Reciba nuestro Boletín de avisos gratuitamente una vez por semana.

Bravenewworldchina 560

iStock.com/Bluesilent

Un nuevo y espléndido mundo (hecho en China)

Caminos, puertos y puentes financiados por los chinos están transformando a este gigante asiático en una potencia económica—cumpliendo así profecías escritas hace 2.700 años.

Importantes proyectos de infraestructura parecen estar en marcha en todas partes. En Pakistán, un nuevo puerto de aguas profundas está siendo conectado a una vasta red de carreteras y ferrocarriles. En Montenegro, se está construyendo la primera autopista de frontera a frontera. En las partes más remotas de Kazajistán, una bulliciosa ciudad se está levantando desde cero alrededor de una enorme y nueva terminal ferroviaria. En Laos, un nuevo puente ha batido el récord mundial por abarcar el tramo más largo entre dos muelles. Y en Ruanda, una nueva vía férrea está conectando al país que no tiene salida al mar con el puerto de Dar es Salaam en Tanzania.

El factor común en todos estos proyectos es que son parte de la iniciativa de una nación: China.

En un discurso dado en 2013, el presidente chino Xi Jinping mencionó la antigua Ruta de la Seda. Esta fue la red de rutas comerciales—algunas establecidas hace incluso en el año 200 a.C.—que facilitó el movimiento de bienes e ideas a través de Asia, Oriente Medio, África y Europa. Luego Xi anunció el plan de China para reconstruir esa antigua red. “Este va a ser un gran proyecto”, dijo él.

Los chinos rápidamente pusieron el plan en acción, que es de lo que se tratan los proyectos en Pakistán, Montenegro, Kazajistán, Laos, Ruanda y más de otras 60 naciones. Beijing no está escatimando en gastos para conectar mejor el mundo a China. Y llama a este proyecto la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda (Belt and Road Initiative, o bri, por sus siglas en inglés).

La iniciativa consiste de un “cinturón” o “franja” económica con base en tierra que incluirá seis corredores uniendo al este y el oeste, y una “carretera” marítima de puertos que se extiende desde el Mar del Sur de China hasta la costa este de África.

Éste unirá al 60 por ciento de la población mundial, abarcando tres continentes, y también conectará a Latinoamérica como una “extensión natural”. Con un costo estimado de 5 mil billones de dólares, es la operación de infraestructura más ambiciosa en la historia.

El alcance es asombroso. Y todo tiene un propósito subyacente: darle a China dominio sobre el comercio mundial.

Muchos analistas están viendo las alarmantes implicaciones de este cambio sísmico hacia China. Pero hay algo mucho más trascendental acerca de los movimientos de China hacia el dominio del comercio global que pocos se dan cuenta: fue profetizado en las Escrituras de la Biblia escritas hace miles de años atrás. Y ahora esas profecías están siendo cumplidas.

Aeropuertos para autócratas

Para naciones con gobiernos autoritarios, el atractivo de los préstamos y la ayuda de China es particularmente tentador. Eso es porque a diferencia de Estados Unidos y muchas de las naciones europeas, China no condiciona sus inversiones a “la buena gobernanza”.

China misma es un tremendo abusador de los derechos humanos de su pueblo y no le preocupa que autócratas en otras naciones tiranicen a su gente. Así que mientras las potencias occidentales sermonean y castigan a los gobiernos autoritarios negando la ayuda o incluso trabajando para removerlos del poder, China no tiene reparos en construir aeropuertos para los autócratas, embalses para los dictadores y terminales para los tiranos.

China “es vista como más flexible y menos burocrática”, escribió la Brookings Institution en 2017. “Dada esta situación, la aparición de China como una importante fuente de financiamiento de proyectos de infraestructura ha sido bienvenida por la mayoría de los países en desarrollo”.

Los chinos han firmado contratos bri con numerosos gobiernos autoritarios, regímenes militares y varias de las naciones más corruptas del mundo, incluyendo a Uzbekistán y Turkmenistán. China también está llegando a países que están sumidos en el conflicto, como Yemen, Afganistán e Irak.

La corrupción y el conflicto hacen que sea improbable que muchas de estas naciones puedan pagarle los préstamos a China. A principios de 2018, el Centro para el Desarrollo Mundial encontró que Yibuti, Kirguistán, Laos, las Maldivas, Mongolia, Montenegro, Paquistán y Tayikistán están todos en alto riesgo de no poder pagar. Muchos otros países podrían añadirse a esta lista.

Entonces, ¿por qué China continúa repartiendo masivos préstamos a dichas naciones? Porque el bri—y gran parte de la política relacionada con China—es más que sólo la economía.

