U.S. NAVY
Sin la OTAN, Europa estallará
Su pueblo estaba condenado. Los 7.000 habitantes de Zafferana Etnea se prepararon para ver cómo sus hogares y sus medios de subsistencia quedaban destruidos para siempre. La lava, a 1.000 grados Celsius, procedente de la erupción más reciente del monte Etna, fluía lentamente hacia abajo. ¿Quién podría resistir a una auténtica fuerza de la naturaleza?
Resulta que la otan sí pudo. En la primavera de 1992, el ejército italiano excavó terraplenes, detonó tubos de lava y levantó barreras. Y la Armada y el Cuerpo de Marines de Estados Unidos enviaron por aire numerosos bloques de hormigón de 4 toneladas para desviar la lava lejos de la ciudad.
Sólo se quemó una casa, en las afueras de Zafferana Etnea.
La ayuda estadounidense fue posible gracias a la base aérea de Sigonella, en el este de Sicilia, a sólo 24 kilómetros de distancia. Este incidente fue un poderoso ejemplo de cómo compartir una base con EE UU puede beneficiar a una nación.
‘Todas sus bases nos pertenecen’
En 1957, Sigonella era una zona agrícola subdesarrollada, devastada por las ruinas de un aeródromo alemán utilizado durante la guerra. Para reforzar el flanco sur de la otan contra la Unión Soviética, Italia abrió sus puertas a los estadounidenses, quienes trajeron lanchas de desembarco anfibias cargadas de material y equipamiento y construyeron una de las bases estadounidenses clave en el teatro de operaciones del Mediterráneo: la Base Aérea Naval de Sigonella. En 1965, se instaló allí la 41ª Escuadrilla de Guerra Antisubmarina de Italia. En la actualidad, hay estacionados allí unos 2.000 soldados estadounidenses y 1.000 italianos.
Cuando Italia le negó a EE UU el uso de la base el 31 de marzo, durante las hostilidades con Irán, la Fuerza Aérea de EE UU se quedó atónita.
Situaciones similares se vivieron por todo el Continente. Las bases que construyó EE UU, las bases que solicitaron los europeos y de las que se beneficiaron durante décadas, se cerraron de repente a las fuerzas estadounidenses.
Irán es un régimen islamista radical antidemocrático, autoritario y opresivo. Es el enemigo de toda causa liberal tan apreciada por los europeos. Lleva 47 años amenazando y atacando a EE UU y a otras naciones. Es el mayor Estado patrocinador del terrorismo islámico del mundo. Intentaba y sigue intentando construir bombas nucleares. EE UU está fuera del alcance de sus misiles, pero Europa no.
Por lo tanto, es razonable que EE UU espere ayuda de sus aliados de la otan.
Pero España y Francia cerraron totalmente su espacio aéreo a todos los aviones estadounidenses implicados en la guerra de Irán. Francia denegó el acceso a los aviones que intentaban rescatar a un piloto derribado. Incluso Polonia, uno de los aliados europeos más cercanos de EE UU, rechazó una solicitud para volver a desplegar sistemas de misiles Patriot en Oriente Medio. Gran Bretaña, que ha luchado codo con codo con los estadounidenses en tantos conflictos, también obstaculizó el esfuerzo. Con el tiempo accedió y permitió el acceso a sus bases, pero únicamente para actos de “autodefensa colectiva”.
Las naciones europeas tienen derecho legal a hacer eso. Pero EE UU esperaba más de los aliados a los que había protegido durante décadas.
EE UU continuó buscando más ayuda, solicitando a las armadas europeas que colaboraran en la apertura del estrecho de Ormuz, por donde transita entre el 10% y el 20% del suministro de petróleo europeo. Los europeos dijeron que ayudarían a patrullarlo, pero sólo cuando acabe la guerra.
A principios de este año, la retórica agresiva de Donald Trump y su interés por Groenlandia —un territorio autónomo de Dinamarca, país aliado de la otan— habían dañado la alianza. Pero la reacción tajante de Europa ante la guerra de Irán —que, en la práctica, ayudó a los islamofascistas a perjudicar a los estadounidenses y a los judíos— selló de golpe el ataúd de la alianza.
