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ROBERT MICHAEL/AFP/Getty Images

Regresan los antiguos demonios de Europa

La crisis de refugiados está precipitando una crisis de identidad transformativa en Europa.

Usted probablemente ha visto escenas de refugiados desamparados llegando por montones a Europa. Hasta puede hacerlo llorar a uno ver fotos de bebés ahogados, de mujeres embarazadas atravesando terrenos peligrosos, y de miles de niños con poca ropa y malnutridos.

Pero hay otro ángulo importante de esta crisis que casi no ha recibido suficiente consideración. Se trata del impacto que la crisis de refugiados está teniendo y que tendrá cada vez más en Europa. No solo el inmenso costo financiero, o la potencial infiltración de terroristas islámicos, o la inevitable erosión de la cultura europea. Estas consecuencias son significativas. Pero se está desarrollando algo más fundamental, y más alarmante.

Europa está experimentando una crisis de identidad transformativa.

Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial (el conflicto más destructivo en la historia), la primera meta de los arquitectos de la posguerra de Europa fue crear un sistema que garantizara paz y estabilidad. Esto significó la supresión de los demonios del pasado y la fundación de un sistema sobre valores más avanzados. La Europa de la posguerra fue construida para valorar la colaboración y la cooperación. Fue diseñada para ser iluminada, multicultural y tolerante. Europa se ha posicionado como la autoridad moral del mundo: aborrece la guerra; defiende el medio ambiente y los derechos humanos; valora la cooperación internacional.

El problema, como cualquier libro de historia lo demuestra, es que esto no es la esencia de Europa. Esto no es el adn de Europa.

Tal vez el mayor efecto de la crisis de refugiados, junto con el dramático resurgimiento de Rusia y los continuos problemas financieros de Europa, es la forma como esto está causando que Europa se deshaga de ese barniz de la posguerra, y regrese a su pasado. Ser tolerantes se siente bien, hasta que cientos de miles de extranjeros entran a su nación y esperan que usted los mantenga. Ser multicultural es maravilloso, hasta que musulmanes ondeando banderas del Estado Islámico y mirando a su hija adolescente se radican en el lugar donde usted vive. Como pacifista uno se siente justo, hasta que los tanques rusos cruzan la frontera.

Europa ahora es un lugar donde los sueños están comenzando a encontrarse con la realidad. (Este encuentro aún está por ocurrir a este nivel en Estados Unidos y Gran Bretaña, pero ya se vislumbra). Duras realidades están forzando a los europeos a sustituir los valores de la posguerra por necesidades humanas básicas. La tolerancia está siendo reemplazada por el prejuicio, el multiculturalismo por el patriotismo, el espíritu comunitario por una mayor determinación por la preservación y el mejoramiento propios.

Los demonios del pasado están regresando, y están provocando la transformación más significativa en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Un problema obstinado

Más de 700.000 refugiados ingresaron a Europa entre enero y septiembre [de 2015]. Durante septiembre y octubre, 10.000 refugiados por día estaban cruzando las fronteras de Europa. Alemania sola tenía prevista la llegada de otros 920.000 refugiados en los últimos tres meses de 2015, haciendo un total de 1,5 millones la cifra del año. Decenas de miles se han radicado en otras naciones europeas.

La crisis no muestra señales de ceder, a pesar de los mejores esfuerzos de los líderes europeos para frenar el flujo. La razón es simple: el Oriente Medio, especialmente Siria, sigue siendo una zona de guerra. Migrantes están fluyendo hacia Europa desde Afganistán, Pakistán, Libia, Somalia y otras naciones afectadas por la guerra; potencialmente cientos de miles más podrían llegar de esas naciones. Los reportes varían pero entre 8 millones y 11 millones de sirios han sido desplazados desde 2008; millones están sin hogar. Un millón de sirios se han trasladado al Líbano. Dos millones se han reubicado en Turquía. Otros 600.000 están en campamentos en Jordania.