Diplomacia de la trampa de la deuda

Sri Lanka estaba entre las naciones más entusiastas en dar la bienvenida al dinero rápido de China. Aceptó miles de millones de dólares en préstamos para tales proyectos como el Puerto Magampura Mahinda Rajapaksa en Hambantota.

Este puerto está en una ubicación clave para la “carretera” marítima de China. Pero para la economía de Sri Lanka, el proyecto fue un fracaso. En vez de avivar el crecimiento, el puerto (y también otros proyectos de infraestructura financiado por los chinos) sumió a Sri Lanka en una deuda insospechada.

Para 2016, un tercio de los ingresos totales del gobierno de Sri Lanka fueron destinados al servicio de préstamos chinos, y el país se vio forzado a solicitar ayuda al Fondo Monetario Internacional. Desde ahí la situación sólo ha empeorado.

A medida que la presión se intensificaba y las opciones se reducían, el gobierno de Sri Lanka determinó que el único curso de acción era entregar a China una participación en el control del Puerto Rajapaksa por 99 años. La transferencia encendió las alarmas en Sri Lanka y más allá debido a que representó una victoria china con potenciales implicaciones militares. “La adquisición proveyó a Beijing de un puerto de aguas profundas en la región en la que puede atracar su armada, fuera de las costas de su principal competidor regional: la India”, escribió Foreign Policy el 29 de octubre de 2018.

A menudo se menciona Sri Lanka como el ejemplo de texto de la diplomacia de “la trampa de la deuda” de China. Pero no es el único país donde la inversión china está yendo en forma de pera para la nación deudora y creando las condiciones para la conquista china.

Las conquistas geoestratégicas de China

Gracias al efectivo chino, la nación de Yibuti al este de África, está lista para acoger la primera base militar de China en ultramar. Pero el país ha pedido prestado más dinero chino del que puede pagar de vuelta y ahora se dirige a una deuda del PIB a razón del 88 por ciento. Los analistas están preocupados de que China pueda usar su creciente influencia para convencer a Yibuti de expulsar al ejército de Estados Unidos del Campus Lemonnier, la única base militar permanente de EE UU en África. Un traslado así representaría una gran pérdida para Estados Unidos y una victoria mayor para China.

En Pakistán, la infraestructura construida por China se extiende por todo el camino desde el Puerto Gwadar en el Mar de Arabia hasta la frontera de Pakistán con China. Para China, esta no es sólo una intersección invaluable donde el “cinturón” se encuentra con la “carretera”. Es además una salvaguardia contra uno de los temores más grandes de China: un potencial bloqueo naval de EE UU en el Mar del Sur de China. Antes del desarrollo de las redes portuarias y viales a través de Pakistán, tal bloqueo pudo haber planteado una amenaza existencial para China. Pero ahora tiene una ruta alternativa establecida para importar bienes—particularmente el petróleo y gas de Oriente Medio del cual depende fuertemente—hacia China. Pakistán también le debe a China más de 6 mil millones de dólares por estos proyectos, y está pagando exorbitantes tasas de interés en algunos de los préstamos. “Ese tipo de deuda le da a China algo de influencia”, dijo Chris Chappell de China Uncensored el 1 de agosto de 2018. Gracias en gran parte a esa influencia es que China ya ha tomado control del Puerto de Gwadar, con un arrendamiento por 40 años. Y ahora los chinos están construyendo cerca una base naval y una para la fuerza aérea.

Las Maldivas, ubicado justo junto a la ruta “cordón de perlas”, está fuertemente endeudada con China, principalmente debido al Puente de Amistad China-Maldivas que costó millones de dólares. A medida que los problemas económicos de las Maldivas se intensifican, muchos temen que pronto no tendrá más opción que entregar algunos activos claves a China.

En Montenegro, los estudios de factibilidad dijeron que no era viable económicamente construir una carretera desde el Puerto de Bar a través del duro terreno de la nación hasta Serbia. En 2014, China descartó esos estudios, intervino y dio a Montenegro un préstamo para construir un gran tramo de éste. Ahora la autopista está terminada, y la pequeña nación europea está en serios problemas financieros. Si la situación en Montenegro acaba como con Sri Lanka, Beijing podrá tener “un puerto de entrada hacia Europa desde el Adriático”, escribió Reuters.

Y la lista de naciones donde está creciendo el control de China continúa.