Es difícil evitar llegar a la conclusión de que los líderes europeos están saboteando deliberadamente la unión.
Cisma papal
En esta brecha intervino el papa León xiv, quien procedió a ampliarla aún más.
Poco después de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, animara a los estadounidenses a orar por la victoria en la guerra de Irán, León se pronunción el 29 de marzo, afirmando: “Dios no escucha las oraciones de los que hacen la guerra”.
El 10 de abril, el Papa publicó en las redes sociales: “Dios no bendice ningún conflicto. Quien sea discípulo de Cristo, el Príncipe de la Paz, nunca estará del lado de quienes en su día blandieron la espada y hoy lanzan bombas”.
Al día siguiente, aparentemente sin acordarse todavía de las docenas o cientos de conflictos que los papas han bendecido durante los últimos 2.000 años, León dijo: “Queridos hermanos y hermanas, sin duda, existen responsabilidades ineludibles que recaen sobre los líderes de las naciones. A ellos les gritamos: ¡Basta ya! ¡Es tiempo de paz! Siéntense en la mesa del diálogo y la mediación, ¡no en la mesa donde se planea el rearme y se deciden acciones mortales!”.
Un grupo de tres cardenales católicos participó en el programa 60 Minutes para mostrar su apoyo al Papa y criticar al presidente Trump y el esfuerzo bélico. El cardenal Robert McElroy de Washington, D. C., dijo que la guerra contra el régimen iraní “no es una guerra justa”.
Como era de esperar, el presidente Trump respondió. “El papa León es blando con la delincuencia y pésimo en política exterior”, publicó en Truth Social. “… No quiero un papa que considere aceptable que Irán tenga armas nucleares”.
“No quiero entrar en un debate con él”, respondió el Papa, para después insinuar que el presidente había “abusado” del evangelio.
León ha hablado mucho menos sobre la amenaza constante de Irán contra la navegación en el estrecho de Ormuz, o sobre las decenas de miles de iraníes que los mulás asesinaron en enero, o sobre los cientos de miles que podrían morir si Irán obtiene armas nucleares.
El vicepresidente J. D. Vance, un católico converso, dijo: “¿Estaba Dios del lado de los estadounidenses que liberaron a Francia de los nazis? ¿Estaba Dios del lado de los estadounidenses que liberaron los campos del Holocausto y rescataron a esas personas inocentes, ya saben, a quienes habían sobrevivido al Holocausto? Sin duda creo que la respuesta es sí”.
La veterana periodista Melanie Phillips fue aún más lejos: “La negativa del Papa a apoyar una guerra para acabar con uno de los mayores males del mundo me ha recordado el inquietante ejemplo del papa Pío xii durante el Holocausto. En 1933, firmó el Concordato del Reich, que garantizaba a la Iglesia católica alemana protección frente a los nazis y, efectivamente, compró su silencio respecto al exterminio de los judíos. Podría decirse que la postura de León resulta aún más impactante, ya que ni siquiera Pío afirmó que fuera moralmente incorrecto luchar contra Hitler” (New York Post, 14 de abril).
El hecho de que el Papa León “no entre en debate” con los líderes de EE UU entrando precisamente en debate con ellos, parece haber endurecido la determinación antiestadounidense en las capitales europeas.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, fue la única líder europea que asistió a la toma de posesión de Donald Trump. Él la ha calificado de “mujer maravillosa” y “gran líder”. Pero Meloni es la líder de un país con un 70% de población católica. Cuando se vio obligada a elegir entre el presidente y el papa, escogió al pontífice.
“Las palabras del presidente Trump hacia el [papa] me parecen inaceptables”, declaró en una entrevista al diario Corriere della Sera. “El papa es el jefe de la Iglesia católica, y es correcto y normal que llame a la paz y condene toda forma de guerra”.
El presidente Trump respondió calificando a la propia Meloni de “inaceptable”.
“Pensé que tenía valor, pero me equivoqué”, dijo.
