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Teníamos razón sobre Irán
Transcripción de La Llave de David
Presidente Trump:
Quiero mencionar a Irán. Apreciamos la relación que hemos mantenido con Irán durante este breve tiempo. Lo principal es que podemos hablar del acuerdo con Irán todo el día. No vamos a invertir dinero. Tenemos derecho a hacerlo si queremos, pero no vamos a invertir. No lo pagamos como lo hizo Obama. Pagó mil millones de dólares. 1.700 millones de dólares desde un avión: todo en efectivo, fue una locura. Lo vi. No lo podía creer. Pero lo que está ocurriendo que vale la pena destacar —y, francamente, lo único que realmente me importa— es que Irán nunca tendrá un arma nuclear. Y lo deja muy claro.
Ahora, me habla de un cambio de régimen. Nunca me ha importado el cambio de régimen, nunca ha sido parte, pero supongo que se da un cambio de régimen, porque saben mejor que nadie que el primer grupo está muerto. El segundo grupo, están muertos. Una parte del tercero también. Y estamos tratando con personas que, creo, son muy racionales. Es decir, fue agradable tratar con ellos. Eran personas fuertes e inteligentes. De hecho, creo que son más inteligentes que el primer y el segundo grupo. Pero no están radicalizados y lo que buscan es ayudar a su país.
Stephen Flurry:
Y así, sin más, el principal Estado patrocinador del terrorismo se ha vuelto ahora “racional”. Son “gente agradable”, “fácil de tratar” y “nada radicalizada”. ¿Es esto cierto? ¿Qué pruebas tenemos que indiquen que esto es cierto? ¿Es cierto, o se trata de otro error más en materia de política exterior, similar al acuerdo nuclear de Barack Obama con Irán en 2016?
Hola de nuevo a todos y bienvenidos al programa. Hoy tenemos mucho que tratar.
Cuando se publicó el Plan de Acción en 2016, los lectores habituales de la revista la Trompeta recordarán que mi padre se refirió a ello como “el peor error de política exterior de la historia de Estados Unidos”. Y ahora, bastantes comentaristas, incluso conservadores, afirman que el acuerdo del presidente Trump —el reciente Memorando de Entendimiento— no es más que otro Plan de Acción. Lo está vendiendo como si fuera un gran avance, y ya lo oyeron hablar sobre el régimen. Siguen siendo islamistas radicales, que yo sepa. Pero ahora están el presidente Trump y sus negociadores, que llevan muchas semanas haciendo todo lo posible por llegar a un acuerdo. Y se oye decir: Es un cambio de régimen. Todos los malos han muerto, y ahora los que quedan son personas sensatas. Quieren la paz. No quieren fabricar un arma nuclear. Son inteligentes. No están radicalizados en absoluto.
Esto sí que parece un error enorme. Es depositar demasiada fe y confianza en la naturaleza humana. En este caso, el principal Estado patrocinador del terrorismo, ¿de repente ya no figura como patrocinador del terrorismo? ¿Salió de esa lista? Ahora se les considera “razonables”.
Desde el inicio de esta campaña de bombardeos contra Irán, a principios de este año, si seguimos de cerca a la Administración Trump y a todos sus portavoces, es bastante obvio que han estado buscando una salida: una forma de salir de esta guerra, de evitar que el precio del petróleo siga subiendo, de despejar el bloqueo en el estrecho de Ormuz y de prepararse para las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán dentro de unos meses aquí en Estados Unidos. Y así, nos encontramos con esta prisa por elaborar este memorando de entendimiento. Y los primeros informes indican que ¡Irán básicamente consigue todo lo que quiere! ¡Se levantan las sanciones! 300.000 millones de dólares para la reconstrucción. ¿Y qué obtiene Estados Unidos a cambio? Bueno, básicamente una promesa de que Irán se portará bien. “Reiteran” que, desde luego, no van a fabricar un arma nuclear.
Esto es, sin duda, son delirios. Y si revisan lo que escribimos sobre Irán hace apenas unos meses (en el número de abril de la revista la Trompeta) y, como verán en el programa de hoy, si se remontan aún más atrás, unos treinta años, comprobarán una y otra vez que teníamos razón respecto a Irán.
