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Cuatro señales avisando que la Segunda Venida está cerca

30/11/2018  •  de latrompeta.es
¿Estamos en el tiempo del fin? Aquí están cuatro señales específicas que ya han sucedido y que la Biblia nos dice que debíamos esperar verlas suceder.
 

Actualmente se habla mucho sobre “el fin de los días”. Observando a nuestro mundo en convulsiones, y viendo los eventos que lo desestabilizan aumentando más peligrosamente, muchas personas, ya sean religiosamente inclinadas o no, están poniendo más atención a todo tipo de profecías terribles, incluyendo las que involucran “lunas de sangre” y novillas rojas. Los periodistas y la gente común están pensando abiertamente acerca de señales sobrenaturales, los cataclismos masivos y el fin del mundo. Se preguntan si estaremos enfrentando los eventos descritos en la profecía Bíblica.

En décadas recientes, parece que cada pocos años alguien sale con una nueva predicción del catastrófico fin del mundo que nosotros conocemos. Y luego, aquellas predicciones prueban ser falsas.

Este problema de profecías fallidas ha plagado a muchas religiones por miles de años. Personas prediciendo el regreso de Cristo han fijado fechas, y luego desplazan las fechas cuando aquellas fechas pasaron sin novedad. Algunos han subsecuentemente adoptado teorías de que Jesucristo ya ha regresado secretamente. Pero la mayoría simplemente han llegado a sentirse tan incómodos con el tema entero de la profecía del tiempo del fin, que lo han empujado lejos, a un segundo plano. Aunque los titulares sobre profecía están circulando de nuevo, la profecía bíblica es todavía ampliamente considerada como un tema extremista.

Doctrinalmente, diferentes grupos cristianos mantienen escenarios muy diferentes sobre el fin del mundo. El rango va desde los predicadores callejeros vociferando en las esquinas, a burladores cuyas opiniones son virtualmente seculares y quienes descreen totalmente el retorno de Cristo. Las librerías bíblicas venden numerosas publicaciones intentando explicar las profecías del tiempo del fin, interpretando el misterio de varios símbolos proféticos, y con un libro contradiciendo al siguiente.

Pero la profecía está ahí en la Biblia. Y de ahí viene la frase “tiempo del fin”. Los profetas del antiguo testamento lo profetizaron. Los apóstoles del nuevo testamento lo profetizaron. El mismo Jesucristo lo profetizó. De hecho, Él profetizó explícitamente sobre el tiempo del fin, y del fin del mundo actual.

¿Qué dice la Biblia?

En la Biblia, “el tiempo del fin” describe el periodo conduciendo al retorno de Jesucristo. Éste denota el periodo justo previo al fin de las civilizaciones gobernadas por hombres y el principio del gobierno de Cristo sobre la Tierra. La Biblia describe este periodo como uno lleno de violencia sin precedente; tanta violencia, que aniquilará a casi toda la vida humana.

Por eso la gente piensa en la profecía bíblica cuando ellos ven noticias reportando sobre el terrorismo, choques religiosos, guerras comerciales, regímenes radicales y armas de destrucción masiva.

Las profecías bíblicas, incluyendo aquellas habladas por Cristo mismo, da señales específicas indicando cuándo la historia humana se está aproximando a este tiempo terrorífico.

Jesús fue un profeta. Él profetizó durante todo Su ministerio. Justamente antes que Él fuera crucificado, en su más crucial mensaje profético (la “profecía del Monte de los Olivos”), Jesús dijo: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. (…) De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas” (Mateo 24:30, 32-33).

Para los cristianos quienes le creen a Jesucristo, no hay lugar a duda de que Él personalmente predijo que regresaría sobrenaturalmente y que habrían señales inmediatamente precediendo este evento; señales que nosotros deberíamos tener en la mira.

En esta misma profecía, Jesús hizo esta aclaración crucial: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre” (versículo 36). Tenga cuidado cuando usted escuche a alguien prediciendo una fecha específica del regreso de Cristo. Pero también sea cauteloso de cualquiera que le diga a usted que no existe forma de saber cuándo regresará. Cristo dijo claramente que nosotros podríamos reconocer las señales de que está cerca, “aun a las puertas” (versículo 33). Dios no ha revelado la fecha, pero Él sí ha revelado varias señales.

