los humanos son responsables de los desastres climáticos. No por los combustibles fósiles, sino por el pecado, por ¡quebrantar los mandamientos de Dios!

A algunos puede parecerles extraño, pero piense en el mayor desastre climático de la historia: el Diluvio de los días de Noé. Allí las aguas cubrieron incluso los picos de las montañas más altas, matando a todo ser humano, ¡excepto a aquellos preservados en el arca de Noé! (Génesis 6-8). ¡Vaya tormenta asesina! Y no fue causada por el cambio climático. ¡Fue Dios castigando a la gente por sus pecados!

No hubo evidencia física para predecir esa tormenta pero Noé había recibido la palabra de Dios de que venía, y él advirtió al mundo. “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían [nadie vio venir esa tormenta], con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7). Durante 100 años, Noé advirtió del Diluvio que vendría como castigo por los pecados rampantes del mundo entero. Nadie le creyó, y pagaron un precio terrible.

Busque a Dios diligentemente

Hebreos 11 habla acerca de la fe que necesitamos para agradar a Dios. Note: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (versículo 6). Esa es una declaración poderosa. Dios espera que usted lo ponga a prueba a Él para asegurarse de que Sus palabras son verdad.

¿Tiene usted fe en lo que Dios dice en la Biblia? Necesitamos fe para escapar de las tormentas. Dios dice que podemos tener la misma fe que Jesucristo tuvo en la Tierra (p. ej. Gálatas 2:20). A medida que caminemos por esa fe, y busquemos diligentemente a Dios y cumplamos Sus mandamientos, Él nos recompensará —física, espiritual, mental y emocionalmente— ¡en muchas formas! Esa es la verdad de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

¿Está buscando diligentemente a Dios la gente que proclama los peligros del cambio climático? De todo lo que he visto, usualmente es al revés: ellos dejan a Dios totalmente fuera de la escena. Pero Dios no será dejado afuera.

¡Lo que las autoridades de este mundo están diciendo sobre el cambio climático destruye la fe! Priva a la gente de esas grandes recompensas de Dios. ¡Destruye nuestra esperanza!

‘Para corrección’

Aquí está otra declaración clara del poder de Dios sobre el clima, la cual explica por qué Dios lo usa, como lo hace: “Él carga la nube espesa con humedad; las nubes dispersan su rayo. Se vuelven y giran con su guía, para lograr todo lo que él les ordena en la faz del mundo habitable. Ya sea para corrección, o por su tierra, o por amor, lo hace suceder” (Job 37:11-13, Versión estándar revisada). ¡Todos estos elementos naturales obedecen las órdenes de Dios!

Una razón por la que Dios envía tormentas es para la corrección. Dios nos corrige a través del clima, y hay muchas escrituras que nos dicen esto. ¿Podría ser esta la razón de algunos de los desastres que hemos visto recientemente?

Decir que el cambio climático está causando todas estas tormentas violentas es rechazar todo lo que Dios dice acerca de este tema. No todos aquellos que creen en eso dirán que son anti-Dios o irreligiosos. Pero lo que ellos dicen está en conflicto directo con lo que Dios dice. ¿Y cuál opinión al respecto cree usted que prevalecerá?

Aquí está otro pasaje bíblico sobre el tema: en Amós 4:7, Dios dice: “También os detuve la lluvia tres meses antes de la siega; e hice llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hice llover; sobre una parte llovió, y la parte sobre la cual no llovió, se secó”. Aquí Dios está controlando la lluvia, ¡causando inundaciones y sequías! ¿Por qué haría Él eso? El versículo 8 responde: “Y venían dos o tres ciudades a una ciudad para beber agua, y no se saciaban; con todo, no os volvisteis a mí, dice [el Eterno]”. Dios causa estas condiciones como castigo por ponerlo a Él fuera de nuestras vidas. Estas son profecías para el futuro cercano.

Muchas escrituras muestran que Dios recompensa y protege a aquellos que lo ponen a Él primero. Si cada uno en Estados Unidos se volviera hacia Dios, ¡las plagas se detendrían! Aquí está solo un ejemplo: “Porque has puesto a [el Eterno], que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles enviará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos” (Salmos 91:9-11). Dios examina y prueba a Su pueblo, pero sobre todo, Él protege y bendice y recompensa a aquellos que hacen a Dios su habitación. Él instruye a Sus ángeles a velar por ellos.

Bendiciones y maldiciones

El libro de Daniel es solamente para nuestros días, “el tiempo del fin” (Daniel 12:4, 9). En este, el profeta Daniel nos muestra dónde buscar la solución a los desastres climáticos y otras maldiciones.

Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra Él pecamos” (Daniel 9:11). “Israel” aquí se refiere principalmente a Estados Unidos y Gran Bretaña, no solo el Estado judío en Oriente Medio. (Lea Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía para probar este punto).

¡Israel es maldecido por no obedecer “la ley de Moisés”!, refiriéndose a los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, conocidos como el Pentateuco, escrito por Moisés. Daniel nos remite a los libros de Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, que explican en detalle la ley de Dios, pero que también contienen mucha profecía. Génesis 48 y 49, por ejemplo, profetizan lo que le sucederá a Estados Unidos y Gran Bretaña en nuestros días. Y Daniel habla específicamente de “la maldición” que Dios dijo que vendrá sobre nosotros si desobedecemos Su ley.

Daniel continúa: “Conforme está escrito en la ley de Moisés, todo este mal vino sobre nosotros; y no hemos implorado el favor de [el Eterno] nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad. Por tanto, [el Eterno] veló sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque justo es [el Eterno] nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no obedecimos a su voz” (Daniel 9:13-14).

Dios nos ama, y hace todo lo que puede para bendecirnos. Pero ¿qué se supone que haga cuando estamos cautivos en pecado y estamos desobedeciéndole? Es claro que Dios castiga, al igual que cualquier padre que ama a sus hijos. ¡Ésta es la única manera en que Él puede volvernos para que podamos estar en Su Familia! Todo es hecho en amor.

Hace poco, un expresidente de Estados Unidos dijo que rechazar la opinión popular del cambio climático causado por el hombre es lo mismo que rechazar el futuro. Usted no tiene futuro si no cree en esto, dijo él.

¡Pero eso es exactamente lo opuesto a la opinión de Dios! Dios dice que será mejor que usted acepte Su punto de vista sobre el cambio climático, o usted no tendrá un futuro, ¡jamás!

¿A quién le cree usted? ¿A Dios o a los hombres?

Levítico 26 es conocido como el capítulo de las bendiciones y las maldiciones. Lea todo el capítulo, y aplique cada punto a Estados Unidos hoy en día. Es extremadamente preciso, ¡y más relevante hoy que nunca! Daniel declara que es principalmente para el tiempo del fin.

“Si anduvieres en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto” (Levítico 26:3-4). Esta es la manera de evadir tormentas violentas y climas extremos. Cuando le obedecemos, Dios provee un clima moderado. Él no ansía causar tormentas, pero hay una razón por la que las causa a veces, y está conectada a la forma como vivimos.

Lea los versículos 5 al 8, y verá cómo la nación que obedece a Dios disfruta de abundancia y paz, seguridad de los enemigos. “Y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo” (versículo 12). ¿Qué hay mejor, que estar en la buena gracia del Dios Todopoderoso? ¡Qué bendiciones vienen cuando seguimos la ley de Dios como está revelada en los primeros cinco libros de la Biblia! ¡Esta es una promesa absoluta de Dios!

Las bendiciones de Dios dependen de nuestra obediencia. Pero observe lo que Dios dice si no obedecemos. A partir de aquí, este capítulo entrega malas noticias (versículos 14-15): “Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si desdeñares mis decretos, y vuestra alma despreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto…”. Y en el versículo 16, Él dice que experimentaremos “terror”, o terrorismo, mientras trata de captar nuestra atención y dirigir nuestras mentes de regreso a Él. Hoy, estamos viendo todas esas maldiciones.

“… Y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. (…) Porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto” (versículos 19-20). ¡Dios nos maldice con catástrofes climáticas cuando nos rebelamos! No cae la lluvia. Nuestros sembrados no crecen. El daño y el total de víctimas aumentan.

“Y si anduvieres conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados” (versículo 21). ¡Dios continuará intensificando los desastres climáticos hasta que finalmente comencemos a escucharlo!

Dios quiere darnos toda bendición imaginable, pero primero debemos regresar a Él en humilde obediencia.

Esta es la mayor lección que Dios quiere enseñarnos con estos desastres climáticos. Por esta razón es un engaño tan peligroso quitar a Dios de la ecuación, y culpar de todos estos problemas a las emisiones de carbono, diciendo que éstas causan el cambio climático.

Necesitamos estar preocupados por nuestra conducta moral. Necesitamos regresar a la ley de Moisés. Debemos aceptar la corrección de nuestro Padre amoroso y regresar a Él en arrepentimiento humilde y obediencia. Esa es la forma de reversar esta tendencia mortal y poner fin a los desastres. Dios recompensa a aquellos que lo buscan diligentemente. Él nos dará todas las bendiciones que podamos imaginar, incluyendo la protección de todas estas tormentas, ¡si solamente lo buscamos diligentemente

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