Reciba nuestro boletín gratis

Un verdadero cristiano no puede creer en la evolución

KASSANDRA VERBOUT/la trompeta

Un verdadero cristiano no puede creer en la evolución

Pero un falso cristiano sí puede.

¿Cuál es el tema más importante que podría estudiar si estuviera comenzando una relación con Dios? El tema es el gran principio de Dios y de Su creación.

En 1926, hace un siglo, Herbert W. Armstrong se enfrentó a lo que él denominó “doble desafío”, que cambiaría radicalmente el rumbo de su vida.

Un día, su esposa, Loma, visitó a una vecina que le entregó una Biblia y le hizo leer pasajes sobre los mandamientos de Dios respecto al Sábado [o día de reposo]. La Sra. Armstrong se dio cuenta de que esas Escrituras significaban que el Sábado del séptimo día sigue siendo obligatorio para el pueblo de Dios en la actualidad. Fue donde su esposo y le contó lo que había aprendido.




“¡Me quedé atónito!”, escribió el Sr. Armstrong en El misterio de los siglos. “Estaba furioso. Esto, para mí, ¡era fanatismo religioso! ¿Qué pensarían mis contactos de negocio? Pero ella insistía en que había hallado tal enseñanza en la Biblia”.

La Sra. Armstrong desafió a su esposo: “Si puedes mostrarme un pasaje de la Biblia que ordene guardar el domingo, volveré a guardarlo como antes”.

Poco después llegó el segundo desafío. En una conversación con su cuñada, Hertha Dillon, el Sr. Armstrong mencionó que no estaba convencido de que la evolución fuera cierta.

“Herbert Armstrong”, le acusó, “¡eres simplemente un ignorante! Uno es inculto e ignorante si no cree en la evolución. Toda la gente educada cree ahora en ella” (Autobiography of Herbert W. Armstrong).

Estos dos desafíos fueron el origen del llamamiento del Sr. Armstrong a la verdad de Dios y a Su obra. ¡Hay una razón importante por la que Dios lo desafió primeramente sobre el tema del Sábado! Y también hay una razón importante por la que el desafío sobre la evolución llegó justo después.

Un memorial de la creación

¿Por qué Dios retó al Sr. Armstrong a demostrar primero cuál es el día de reposo? Porque si no se entiende el Sábado, ¡no se puede entender el propósito de Dios para la humanidad! (Para comprobar si el Sábado del séptimo día sigue siendo obligatorio para los cristianos del Nuevo Testamento, solicite un ejemplar gratuito del folleto del Sr. Armstrong ¿Cuál es el día de reposo cristiano?).

En Génesis 1, Dios revela cómo Él renovó la Tierra para el hombre. El primer día, separó la luz de las tinieblas. En el segundo día, separó las masas de agua de la atmósfera terrestre. Al tercer día, levantó tierra seca de debajo de las aguas y plantó vegetación en ella. En el cuarto día, el sol, la luna y las estrellas se hicieron visibles desde la Tierra. En el quinto día, Dios creó los animales acuáticos y las aves. En el sexto día, Dios creó a los animales terrestres y al hombre.

Luego, en el séptimo día, al descansar de su labor de los seis días anteriores, Dios instituyó el día Sábado (Génesis 2:1-3).

¡El día Sábado es un memorial de la creación de Dios!

Todo comenzó con Dios creando todas estas cosas, culminando en el hombre y en el Sábado, el séptimo día de esta semana inaugural de este nuevo mundo. Génesis deja claro que se trataba de una semana literal, no de una metáfora de un lapso de tiempo largo o indefinido.

Éxodo 31 registra un pacto especial que Dios hizo con Su pueblo respecto al Sábado del séptimo día. El versículo 14 dice: “Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo”.

Dios se toma muy en serio el día Sábado. La gente pierde su vida física y espiritual cuando conoce el mandamiento de Dios sobre el Sábado y, sin embargo, ¡se niega a guardarlo! ¡La antigua nación de Israel fue esclavizada en numerosas ocasiones por quebrantar esta ley!