Esto es de enero de 2026, a inicios de este año, en la Trompeta, escribimos: “El objetivo final de Trump es siempre llegar a un acuerdo. Esto supone que la otra parte actúa de buena fe”, eso es... es una suposición descabellada de que los nuevos mulás no son fanáticos, que no son fanáticos religiosos. Son personas sensatas. Son buenos. No son nada radicales.
Como escribimos: “Esto presupone buena fe de la otra parte, aunque sea un Estado terrorista islamofascista y asesino. (…) El objetivo principal del ejército, incluso cuando se recurre a la fuerza, es impulsar las negociaciones”. Al inicio, la Administración Trump habló de “rendición incondicional”. Eso era lo que esperaba. Ahora es obvio que la campaña militar buscaba llegar a negociaciones, para garantizar un acuerdo, en este caso, con este Estado terrorista islamofascista.
Dice: “Por eso, la Trompeta sigue convencida de que, pase lo que pase, de algún modo Irán seguirá siendo lo bastante radical y poderoso como para cumplir su papel profetizado como el ‘rey del sur’. Como escribimos tras los ataques del verano pasado”, cuando nos dijeron que el programa nuclear de Irán acababa de ser destruido por otra campaña de bombardeos. Y, sin embargo, volvimos a lo mismo unos meses más tarde.
“Como escribimos tras los ataques del verano pasado: ‘Al final, la forma en que Estados Unidos afronte a Irán será una poderosa lección sobre el peligro de no acabar el mal por completo”. Así pues, aquí se utilizó la fuerza militar, no para vencer al enemigo, sino para llevarlo a la mesa de negociaciones. Y al final, como decíamos ya en aquel número de abril de la revista la Trompeta, al final esto acabará por fortalecer a Irán. Esto les hará más fuertes. Y, al final, habrá otra nación (Alemania) que, después de ver todo esto, comprenderá plenamente lo que habrá que hacer la próxima vez, la próxima vez que haya que hacer frente a ese “rey del sur” profetizado.
Algunos titulares. El New York Times, dice: “Irán entrará en las negociaciones nucleares sintiéndose envalentonado”. Dice: “Pese a los reveses militares durante la guerra, Teherán presenta una narrativa de victoria antes de las negociaciones con Washington”. Sólo tenían que esperar. Sólo tenían que sobrevivir. Para ganar, tenían que sobrevivir. Y eso es lo que representa este memorando de entendimiento: ¡un salvavidas! Le lanza un salvavidas a los mulás. Y luego, los animamos y decimos: ustedes no son radicales. Son agradables. Son racionales. Es un placer trabajar con ustedes. Son sensatos.
En el Washington Post, dice: “El acuerdo que se está gestando pone fin a una guerra costosa, pero deja intacto al liderazgo de Irán y su futuro nuclear sigue siendo un tema de negociación”. El futuro nuclear ni siquiera se ha negociado todavía. Eso viene después del memorando. Y, sin embargo, está todo el revuelo por el memorando, de que es “un acuerdo muy sólido”, como han afirmado los comentaristas o la propia administración, es un acuerdo sólido y conducirá a la paz en Oriente Medio. ¿De verdad? ¿Cuál ha sido la historia? Basta con ver la historia; vea la historia reciente. Vea los últimos 47-48 años.
Lee Smith, en Tablet, afirma: “Otro presidente opta por la rendición”. Y eso es precisamente. Estados Unidos escogió rendirse. Esto no es, para nada, una rendición incondicional por parte de los mulás. Es justo lo contrario. “Así, parece que lo que Trump a menudo ha calificado como el peor acuerdo alguna vez negociado, y que por más de una década ha señalado como la prueba principal del fracaso estadounidense, se convirtió ahora en el modelo de su propia política frente a Irán”. Cada vez más, cuando se le oye hablar del memorando o las negociaciones, su gente suena como la de Obama. El mismo enfoque.
Dice: “Y, como el de Obama, el plan consiste en llenar de dinero al cgri y allanar el camino hacia una bomba nuclear, al tiempo que impide a Israel responder a los ataques con misiles de Irán y sus aliados, en aras de lo que eufemísticamente denomina orden regional”. Y así, el presidente Trump ha estado atando de manos a Benjamin Netanyahu, diciéndole: Bibi, no más ataques contra Hezbolá en el Líbano. Y se supone que todo se va a calmar.
