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OLIVIER DOULIERY/AFP VIA GETTY IMAGES

Su actitud hacia el gobierno

Si los gobiernos humanos son malos, ¿cómo debería actuar y pensar sobre ellos?

La Biblia revela que los gobiernos humanos están cortados de Dios, fuertemente influenciados por Satanás y son terminalmente defectuosos. ¿Significa esto que usted debería resistir y rebelarse contra ellos? ¿Cuál debería ser su actitud individual hacia el gobierno? La Biblia es clara en la respuesta de Dios para los verdaderos cristianos.

Cuando las autoridades humanas le ordenan quebrantar la ley de Dios, usted debe “obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 4:19; 5:29), incluso al punto de enfrentar una ejecución, como Daniel, Zacarías, Juan el Bautista, Esteban, la mayoría de los apóstoles, y por supuesto, Jesucristo. Obviamente Dios no le ordena justificar los pecados de esas autoridades humanas. Pero éstos son sólo dos aspectos de su enfoque total hacia el gobierno humano. Seguir el resto de lo que la Biblia ordena al respecto cambiará sus acciones e incluso sus pensamientos hacia el gobierno humano, y hacia Dios.

“No injuriarás a los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo” (Éxodo 22:28). “Sométase toda persona a las autoridades superiores…” (Romanos 13:1). “Dad a César lo que es de César…” (Marcos 12:17). “Pagad a todos lo que debéis; al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra” (Romanos 13:7). “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores…” (1 Pedro 2:13-14). “Que se sujeten a los gobernantes y autoridades…” (Tito 3:1). Orar a Dios “por los reyes y por todos los que están en eminencia” (1 Timoteo 2:1-2). No “despreciar el señorío” o “decir mal de las potestades superiores” (2 Pedro 2:10). Aceptar que Dios es quien “quita reyes, y pone reyes” y que “el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres” (Daniel 2:21; 4:17). “…porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas” (Romanos 13:1).

Tal pensamiento es categóricamente impopular en el mundo de hoy, pero estas Escrituras son claras. Además, es claro que esta actitud hacia el gobierno debería extenderse a su lugar de trabajo, incluso a su familia. La Biblia ordena a los siervos (empleados y otros subordinados) mostrar obediencia hacia sus superiores y jefes, “no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar” (Efesios 6:5-7; Colosenses 3:22-25; 1 Timoteo 6:1; Tito 2:9; 1 Pedro 2:18). Ordena a los hijos obedecer a sus padres (Éxodo 20:12; Efesios 6:1; Colosenses 3:20), a las esposas a obedecer a sus esposos (Efesios 5:22-24; 1 Pedro 3:1; 1 Corintios 11:3; Colosenses 3:18). Especifica que la obediencia de estos cargos aplica si el funcionario es un verdadero cristiano o, como en la mayoría de los casos, no lo es.

¿Por qué la Biblia nos ordena obedecer a las autoridades humanas?

Una razón es que la desobediencia trae castigo, ya sea una multa por exceso de velocidad, encarcelamiento por evasión de impuestos o ejecución por traición. Pero hay mucho más en este mandamiento.

Otra razón por la que debemos obedecer a los padres, esposos, maestros, jefes, autoridades policiales, ejecutivos civiles y otras autoridades humanas es para proteger y destacar la reputación de Dios, para “glorificar a Dios” y para “adornar la doctrina de Dios nuestro Salvador”, para “que el nombre de Dios y su doctrina no sean blasfemados”. Esto incluso puede ganar a las personas que no son verdaderos cristianos (ver Tito 2:9-10; 1 Timoteo 6:1; 1 Pedro 2:12-21; 3:1).

Pero hay aún más para este mandamiento. Este es un mandamiento acerca de obedecer las autoridades humanas no sólo en sus palabras y acciones, sino también en su mente. “Estarle sujetos, no solamente por razón del castigo [castigo civil], sino también por causa de la conciencia” (Romanos 13:5). “Ni aun en tu pensamiento digas mal del rey…” (Eclesiastés 10:20). Obedecer “no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios” (Colosenses 3:22; también Efesios 6:5-7).

Someterse a su superior humano imperfecto, incluso en su conciencia, su corazón y sus pensamientos, ¡es en realidad sobre aprender a someterse a Dios!

Dios creó el universo, y lo gobierna activamente a través de Su gobierno. Estableció un trono sobre la Tierra y colocó en ese trono al arcángel Lucifer. El acto fundamental de Lucifer fue poner su voluntad por encima de la voluntad de Dios. ¡Se convirtió en Satanás a través de la rebelión contra el gobierno! Como dios de este mundo, difunde su actitud de desobediencia a la autoridad (2 Corintios 4:4; Efesios 2:2). ¿Ha observado usted que, en conversaciones privadas, declaraciones, libros de historia, programas de noticias, redes sociales, comedias, películas infantiles y en casi todo lo demás en la sociedad moderna, uno de los temas más dominantes es el desafío a la autoridad?

El gobierno es ordenado por Dios. Él es la autoridad suprema, y Su amoroso y espiritual gobierno de Familia Dios es Su prioridad más importante: ¡Es el método a través del cual nos crea, nos mantiene, preserva, defiende, da, perdona, salva y ama! ¡El gobierno amoroso de Dios es en realidad el tema de toda la Biblia! Dios le ordena a usted rechazar la actitud de rebelión de Satanás y someterse a la actitud de obediencia de Jesucristo. ¿Por qué? Para que así Él pueda acercarse a usted, y usted pueda acercarse a Él, y que los horribles vicios de Satanás y de las sociedades humanas que él influencia puedan, en realidad, finalmente ser resueltos por El Gobierno de la Familia de Dios .

Temed a Dios. Honrad al rey. 

Boletín, AD