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Cómo el rey Ezequías salvó a Jerusalén en la antigüedad

17/04/2018  •  de latrompeta.es
A medida que aumentan los peligros, la atención del mundo se concentra en la Ciudad Santa. Un poco de historia muestra cómo se puede garantizar la seguridad de Jerusalén.
 

El mundo está en pie de guerra por la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como la capital del Estado judío de Israel. Líderes de todo el mundo han hecho fuertes declaraciones en contra de esta decisión, y las protestas han invadido las calles de varias capitales. También los líderes palestinos convocaron a un levantamiento violento. ¡Ninguna ciudad despierta pasiones como lo hace Jerusalén!

Es singular ver a esta ciudad continuamente en las noticias. Pero cuando se entienden las profecías de la Biblia, se sabe por qué es así.

La verdad es que ¡ninguna ciudad despierta las pasiones de Dios como Jerusalén! Esta ciudad es extremadamente importante para Dios; como ninguna otra ciudad en la Tierra.

Dios dice que Jerusalén será una “piedra pesada” y “todos los que se la cargaren serán despedazados” (Zacarías 12:3). En cierto sentido, se puede ver que esto ya se cumplió hasta cierto punto. Todo esfuerzo por resolver el callejón sin salida respecto a Jerusalén ha terminado en fracaso.

Jerusalén significa “ciudad de paz”. Pero si entendemos la historia de Jerusalén, esto podría parecer una broma de mal gusto. La historia de esta ciudad ha estado llena de ríos de sangre. ¡Ninguna otra ciudad ha visto más derramamiento de sangre que ésta! Ninguna ciudad ha sufrido como Jerusalén. ¡Prácticamente no ha conocido la paz!

Pero hay muy buenas noticias. Esta ciudad empapada de sangre aún se convertirá en una ciudad de paz.

La respuesta de Europa

Jerusalén es la capital de Israel. Ha estado justo en el corazón de la presencia de los judíos en esa área por miles de años.

Cada país tiene su embajada en la capital de los demás, pero cuando se trata de Jerusalén tienen miedo de tenerla. Los últimos tres presidentes de EE UU han prometido trasladar la Embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén porque esa es irrefutablemente la capital. Pero ellos nunca cumplieron su promesa porque fueron intimidados por los árabes.

Sin embargo, el presidente Trump ha avanzado en esa promesa. Él no ha permitido que los árabes ni nadie lo intimiden; y podría tener que pagar el precio por ello.

Por todo el mundo, probablemente la respuesta más común a su anuncio fue que eso probaba que EE UU ya no podía ser el mediador del proceso de paz árabe-judío. Dijeron que el reconocimiento de la capital de Israel en Jerusalén Occidental revela un prejuicio contra los palestinos; aun cuando el control de Israel en Jerusalén Occidental nunca ha sido un punto de debate. ¡Solo los líderes árabes que dicen que Israel no debería existir en absoluto disputan la reclamación de los judíos sobre el área donde EE UU planea trasladar su embajada!

Así que este anuncio supuestamente destruye el proceso de paz. ¡Pero la verdad es que el proceso de paz ha sido una farsa desde el comienzo! Ha sido una “herida” mortal para Israel (Oseas 5:13). Usted puede leer más sobre esto en mi folleto gratuito Jerusalén en profecía.

Otras naciones dicen ahora que Estados Unidos no puede mediar en Oriente Medio. Los europeos se están poniendo a sí mismos como el sustituto natural. Eso es exactamente lo que predijo la profecía bíblica. ¡Y la profecía bíblica también nos cuenta el horrible resultado de la participación de Europa!

Los medios de comunicación alemanes tienen mucho que decir acerca del anuncio del presidente Trump. “Donald Trump ha cometido un error histórico”, escribió Spiegel Online. “La paz en Oriente Medio no se puede lograr si un lado dicta las condiciones” (7 de diciembre de 2017, traducción de la Trompeta en todo este artículo). Su visión en general es que los judíos son ocupantes y los palestinos son víctimas. ¿Es esa una visión imparcial?