Más tarde intentó arreglar las cosas, en parte proponiendo que Italia, que no se había clasificado para el torneo, ocupara el lugar de Irán en la Copa del Mundo de la fifa.
Pero la guerra de Irán parece haber creado las condiciones para una ruptura permanente entre Donald Trump y los pocos aliados que tenía en Europa.
Amigos de conveniencia
Tras la victoria electoral del presidente Trump en 2024, la extrema derecha europea se subió al tren de Trump y recibió el apoyo entusiasta de Trump, Vance, Elon Musk y otros. La entonces Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, asistió el año pasado a la edición europea de la cpac [Conferencia Política de Acción Conservadora], compartiendo escenario con muchas de estas figuras. El propio presidente Trump envió mensajes de video a la cpac de Hungría. Su estrategia de seguridad nacional del año pasado pedía que EE UU “cultivara activamente la resistencia” a la Unión Europea trabajando con estas figuras de la extrema derecha. La “creciente influencia de los partidos patrióticos europeos (…) es motivo de gran optimismo”, afirma.
Pero la guerra de Irán y las críticas de Trump al Papa han hecho que estos “partidos patrióticos europeos” rechacen decididamente el movimiento maga (Make America Great Again [Hacer a EE UU grande otra vez]).
Muchos de estos partidos, como Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) en Alemania y Agrupación Nacional en Francia, ya tenían tendencias antiestadounidenses, pero apoyaron a maga en parte por oportunismo y en parte porque Trump prometió retirar tropas estadounidenses y detener nuevas guerras.
El doble golpe de la disputa de Groenlandia y la guerra de Irán ha destruido esa relación. Los católicos conservadores ocupan un lugar destacado en muchos de estos partidos, lo que da un peso especial a las palabras del Papa.
La colíder de la AfD, Alice Weidel, ha dicho a los altos cargos del partido que reduzcan sus viajes a Washington y que, en su lugar, cultiven los lazos con Rusia y China. El otro colíder del partido, Tino Chrupalla, acusó a Israel de arrastrar a Estados Unidos a una guerra con Irán, elogió a España por su negativa a cooperar y pidió a Alemania que expulsara a las tropas estadounidenses de las bases alemanas.
Marine Le Pen, líder de la Agrupación Nacional de Francia, calificó de “erráticos” los objetivos bélicos del presidente Trump. El presidente del partido, Jordan Bardella, acusó a Trump de intentar la “vasallización” de Europa.
Uno de los pocos líderes de derecha que no se volvió contra Trump fue el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Vance visitó Hungría en una fuerte señal de apoyo a la campaña de reelección de Orbán, que fue derrotado por una amplia mayoría.
Los líderes que abandonan al presidente Trump nunca fueron realmente amigos. A pesar del legado de la participación y ayuda de EE UU en guerras mundiales bastante recientes, incluida la presencia de bases europeas que conectan directamente con esos conflictos, estos líderes creen que EE UU ha sido fundamentalmente una fuerza del mal en el mundo y quieren verlo caer.
Destacados líderes de la AfD tienen una visión radicalmente distinta del legado de la Segunda Guerra Mundial: piensan que los nazis fueron héroes. Debería haber sido obvio para gente como Vance y Musk que estos no eran los verdaderos amigos de EE UU.
Esto deja a EE UU casi sin amigos en Europa.
Nueva alianza
Los líderes europeos ya están creando y operando en un mundo posterior a EE UU. El Wall Street Journal informó que se está trabajando en una “otan europea”, un intento de mantener las estructuras de mando de la otan con personal exclusivamente europeo, sin estadounidenses. Los líderes europeos están “abordando cuestiones militares prácticas, tales como quién se encargaría de las defensas aéreas y antimisiles de la otan, las vías de refuerzo hacia Polonia y los Estados bálticos, las redes logísticas y las principales maniobras regionales en caso de que los oficiales estadounidenses se retiraran” (14 de abril).
