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Starmer bloquea el uso de bases militares británicas para Trump
El primer ministro británico Keir Starmer ha decidido que un posible bombardeo estadounidense a Irán podría violar el derecho internacional y no permitirá que aviones de guerra estadounidenses despeguen de bases militares británicas.
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Starmer fue abogado de derechos humanos antes de convertirse en primer ministro. Su meticuloso enfoque hacia las leyes internacionales es una de las debilidades más peligrosas de su gobierno.
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En ausencia de un único gobierno mundial, el derecho internacional es frágil y maleable. No detiene a los agresores. Y no existe un sistema judicial real que emita fallos autoritativos. Algunos tribunales pueden dictaminar sobre algunos aspectos, pero no están vinculados en un sistema unificado, tienen jurisdicción limitada y pueden ser fácilmente ignorados por cualquier país que lo desee.
Casi cualquier cosa puede interpretarse como una violación del derecho internacional.
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El Reino Unido, por ejemplo, firmó el Pacto Kellogg-Briand en 1928, que prohibió la guerra bajo cualquier circunstancia. ¿Convierte eso a Neville Chamberlain y Winston Churchill en criminales de guerra por librar una guerra contra la Alemania nazi? La gente ha argumentado de ambas formas, y no hay un tribunal facultado para emitir una decisión autoritativa.
Conclusión: al intentar asegurar que todo lo que hace Gran Bretaña se adhiera estrictamente al derecho internacional, Starmer está paralizando a la nación, dividiéndola de sus aliados más importantes y protegiendo regímenes dictatoriales y mortíferos.
Dios llama a la Gran Bretaña moderna una “paloma incauta” (Oseas 7:11). Su ingenua política exterior impide que Gran Bretaña enfrente amenazas, mientras que enemigos que no respetan el derecho internacional están surgiendo a nuestro alrededor.