Cualquiera que piense que Alemania y Europa serían mediadores imparciales en este conflicto necesita ver la realidad. En ese Continente hay una fuerte oleada de odio hacia los judíos. Ya son rutinarios los informes de antisemitismo en Alemania. El fin de semana posterior al anuncio del presidente Trump, miles de personas se manifestaron en Berlín. Y las encuestas muestran mucho odio hacia los judíos que crecen actualmente en esa nación; podemos verlo en su posición respecto a Jerusalén.

En un artículo titulado “Disputa de Jerusalén: la UE rechaza a Netanyahu”, Spiegel Online reportó: “Benjamín Netanyahu exige que los europeos reconozcan a Jerusalén como la capital de Israel, pero los ministros de Relaciones Exteriores de la UE le están dando una fría recepción al premier en Bruselas” (11 de diciembre de 2017).

“Por 3.000 años, Jerusalén ha sido la capital del pueblo judío”, dijo Netanyahu en una reunión en Bruselas. Él dijo que ha sido así desde que fue “establecida por el Rey David, [lo cual está] bien documentado en la historia de la Biblia…”.

En respuesta a esta afirmación, Spiegel Online citó a un profesor de historia y cultura de judaísmo antiguo y cristiandad, quien dijo: “No sé qué edición de la Biblia tiene el Sr. Netanyahu”. ¡Difícilmente este especialista podría haber hecho una afirmación más ignorante! ¿Alguna vez siquiera ha mirado la Biblia?

Spiegel prosiguió: “Incluso entre los investigadores israelíes es controversial el hecho de si David fue el rey de un imperio con templos y palacios, o gobernó como el jefe de un clan sobre unas pocas chozas de barro. Es más, hace 3.000 años no había un pueblo judío en el sentido presente”. ¡Eso está abismantemente errado! ¡Existe abundante evidencia arqueológica e histórica para probar que el relato bíblico del rey David es certero! ¡Lo que dijo Netanyahu es verdad! Pero tristemente, nadie cree en la Biblia.

La hostilidad contra la Biblia y la hostilidad hacia los judíos y su presencia en Jerusalén están estrechamente relacionadas. Y ambas vienen fundamentalmente de la misma fuente.

Esa hostilidad va a estallar en violencia. La profecía bíblica muestra que Jerusalén va a estar al centro de esa explosión; y que esto será en realidad un detonante para los eventos del tiempo del fin. (Esto también lo cubre el folleto Jerusalén en profecía.)

El anuncio de la administración Trump con respecto a Jerusalén bien podría acelerar esa violencia. Necesitamos estar vigilando de cerca el cumplimiento de estas urgentes profecías del tiempo del fin.

Israel está en una posición precaria. Un cambio apartándose de EE UU y acercándose a Europa como agente de paz no la va a hacer más segura. ¡De hecho, señala el comienzo de la caída del Estado judío! Los judíos nunca deberían poner su confianza en otras naciones para su propia protección, ¡especialmente en el mismo pueblo que perpetró el Holocausto en la historia reciente!

¿A quién deberían buscar los judíos para su protección? Hay un ejemplo en la historia de Israel sobre cómo salir bien en medio de una terrible oposición y peligro. Es una poderosa historia que los judíos deberían estar buscando hoy.

Cómo fue salvada antes Jerusalén

El vívido ejemplo se puede encontrar en la misma Biblia que tanta gente desestima. Es la historia del rey Ezequías de Judá; el reino del cual desciende el actual Estado de Israel. “Judío” simplemente es un vocablo relacionado con la palabra “Judá”.

Ezequías fue un rey que siguió el ejemplo del rey David, haciendo lo que le complacía a Dios (2 de Crónicas 29:2). 2 Reyes 18:5 nos dice que Ezequías “en [el Eterno] Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá”. ¡Qué alabanza!