En la edición de abril de la Trompeta les dijimos que Irán sobreviviría a esto y que la Administración Trump no terminaría el trabajo. ¿Cómo lo supimos? Bueno, podemos ver la historia reciente. Pero, aún más importante, vemos la profecía bíblica. Hay un enfrentamiento entre el rey del sur y el rey del norte; lo veremos en Daniel 11 en un momento, ¡pero Estados Unidos ya no está presente cuando ocurre ese enfrentamiento! Estados Unidos ya no está. Es demasiado débil para actuar en ese momento.
Ahora bien, hay que reconocer que el presidente Trump tomó algunas medidas a inicios de este año, el verano pasado, pero ¿qué pasa si no se termina la tarea? Bueno, el principal Estado patrocinador del terrorismo volverá con fuerza.
Mi padre dio un programa de La Llave de David, allá por 1993, en el que hablaba del rey del sur. De nuevo, esto se menciona en Daniel 11, versículo 40. Noten lo que dijo en ese programa. Clip 2.
Gerald Flurry:
Estos versículos señalan a un rey del sur que aún está por venir. Y creo que todo apunta a que ese rey es el islamismo radical liderado por Irán. El rey del norte es guiado por una gran religión, y parece que el rey del sur también. Probablemente esa sea la única forma en que puedan unirse: mediante la religión. Parecería lógico que dos religiones tan influyentes entraran en conflicto cuando ambas se encuentran en la misma zona del mundo. Además, ambas compiten por el poder de forma muy agresiva.
Stephen Flurry:
¡Qué momento para depositar su fe y su confianza en el corazón humano, cuando se avecina este espectacular enfrentamiento, este enfrentamiento de carácter religioso que está a punto de estallar y desencadenar, de hecho, la Tercera Guerra Mundial! Eso es lo que profetiza la Biblia.
Noten Daniel 11:40, dice: “Pero al cabo del tiempo”, es decir, esto para los últimos días, “el rey del sur contenderá con él; y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad, con carros y gente de a caballo, y muchas naves; y entrará por las tierras, e inundará, y pasará”. Este versículo nos dice que el rey del sur ataca vez tras vez a esta Unión Europea —o Imperio— que se está formando hoy: la séptima y última resurrección del Sacro Imperio Romano. El islamismo radical tiene una política exterior muy agresiva, y lo hemos visto en los últimos meses. Vean cómo utiliza el petróleo para presionar. Vean cómo usa el estrecho de Ormuz para presionar y provocar. Eso es lo que ha estado haciendo.
Y noten que este versículo indica que será en el tiempo del fin. Y en ninguna parte de este pasaje se describe a Estados Unidos enfrentándose al rey del sur, como lo hizo hace unos meses. Estados Unidos va de salida y otra nación va a tomar el relevo y terminar el trabajo. Alemania ha estado atenta, ha estado observando. Alemania puede ver qué ha funcionado hasta cierto punto y qué no ha funcionado. Y Alemania puede ver cuándo el trabajo queda inconcluso.
Fíjense en las profecías de Dios que hablan de la debilidad de las naciones de Israel en estos últimos días. Levítico 26, Isaías 3; eso es lo que se profetiza.
Esto es lo que escribe mi padre en El rey del sur. Por cierto, hoy nos centraremos en estos dos folletos: El rey del sur y este otro, La estrategia secreta de Alemania para destruir a Irán [disponible en inglés]. ¡Ya viene! Eso aún está por llegar.
Si no tiene estos folletos, llame hoy mismo a nuestros operadores y solicite sus ejemplares gratuitos.
Esto es del folleto El rey del sur. Dice: “Nuestros líderes no comprenden la historia porque se niegan a entender que la naturaleza humana malvada reside en cada individuo de la Tierra, ¡incluidos usted y yo!”. Así que esa naturaleza de la que habla Jeremías 17:9 no se limita a los islamistas radicales o a los mulás de Irán. ¡Todos la tenemos! Pero resulta que los mulás nos dicen que somos el “Gran Satán”. ¡Y quieren destruir Estados Unidos! Quieren destruir al pequeño Israel. No intentan ocultar ese hecho. Dirán lo que sea y fingirán, sólo para mantenernos a la espera, prolongar las negociaciones y conseguir que se levanten las sanciones. Pero ¿cuál ha sido su historia? Jesús dijo que juzguemos por los frutos. Hay que fijarse en los frutos.