No se trata de una exageración: a menos que algo cambie pronto, millones de refugiados de Oriente Medio, África del norte y Asia central iniciarán su camino hacia Europa en los próximos meses y años. Y si pueden escoger, la mayoría se dirigirá hacia Alemania.

Esta crisis no desaparecerá ni rápida ni fácilmente. No hay solución simple, ni hay forma de evitar el costo descomunal. Europa está en un profundo problema y los europeos están comenzando a reconocer esta realidad. Mientras más consideran las ramificaciones, mas alarmados quedan.

Una amenaza legítima

Discutir esto no es políticamente correcto, pero es la realidad. Alguien tiene que pagar el costo de mantener a los refugiados. Cada refugiado cuesta más de $18.000 dólares por año, según las estimaciones de los gobiernos locales de Alemania. Este es el costo por alojamiento, comida, asistencia médica y gastos administrativos. Los 1,5 millones de refugiados que Alemania aceptará este año costarán más de $27 mil millones de dólares.

Muchos expertos dicen que la cifra de $18.000 no es exacta y que los costos verdaderos son mucho más altos. El “Kiel Institute for Global Economics” estima que el costo es de $70 mil millones de dólares anualmente. Existe también un costo a largo plazo por integrar a los refugiados, educarlos e incorporarlos a la fuerza laboral. No es un secreto que Europa actualmente no es un modelo de salud económica y financiera. Esta es una preocupación legítima: ¿puede Europa permitirse costear el cuidado de millones de refugiados?

También existe la amenaza de una mayor actividad terrorista. Más del 90 por ciento de los refugiados son musulmanes. En septiembre, autoridades alemanas arrestaron a un reclutador del Estado Islámico operando en un centro de refugiados en Sttugart. En otro caso reportado por el Express: “Un [refugiado] admitió haber ayudado a más de 10 rebeldes entrenados [del Estado Islámico] a infiltrarse en Europa bajo la apariencia de solicitantes de asilo. Él dijo: ‘Estoy enviando algunos combatientes que quieren ir y visitar a sus familias. Otros solamente van a Europa para estar listos” (10 de septiembre).

Un video mostró a refugiados ondeando banderas del Estado Islámico mientras bajaban de un tren hacia territorio alemán. Otro video mostraba a hombres jóvenes, entre ellos uno que apenas es un niño, pasando sus dedos por la garganta en señal de decapitación. Elias Bousaab, ministro de educación de Líbano, advirtió en octubre que dos de cada cien emigrantes sirios infiltrándose en Europa son terroristas del Estado Islámico. Esto es, 2.000 terroristas por cada 100.000 refugiados sirios.

¡Es difícil permanecer multicultural y tolerante frente a semejantes cifras!

Las estadísticas también muestran que la actividad criminal se incrementa cuando llegan los refugiados. En octubre, el “Gatestone Institute” reportó: “Los solicitantes de asilo están provocando un aumento de los delitos violentos en ciudades y pueblos de toda Alemania” (11 de octubre). En septiembre, un reporte filtrado mostró que la policía de Hamburgo, al ser a menudo superada en número y vencida por los jóvenes migrantes, había dejado de confrontarlos. Se han vuelto rutina los reportes de refugiados robando tiendas y hogares, cometiendo asaltos y acosando a mujeres alemanas. En algunas ciudades y pueblos, las autoridades han advertido a los alemanes nativos que eviten salir a las calles por la noche.

Ser de mente abierta es fácil a distancia. Pero es más difícil cuando uno no puede salir de su casa por miedo a los extranjeros.

Una seria reacción

Es de la naturaleza humana que brote el resentimiento y el enojo cuando uno se siente amenazado. Como era de esperar, las manifestaciones contra los inmigrantes se han vuelto cada vez más comunes por toda Europa. El número de manifestantes protestando está incrementándose también, y muchas manifestaciones tienen una sólida representación de nazis. En una manifestación en Alemania, se escuchó a los protestantes cantando: “Les haremos a ustedes [los refugiados] lo que Hitler les hizo a los judíos”. También son comunes los ataques violentos contra los inmigrantes y las casas y campamentos de ellos. El ministro del interior de Alemania reportó más de 490 ataques entre enero y octubre, mientras que en todo el 2014 solo se registraron 153.

