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Los países destacados son miembros de algunos de los acuerdos comerciales más dominantes de hoy y otras iniciativas internacionales.

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Dejando a EE UU fuera del comercio mundial

28/06/2019  •  de latrompeta.es
La economía global está siendo reorientada—lejos de Estados Unidos.
 

Un colosal súper continente euroasiático se está formando. Desde Tokio hasta Lisboa, grupos de naciones asiáticas y europeas están alcanzando acuerdos comerciales históricos y construyendo una infraestructura que vale miles de millones de dólares para unirse mejor.

A medida que se desvanecen las líneas ideológicas que dividieron a Oriente de Occidente durante la Guerra Fría, los vínculos entre Asia y Europa se consolidan a una velocidad supersónica. Latinoamérica también está siendo atraída intensamente hacia la órbita euroasiática.

Todas estas tendencias, acuerdos y proyectos tienen un denominador común: Estados Unidos está excluido.

Y todo eso está sucediendo en cumplimiento de profecías bíblicas específicas del tiempo del fin.

Reconstruyendo la antigua Ruta de la Seda

China ha tomado el liderazgo en la tarea de integrar Eurasia y lo está logrando principalmente con la Iniciativa de la Franja y la Ruta (bri, por sus siglas en ingles), la idea y prioridad nacional principal del presidente chino Xi Jinping. El proyecto fue incorporado en la Constitución china en 2017 como parte del “Sueño chino” de Xi, apuntando a la reconstrucción de la antigua red de rutas de la “Ruta de la Seda” que facilitaba el flujo de bienes e ideas a través de Asia, Oriente Medio, África y Europa.

Xi ha estado trabajando para convencer a las naciones en esas regiones de cooperar con China para construir carreteras, redes ferroviarias, puentes, puertos, tuberías y sistemas de Internet para reconstruir y ampliar considerablemente aquellas rutas antiguas. Si la Iniciativa de la Franja y la Ruta se materializa como está planeado, su infraestructura hará que más del 60% de la población mundial y cerca del 36% del producto interno bruto mundial se conecte, a China. Y todo esto con el propósito de reestructurar el sistema internacional para poner a China en el centro.

Muchos países, especialmente en regiones pobres de Asia, África y Oriente Medio, firmaron de inmediato. Estimaron que aceptar préstamos chinos y concederle a China el derecho de construir caminos, vías férreas e infraestructura portuaria podría ser un riesgo, pero los beneficios para sus economías valdrían la pena.

Pero en Europa, la mayoría de las naciones fueron escépticas. Estaban preocupados por los abusos a los derechos humanos en China y las prácticas de comercio engañosas, incluyendo su tendencia a robar la propiedad intelectual de inversionistas extranjeros. Los europeos también temían la diplomacia de China que usa la trampa del endeudamiento con préstamos para obtener influencia sobre los países endeudados y obligarlos a hacer concesiones que de otra manera nunca harían. Estaban preocupados por cómo la expansión de los intereses chinos a nivel mundial algunas veces precede a la expansión de los activos y despliegues militares chinos.

Además de todo eso, la alineación histórica de Europa posterior a la guerra ha sido hacia Estados Unidos. Y los líderes estadounidenses ven el bri como un avance peligroso hacia la hegemonía global china, y a menudo animan a las naciones europeas y otras a evitarlo. Estos factores se combinaron para ensombrecer la opinión de los países de la UE sobre la iniciativa, y para disuadirlos inicialmente de una integración más profunda con China.

Pero con los años, especialmente a medida que los sentimientos antiestadounidenses en Europa se hacían más fuertes, algunas de las naciones menos poderosas, en su mayoría las del sur de Europa rechazaron las advertencias de EE UU y se unieron al proyecto chino. Y en marzo una gran potencia europea tomó la muy significativa decisión de hacer lo mismo.

A la tierra que fueres

Italia normalmente se reserva sus bienvenidas más espléndidas solo para los aliados cercanos. Pero el 21 de marzo, recibió a Xi para una visita de Estado en Roma, que incluyó una elaborada recepción de alfombra roja, una cena de Estado y un concierto privado de una gran estrella de la ópera. Pero lo más destacado de la visita para Xi fue la adhesión de Italia a la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

“El sueño de Xi Jinping”, escribió Business Insider después de la firma, “acaba de reclamar una de sus más grandes victorias hasta ahora”.