Mi padre dice aquí: “Por ejemplo, que nos neguemos a usar nuestro poderío militar no se debe, a menudo, a la rectitud, como nos gusta creer, sino a una debilidad despreciable derivada de nuestros pecados. Carecemos de la fe, el carácter y el valor necesarios para luchar contra Irán, la principal nación terrorista hoy”. Dice: “¡Al final, resultaremos demasiado débiles para sobrevivir!”. Como escribió hace poco Melanie Phillips, este memorando, el acuerdo con Irán, sólo muestra lo fuerte que sigue siendo Irán, incluso después de haber recibido un duro golpe, y muestra lo débil que es Estados Unidos.
Por un momento, sin duda parecía que la Administración Trump y Estados Unidos estaban dispuestos a luchar contra esa fuerza maligna. Por un momento. Pero vea ahora la confianza ilimitada que ponemos en el corazón humano, un corazón que es “engañoso más que todas las cosas, y perverso”. Jeremías 17. Hostil hacia Dios y Su ley. Romanos 7. Romanos 8. Pablo dijo que no hay nada bueno en el hombre.
Qué catastrófica falta de comprensión de la verdad sobre el corazón humano. Si alguna vez se necesita comprender el corazón humano, es precisamente cuando se entablan negociaciones con fanáticos religiosos.
La estrategia secreta de Alemania para destruir a Irán. Y, claro, el folleto El rey del sur, que los llevará a lo que mi padre ya decía en 1993. Hace 33 años, cuando identificamos correctamente al rey del sur: un movimiento islamista radical, liderado por Irán.
En nuestro programa diario, The Trumpet Daily, hablamos de temas como este y de muchos otros relacionados con la profecía. Si desea, puede verlo todos los días, en vivo o bajo demanda. Sólo tiene que visitar nuestra página web: thetrumpet.com.
No se pierdan el segmento final. Y, mientras tanto, soliciten estos dos folletos entrando en: keyofdavid.com. O llamen a los operadores. El número aparece en su pantalla. Volveremos enseguida.
Oferta:
Hace miles de años, el profeta Daniel escribió sobre el rey del norte y el rey del sur. Estudie El rey del sur para comprobar por sí mismo la identidad de estas dos importantes potencias mundiales. Estudie la estrategia secreta de Alemania para destruir Irán y descubra cómo Alemania ya se está en condiciones de eliminar el problema iraní. Toda nuestra literatura está disponible gratis, sin ningún costo ni obligación de su parte. Para pedir la literatura gratis del programa de hoy, visite: keyofdavid.com.
Gerald Flurry:
Pero esta es la gran ilusión que tenemos hoy en el mundo occidental, y en especial en Estados Unidos y Gran Bretaña, e incluso, en menor medida, creo, en la nación judía de Oriente Medio: que podemos resolver todos los problemas con la negociación. ¡Y eso es una ilusión! ¡Una ilusión! Si va más allá del juicio y la sabiduría, y negocia con personas que no harán concesiones en su promesa de destruirle, eso se convierte en una herida. ¡No es un pacto de paz! ¡Es una herida! Estos pactos de paz que estamos haciendo en torno a la nación de Judá, ¡Dios dice que eso son heridas! No van a traer la paz. Nunca pueden traer la paz. Llega un momento cuando uno se da cuenta, tiene que darse cuenta de que la negociación no resolverá ese problema. O si continúa negociando, tendrá una gran herida, bien sea Estados Unidos y Gran Bretaña o la nación de Oriente Medio, la nación judía de Oriente Medio. ¡Son heridas mortales!
Stephen Flurry:
La negociación no lo resolverá, tal como él dijo, allá por el año 2015. El mensaje de la Obra de Dios y de nuestra literatura ha sido consistente desde el principio. ¡Teníamos razón! Y ahora estamos viendo cómo se cumple. Toda esta negociación está sacando a la luz las heridas, las heridas mortales, la enfermedad.
¡Ese es mi padre en 2015, hablando cuando el presidente Obama estaba presionando a favor de este acuerdo, que al final habría dado a Irán una bomba nuclear! ¿Es eso algo que el mundo puede permitirse?
