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¡Usted puede vencer la adicción!

23 Escrituras poderosas que le ayudarán a salir de su esclavitud

¿Es usted adicto? ¿Hay momentos en que usted quiere una cosa, la anhela, la codicia casi más que cualquier otra cosa? ¿A veces es lo único en lo que puede pensar?

¡Usted puede ser libre!

Millones de personas en todo el mundo luchan contra adicciones debilitantes. En reacción al estrés, intentando encontrar algo de emoción o un significado a la vida, o tratando de escapar de la realidad, la gente recurre a las drogas, al tabaco, a los alimentos poco saludables, las posesiones, las pantallas y a otras “liberaciones” físicas y mentales que resultan ser una represión. Incluso actividades como el ejercicio o el trabajo, que son beneficiosos si están en balance, en exceso pueden convertirse en esclavitud.

Las personas consideran que indulgencias como la pornografía, la marihuana o el consumo excesivo de alcohol son libertad. Pero luego se encuentran ansiándolo, arruinando sus mentes, sus cuerpos, sus matrimonios, sus familias y las vidas de otros por ello. El alcohol parece libertad, pero cuando usted ve a un alcohólico u otro adicto, está viendo la esclavitud.

“Lo que sea que venza al hombre, a ello es hecho él esclavo”. Esa declaración de 2 Pedro 2:19 (rsv, traducción nuestra) suena trágicamente cierta para muchos; quizás para usted.

¿Tiene usted una adicción que parece imposible de superar? ¿Está desanimado? ¿Está tratando simplemente de “manejarlo”, sin la esperanza de que algún día lo supere? ¿Quiere rendirse?

No importa qué adicción tenga, ¡usted puede vencerla!

¿Cómo? Comience aquí: “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:25). La ley espiritual y eterna de su Creador, la de vivir correctamente, es perfecta, santa, justa, buena y amorosa (vea Salmos 19:7; 111:7-8; Romanos 7:12, 14; 13:10). ¡Ésta le muestra la salida!

Cambie su actitud hacia Dios. Y ore, aún si siente que no sabe cómo (Filipenses 4:6; Hebreos 4:16). Luego, lea la Palabra de Dios para conocer Su voluntad (Efesios 5:17). Lea los mandamientos de Dios para aprender la moderación y la templanza [abstinencia] (Filipenses 4:5; 1 Corintios 9:25) y Su prohibición del exceso egoísta (Proverbios 23:29-30; Efesios 5:18). Comprenda que la adicción es una batalla de la mente: “Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1:14-15).

La ley del amor desinteresado de Dios le ayudará a entender la salida de la adicción. ¿Pero cómo salir realmente?

No solo debe tener la intención de obedecer la ley de Dios, debe también obedecerla (Santiago 1:25). Esa es la parte difícil. De hecho, es realmente imposible obedecer la ley de Dios perfectamente, ¡y Dios lo sabe! La fuerza para hacerlo viene de Él (Mateo 19:17-26). Vuélvase a Dios de forma sincera, humilde, obediente y con fe, y Él bendecirá sus esfuerzos (Filipenses 4:9).

La primera y más efectiva forma de liberarse de la adicción es no dejar que comience en primer lugar. Si está luchando contra los tentáculos de una adicción, ¡deje que ese sufrimiento lo motive a no dejar que otra adicción si quiera comience!

Preste atención a Santiago 1:14-15. Si algo físico lo está tentando, retírelo inmediatamente de su entorno, ¡o retírese usted mismo! ¡Huya de eso! (1 Corintios 6:18). Si usted comienza a pensar, terminaré rindiéndome de todos modos, ¡rechace esos pensamientos! ¡Escape de la tentación! Emprenda esa acción y Dios le dará las fuerzas, tanto ésta como la próxima vez (Santiago 4:7-8).

¿Y entonces qué? Usted debe reemplazar lo malo con lo bueno, su esclavitud con libertad (vea Efesios 4:25-29). Saque el pecado y reemplácelo con oración, leyendo la Biblia, ayudando a otros, trabajando, haciendo ejercicio, con música correcta, con lectura productiva, pasando tiempo en familia. Herbert W. Armstrong enseñó que, “la forma de sacar una cosa de la mente es poniendo un pensamiento opuesto en la mente”. Recuerde que en la mente es donde se gana la batalla.

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

Si usted realmente se vuelve a su Creador, ¡Él lo ayudará! Dé el primer paso. Ore a Dios. Lea estas Escrituras. Aprenda la ley de Dios; entienda que ésta lo hace libre. Haga algo al respecto. ¡Luche! ¡Pelee! Mientras lo hace, permitirá que su Creador entre en su vida. Él podrá ejercer Su poder y, en última instancia, Su Espíritu Santo en su batalla. ¡Él lo sacará de la adicción y lo llevará a la vida abundante para la cual Él lo creó! “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

Ahora tome las riendas de su adicción. Y recuerde las palabras de Jesús: Para los hombres es imposible, pero no para Dios: porque con Dios todas las cosas son posibles.

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