A continuación exponemos cuatro señales específicas que la Biblia da, para saber que el retorno de Jesucristo está cerca. Lo que hace esto tan importante es que todas las cuatro señales ya han sido cumplidas.

Señal uno

“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, Diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3). Los discípulos específicamente le preguntaron a Jesucristo que cuándo regresaría Él. ¿Y cómo respondió? Él no dijo, no se preocupen de tales cosas, o ningún hombre puede saber la década ni el siglo. Él contestó dando señales específicas para tenerlas en mira.

“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin” (versículo 6). Cristo dijo que guerras y rumores de guerras podrían propagarse, pero estos por sí mismos no eran señales de su regreso. Él entonces dijo que “se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores” (versículos 7-8).

Así que cuando usted vea guerras y rumores de guerras incrementándose, y que vea hambres, pestilencias y terremotos incrementándose, no pretenda que todo es normal. ¡Póngase de pie y preste atención!

Jesús entonces explicó una secuencia específica de eventos dirigiéndose a un escenario de pesadilla que Él llamó “la Gran Tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá” (versículo 21). Esta no es solamente una guerra o rumor de una guerra. ¡Esta es una Guerra Mundial catastrófica en una escala que los seres humanos nunca han experimentado antes!

Las dos peores guerras en la historia ocurrieron durante el siglo XX. La Primera Guerra Mundial causó más de 15 millones de muertes. La Segunda causó más de 60 millones de muertes; y para cuando ésta terminó, el mundo había entrado a la era de las armas de destrucción masiva.

Las dos bombas atómicas que terminaron la Segunda Guerra Mundial son débiles comparadas a las armas que los seres humanos han desarrollado desde entonces. La bomba más poderosa que alguna vez se explotó fue detonada en 1961, y fue miles de veces más poderosa que ambas de aquellas explosiones. Hoy, hay un estimado de 10.000 cabezas nucleares listas para lanzarse, con sistemas teledirigidos precisos que pueden llevarlas a cualquier parte del mundo. Existen miles más armas químicas y biológicas, y millones de toneladas de artefactos y municiones convencionales.

Los seres humanos ahora tienen la capacidad técnica y la mentalidad perversa requeridas para aniquilar a toda vida humana.

Note lo que Jesús dijo en el versículo 22: “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie seria salvo”.

En el primer siglo después de Cristo, cuando la cosa más cercana a un arma de destrucción masiva era cianuro en una cisterna o una antorcha arrojada sobre un techo de paja, Jesucristo profetizó que previo a Su retorno, los seres humanos serían capaces de aniquilar hasta el último hombre, mujer y niño.

Esta profecía nunca podría haberse cumplido en la era del arco y flecha, o del mosquete y el cañón, o del obús y el tanque, ni del aeroplano y los portaviones. Pero solo en el último par de generaciones los seres humanos han poseído armas de destrucción masiva, ¡que amenazan con destruir a toda vida humana! Y ahora, en la era del terrorismo y las naciones armadas nuclearmente incrementándose en número, capacidad y beligerancia, el mundo enfrenta más y más la probabilidad de que estas armas sean desatadas.

Nosotros estamos ahora viviendo en un tiempo como ningún otro en la historia, cuando la siguiente Guerra Mundial podría causar la extinción total de la humanidad. Aprenda más sobre esta profecía solicitando “El Armagedón nuclear está a las puertas ” por Gerald Flurry.

Esta fue una señal que Jesucristo mismo nos dio de su inminente retorno. Y esto ya ha sucedido.

Señal dos

Jesús dio otra señal de Su retorno, registrado en Mateo 17. Aquí, Él fue transfigurado ante tres de sus discípulos. Esta fue una experiencia increíble para ellos. Por supuesto que ellos creían que Él era el Hijo de Dios, pero esta fue una visión deslumbrante que no solamente confirmaba eso pero actualmente les mostraba a ellos como luciría Cristo en Su segunda venida.

Después de ver una visión anticipada del evento más importante en la historia humana, ¿qué pensaron inmediatamente de esto? Una pregunta intrigante se formó en sus mentes. Después de la Transfiguración, la primera pregunta que ellos le hicieron a Cristo fue: “¿Por qué entonces los escribas dicen que Elías debe venir primero?”(Mateo 17:10; Nueva versión King James).