Melanie Phillips dice en un artículo reciente: “Trump ha dicho repetidamente que Irán nunca conseguirá un arma nuclear y que, si lo intentara, sufriría ‘consecuencias inimaginables’. Pero también ha dicho: ‘Estamos hablando con ellos de una suspensión de entre 15 y 20 años’. ¿Al fin qué? Esto parece igual al acuerdo de Obama de 2015… donde Estados Unidos también declaró que Irán ‘nunca obtendría un arma nuclear”. Así dijo el equipo de Obama. Así dicen el de Trump. ¿Cuál es la diferencia entre estos acuerdos? ¿O es más de lo mismo?
Melanie Phillips dice: “[J. D.] Vance señala que la gran diferencia frente al acuerdo de Obama es que se exigirá a Irán que demuestre su compromiso de no fabricar un arma nuclear. Pero el acuerdo de Obama también exigía una verificación”. ¡Sí, bajo Obama se exigía una verificación! E Irán, sencillamente, no cumplió. Permitían que los inspectores accedieran a ciertos lugares, pero les impedían el acceso a otros. Entonces, ¿va a ser diferente esta vez, o va a ser más de lo mismo?
La historia se está repitiendo.
“La guerra de las promesas incumplidas deja a Israel debilitado y desanimado”. Ese es otro ángulo de esta historia. Vean cómo la relación entre Estados Unidos y el pequeño Israel en Oriente Medio se está desmoronando. Los israelíes no logran entender qué ha ocurrido. Se trata de cambios drásticos impulsados por la Administración Trump. Es como si se estuviera convirtiendo a Israel en el villano por perseguir a los terroristas en el Líbano, por querer terminar el trabajo en Gaza o con Irán.
El Telegraph dice aquí: “Mientras el presidente de Estados Unidos y gran parte del resto del mundo aplaudían el acuerdo, los israelíes sentían rabia porque se les obligó a aceptar un acuerdo que deja intacta la ‘cabeza del pulpo’ y restringe la capacidad sus Fuerzas de Defensa para actuar contra Hezbolá”. Esa es la realidad. Los israelíes lo saben. La cabeza queda intacta. Hemos estado hablando de la cabeza de la “serpiente”. Quedó intacta.
“El repunte de las bolsas mundiales, tras la promesa de Irán de levantar el bloqueo sobre… Ormuz y la economía mundial en general, sólo empeoró la situación, al confirmar implícitamente el poder del archienemigo de Israel”. Sí, sin duda. Irán sigue teniendo poder y cierta influencia. Aún con su ejército aniquilado, seguía causando problemas en los estrechos.
Vean lo que dice en Levítico 26, versículo 19; habla de las naciones de Israel en el tiempo del fin. Dios dice: “Quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce”. “Vuestra fuerza”, versículo 20, “se consumirá en vano”. Hemos gastado mucha fuerza este año, el verano pasado, y ¿qué hemos conseguido? ¿Un memorando? ¿Un memorando de entendimiento firmado no con islamistas radicales, sino con “personas razonables”, supongo? Esta es la narrativa que muchos se esfuerzan por construir.
Escribimos en 2001, apenas unos meses después del 11-S. Dijimos entonces, ya fuera durante la era Obama, ahora mismo o en la época de George W. Bush, dice: “¿Tiene Estados Unidos la voluntad de terminar”, esta guerra contra el terrorismo? “¿Qué pasará cuando la guerra se extienda de Afganistán a otros gobiernos menos aislados, cuando la opinión mundial comience a volverse en contra de Estados Unidos? ¿Qué pasará si empiezan a morir soldados estadounidenses, o si se intensifican los ataques terroristas de represalia en suelo estadounidense? ¿Se resquebrajará la unanimidad de la opinión pública? ¿Aumentará el miedo y flaqueará la determinación?”. Los enemigos de Estados Unidos lo saben: sólo esperemos. Es una guerra de voluntades. Seamos pacientes. Sobrevivamos, y al final la victoria será nuestra.
Para profundizar en las profecías de Dios sobre el rey del sur y el rey del norte, solicite hoy mismo nuestra literatura gratuita. Además, suscríbase a la revista la Trompeta. Como les he mencionado, ya sea en el número de abril de hace unos meses o en la de noviembre de 2001, vemos una y otra vez que teníamos razón, no porque sepamos nada especial, sino porque la luz infalible de la profecía bíblica ilumina estos acontecimientos mundiales que estamos viendo desarrollarse.
Se nos acaba el tiempo para el programa de hoy. Gracias por acompañarnos. Nos vemos la próxima vez.