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Un intento fallido de alcanzar la inmortalidad
¡B uenos días!
Bryan Johnson es el empresario famoso por experimentar consigo mismo para revertir el envejecimiento: dietas estrictas, ejercicio diario, plasma sanguíneo transfundido de su hijo adolescente. Más recientemente, afirmó haberse “clonado” a sí mismo como un recién nacido para poder algún día cosechar sus células, sangre y órganos para su propio rejuvenecimiento.
Johnson reveló recientemente que le han diagnosticado gastritis autoinmune; su sistema inmunológico ataca las células que recubren su estómago. En sus propias palabras: “mi estómago se está comiendo a sí mismo”.
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La condición es rara e incurable. Johnson admitió: “la atención médica estándar se da por vencida, afirmando que no se puede hacer nada excepto manejar la condición”.
Este hombre ha invertido una fortuna en no morir, unos 2 millones de dólares al año. Es implacable con su nutrición científicamente optimizada, incluyendo 54 pastillas que toma cada mañana. Un dispositivo similar a un casco rastrea sus biomarcadores; se hace análisis de sangre rutinarios de su ferritina, hierro y vitamina B12.
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Aun así, su propio cuerpo se estaba destruyendo silenciosamente desde adentro, y él ni siquiera sabe cuánto tiempo había estado ocurriendo.
Ayer Johnson publicó: “He estado pensando en las cosas y me pregunto si he llevado todo este asunto de la longevidad demasiado lejos”.
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Está en lo cierto. He aquí un hombre con más recursos, información y motivación para vencer al envejecimiento que prácticamente cualquier persona viva, y su propio estómago no coopera.
Dios incorporó una fecha de caducidad en cada cuerpo físico (Hebreos 9:27). Ninguna cantidad de dinero o experiencia cambia eso. Se puede retrasar, a veces, pero nunca cancelar.
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La mayoría de nosotros somos demasiado despreocupados en cuanto al cuidado de los cuerpos que Dios nos dio. Deberíamos obedecer mejor Sus leyes de salud, disciplinándonos para comer nutritivamente, hacer ejercicio, dormir bien, evitar lesiones y obedecer otros principios de causa y efecto que producen buena salud.
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Pero cuando eso se convierte en una religión en sí misma, uno pierde el rumbo.
El apóstol Pablo declaró: “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (1 Corintios 15:19). Al final de su vida, escribió:
“El tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”.
—2 Timoteo 4:6-8
Cristo prometió dar agua viva que “será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14). Se refería al Espíritu Santo, el poder de Dios, que Él pone a disposición de los seres humanos al arrepentimiento y bautismo (Hechos 2:38).
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Ese espíritu se llama “el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia” (Efesios 1:13-14): la de la vida eterna. Esa es la garantía de Dios en las Escrituras.
Ninguno de nosotros puede escapar de nuestra propia biología. La verdadera esperanza no se trata de los “milagros” de la intervención médica. Es la promesa de la resurrección. “Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”. Y en última instancia: “Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte” (1 Corintios 15:22, 26).
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La muerte humana no significa nada para Dios excepto un sueño temporal (versículos 51-55), ¡porque Dios puede, ha resucitado y resucitará a los humanos de la tumba!
El misterio de la vida eterna no tiene que seguir siendo un misterio. El libro de Herbert W. Armstrong, El misterio de los siglos, explica este misterio a fondo, y muchos más. Solicite su ejemplar gratuito hoy mismo.
La mitad de los estadounidenses cree que EE UU debería arrestar al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, según sugiere una encuesta de YouGov/Economist publicada ayer. 49% de los encuestados dijo que sí, el 27% dijo que no y el 23% no estaba seguro.
Se espera que China envíe hasta 400 lanzadores de misiles de defensa aérea a Irán “en cuestión de semanas”, según informó ayer Reuters. Durante décadas, China fue uno de los principales proveedores de armas de Irán. El hecho de que China continúe suministrando plataformas armamentísticas que presumiblemente se utilizarán contra estadounidenses demuestra que China se opone descaradamente a EE UU.