Ellos estaban refiriéndose a una profecía específica del antiguo testamento, registrada en Malaquías 4:5: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de [el Eterno], grande y terrible”. Quinientos años antes Dios había profetizado que Él enviaría a “Elías el profeta”, es decir, un hombre quien vendría en el poder y el espíritu de Elías para preparar el camino, antes de los mortíferos cataclismos precediendo el glorioso retorno de Cristo.

Los discípulos consideraron esto como una poderosa profecía pivotante. ¡Esta fue la primera cosa que ellos pensaron después de haber visto la visión del deslumbrante retorno de Cristo!

¿Y cómo les respondió Jesús a ellos? Esta profecía fue cumplida hace mucho tiempo.... Esta profecía no es para el entendimiento humano.... Enfocaos en la moral ya que enfocándose en la profecía solamente los confundirá. ¡De ninguna manera! Cristo les confirmó lo que Malaquías había profetizado; algo que los escribas y los discípulos creían. Y Él mismo le agregó una profecía relacionada, diciendo:

“A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas” (Mateo 17:11). “Elías verdaderamente debe venir primero”. Si, lo que Malaquías profetizó es cierto. Si, su profecía aplica a mi futuro retorno, que ustedes acaban de ver en una visión. No solo esto, pero este hombre (el tipo de Elías que vendría en el tiempo del fin), restaurará todas las cosas .

Jesús les dio a los discípulos un identificador adicional, registrado y preservado en la Biblia, acerca de este individuo tipo de Elías diciendo: Él “restauraría todas las cosas”. Cuando Jesucristo regrese, Él restaurará todas las cosas al mundo entero (Hechos 3:19-21). No obstante, Él mismo dijo que este “Elías” restauraría todas las cosas. ¿Cómo podría esto ser posible? Pues porque Dios usaría a ese individuo para restaurar todas las cosas (la verdad de la Biblia), a la Iglesia de Dios.

Así, Jesús mismo dijo que Él retornaría en poder y gloria para gobernar a todas las naciones. Él dijo que previo a su retorno, vendría el terrible “Día del Señor”. Y dijo que antes de aquél día, vendría un hombre como Elías. Cristo dijo que este hombre restauraría todas las cosas a su Iglesia, es decir todas las doctrinas bíblicas fundamentales. Pero muy pocos cristianos siquiera intentan explicar esta profecía, ¡aunque ésta haya sido dicha por Cristo mismo!

Sin embargo hubo un hombre en el siglo XX quien enseñó esta profecía hacia el final del 57º año de su ministerio. Él no había comenzado como un seminarista sino como un hombre de negocios, muy desinteresado en la religión. A través de varias circunstancias y fuerzas fuera de su control, él fue inducido a un estudio intensivo de la Biblia, y luego a un profundo arrepentimiento. Allí él encontró numerosas enseñanzas en las Escrituras que directamente contradecían las doctrinas de la corriente popular de la cristiandad. Tales como, porqué Dios hizo a los seres humanos, qué es la naturaleza de Dios, porqué Dios hizo los ángeles, qué es el origen del diablo y los demonios, qué hay sobre el día semanal de adoración, qué pasa realmente después de la muerte, cuál es el significado de las fiestas ordenadas en la Biblia, qué es el verdadero evangelio, porqué Dios permite el sufrimiento, cuál es el propósito de la Iglesia, qué es la identidad moderna del antiguo Israel, cuál es la clave para entender la profecía Bíblica, y una multitud de otras. Estas doctrinas pueden ser comprobadas en la Biblia. Ellas encajan entre sí, y coinciden con lo que Jesucristo y los discípulos han enseñado.

Este hombre fue Herbert W. Armstrong (1892-1986). Él restableció las doctrinas bíblicas que habían sido perdidas de la cristiandad hace siglos. Él proclamo una fuerte advertencia a los descendientes modernos de los antiguos israelitas, similar a como el profeta Elías lo hizo hace 3.000 años. Hacia el final de su vida, él reconoció que los frutos de su ministerio habían cumplido las profecías de Jesucristo, sobre un tipo de Elías del tiempo del fin.

