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Todo nuestro mundo está enfermo

Wikimedia Commons

Todo nuestro mundo está enfermo

Ninguna área queda intacta. Ni siquiera usted.

¿Hasta qué punto son de gran alcance las consecuencias de rechazar a Dios como nuestro Creador, Padre y Legislador?

La isla Heard es el ejemplo emblemático del término “lejos”. Situada a unas 2.500 millas al suroeste del territorio continental australiano, y a 1.056 millas al norte de la Antártida, la isla volcánica azotada por el viento, incrustada de glaciares y rodeada por océanos oscuros y espumosos, está tan “lejos” del alcance del hombre como es posible. O eso podría suponerse.

A principios de año, los científicos que regresaron a la isla hicieron un descubrimiento horrible: 13.000 crías de elefantes marinos habían muerto, el 75% de toda la población. En algunas áreas, había muerto el 95%.




La gripe aviar había llegado a la isla. Los científicos teorizan que un ave migratoria llevó la enfermedad H5N1 a esta remota localidad en agosto.

El H5N1, descubierto por primera vez en China en 1996, se ha extendido a todas las áreas del planeta. A pesar de lo altamente transmisible que es la enfermedad, aún me sorprendió que un patógeno así pudiera llegar a un lugar tan remoto como la isla Heard.

Me recordó el diagnóstico que Dios hace de nuestro mundo justo antes del regreso de Su Hijo:

¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.
—Isaías 1:5

Esta enfermedad se refiere principalmente a los descendientes de Israel y a nuestra decadencia moral. Pero todo aspecto de nuestro mundo está enfermo. Nada queda intacto por el rechazo del hombre hacia Dios. Ni siquiera la lejana isla Heard.

Una expedición tarda de 6 a 10 semanas en alcanzar la cima del monte Everest. ¿Qué se encuentra en la cumbre de nuestra montaña más alta? ¡Un vertedero de basura! Vaya más lejos. Mire al espacio exterior. ¡Menos de 1.000 personas han estado allí, y sin embargo los desechos orbitales se están volviendo tan densos que constituyen un riesgo real para los futuros viajes espaciales!

Mire más cerca de casa y verá que la misma corrupción está ocurriendo. Nuestras vidas están saturadas de corrupción.

Se nos dice que el aire que respiramos está lleno de gases nocivos. Los alimentos que comemos están impregnados de microplásticos o rociados con insecticidas. Nuestros perfumes son cancerígenos. La camisa que llevamos puesta está impregnada de su propia mezcla de productos químicos.

No es casualidad. Ya sea tan cerca como su propio cuerpo o en los confines de los viajes espaciales del hombre, encontrará algún tipo de contaminación o enfermedad. ¿Por qué la corrupción es omnipresente?

Es el resultado de nuestra decisión de darle la espalda a Dios.

“¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a [el Eterno], provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás” (versículo 4). Esta última afirmación podría traducirse mejor como “le han dado la espalda” (Nueva Traducción Viviente). ¿Y hacia qué nos hemos vuelto? Nuestros propios caminos. Es decir, el camino del actual gobernante de este mundo: Satanás el diablo (2 Corintios 4:4).

Dios puso al hombre en el huerto del Edén para que lo labrara y lo guardara y, por consiguiente, para que cuidara el mundo sobre el cual le fue dado dominio. Sin embargo, Adán rechazó ese mandato. Durante 6.000 años, nuestro mundo y nuestros propios cuerpos han soportado el peso de esa decisión.

En un programa de La Llave de David de mayo de 2022, el redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, declaró:

Así es que Adán simplemente sucumbió al criterio de elección de Satanás. Muy bien, eso cómo que nos agrada de alguna manera. Podemos hacer lo que queramos. Podemos tener nuestra propia religión, nuestro propio gobierno, nuestra propia ciencia. Y mire, ¡no tenemos que someternos a Dios! ¡Y mire lo que eso ha provocado! ¡Sólo mire a su alrededor en esta Tierra en este tiempo del fin y vea lo que ha sucedido! ¡El hombre no puede gobernar sobre el hombre! Esa es la lección que Él nos está enseñando, por el camino difícil. ¡Y la gente no entiende eso! ¡Estamos en cautiverio bajo el diablo! Porque hemos rechazado a Dios a lo largo de las épocas, en verdad.

“Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite” (Isaías 1:6).

No es de extrañar que el apóstol Pablo fuera inspirado a escribir: “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora” (Romanos 8:22).

La creación anhela un nuevo gobernante. ¿Y usted?

Haga un diagnóstico. ¡Nuestro mundo está enfermo! ¡Moral, social, económica y espiritualmente! ¡Estamos a las puertas de la muerte! A menos que Dios intervenga, sólo puede haber un resultado. “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” (Mateo 24:22).

Dios detendrá la destrucción por causa de aquellos que se arrepientan y se conviertan, quienes se preparen para la próxima liberación de nuestro mundo.

¿Está usted cansado de este actual mundo perverso? ¿Acaso usted, como el resto de la creación, gime por algo diferente a nuestra actual sociedad enferma? La única manera de tratar esta enfermedad es tratar la causa raíz. Necesita entender a nuestro adversario y lo que está haciendo. Lea el capítulo cuatro de nuestro libro por Herbert W. Armstrong El misterio de los siglos para continuar este estudio de la condición actual de nuestro mundo.

EL MISTERIO DE LOS SIGLOS

Se ha preguntado usted alguna vez: "¿Quién soy yo? ¿Qué soy? ¿Por qué existo?" Usted es un misterio. El mundo que lo rodea es un misterio. ¡Ahora usted puede comprenderlo!