La ‘extensión natural’ del BRI

El bri se enfocaba originalmente en Asia, Oriente Medio, África y las naciones del Caribe para unirse a la iniciativa. Panamá, Antigua y Barbuda, Trinidad y Tobago, y Bolivia ya se han apuntado. Más países están a punto de seguir.

Incluso antes de dar a conocer el bri, la principal incursión del acercamiento de China a Latinoamérica había sido por mucho tiempo en la misma línea: financiamiento y desarrollo de infraestructura. Comenzando en 2005, China extendió 150 mil millones de dólares en financiamiento de puertos, caminos y vías férreas en la región. Varios de dichos proyectos están siendo renombrados retroactivamente como éxitos del bri, ante las insistentes críticas de que el bri de China está simplemente vertiendo vino añejo en botellas nuevas. Pero el nombre de los proyectos importa mucho menos que la determinación de China de integrar Latinoamérica a su empresa que abarca todo el globo.

China está reequilibrando la economía mundial con el bri y otras iniciativas relacionadas. Y su progreso en este frente toma un significado extraordinario cuando se ve a través del lente de la profecía bíblica.

‘El tiempo de los gentiles’

La profecía bíblica dice que en el “tiempo del fin” poco antes del regreso de Jesucristo, comenzará una era global llamada “el tiempo de los gentiles”. Jesucristo Mismo usó este término en Lucas 21:24, diciendo: “[J]erusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan”.

En nuestra edición de julio de 2014 [en inglés], el editor en jefe de Trompeta Gerald Flurry escribió acerca de esta era que se acerca rápidamente. “Estos ‘tiempos de los gentiles’ están aún por cumplirse”, pero “estamos en los bordes exteriores de esta catastrófica tormenta”, escribió.

El término gentil se refiere a los “pueblos no israelitas”, escribió él. Los pueblos israelitas constituyen “mucho más que la pequeña nación en Oriente Medio”. Él explicó que en esta profecía del tiempo del fin, “Israel” se refiere principalmente a las modernas naciones de Estados Unidos y Gran Bretaña. (Para una completa explicación, solicite una copia de nuestro libro gratuito Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía, por Herbert W. Armstrong.)

El Sr. Flurry continuó: “Cuando usted entiende quién es Israel, entonces puede entender cómo los gentiles—los pueblos no israelitas—han comenzado a hacerse cargo del mundo justo ahora”.

Por décadas, Estados Unidos y el Reino Unido han traído mucha estabilidad al mundo. Pero en “los tiempos de los gentiles”, ellos perderán el poder mundial frente a dos bloques principales de naciones no israelitas. “Si bien hay muchas naciones gentiles actualmente, cuando esta profecía se cumpla totalmente habrá dos grandes poderes”, escribió el Sr. Flurry. Uno de éstos girará en torno a Alemania y el otro alrededor de Rusia y China.

El creciente poder y conectividad de China está alejando el poder mundial de las naciones israelitas hacia estas otras naciones. La profecía muestra que mientras este cambio continúa, China cooperará brevemente con el poder gentil liderado por Alemania de una forma que alterará la historia.

Un ‘mercado de las naciones’

Hace unos 2.700 años, Dios inspiró al profeta Isaías a escribir sobre un vasto bloque comercial que sería formado en nuestro tiempo. “Es también el mercado de las naciones”, escribió el profeta (Isaías 23:3, Reina Valera Gómez).

El versículo 1 describe una nación líder en este bloque comercial llamada “Quitim” (Chittim, en inglés). Quitim o Kittim, es un antiguo nombre para China: “Génesis 10:4 nombra a los hijos del cuarto hijo de Jafet: ‘Los hijos de Javán: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim’”, explica el Sr. Flurry en su libro Isaiah’s End-Time Vision (La visión del tiempo del fin de Isaías, disponible solo en ingles). Kittim es sinónimo de Quitim de la profecía de Isaías… después de su migración a través de Asia Central, Quitim hizo su aparición en el noreste de la China y Mongolia modera bajo el nombre de Khitan en el siglo cuarto d.C.

Isaías 23 nombre a “Tiro” como el otro poder principal en este “mercado de las naciones”. El Sr. Flurry explica que esta ciudad representa “al centro comercial” de la Europa actual. Él escribe: “El centro espiritual de [los europeos modernos] del Sacro Imperio Romano se llama Babilonia en su Biblia (Apocalipsis 17:5; 18:1-3). Pero aquí en Isaías, la Biblia se refiere a Tiro (y sus aliados Sidón, etc.) como el centro comercial de esta potencia europea. Al entender las potencias espiritual y comercial, usted podrá entender qué gran coloso se está levantando en Europa”.