¡El Sábado conmemora el comienzo mismo de la humanidad! ¡Es el fundamento del camino de vida de Dios! Si rechazamos el Sábado, todo lo demás en nuestras vidas se desviará.

El Sábado señala la renovación de la faz de la Tierra en preparación para la creación del cuerpo y la mente del hombre en el sexto día y la creación espiritual en el séptimo. ¡Señala al asombroso plan maestro de Dios!

Satanás odia esto y ha sustituido el origen del hombre por una explicación falsa. La evolución es una falsificación. De hecho, ¡es el arma más mortal de Satanás.

Por eso Dios desafió al Sr. Armstrong al principio de su conversión con ambos temas, el Sábado y la evolución, al mismo tiempo.

Creer en la evolución y en Dios

Las personas que crearon la teoría de la evolución eran ateos y agnósticos. Los evolucionistas afirman que usted es un ignorante si tiene fe en Dios y no cree en su teoría. Pero ahora, incluso las personas que son religiosas dicen que creen en la evolución y en Dios. Muchas personas que supuestamente creen en la Biblia aceptan la idea de que la creación es producto de fuerzas evolutivas y no obra del Creador.

La gente ha llegado a creer en ideas como la “evolución teísta” o el “creacionismo evolutivo”. Dicen que Dios utilizó la evolución para crear al hombre, que Dios creó el universo y la vida mediante procesos naturales, incluyendo la evolución.

Algunos dicen que el relato de la creación del Génesis es metafórico. Dicen que “día” no significa “día”, sino “época” —un periodo indefinido, o un recurso literario— lo que significa que podrían haber sumado miles de millones de años. Pero eso no concuerda con la Biblia, que dice que Dios dividió la luz de las tinieblas y llamó a la luz “día” y a las tinieblas “noche”, y dijo que “fue la tarde y la mañana un día” y lo mismo para los siete días.

El papa Benedicto xvi dijo que había “muchas pruebas científicas a favor de la evolución” y que “el término evolución es apropiado” para describir la creación de Dios. La Iglesia Metodista Unida dice: “Consideramos que las descripciones científicas de la evolución cosmológica, geológica y biológica no entran en conflicto con la teología”. El destacado teólogo judío del siglo xix, Samson Raphael Hirsch, escribió que el judaísmo “puede dar cabida incluso a esta ‘teoría del origen de las especies”.

¡Eso es falso! Un verdadero cristiano vive “de toda palabra de Dios” (Deuteronomio 8:3; Mateo 4:4), y Génesis 1 dice explícitamente que Dios creó cada tipo de animal para que “se reprodujera según su especie” antes de crear al hombre a imagen y semejanza de Dios.

La “evolución teísta” es un ataque a esta verdad bíblica. Tergiversa las Escrituras para hacer creer que Dios utilizó el proceso evolutivo como herramienta para transformar lentamente las amebas a Su imagen y semejanza durante miles de millones de años. Los cristianos que creen esto suelen ser demasiado débiles de fe para creer lo que dice la Biblia. Así que en lugar de elegir entre la Biblia y Darwin como lo hizo el Sr. Armstrong, intentan casar el creacionismo bíblico con el agnosticismo evolucionista. El resultado destruye su comprensión del propósito último de Dios, que es reproducirse en la humanidad.

Dios no hizo a los monos para que, a lo largo de millones de años, evolucionaran lentamente hasta convertirse en seres humanos. La humanidad no es del género de los monos, ¡es del género de Dios!

¡La “evolución teísta” es un intento satánico de convencer a la gente de que no son más que animales!

Cuando la premisa es errónea, todo lo que sigue es erróneo.

Si no cree en la semana de recreación de siete días de Génesis 1, entonces no cree en la Biblia: ¡No cree que fue creado por Dios!

Sin embargo, eso no significa que la Tierra sólo tenga 6.000 años, como creen algunos intérpretes literales de la Biblia.