Durante las elecciones de alcaldes del 17 de octubre en Cologne, la candidata Henriette Reker fue acuchillada en la garganta por un extremista de derecha. El hombre atacó a Reker porque ella apoya la acogida que da Angela Merkel a los migrantes. El mismo día, prendieron fuego a una escuela en Suecia que estaba siendo preparada para albergar a 80 refugiados. En Alemania y otras naciones que han recibido refugiados, semanalmente y a veces a diario están ocurriendo incidentes como este.

La oleada de ira y frustración está teniendo un efecto dramático y preocupante en la política de Europa. La popularidad de los partidos de extrema derecha y de los partidos que abogan por políticas antinmigrantes está yéndose a las nubes.

En las elecciones parlamentarias de Suiza en octubre, el Partido Popular Suizo, un partido conservador antinmigrante, ganó cómodamente con el 30 por ciento de los votos. (La crisis de migrantes era la preocupación principal para más de la mitad de los votantes). Los Demócratas de Suecia, un partido de extrema derecha con conexiones neonazis, ahora es el partido más popular en ese país. Durante las elecciones parlamentarias de 2010, éste ganó el 5,7 por ciento de los votos; en octubre, las encuestas lo mostraron ganando el 25 por ciento de la votación. Lo mismo pasa en Dinamarca, donde el Partido Popular Danés recientemente ganó la mayor cantidad de votos en su historia.

El partido más popular en los Países Bajos, el Partido Libertad liderado por Geert Wilders, está a favor de confrontar al Islam en Europa. Wilders regularmente advierte sobre la “invasión islámica” que está ocurriendo, señalando que los refugiados son una amenaza para “la seguridad, la cultura y la identidad” del país.

Los políticos de Europa están teniendo que enfrentarse con la nueva realidad: para prosperar políticamente, necesitan preocuparse mucho menos por ser tolerantes y multiculturales, y preocuparse mucho más por defender su propia nación (y a Europa en general) de los impactos negativos de los refugiados, el resurgimiento de Rusia, y la perpetua incertidumbre financiera.

Un problema existencial

Considere también el aprieto que la crisis de los refugiados está creando para la Unión Europea. Los líderes y las naciones de la UE están en conflicto (y a menudo riñen) respecto a cómo manejar a los refugiados. Angela Merkel quiere que Europa reciba a los refugiados; mientras tanto, los gobiernos de Hungría y Eslovenia están construyendo barreras para mantener afuera a los migrantes.

En más de una forma, la crisis de refugiados ha enfrentado a las políticas y líderes de naciones estado, en contra de las políticas y líderes de la UE. A veces, las naciones han ignorado las políticas y principios de la UE en favor de políticas de su propio interés. Tome, por ejemplo, el Acuerdo de Schengen. Una de las características que definen a la UE son sus fronteras abiertas y la libre circulación de personas entre los estados miembros. Esto fue formalizado con el Acuerdo de Schengen, un tratado histórico firmado en 1985 que creó una Europa sin fronteras, permitiendo el libre flujo de bienes y personas. Durante la crisis de los refugiados, se han presentado controles fronterizos, incluso cierre de fronteras, en estados miembros de la UE en los Balcanes, y aun en Austria y Alemania. Cuando la presión llegó al tope, el interés nacional primó sobre la política de la UE.

Esto suscita algunas preguntas fundamentales respecto a la UE. ¿Cuál es su propósito y qué tan valiosas son sus instituciones, si cuando ocurre una crisis los estados miembros simplemente ignoran los principios de la UE y actúan según lo que ellos sienten es su mejor interés?

Esto no significa que la crisis de refugiados vaya a destruir a la UE. En realidad, el choque de intereses entre los estados miembros de la UE, y el conflicto entre estados miembros y Bruselas está motivando discusiones importantes sobre cómo aumentar la unidad europea. Aunque la crisis de refugiados ha creado fisuras en la UE, también es un estímulo para una mayor cooperación.