La UE está abordando el mismo asunto. El artículo 42.7 del Tratado de Lisboa convierte a la UE en una alianza de defensa mutua al igual que la otan. Pero carece de la estructura de mando clara y del conjunto de procedimientos necesarios para implementarla con rapidez. En una reunión celebrada en Chipre los días 23 y 24 de abril, líderes de la UE trabajaron para crear precisamente eso.
Los líderes estadounidenses parecen haber pasado página también. “La otan nunca me convenció”, dijo el presidente Trump al Telegraph. “Siempre supe que eran un tigre de papel, y Putin también lo sabe, por cierto”. Cuando se le preguntó si se replantearía la participación de EE UU en la otan, respondió: “Yo diría que [está] más allá de toda reconsideración” (1 de abril).
El secretario de Estado Marco Rubio hizo una declaración similar en Fox News: “Creo que, por desgracia, vamos a tener que reexaminar si esta alianza que ha servido bien a este país durante un tiempo sigue sirviendo para ese propósito” (31 de marzo).
Rubio solía ser la voz pro-otan en el gabinete de Trump. Sin embargo, parece que incluso él se ha vuelto en contra.
“La alianza transatlántica ya ha sido puesta en entredicho por las propias acciones de Trump”, escribió Eurointelligence. “Pero no se recuperará de la negativa coordinada de Europa a ayudar a EE UU en esta guerra” (2 de abril).
Donald Trump carece de poder para abandonar formalmente la otan; el Congreso tendría que aprobar tal medida, y es poco probable que lo haga. Pero él puede paralisarla por completo. Podría limitarse a declarar que no respetará el compromiso de EE UU de defender a cualquier Estado de laotan si fuera atacado, negarse a compartir información de inteligencia con los aliados de la otan o dejar de entregar armamento avanzado.
Eurointelligence escribió que es difícil ver cómo la UE puede mantenerse sola “sin una unión política y fiscal” (ibíd.). Es cierto: para que estas naciones dejen de depender económica y militarmente de EE UU, la UE tendría que unirse como un superestado.
Un nuevo volcán
El monte Etna se asienta sobre la falla entre dos placas tectónicas. Cuando se mueven y crean fricción, se producen los terremotos. Cuando las cosas se calientan demasiado, se produce bruscamente una explosión.
La propia Europa está preparada para una explosión, hirviendo de ira. Una profecía del tiempo del fin en Jeremías 1:13 describe este poder emergente como “una olla que hierve”.
“Este lenguaje simbólico describe a la Alemania moderna”, escribió el redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry. “Bajo la superficie, esa nación está llena de latente descontento con el actual orden mundial. Los alemanes están enojados con EE UU, y especialmente furiosos con el presidente Trump. La ambición imperialista que provocó que Alemania iniciara ambas guerras mundiales está viva y vigente. ¡Está ‘hirviendo’!” (la Trompeta, septiembre-octubre de 2018).
Pero Alemania no es un volcán sin cerebro. Los líderes más ambiciosos de Europa no desean que las fuerzas de la otan pongan obstáculos a medida que su poder se extiende por la región. Por eso están aprovechando la oportunidad para acabar con la otan ahora mismo.
“Muchos miembros de la élite alemana consideran que su nación ya ha obtenido todo lo que podía obtener de EE UU y están dispuestos a pasar página”, escribió el Sr. Flurry. “Algunos alemanes influyentes de hoy en día piensan cada vez más en el Sacro Imperio Romano y quieren que la Alemania moderna asuma más poder en el espíritu de ese imperio” (ibíd.).
Apocalipsis 17 describe una alianza de 10 reyes (versículos 12-13) dirigidos por una mujer, o Iglesia en el simbolismo bíblico (versículos 3-4). Basándose en esta profecía, Herbert W. Armstrong afirmó en 1945 que Alemania resurgiría como parte de una “unión Europea”.
La otan se creó con el objetivo de impedir que Alemania liderara Europa y mejor mantenerla vinculada a una alianza con EE UU.
Ahora vemos a un papa ayudando a reunir una alianza europea independiente de EE UU.
La alianza se está construyendo rápidamente. El volcán está a punto de entrar en erupción. Y se está impidiendo a las fuerzas estadounidenses que lo detengan.