La victoria fue enorme, no solo porque los barcos chinos podrán descargar fácilmente en los puertos más selectos de Italia, sino también porque Italia es un miembro del G-7. Este grupo de economías avanzadas con gobiernos democráticos, también incluye a Canadá, Francia, Alemania, Japón, EE UU y Reino Unido. El G-7 son naciones poderosas que ayudan a configurar la política global. Ahora que uno está en la lista de participantes de la bri, otras naciones europeas están considerando seriamente unirse.

Quartz señaló que el movimiento de Italia fue motivado en parte por su deseo de romper con los socios tradicionales, incluyendo EE UU, el cual ha sido su aliado desde la fundación de la otan hace 70 años. “Un respaldo para el bri (…) puede señalar la posibilidad de que un país rompa filas con los aliados tradicionales para ponerse del lado de China sobre temas cargados políticamente”, escribió este medio (19 de marzo).

La “señal” antiestadounidense de Italia da mucho que pensar. Y los países europeos, asiáticos y africanos no son los únicos que se muestran ansiosos por ponerse del lado de China. De modo alarmante, también está sucediendo con más y más países de la periferia de EE UU.

Colándose en el vecindario de EE UU

El desarrollo de la infraestructura de la Franja y la Ruta se concentró inicialmente en Asia, Oriente Medio, África y Europa; las mismas regiones que estaban conectadas por la antigua Ruta de la Seda. Pero en 2017, Xi dijo que él veía a Latinoamérica como una “extensión natural” del proyecto, e invitó a naciones de allí a unirse. Antigua y Barbuda, Bolivia, Panamá, Surinam y Trinidad y Tobago ya se han adherido. Más naciones de Latinoamérica y el Caribe están preparándose para seguirlas.

El dinero chino ya ha construido un puerto en Trinidad y Tobago, vías férreas en Argentina, y carreteras en Costa Rica y Jamaica. A medida que China persuade a más naciones latinoamericanas y del Caribe a unirse al proyecto, esta región, que es vital para la seguridad de EE UU, se alineará cada vez más con Pekín y sus socios.

Y la bri es solo una de muchas formas en que China y sus socios anti EE UU están profundizando su influencia en Latinoamérica.

En el caso del camarada más cercado de China, Rusia, la influencia se está volviendo claramente militarista. En meses recientes, Rusia ha modernizado el ejército de Nicaragua, le prestó a Cuba 43 millones de dólares para equipo militar, y dijo que podría construir una base allí. Rusia ha enviado a Venezuela soldados y equipo militar para apoyar al régimen del fallido dictador Nicolás Maduro, y la publicación Nezavisimaya Gazeta de Rusia ha reportado que Moscú podría construir una base militar permanente allí.

Dada la proximidad de estas naciones latinoamericanas a EE UU y a las rutas marítimas del Caribe de las que depende la economía de EE UU, la influencia cada vez más mayor de Rusia y China allí debería alertar a los responsables de formular políticas en EE UU.

El mundo está apostando por China

El 16 de enero de 2016, mientras inauguraba el nuevo Banco Asiático de Inversión en Infraestructura de China, Xi les dijo a los dignatarios reunidos que estaban presenciando “un momento histórico”.

El banco fue establecido principalmente para apoyar el proyecto bri y avanzar en el objetivo más amplio de asegurar el liderazgo de China en el escenario mundial. El banco ofrece a las naciones una alternativa frente a las instituciones dominadas por EE UU después de la Segunda Guerra Mundial, tales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Esta es otra arma económica para que China desafíe abiertamente el liderazgo estadounidense.

A pesar de la presión de Estados Unidos, varios de sus aliados y socios asiáticos se unieron al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura de China, incluyendo las Filipinas, Corea del Sur, Tailandia, Vietnam y Singapur. Varios de los aliados cercanos de EE UU fuera de Asia —Gran Bretaña, Alemania, Italia, Australia, Nueva Zelanda y Francia— también se unieron.

El exsecretario del Tesoro de EE UU, Larry Summers, escribió en el periodo previo a la inauguración del Banco: “Esto (…) puede ser recordado como el momento en que Estados Unidos perdió su papel como el asegurador del sistema económico mundial”. Summers también declaró que el fracaso de EE UU en persuadir a los aliados de quedarse fuera de la iniciativa china es un “llamado de atención”.

El Ministro de Finanzas de Luxemburgo dijo en 2016 que el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura es “una prueba más del reequilibrio de la economía mundial”.