Los eruditos hacen a un lado esta historia, pero Ezequías no es un mito. Él vivió y gobernó. En 2009, arqueólogos en Jerusalén descubrieron una bula [del latín bulla], o sello de barro, que data de su periodo y con las siguientes palabras inscritas: “Perteneciente a Ezequías, hijo de Acaz, rey de Judá”. El escritor de Trompeta Brent Nagtegaal fue una de las tres personas involucradas en dicha excavación, así como otro miembro de nuestro personal.

La arqueóloga principal que dio a conocer el hallazgo, la Dra. Eilat Mazar, calificó el sello como “lo más cerca que se puede llegar a algo que probablemente sostuvo el propio rey Ezequías”. Este sello hace que los eventos que rodean al liderazgo de Ezequías cobren vida de una forma poderosa.

¿Qué hizo a Ezequías tan único? Uno de sus rasgos más sobresalientes fue cómo manejó las amenazas en contra de la nación. Él puso su confianza en Dios.

El hermoso templo que Salomón construyó había caído en desuso y deterioro. Los reyes anteriores lo habían ignorado y permitieron que se degenerara cayendo en fealdad y ruina. Incluso permitieron la idolatría dentro de sus muros sagrados. Pero Ezequías limpió el templo de toda la inmundicia e idolatría (2 Crónicas 29:4-19). Algo estaba muy mal en Judá, ¡y Ezequías trabajó para cambiarlo! Él trabajó para restaurar los ricos servicios del templo que el rey David había establecido (versículos 20-36). Él reinstauró la observancia del día santo (2 Crónicas 30).

Dios se conmovió mucho con lo que hizo este hombre. Es increíble lo que un rey puede lograr cuando Dios está detrás de él. ¡Él puede cambiar la dirección de su nación e incluso de otras naciones!

Pero Dios probó la fe de Ezequías. Asiria era una temible potencia de su época. Su rey, Senaquerib, emprendió una invasión contra Judá y comenzó a conquistar sus ciudades. Y puso sus ojos en el premio más grande de todos: Jerusalén (2 Crónicas 32:1-2).

Una de las ciudades que Senaquerib había conquistado era Laquis (versículo 9). El rey asirio consideraba esto como un gran logro. Él esculpió la escena de su derrota en las paredes de una sala en su palacio en Nínive. Esto también es historia que la arqueología ha comprobado ser cierta. Usted puede ver este tallado que actualmente se encuentra en el Museo Británico en Londres.

Ezequías estaba consciente de las conquistas de Senaquerib, y sabía que Jerusalén era su próximo objetivo. ¿Y cómo respondió? ¡Él se humilló ante Dios! Luego envió a sus hombres ante el profeta Isaías para saber qué haría Dios y cómo debería él enfrentar la inminente invasión (2 Reyes 19:1-2).

¡Qué enfoque tan poco común de un rey hacia Dios! Es un enfoque lleno de fe, de rara ocurrencia en Judá.

Senaquerib envió hombres para mofarse de los judíos y amedrentarlos lo más posible. Ezequías oró fervientemente para que Dios liberara a la nación, y mostró fe en abundancia.

Dios estaba muy satisfecho con la respuesta de Ezequías. Él envió un mensaje de aliento a Ezequías a través de Isaías (versículos 20-34). Ese mensaje concluye así: “Por tanto, así dice [el Eterno] acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. Por el mismo camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice el Eterno. Porque yo ampararé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo”.

La amenaza contra Jerusalén fue prácticamente tan grande como la que hoy está enfrentando esa ciudad. ¿Pero cómo terminó esa amenaza? “Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel de [el Eterno], y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos” (versículo 35). Dios exterminó sobrenaturalmente a todo ese ejército —185.000 soldados— ¡en una noche!

¡Esa es la única manera de proteger a Jerusalén ahora!