Herbert W. Armstrong fue ese tipo de Elías del tiempo del fin. Ésta es una declaración fuerte y tajante pero lo reto a comprobarlo por sí mismo. Usted puede encontrar mucha más información para comprobar esta verdad, leyendo nuestro nuevo folleto sobre el tema: A Pivotal Sign of the End Time (Una señal pivotante del tiempo del fin, disponible en inglés).

La venida de un Elías por medio del cual se habrían de “restaurar todas las cosas” es ciertamente una señal pivotante de que estamos en el tiempo del fin. Al igual que la señal de las armas de destrucción masiva, la señal de uno en el espíritu de Elías fue dada por el propio Jesucristo. Y, al igual que aquella señal, ¡ésta ya ha ocurrido!

Señal tres

En Mateo 24, Jesucristo dio más señales de lo que podría ocurrir antes de su retorno. Entre estas descripciones hay una afirmación que retumba como un rayo: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (versículo 14).

Considere las graves ramificaciones de esta clara y directa afirmación. La cristiandad ha existido por 2.000 años como una religión, desde que Jesús vino la primera vez. Esta es la religión más grande del mundo. El Nuevo Testamento ha sido traducido a más de 1.500 lenguajes, y las iglesias cristianas han hecho esfuerzos extraordinarios durante esos 20 siglos por predicar su mensaje en todas las naciones.

¿Entonces cómo podría ser que el evangelio siendo predicado en todo el mundo, sea una señal del fin? Esta afirmación de Cristo solamente podría significar una cosa: que el mensaje siendo proclamado mundialmente por todas aquellas iglesias, ¡no es el verdadero evangelio!

La palabra evangelio es usada para referirse al registro de la vida de Jesucristo, en los libros bíblicos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Pero su principal significado es el mensaje de Jesucristo. El mensaje del evangelio predicado por miles de millones de católicos, protestantes y otros a través de los siglos, ha sido un evangelio acerca de Cristo. Éste ha sido un mensaje proclamando que Jesucristo fue el Hijo de Dios, y que murió para pagar por los pecados de la humanidad.

Pero ese no es el evangelio que Jesucristo predicó, ¡ni es el evangelio que Él dijo que señalaría Su retorno! Jesucristo fue el Hijo de Dios y murió para pagar la pena de muerte por el pecado humano. Sí. Pero este no es Su mensaje de Evangelio. ¡El mensaje del evangelio que Él mismo predicó es el evangelio de la venida del Reino de Dios! El establecimiento de ese gobierno de Dios sobre la humanidad, revolucionará al mundo y al universo (Marcos 1:14-15; Mateo 9:35; Lucas 4:43; 9:1-2, etc.).

De hecho, muchas escrituras describen el surgimiento de falsos mensajes del evangelio después de la crucifixión y resurrección (Ej. Gálatas 1:8-9). En realidad, la falsa cristiandad es otra de las señales que la venida de Cristo está aproximándose (Apocalipsis 6:2). Los cristianos han malentendido a Cristo, han malentendido Su mensaje, y por lo tanto, los evangelios que ellos han enseñado son erróneos. ¡Satanás ha realmente contratacado el mensaje de Cristo y Su Iglesia! (2 Corintios 11:13-14).

La Iglesia de Cristo ha sobrevivido por más de 2.000 años desde Su primera venida; tal como Él lo prometió que ésta lo haría (Mateo 16:18). Pero la Iglesia de Dios no se ha convertido en una nación, ni en un imperio de fuerza religiosa dominante sobre millones de personas, mezclando dentro de sí las doctrinas de muchos sistemas de creencias. Ésta tampoco se ha convertido en una coalición fracturada de miles de iglesias independientes con creencias diferentes. Esta Iglesia ha sido pequeña y perseguida. Y ésta, no había predicado el evangelio del Reino de Dios en todo el mundo, como testimonio a todas las naciones.