Por ejemplo, la crisis de refugiados es un mayor incentivo, entre otros, para el desarrollo de un ejército de la UE. Los europeos están comenzando a ver el valor de arreglar la crisis de refugiados en su origen. Esto implica una mayor participación militar en Oriente Medio y África del norte, así como en el Mar Mediterráneo. “Nosotros vamos a avanzar hacia tener un ejército de la UE, más rápido de lo que la gente cree”, manifestó el 15 de octubre Joseph Daul, presidente del Partido Popular Europeo, el partido político más grande a nivel de Europa.

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión de la UE, ha hecho una máxima prioridad el desarrollo de una política común de seguridad y defensa. “La cooperación para la defensa europea sigue siendo un mosaico de acuerdos bilaterales y multilaterales”, decía una nota estratégica emitida por la Comisión Europea en junio. “Este es el momento de ajustar las cuentas: los métodos tradicionales de cooperación han alcanzado sus límites y demostraron ser insuficientes. La defensa europea necesita un cambio de paradigma que vaya acorde con el incremento exponencial de las amenazas mundiales y la volatilidad de nuestro vecindario”.

En lenguaje llano, el periódico, publicado a instancias de Juncker, está diciendo que Europa necesita un ejército capaz de confrontar a Rusia, involucrarse en Oriente Medio y África del norte, y detener la inundación de refugiados.

Agitación política en Alemania

La crisis de refugiados ha desencadenado una crisis política en Alemania. La política alemana ha estado sorprendentemente estable por más de una década, gracias en gran parte al liderazgo consistente de la canciller Angela Merkel. Pero el liderazgo de Merkel y su legado, están ahora en serio peligro.

Merkel ha recibido a los refugiados y migrantes, prometiéndoles un hogar, un inicio nuevo y una nueva vida. Al principio, el público alemán, en general, estuvo de acuerdo con ella. Pero a medida que salían las imágenes de cientos de miles de musulmanes llegando a Europa, el público alemán comenzó a pensarlo dos veces; pero Merkel no. Ella modificó su lenguaje y moderó su entusiasmo, pero no alteró sus puntos de vista. Por lo que a ella respecta, las fronteras de Alemania deben permanecer abiertas.

El tiempo lo dirá, pero la acogida que da Merkel a los migrantes podría ser su perdición.

La popularidad de la canciller Angela Merkel va en picada. El 20 de octubre, “EuroActiv” informó de encuestas que revelan que la confianza pública en la canciller está en el nivel más bajo. “Su enfoque en la crisis de refugiados (…) le ha costado mucho a la previamente laureada reina de las encuestas”, reportó la organización. “Según los datos recolectados por insa para “Focus Online”, alrededor del 33 por ciento de los alemanes cree que estaría bien que ella renunciara” (énfasis agregado).

De acuerdo con Richard Hilmer, exdirector de “Infratest-Dimap”, un proveedor de investigación electoral, “el sentimiento de que la política [de refugiados de Merkel] está fuera de control está creciendo”. Merkel es la cara del fracaso, y ella será considerada “personalmente responsable por todo lo que ocurra de aquí en adelante, ya sea negativo o positivo”, dijo él. El periódico alemán Die Welt, usualmente aliado de Merkel, reportó: “La canciller está caminando sobre la cuerda floja”.

Para Merkel, la tendencia más alarmante es el creciente resentimiento y oposición que proviene de su propio partido. El 7 de octubre, 34 funcionarios regionales de la Unión Demócrata Cristiana (cdu, por sus siglas en inglés) le escribieron a Merkel, advirtiéndole que los recursos de Alemania estaban casi agotados debido a su política de fronteras abiertas. En cuestión de pocos días, cientos de miembros del cdu habían firmado la carta.