Las profecías también mencionan antiguos nombres para el actual Japón, Rusia y otras naciones, mostrando que éstas también serán parte de este enorme bloque comercial.

Ver a China y Europa vinculadas en estas profecías bíblicas en el tiempo del fin—y luego ver el bri conectándolas económicamente hoy—es asombroso. ¡El terreno ya está listo para que este poderoso “mercado de las naciones” profetizado hace miles de años se una!

Pero aún más asombroso es lo que la Biblia muestra que hará este “mercado de las naciones” en los años por venir.

Superpotencia bajo asedio

“La Biblia contiene muchas profecías acerca de ese poder europeo atacando a Estados Unidos—y muchas otras profecías de EE UU siendo sitiado”, escribe el Sr. Flurry. Él explica que este asedio será cumplido por el mercado de las naciones. Él escribe que, “Todos ellos van a sitiar a Estados Unidos, Gran Bretaña y la nación judía”.

“China y los gigantes de Asia”, escribe, formarán una “breve alianza” con el bloque europeo. “Si Europa, el resucitado Sacro Imperio Romano, encuentra una forma de tomar ventaja—aunque sea por un momento—de los recursos claves y participaciones estratégicas de China, Rusia y Japón, tendría poder más que suficiente para sitiar a las naciones anglosajonas…”.

“Esta es la razón por la que la profecía de Isaías de un ‘mercado de las naciones’ del tiempo del fin que incluye a las potencias europeas y asiáticas es tan intrigante. Y por qué vale la pena observar la tendencia de colusión entre estos dos grandes bloques económicos”.

Él presta especial atención hacia Latinoamérica, mencionando profecías del difunto educador Herbert W. Armstrong acerca del rol que jugará esta región en los eventos del tiempo del fin. “Herbert Armstrong profetizó por mucho tiempo, y así esperamos, que esta alianza entre Europa y América del Sur crecería extremadamente fuerte”, escribe el Sr. Flurry. Europa ya ejerce profunda influencia en partes de Latinoamérica. Y una vez que China entre en una “breve alianza” con Europa, la influencia que China está ahora formando se traducirá en un control europeo aún más grande sobre la región.

El Sr. Flurry recalca que la situación eventualmente resultará en una subyugación europea sobre América Latina, diciendo que, “¡Los países de América Latina se convertirán en estados vasallos de Europa!”.

Con este nivel de control en Latinoamérica, las potencias europea y asiática estarán posicionadas geográficamente para poner un sitio a Estados Unidos. “Con una Europa liderada por Alemania… teniendo gran poder marítimo, Norteamérica estará rodeada por Europa al este y por Latinoamérica al sur” (ibid).

Deuteronomio 28:52 provee más detalles acerca del sitio de Estados Unidos y el Reino Unido por el conglomerado “mercado de las naciones”: “Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que [el Eterno] tu Dios te hubiere dado”. Cuando Dios bendecía activamente a EE UU y RU, les dio control sobre numerosas “puertas” marítimas, incluyendo el Canal de Panamá, Sri Lanka, las Maldivas y Hong Kong (Génesis 22:17; 24:60). Ahora, cada uno de estos estratégicos emplazamientos está bajo el control de China o rápidamente lo estará.

La importancia del creciente dominio del comercio mundial por parte de China, y sus fortalecidos vínculos con Europa, está revelado en estas profecías bíblicas.

Ya estamos a las puertas de “los tiempos de los gentiles”. Y ahora China es la segunda economía más poderosa del mundo, con el bri preparado para ampliar aún más su poder. El control de las “puertas” marítimas del mundo está siendo entregado a los chinos. Todo esto está preparando el escenario para el profetizado asedio contra Estados Unidos.

En el corto plazo, este desarrollo señala un sombrío futuro para Estados Unidos y algunos de sus aliados. El “mercado de las naciones” y el conflicto asociado con éste confirman las profecías de la Biblia.

¿Y qué más profetiza la Biblia, más allá de este asedio económico y la caída de Estados Unidos y Gran Bretaña? Profetiza la era más llena de esperanza en la historia de la humanidad. “[E]sa sociedad comercial no durará por mucho tiempo”, escribe el Sr. Flurry. “Pronto ellos chocarán, justo antes de que Jesucristo regrese y los destruya a ambos” (ibid).

¡Cristo va a regresar a la Tierra, pondrá fin a la autodestrucción de la humanidad y marcará el comienzo de una era de paz y prosperidad para todas las personas de China y las de todo el mundo!

“Gracias a Dios”, escribe el Sr. Flurry, “hay grandes noticias después de las malas noticias”. 

Boletín, AD