Pero en el siglo XX, en un tiempo de crecientes peligros y armas de destrucción masiva, Dios usó a uno como Elías del tiempo del fin para restaurar todas las cosas; incluyendo el mensaje del evangelio del Reino de Dios. Este hombre predicó el mismo evangelio que Jesucristo predicó. Y, por primera vez en casi 2.000 años, ¡lo predicó “en todo el mundo como testimonio”! Herbert W. Armstrong predicó este mensaje a decenas de miles de miembros de la Iglesia de Dios Universal, a millones de radioescuchas del Mundo de Mañana y televidentes, y a millones de lectores de La Pura Verdad. Él también viajó extensamente para entregar su mensaje personalmente. Y no solamente a la gente común y aquellos en la pobreza en varios países. El Sr. Armstrong personalmente se entrevistó con más de 500 jefes de estado, jefes de gobierno y otros líderes mundiales. Aquellos que lo recibieron incluyeron al príncipe Charles de Gran Bretaña y la primer ministro Margaret Thatcher; el rey Leopoldo tercero de Bélgica; la primera dama de Estados Unidos, Nancy Reagan; el rey Carlos I de España; el líder chino, Deng Xiaoping; el emperador de Etiopía, Haile Selassie; el rey Hussein de Jordania; los presidentes egipcios Anwar Sadat y Hosni Mubarak; Otto von Habsburg; el líder bávaro, Franz Josef Strauss; el Emperador, el príncipe coronado y siete ministros sucesivos de Japón; y seis primeros ministros y tres presidentes de Israel. El Sr. Herbert W. Armstrong también se reunió con reyes, presidentes y primeros ministros de Argentina, Bangladesh, Chile, Costa Rica, Guatemala, India, Indonesia, Kenia, Líbano, México, Nepal, Holanda, Panamá, Perú, las Filipinas, Rumania, Sur África, Sur Corea, España, Sri Lanka, Tailandia y Vietnam, así como con docenas de embajadores, y muchos ministros de gabinete, legisladores, gobernadores, alcaldes, generales, jueces y otros representantes, así como jefes ejecutivos, presidentes de universidades, músicos, artistas, atletas, ganadores de premios Nobel y otros líderes de la industria y cultura.

Muchos de estos líderes se reunieron privadamente con él en sus oficinas, y conversaron con él repetidas veces y lo invitaron a hablar con otros individuos encumbrados. Algunas de estas reuniones fueron reportadas por los medios de noticias nacionales. A otros líderes los conoció en banquetes o reuniones formales en las que él fue frecuentemente el huésped de honor y el orador principal. Algunos legisladores, alcaldes, profesores, princesas y reyes lo acompañaron en su Jet corporativo que el Sr. Herbert W. Armstrong usaba para reunirse con otros líderes mundiales o para visitar el Ambassador College, adonde algunos de ellos inscribieron a sus hijos. Algunos de estos líderes se referían al Sr. Armstrong como un “embajador sin portafolio” cuya comisión era la paz mundial.

Cuando el Sr. Armstrong empezó a recibir invitaciones a este tipo de reuniones, él no sabía exactamente porqué esto estaba sucediendo. Pero luego comprendió que esto era de Dios, difundiendo el mensaje del evangelio del Reino de Dios a todo el mundo como un testimonio. El 17 de septiembre de 1982, en una carta para los colaboradores de la Iglesia, el Sr. Herbert W. Armstrong escribió: “La señal de Jesús, de que nosotros estamos cerca del fin de este mundo (Mateo 24:14), que ustedes me ha respaldado para proclamarla al mundo, a saber, el evangelio del Reino de Dios, ¡ha estado yendo al mundo en gran poder!”

Usted puede comprobarlo con su propia Biblia, qué es el verdadero “evangelio del Reino de Dios”. El que Jesucristo enfatizó en Mateo 24:14. El Sr. Armstrong escribió un libro entero sobre esto, llamado El increíble potencial humano . Como con toda nuestra otra literatura, nosotros le enviaremos gustosamente una copia totalmente gratuita.

Señal cuatro

La existencia de armas letales amenazando a toda vida humana, la venida de un hombre a restaurar todas las cosas, y la predicación del verdadero evangelio alrededor del mundo, todas estas son señales que Jesucristo mismo dijo, que precederían inmediatamente a Su retorno. Y todas estas tres señales, ya han ocurrido.

La existencia de armas que pueden aniquilar la humanidad es una señal que Jesús dio, y que todos en el mundo pueden ver. La señal de un Elías del tiempo del fin, y la señal del verdadero evangelio siendo predicado alrededor del mundo son señales que requieren que usted se enfoque en la Iglesia de Dios.