Bloques comerciales bloqueando a EE UU

“Los gobiernos han demostrado estar ansiosos por avanzar con las negociaciones comerciales como una forma de contrarrestar parte de la incertidumbre en el sistema de comercio global de hoy”, dijo John Murphy, vicepresidente senior para la política internacional de la Cámara de Comercio de EE UU, a usa Today en noviembre pasado.

Como resultado de esta presión, nuevos bloques comerciales importantes están emergiendo por todo el mundo.

La Unión Europea ha sido especialmente agresiva. En años recientes, ha firmado nuevos acuerdos con Canadá, México, Chile, Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Ucrania y Corea del Sur. En diciembre, Europa anunció dos acuerdos con Japón: el Acuerdo de Asociación Estratégica UE-Japón y el Acuerdo de Asociación Económica UE-Japón. Este último integra 635 millones de personas y una tercera parte del producto interno bruto mundial, haciendo de éste el bloque comercial más grande del planeta. El presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker dijo que el acuerdo lleva los lazos comerciales y políticos de la Unión Europea y Japón a “un nivel completamente nuevo”.

El 9 de abril, la UE recibió un “avance” en su empuje por un acuerdo comercial con China. Ambas partes acordaron incrementar dramáticamente sus volúmenes de comercio, ampliar el acceso al mercado, trabajar juntos en una reforma de la Organización Mundial del Comercio (omc), y que China no obligue a las empresas de la UE que operan allí a divulgar información sensible. “Es un gran avance”, dijo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. “Por primera vez, China ha acordado comprometerse con Europa en esta prioridad clave para la reforma de la omc”.

El primer ministro chino Li Keqiang dijo sobre los acuerdos: “No solo será favorable para la reforma y apertura de China, sino también para la unidad y prosperidad de Europa”.

China recientemente también firmó un acuerdo de libre comercio con la Unión Económica Euroasiática, liderada por Rusia. Este grupo incluye Armenia, Bielorrusia, Kazajistán y Kirguistán. El presidente ruso Vladimir Putin dijo en abril que el objetivo del bloque, que facilita el movimiento libre de bienes, mano de obra y capital en la región, se alinea perfectamente con los objetivos de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Putin dijo que los países miembros de la Unión Económica Euroasiática “unánimemente apoyaron la idea de unir la construcción de la Comunidad Económica Euroasiática” y la Franja y la Ruta.

Mientras tanto, en diciembre, entró en vigor el Acuerdo Progresivo para una Asociación Transpacífica, liderado por Japón. Este acuerdo incluye a Australia, Canadá, México, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam, Brunéi, Chile, Perú y Malasia. Los 500 millones de personas que viven en estas naciones, que constituyen el 13,4% de la economía mundial, pueden ahora comerciar casi libre de aranceles.

Y todo este tiempo, la UE ha estado trabajando frenéticamente hacia un acuerdo histórico de libre comercio con el bloque comercial de Latinoamérica, el mercosur, el cual incluye Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. “¡Este acuerdo comercial impactará al mundo entero!”, escribió Gerald Flurry, jefe de redacción de la Trompeta, sobre el acuerdo UE-mercosur en nuestra edición de marzo.

Estos acuerdos están alterando fundamentalmente la economía mundial. Y todos ellos tienen una cosa en común: excluyen a EE UU.

En el caso de algunos de los acuerdos, EE UU escogió no participar. Sin embargo, la tendencia es innegable: Más y más naciones están forjando enormes alianzas económicas; y EE UU está por fuera.

Muchos de estos acuerdos comerciales históricos han estado bajo negociación durante años. Y ahora están repentinamente volviéndose realidad. “Los analistas lo atribuyen a las políticas de la administración Trump” (usa Today, op. cit.). En realidad, los sentimientos anti EE UU que ayudaron a formar estos acuerdos comerciales preceden a la administración Trump, pero su liderazgo ha intensificado tales sentimientos y ha hecho que más líderes mundiales sientan la urgencia de actuar al respecto.

La Iniciativa de la Franja y la Ruta, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y el multiplicado número de bloques comerciales que excluyen a EE UU están reorientando la economía mundial; en detrimento de Estados Unidos. Estas tendencias adquieren un significado extraordinario cuando las vemos a través de los lentes de la profecía bíblica.