Los acontecimientos de Génesis 1, a partir del versículo 2, son una “re-creación” porque la creación original de la Tierra y el universo (descrita en el versículo 1) se había producido con anterioridad (vea también Job 38:4-11). Esto podría haber sucedido millones de años antes de los acontecimientos detallados en el resto del capítulo. La rebelión de Lucero y de un tercio de los ángeles (Isaías 14; Ezequiel 28; Apocalipsis 12, etcétera) destrozó el universo y provocó que la superficie de la Tierra quedara “desordenada y vacía” (Génesis 1:2). ¡Entonces Dios se embarcó en un plan aún más grandioso que el plan angelical! (Esta verdad se explica detalladamente en el libro gratuito de Herbert W. Armstrong El increíble potencial humano).

Muchos cristianos rechazan la evolución y dicen tener fe en que Génesis 1-2 explica el origen de la vida en la Tierra. Pero su fe es débil porque no creen plenamente lo que Dios dice: rechazan el séptimo día, el Sábado, ¡el memorial mismo de esa creación! (Génesis 2:1-3; Éxodo 20:8-11). Ellos creen que no importa qué día se guarde. Pero como veremos, guardar el Sábado es crucial para ser un verdadero cristiano y para comprender el tema de los orígenes.

Cristo confirmó la creación

Jesucristo confirmó que el Antiguo Testamento es veraz. ¡Citó 24 libros diferentes! Confirmó las vidas de Zacarías, Daniel, Elías, David, Moisés, Israel, Isaac, Abraham, Abel, Eva, Adán, y la creación.

Cristo también guardó el Sábado, el memorial de la creación. ¡Creía en el relato de la creación del Génesis! En Mateo 19:4-5, cita la creación del hombre (Génesis 1:26-27), cuando Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…”. Cristo preguntó a los religiosos de Su tiempo —y de nuestro tiempo—: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?”.

Dios nos creó hombre y mujer. No evolucionamos a partir de un simio ni de ningún otro tipo de animal. ¡Y tampoco hay más de dos géneros! Estamos hechos a semejanza de Dios. ¡Somos del género de Dios!

Dios nos creó hombre y mujer, y es “por esta causa” por la que Dios instruye a un joven y a una joven a que dejen a sus padres, se casen y construyan su propia familia. Deben convertirse en “una sola carne”, física y espiritualmente. Eso es una profunda cercanía y unidad. Mateo 19:5 cita Génesis 2:24. Cristo creía definitivamente en el relato de la creación del Génesis. Ciertamente debería, ¡ya que el Padre creó todas las cosas a través de Él! (Efesios 3:9). ¿Cómo puede alguien que dice ser cristiano rechazar el relato del Génesis?

Si no cree en Génesis 1, entonces no cree en nada de lo que dice la Biblia.

La mayoría de los educadores y científicos desconocen el origen del matrimonio porque rechazan a Dios como Creador del hombre, tal y como se afirma en el Génesis. Ese libro contiene el registro de cuándo comenzó el matrimonio y la familia. Muchos de estos eruditos sólo ven la “historia evolutiva humana”. Incluyen la palabra evolutivo con desprecio y arrogancia. ¡Suponen que saben más que el gran Dios! Cierran sus mentes a la verdad de Dios. Nunca han conocido a Dios, y probablemente nunca lo harán hasta que Dios los sumerja en el peor de los sufrimientos. Entonces, afortunadamente, la mayoría de ellos serán lo bastante humildes para prestar atención a la Palabra de Dios y arrepentirse.

¿Educación superior?

Cuando el Sr. Armstrong empezó a estudiar la evolución, le pareció plausible. Cuando se adentró en sus estudios, descubrió que la evolución es una farsa (recuadro “Argumentando en círculos”).

“En realidad, se trata simplemente del estudio de las dos posibilidades del origen”, escribió en su autobiografía. “Esto me llevó directamente a una investigación en profundidad de lo que quizás sea el conocimiento más básico de todos, el verdadero punto de partida para adquirir conocimientos: la búsqueda del concepto correcto a través del cual ver todos los hechos”.

