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¿Vida artificial? Los científicos afirman haber logrado un avance en la célula sintética
Científicos de la Universidad de Minnesota han creado una célula sintética capaz de alimentarse, crecer y replicarse de manera similar a las células naturales. En su artículo científico publicado el miércoles, la bióloga sintética Kate Adamala y sus colegas afirman que es la célula creada artificialmente más parecida a la vida hasta la fecha. El estudio aún debe someterse a una revisión por pares.
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Sin embargo, la célula sintética no es ni de lejos tan avanzada como la célula más simple del cuerpo humano y sólo puede funcionar en un entorno altamente controlado.
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No es “vida creada en el laboratorio”, pero sí es un “hito genuino en el camino hacia esa cuestión”, afirmó Yuval Elani, profesor asociado de tecnologías bioquímicas en el Imperial College de Londres.
“La creación es un prototipo limitado y frágil”, escribió CNN, “pero podría ayudar a los científicos a comprender mejor los orígenes de la vida y podría ser programada potencialmente para ayudar a mitigar algunos de los mayores problemas biológicos del mundo”.
El experimento debería enseñar a la humanidad que “los orígenes de la vida” no fueron un acto aleatorio del azar en el universo, sino que requirieron un diseñador de una inteligencia muy superior a la de los humanos.
La maravilla de la célula: “El cuerpo humano tiene 37 billones de células, más que el número de estrellas en el cielo, y los científicos aún no saben cómo funciona cada tipo de célula ni qué contienen exactamente”, escribió CNN.
La humanidad busca recrear esta maravilla y, por lo tanto, desentrañar la vida misma. Pero, como escribimos en “Esplendor superfluo”:
La sofisticación dentro de cada célula no apunta al azar ciego, sino a una inteligencia trascendente más allá del espacio y el tiempo. (…) Incluso la célula viva más simple rebosa de vastas cantidades de información compleja y funcionalmente especificada. Las secuencias de nucleótidos funcionan como un programa sofisticado, dirigiendo el ensamblaje de intrincadas máquinas moleculares: diminutos motores, bombas y fábricas que funcionan con una precisión asombrosa.
Cuanto más sofisticada se vuelva nuestra comprensión de la sofisticada célula, más profundo debería ser nuestro aprecio por su Diseñador y Creador.