“Los tiempos de los gentiles”

Durante Su ministerio en la Tierra, Jesucristo profetizó de una era mundial que comenzaría poco antes de Su retorno. Él llamó a esta era “los tiempos de los gentiles” (Lucas 21:24).

En la Trompeta de julio de 2014, en inglés, el Sr. Flurry escribió: “Estos ‘tiempos de los gentiles’ aún no se han cumplido completamente. Sin embargo, estamos en los bordes exteriores de esta tormenta catastrófica”.

Él explicó que el término gentiles se refiere a los “pueblos no-israelitas”. Los pueblos israelitas se componen de “mucho más que la pequeña nación en Oriente Medio”, escribió él, explicando que en la profecía del tiempo del fin, Israel se refiere principalmente a EE UU y Gran Bretaña hoy. (Para una explicación completa y esclarecedora, ordene su copia gratuita de Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, de Herbert W. Armstrong.)

El Sr. Flurry continuó: “Una vez que usted entiende quién es Israel, entonces puede entender cómo los gentiles, los pueblos no-israelitas, han comenzado a hacerse cargo del mundo justo ahora”.

Por décadas, el liderazgo de EE UU y Gran Bretaña estabilizó a gran parte del mundo y la civilización avanzada. Pero durante “los tiempos de los gentiles”, las riendas del poder mundial serán tomadas por dos grupos de naciones no-israelitas. “Si bien hay muchas naciones gentiles en el mundo hoy, cuando esta profecía esté totalmente cumplida habrá dos grandes poderes”, escribió el Sr. Flurry. Uno de estos estará liderado por Alemania, y el otro por Rusia y China.

El poder creciente de China y el número cada vez mayor de bloques comerciales que excluyen a EE UU están cambiando el poder mundial alejándolo de “Israel” y llevándolo hacia esas naciones no-israelitas. La profecía muestra que a medida que este cambio continúa, la cooperación entre China, Europa y varias otras naciones gentiles será consolidada y dará un giro anti estadounidense abrupto.

Un “emporio de las naciones”

Hace alrededor de 2.700 años, Dios inspiró al profeta Isaías a escribir acerca de un bloque comercial masivo que emergería poco antes del retorno de Cristo. Él lo describió como un “emporio de las naciones” (Isaías 23:3).

El versículo 1 muestra que “Quitim” será un país líder en este bloque comercial. Quitim o Kittim es un nombre antiguo para el pueblo de Han, que constituye la mayoría de la población moderna de China. El Sr. Flurry explica en su folleto Isaiah’s End-Time Visión (La visión del tiempo del fin de Isaías, disponible en inglés) que ellos descienden de Jafet, hijo de Noé: “Génesis 10:4 enumera a los hijos del cuarto hijo de Jafet: ‘Los hijos de Javán: Elisa, Tarsis, Quitim [Kittim, versión New King James] y Dodanim’. Kittim es sinónimo del Quitim de la profecía de Isaías. (…) Después de su migración a través de Asia Central, los de Quitim hicieron su aparición en el noreste moderno de China y en Mongolia con el nombre de Kitán en el siglo cuarto d. C.”.

Isaías 23 nombra a “Tiro” como el otro poder principal en este emporio de las naciones. El Sr. Flurry escribe que esta ciudad representa “el centro comercial” de la Europa moderna. Él escribe: “El centro espiritual del Sacro Imperio Romano [la Europa moderna] se llama Babilonia en la Biblia (Apocalipsis 17:5; 18:1-3). Pero aquí en Isaías, la Biblia se refiere a Tiro (y sus aliados Sidón, etc.) como el centro comercial de esta potencia europea. Al comprender los poderes espirituales y comerciales, usted puede entender el coloso que se está levantando en Europa”.

El versículo 1 también menciona a “Tarsis”, el cual en este contexto es un nombre antiguo para el moderno Japón, mostrando que Japón desempeñará un papel importante en este bloque contra EE UU a pesar de su actual alineamiento con dicha nación. Un pasaje compañero en Ezequiel 27 menciona nombres antiguos para la Rusia moderna (Tubal y Mesec), mostrando que también será parte de ese “emporio” futuro.

Es sorprendente ver a China, Europa y estas otras potencias unidas en las profecías bíblicas del tiempo del fin, y luego ver la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y numerosos bloques comerciales uniéndose económicamente hoy. En los titulares de los periódicos estamos viendo cómo se están sentando las bases para que este “emporio de las naciones” histórico y profetizado hace miles de años, ¡se vuelva realidad!