Un artículo del Wall Street Journal describió una reunión del cdu en octubre así: “La Sra. Merkel había venido a la ciudad oriental alemana de Schkeuditz el miércoles para una conferencia con miembros de su Unión Demócrata Cristiana. Pero lo que se suponía iba a ser un encuentro entre amigos se convirtió en una feroz condenación de su cancillería. Uno tras otro, los delegados en el “Globana Trade Center”, concejales de la ciudad, magnates regionales y simples miembros, tomaron por turnos la palabra para criticar su política de puertas abiertas para los refugiados” (16 de octubre).

En una manifestación de pegida (movimiento alemán contra los inmigrantes) en Dresden, los manifestantes potaban horcas para Angela Merkel.

Aunque muchos alemanes respetan y admiran a Merkel, y creen que ella ha sobresalido como canciller, ellos vehementemente se oponen a su enfoque hacia la crisis de refugiados. La canciller de Alemania ahora es más vulnerable que nunca antes.

La salida de Merkel podría crear una enorme oportunidad para el partido de derecha, y el individuo correcto.

Observe a Baviera

Alemania está atrapada por una profunda conmoción social y política, y está experimentando una crisis de identidad transformacional. Un nuevo experimento político se está configurado mientras los partidos políticos de Alemania se posicionan para apelar al público alemán que está cansado de la crisis, sintiéndose privado de sus derechos por la continua falta de soluciones reales y cada vez más preocupado por influjo de refugiados.

A medida que los antiguos demonios de Europa regresan, y las necesidades básicas de auto-conservación y nacionalismo se afianzan de nuevo, los alemanes buscarán cada vez más un líder y un partido político dispuesto y capaz de liderar a Alemania (e incluso a Europa) a través de esta transformación.

La región a observar ahora mismo es Baviera. Situada en la región suroriental de Alemania, fronteriza con Austria y la Republica Checa, Baviera es el alma de la nación. La región es conservadora y firmemente católica, y tiene una rica historia con algunos de los imperios más poderosos y regímenes más peligrosos de Europa. “Baviera ha sido a menudo el centro de nuevos experimentos políticos en Alemania”, explicó Stratfor. “En tiempos de profunda conmoción social, esto significó adoptar posiciones extremas” (18 de octubre).

Baviera, y específicamente la ciudad de Múnich, fue el semillero del Nacional Socialismo. El joven Adolfo Hitler fue criado en Baviera, e hizo su primer intento de alcanzar el poder en 1923 en el Putsch de Múnich. Múnich “tuvo un lugar especial en el mausoleo nazi, y en 1935 Hitler la declaró la ‘capital del movimiento nazi’” (ibíd.).

Hay una muy buena probabilidad de que el próximo líder de Alemania proceda de Baviera.

El partido político principal en Baviera es la Unión Social Cristiana (csu, por sus siglas en inglés), de línea conservadora. El csu es uno de los partidos más grandes y predominantes en la política alemana. Además, es hermano y aliado histórico del cdu, el partido de Angela Merkel. Juntos el cdu y csu han sido la alianza más influyente en la política alemana moderna.

Pero la crisis de refugiados ha introducido una tensión e inestabilidad a esta alianza. El csu no comparte los puntos de vista de Merkel sobre el tema de los refugiados; de hecho, se opone fuertemente a ellos. (Baviera está en las líneas frontales de la crisis y ha visto refugiados inundar las ciudades y villas bávaras).

Horst Seehofer, ministro-presidente de Baviera y presidente del csu, ha sido uno de los críticos de Merkel más resonantes. En octubre, Seehofer amenazó con llevar a Merkel y al gobierno federal a la corte por causa de sus políticas migratorias. Él también insinuó que si Merkel no cambia su tono habrá una crisis política entre el cdu y el csu. A pesar de sus fuertes reproches, los partidarios del csu están presionando a Seehofer para que haga aún más para oponerse a Merkel y arreglar la crisis de los refugiados.