El concepto a través del cual los científicos ven todos los hechos excluye totalmente todo lo que no sea material. No tienen una explicación real para la conciencia, la intuición, la creatividad o la belleza. No pueden explicar cuestiones morales o asuntos espirituales. Los científicos limitan su investigación enteramente al ámbito físico. Rechazan la más mínima posibilidad de lo espiritual, lo sobrenatural, lo milagroso.

Niegan el “espíritu en el hombre” (Job 32:8) que Dios dio a los seres humanos, que nos da un poder mental que supera con creces cualquier cosa que los animales puedan comprender (1 Corintios 2:11; solicite un ejemplar gratuito del folleto del Sr. Armstrong What Science Can't Discover About the Human Mind [Lo que la ciencia no puede descubrir sobre la mente humana; disponible en inglés]). Por supuesto, también niegan el Espíritu Santo, el poder mediante el cual Dios nos salva. Y aunque las pruebas de la existencia del Gran Diseñador y Creador nos rodean por todas partes —el exquisito universo, nuestro planeta y nuestras propias vidas son obra maestra de Su mano—, ¡ellos niegan por completo la existencia de Dios!

Esa forma de pensar genera una profunda ceguera. La fe de la gente queda completamente destruida por la teoría de la evolución.

Sin embargo, todo el sistema de educación superior promueve esa forma de pensar. Los profesores exigen básicamente a sus alumnos que acepten la teoría de la evolución sin reflexionar en absoluto sobre ella. Quizás un estudiante entre en la universidad creyendo en Dios, pero después de ser adoctrinado en la enseñanza secular, termina la universidad como agnóstico o ateo. Los altamente educados de este mundo —casi todos ellos agnósticos o ateos— ¡ridiculizan a cualquiera que se atreva a tener fe en Dios!

Esta es la forma que tiene Satanás de desacreditar el relato bíblico de la semana de la re-creación. Se enseña a los alumnos que la Tierra tal y como es hoy llegó a existir a través de un proceso que duró millones de años. ¡Dios dice que renovó la faz de la Tierra en seis días!

Fe ciega

¿Es la fe realmente sólo un rasgo impropio de la gente ignorante?

¡La evolución no es más que una fe ciega! Los científicos creen que el universo, con su orden preciso y sujeción a las leyes, surgió tras una “gran explosión” espontánea u otra idea descabellada. Rechazan la existencia de un Creador, a pesar de que la ley científica de la biogénesis dice que la vida sólo procede de la vida. Nunca han encontrado un fósil del “eslabón perdido” de un ser mitad hombre, mitad mono o cualquier otra cosa, y sin embargo creen de todo corazón en la evolución.

El rey David utilizó una palabra fuerte para describir a cualquiera que se burle de la noción de Dios. A tal individuo lo llamó necio (Salmo 14:1).

Dios quiere que comprendamos quién es Él: nuestro Creador. Nos creó físicamente, pero también nos está creando espiritualmente para convertirnos en miembros de Su Familia. Por eso Dios tiene aspecto de hombre (Ezequiel 1:26). ¡Nos parecemos a Dios! Los animales no.

¡Dios creó al hombre! Todos tenemos un espíritu humano que puede conectar con el Espíritu Santo de Dios. Sin esa conexión, no tendríamos ningún concepto de nuestro futuro. Dios no puede convertir a un perro. ¡Ni siquiera los brillantes ángeles tienen la oportunidad de convertirse en seres Dios como nosotros! (Hebreos 1:5). Nuestro increíble potencial humano es desarrollar la mente y el carácter mismos de Dios. Ese es nuestro propósito para vivir en la Tierra, nuestro campo de entrenamiento.

Satanás utiliza la evolución para atacar directamente este entendimiento.

¡Un verdadero cristiano no puede creer en la evolución! La idea de que Dios utilizó la evolución como medio para crear al hombre ¡es un disparate! Él creó al hombre en un día. Debemos creer en las palabras inspiradas de la Santa Biblia.

¿EXISTE DIOS?

¿Se puede demostrar científicamente la existencia de Dios? ¿Cómo se originó la primera vida? ¿Podemos saber si existe un Dios inteligente?