Incluso aún más sorprendente es lo que la Biblia muestra que este emporio de las naciones hará en el futuro cercano.

EE UU bajo asedio

“La Biblia contiene muchas profecías de ese poder europeo atacando a Estados Unidos, y muchas otras profecías de EE UU siendo asediado”, escribe el Sr. Flurry (ibíd.). Él explica que el asedio será logrado por el emporio de las naciones. Europa conducirá este ataque con la ayuda de otros países que componen el emporio de las naciones de Isaías 23 y Ezequiel 27, incluyendo a China, Rusia y Japón. “Todos ellos van a asediar a EE UU, Gran Bretaña y la nación judía”, escribe él.

“China y los gigantes de Asia”, continúa, formarán una “breve alianza” con el bloque europeo. “Si Europa, el Sacro Imperio Romano resucitado, encuentra una manera de aprovechar, aunque sea por un momento, los recursos clave y posesiones estratégicas de China, Rusia y Japón, tendría poder más que suficiente para asediar a las naciones anglosajonas…”.

“Esta es la razón por la cual la profecía de Isaías sobre un ‘emporio de las naciones’ del tiempo del fin que incluye a las potencias tanto europeas como asiáticas es tan intrigante, y por la cual vale la pena observar la tendencia a la complicidad entre estos dos grandes bloques económicos”.

El Sr. Flurry también llama la atención hacia Latinoamérica, resaltando las profecías del fallecido Herbert W. Armstrong acerca del papel clave de esta región en estos eventos del tiempo del fin. “Herbert Armstrong profetizó durante mucho tiempo que la alianza entre Europa y Suramérica va a volverse extremadamente fuerte, y nosotros así lo esperamos”, escribe el Sr. Flurry. Europa ya tiene una influencia considerable en partes de Latinoamérica. Y una vez que China y Rusia entren en esta “breve alianza” con Europa, la influencia que Pekín y Moscú están ahora construyendo allí se traducirá incluso en un mayor control europeo sobre la región. La finalización del acuerdo con el mercosur también impulsará en gran medida el poder de la UE en Latinoamérica.

El Sr. Flurry dice que la situación se transformará en una subyugación europea de Latinoamérica. “¡Los países latinoamericanos se convertirán en estados vasallos de Europa!”.

Con este nivel de control en Latinoamérica, los poderes europeo y asiático estarán geográficamente situados para poner el asedio a Estados Unidos. “Con una Europa liderada por Alemania (…) poseyendo gran poder marítimo, Norteamérica estará rodeada al oriente por Europa y al sur por Latinoamérica” (ibíd.).

Más detalles acerca del asedio de Estados Unidos y el Reino Unido por el conglomerado del “emporio de las naciones” está expuesto en Deuteronomio 28:52: “Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que [el Eterno] tu Dios te hubiere dado”. Cuando Dios estuvo bendiciendo activamente a EE UU y el Reino Unido, Él les dio control sobre numerosas “puertas” marítimas, que incluían Panamá, Singapur, Malta, Chipre y Hong Kong (Génesis 22:17; 24:60). Ahora estas ubicaciones estratégicas están bajo el control de los poderes del “emporio de las naciones” o se dirigen rápidamente hacia allí.

La importancia del dominio creciente de China del comercio mundial, y sus fuertes nexos con Europa, Rusia, Japón y Latinoamérica, está revelada en estas profecías bíblicas.

El mundo ya ha entrado en los bordes externos de “los tiempos de los gentiles”. Y estos eventos están preparando el escenario para el asedio profetizado contra Estados Unidos.

Estas son profecías inquietantes, que muestran que EE UU y algunos de sus aliados pronto sufrirán una catástrofe severa. Pero la profecía bíblica muestra que el emporio de las naciones y el asedio más su conflicto asociado tienen el propósito de dar la corrección de Dios, y que esto será seguido inmediatamente por una era de paz mundial sin precedentes. “Esa sociedad comercial no durará mucho”, escribe el Sr. Flurry. “Pronto ellos chocarán, justo antes de que Jesucristo regrese y los destruya a ambos” (ibíd.).

¡Jesucristo regresará, pondrá un rápido final a la autodestrucción de la humanidad, y dará lugar a una era de estabilidad, paz y prosperidad!

“Gracias a Dios”, escribe el Sr. Flurry, “hay buenas noticias más allá de las malas noticias".

Boletín, AD