Aunque la mayoría del público alemán no está de acuerdo con Merkel en el tema de los refugiados, la mayor parte de los alemanes no quiere unirse a los partidos de extrema derecha pegida o Alternative für Deutschland. El pueblo alemán quiere un partido político principal que tenga los mismos puntos de vista sobre los temas claves, especialmente los refugiados. El csu está posicionado para ser este partido que capitalice el paso en falso y la potencial caída de Merkel.

Dos personas que vigilar

Pero aquí está lo verdaderamente interesante. Horst Seehofer está cerca de dos individuos que La Trompeta durante mucho tiempo ha identificado como candidatos a desempeñar un mayor papel en la política alemana. El primero es Edmund Stoiber, exlíder de Baviera y expresidente del csu.

Stoiber, al igual que Seehofer, ha expresado públicamente su preocupación sobre los refugiados y el manejo de Merkel de la crisis. Él ha advertido que esta crisis amenaza con la “disolución” de Europa; ha cuestionado el enfoque de Merkel sobre el Islam; y ha reprendido a Merkel por ignorar las preocupaciones del pueblo alemán. En septiembre, los medios de noticias alemanes reportaron que Stoiber había sostenido una reunión secreta de una hora y media con el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. Orbán es un paria en Europa porque ha expresado sentimientos sobre los refugiados que muchos consideran crueles e inhumanos. Stoiber, al parecer, no tiene problema en hablar con Orbán. (Se reportó también que tras su reunión secreta con él, Stoiber lo invitó a hablar en una reunión de políticos del csu).

Stoiber tiene un gran legado en la política alemana y fue pulido por el hombre fuerte de Alemania, Franz Josef Strauss. (Gerald Flurry explica esta herencia en su artículo “¿Ha llegado finalmente el hombre fuerte de Alemania?”, en esta edición). Stoiber y Seehofer están articulando los pensamientos y preocupaciones de un número rápidamente creciente de alemanes y europeos. Su mensaje es popular y crecerá aún más a medida que la crisis de refugiados se intensifique.

El otro hombre a vigilar es Karl-Theodor zu Guttenberg, nativo bávaro y otro discípulo de Strauss. Antes que él se mudara a Estados Unidos en 2011, Guttenberg fue el ministro de defensa de Alemania, el político más popular en Alemania, y el hombre que muchos esperaban que fuera un futuro canciller. Guttenberg tiene una personalidad cautivadora. Pertenece a la nobleza alemana y luce como una estrella de cine. Se comunica con fuerza y vigor, pero también es pragmático y pensador profundo; y entiende a Alemania y Europa.

Gutenberg es un miembro fiel del csu, y Seehofer se ha pasado años rogándole que regrese a la política alemana. Durante mucho tiempo Guttenberg rechazó la solicitud de Seehofer. Eso cambió en octubre cuando él aceptó un empleo trabajando con Seehofer y el csu. “Este paso de regreso a la política parece comparativamente pequeño para un hombre que fue ministro de asuntos económicos y de defensa e incluso considerado candidato a canciller”, señaló el Süddeutsche Zeitung. “Pero aparentemente este es justamente el nivel correcto de entrada que quiere Karl-Theodor zu Guttenberg” (1° de octubre).

Guttenberg se unirá al equipo asesor del csu de Seehofer y dará consejos sobre política extranjera, defensa y tecnología. También ayudará a Seehofer a tener listo al partido para las campañas electorales locales, nacionales y europeas, incluyendo las elecciones federales de 2017 y las elecciones nacionales de 2018. Guttenberg trabajará estrechamente con Seehofer, y sin duda junto a Edmundo Stoiber.

¡Necesitamos vigilar este eje de poderosos bávaros!

La crisis de refugiados está empujando a Alemania (y a Europa) hacia una crisis de identidad transformacional. Alemania y Europa buscarán un líder que comprenda qué está pasando. Ellos buscarán a alguien capaz de moldear esta nueva identidad, alguien capaz de enfrentar a Rusia, volverse firme con los refugiados, y finalmente arreglar la crisis económica.

Esta es la nueva y preocupante realidad: la Europa contemporánea está de salida, y los antiguos demonios de Europa están regresando. 

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