‘Oh Jerusalén, Jerusalén’

¡Éste es un ejemplo poderoso de lo que Dios hará por la nación que ponga su confianza y fe en Él! Es asombroso lo que pude ocurrirle a una nación si escuchan al profeta de Dios y Su mensaje.

Esta lección incluso se aplica a nuestras vidas individualmente. Los judíos que enfrentaban a los asirios estaban indefensos. “Ellos enfrentaron cierta derrota; tal como usted puede sentirse indefenso al enfrentar sus pruebas hoy”, escribió Herbert W. Armstrong. “Si alguno de ustedes intenta solucionar sus problemas o vencer sus malos hábitos o resistir el pecado con nada más que su propio poder y fuerzas, ¡usted, igualmente, se encontrará sobrepasado, superado y condenado a la derrota! Usted debe aprender, al igual que este antiguo rey lo hizo, que Dios está listo y dispuesto a pelear sus batallas por usted” (Buenas Noticias, marzo de 1985).

Después de volver a Asiria, Senaquerib registró sus esfuerzos por apoderarse de Judá en un prisma de barro, llamado Prisma de Taylor, que dice: “En cuanto a Ezequías el judío que no se sometió a mi yugo: cuarenta y seis de sus ciudades amuralladas fuertes (…) las sitié y las tomé. (…) [Ezequías] mismo como un pájaro enjaulado, yo encerré en Jerusalén, su ciudad real”. Y ahí es donde termina el relato. No hay registro histórico de Senaquerib en efecto conquistando la ciudad escogida de Dios; ¡y la Biblia explica por qué! Dios destruyó su ejército porque un rey buscó a Dios en fe.

El ejemplo de Ezequías debería resonar intensamente con los judíos en la actualidad, especialmente a medida que la amenaza terrorista aumenta. Vea lo que podría pasar —lo que pasaría— ¡si ellos siguieran ese ejemplo de fe y acudieran a Dios! Los ejemplos de hombres y mujeres llenos de fe del Antiguo Testamento fueron registrados para nuestro aprendizaje y para nosotros hoy (1 Corintios 10:11).

Imagine qué ocurriría si los líderes de Israel tuvieran el enfoque de Ezequías. ¿Estaría Jerusalén en la confusión que está hoy? ¿Tendrían que temer los judíos a los terroristas palestinos? ¿Enfrentarían la traición de los líderes europeos? No, en absoluto.

Dios reuniría a toda Jerusalén bajo Sus alas para protegerla (Mateo 23:37). Él cuida de aquellos que acuden a Él, y recompensa a aquellos que lo buscan diligentemente (Hebreos 11:6).

Y por sobre todo eso, ¡Dios ama verdaderamente a la ciudad de Jerusalén!

Dios ha escogido a Jerusalén

De entre todas las ciudades de la Tierra, es esta ciudad a la que Dios ha escogido; para un propósito espectacular (1 Reyes 11:13, 32; Zacarías 3:2). Dios ha estado involucrado con esta ciudad desde el principio. De hecho, ¡la evidencia en la Biblia es que Dios Mismo la fundó! (Esto se comprueba en Jerusalén en profecía).

Fue en esta ciudad donde Abraham sacrificó a Isaac (aunque Dios no le permitió llegar a eso). ¡Y fue en esta ciudad que Dios el Padre sacrificó a Su Hijo Jesucristo! Las emociones de Dios acerca de Jerusalén son profundas.

Fue esta ciudad la que sirvió de capital de Israel bajo los reyes David y Salomón. Y si usted estudia en las profecías de la Biblia, ¡sabrá que Dios va a hacer de esta ciudad la capital de todo el mundo después del regreso de Cristo!

¡Jerusalén aún deslumbrará al mundo con brillantez divina! ¡El mundo entero pronto estará mirando a esta ciudad en busca de liderazgo!

Finalmente, Dios Mismo establecerá la nueva Jerusalén en la Tierra y trasladará Su salón del trono allí, ¡y la hará la capital de todo el universo! 

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