Existe otra gran señal del regreso de Jesucristo que concierne a la Iglesia de Dios. Esta es una profecía escrita por el apóstol Pablo aproximadamente 20 años después que Jesucristo había sido crucificado y resucitado, y ésta concierne el tiempo de Su futuro regreso. A los miembros de la Iglesia de Tesalónica, él escribió: “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. (2 Tesalonicenses 2:1-2).

Este pasaje de la Escritura es revelador. En el tiempo de Pablo, existían personas que creían que Cristo podría regresar, pero ellos estaban diciendo que Él podría retornar en cualquier momento, y esto estaba preocupando a los verdaderos cristianos a los cuales Pablo estaba ministrando. Ellos estaban en peligro de ser engañados por la falsa cristiandad. Así que Pablo explicó otra señal especifica que Dios había dado, y que tenía que suceder primero: una gran “apostasía”.

“Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (versículos 3-4).

¡Qué sobresaliente y preocupante señal del retorno inminente de Cristo! Escribiendo a los verdaderos cristianos, Pablo dijo que dentro del “Templo” del Nuevo Testamento (es decir, la Iglesia, Ej. Efesios 2:19-22), un líder muy malvado se levantaría, y que habría una gran apostasía; o sea, ¡que muchos verdaderos cristianos estarían abandonando a Dios!

Como ya se expuso, Dios usó al Sr. Herbert W. Armstrong para restaurar las verdades fundamentales a Su verdadera Iglesia. Dios lo usó para predicar el evangelio a todas las naciones como un testimonio. Y después que el Sr. Armstrong murió en 1986, un nuevo liderazgo tomó el control. Esos líderes rechazaron deliberadamente las doctrinas que el Sr. Armstrong había restaurado; una tras otra, de forma muy sutil pero progresiva, ellos transformaron la Iglesia en un grupo protestante. Ellos detuvieron la impresión de libros y folletos escritos por el Sr. Armstrong, cerraron los programas de la Iglesia en la radio y televisión, y pusieron fin a sus proyectos educacionales y culturales. Ellos incluso vendieron los bienes de la Iglesia. Esto fue liderado por un hombre en particular quien usó métodos opresivos y engañosos para influenciar a ministros y miembros.

¡Esta fue la “Apostasía” profetizada por el apóstol Pablo! ¡Y ésta ya ha ocurrido!

Esta impactante historia está registrada en nuestro libro Raising the Ruins [Levantando las Ruinas, disponible en inglés], por el director ejecutivo de la Trompeta el Sr. Stephen Flurry. Y la historia profética bíblica de esta “apostasía” profetizada es revelada en El mensaje de Malaquías (el libro fundamental de esta organización), cuyo autor es el jefe editor de la Trompeta el Sr. Gerald Flurry.

A pesar de la apostasía de la que Pablo habló, la obra de Dios no se detuvo. El Sr. Gerald Flurry fundó la Iglesia de Dios de Filadelfia para continuar enseñando las doctrinas que el Sr. Armstrong había restaurado. La idf reimprimió los libros más importantes del Sr. Armstrong, incluyendo El misterio de los siglos . La Iglesia de Dios Universal demandó a la idf con el propósito expreso de suprimir las enseñanzas del Sr. Armstrong. Durante la demanda legal de seis años sobre los derechos de copia, la idf luchó para continuar el legado del Sr. Armstrong. Raising the Ruins [Levantando las Ruinas, disponible en inglés] está basado sobre un tesoro de documentos, incluyendo memos privados obtenidos durante el proceso de descubrimiento durante el litigio sobre los derechos de copia. Y el libro también habla de la historia sobre cómo esta obra está reviviendo el legado del Sr. Armstrong.

Armas de destrucción masiva. Un Elías del tiempo del fin. El verdadero evangelio predicado alrededor del mundo. La verdadera Iglesia separada en partes. Estas son las cuatro señales del retorno de Cristo que Dios inspiró que fuera registrado y milagrosamente preservado en la Biblia por 2.000 años. ¡Hoy, todas ellas han sido cumplidas! Estas cuatro señales específicas, junto con muchas otras, muestran ciertamente que Jesucristo no solamente retornará, pero que Él va a regresar pronto

Alguna vez se a preguntado: ¿quién soy? ¿Qué soy? ¿por qué soy? Estas respuestas y mucho más son explicadas a fondo en El misterio de los siglos.

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