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Kayhan Ozer/Anadolu/Getty Images

Recep Tayyip Erdogan de Turquía: el sultán oportunista

En 200.000 metros cuadrados y con más de 1.000 habitaciones, el “Palacio Blanco” en las afueras de Ankara es idóneo para un rey. De eso se trataba probablemente. Con un costo de $615 millones de dólares, la espléndida arquitectura otomana y selyúcida del edificio y los terrenos esculpidos, reviven la gloria del Imperio Otomano.

Originalmente el palacio sería la casa del primer ministro. Sin embargo, justo cuando estaba casi terminado, el gobierno decidió que más bien sería la residencia del presidente. ¿Por qué? El primer ministro Recep Tayyip Erdogan estaba cerca del final de su mandato, así que, al igual que Vladímir Putin de Rusia, Erdogan eligió convertirse en presidente para retener el poder. Ya sea que fuera primer ministro o presidente, el hombre viviendo en el palacio sería Recep Tayyip Erdogan.

Hoy en día, el Palacio Blanco simboliza no solo la visión de Erdogan para el futuro de Turquía, sino también su propio lugar en la historia.

El ascenso de Erdogan

El Partido de la Justicia y el Desarrollo (conocido por su acrónimo turco akp) llegó al poder en 2002. Su líder, el exalcalde de Estambul, se convirtió en primer ministro de 2003 a 2014 y luego pasó a la presidencia.

Durante los últimos 15 años, este hombre fuerte ha supervisado un cambio radical en la administración del Estado, transformando a Turquía de un territorio donde el secularismo era sagrado a uno donde ahora domina el islam.

Turquía es una democracia funcional, y muchos turcos esperaban que Erdogan y su partido finalmente fueran destituidos y perdieran poder. Sin embargo, los dos últimos años han vencido esa esperanza, y han asegurado el lugar de Erdogan como el hombre fuerte de Turquía, para el futuro previsible.

En la noche del 15 de julio de 2016, tanques turcos llegaron a Estambul y pronto se escuchó el estampido sónico de aviones tácticos y el bajo golpeteo de helicópteros sobrevolando. Estaba en marcha un golpe de Estado.

El ejército ha protegido el secularismo turco por más de 50 años. En 1960, 1971, 1980 y 1997, los militares preservaron el Estado democrático secular moderno derrocando exitosamente al gobierno. Parecía que, en uno o dos días, las llaves del Palacio Blanco ya no serían del cada vez más autoritario y hombre fuerte islámico de Turquía.

Pero Erdogan logró evadir a los revolucionarios mientras ellos descendían al hotel costero donde se había alojado. Después, él apareció en cnn Turquía, convocando a sus partidarios a tomarse las calles y usar todos los medios necesarios para detener la insurrección. La gente obedeció, desafiando el toque de queda impuesto por el ejército. En las redes sociales surgieron rápidamente imágenes de hombres vestidos de civil tratando de contener los tanques de guerra, incluso algunos se acostaron frente a ellos cuando avanzaban. Esto motivó más a los partidarios de Erdogan a salir en masa. El momento icónico del golpe vino el día siguiente. No fue la imagen que el ejército hubiera esperado: la de Erdogan con las manos esposadas. Al contrario, fue la imagen de los soldados deponiendo sus armas en señal de rendición y marchando en retirada por el puente del Bósforo. La toma militar había fracasado.

Peor que solamente echar a perder el golpe, la fútil acción militar le dio al Presidente las razones que necesitaba para remover a los disidentes de posiciones de poder, en toda la nación. En el año y medio transcurrido desde entonces, Erdogan ha despedido a 146.713 funcionarios estatales, profesores, burócratas, académicos y personal militar. Ha arrestado a 61.247 individuos, cerró más de 3.000 escuelas, universidades y dormitorios, y despidió a 4.463 jueces y fiscales. Para asegurarse de que la purga no atrajera demasiada atención, cerró 187 fuentes noticiosas y arrestó a 308 periodistas.

Con el ejército seleccionado, los medios silenciados y los tecnócratas contrarios al gobierno de Erdogan removidos, él decidió ir tras la Constitución turca. El 16 de abril de 2017, Turquía celebró un referendo nacional con 18 enmiendas constitucionales propuestas por el partido de Erdogan. Las reformas pasaron en una votación reñida. Turquía ahora puede transformarse de una democracia parlamentaria, a una república presidencial, y Erdogan puede permanecer en el poder hasta el año 2029 si continúa ganando elecciones sucesivas.

¿Hacia dónde ahora?

Erdogan ha estado apretando su control del poder durante años, pero nunca tan abiertamente como en los dos últimos. Pero sorprendentemente, la mayoría de sus acciones tienen el apoyo de la mayoría de los turcos. Fueron ellos quienes respondieron al llamado de los alminares para detener a los tanques en marcha; ellos lo reeligieron una y otra vez a pesar de sus tácticas autoritarias; y ellos aprobaron sus enmiendas constitucionales.

Occidente, particularmente en las naciones europeas, tiene una relación complicada con Turquía, un miembro pilar de la Organización del Tratado de Atlántico Norte. Ellos confían en su cooperación en muchas formas, y se han mostrado muy dispuestos a pasar por alto mucho del comportamiento desagradable con el fin de preservar los lazos. La idea de que Turquía llegue a ser miembro de la Unión Europea, como ha querido serlo desde hace tiempo, está más lejos que nunca de volverse realidad. Pero la profecía bíblica dice que su continua alianza con Europa, desempeñará un papel en los eventos del tiempo del fin.

La profecía bíblica no especifica si Erdogan continuará o no gobernando a Turquía. Pero sí indica que habrá un gobernante fuerte en Turquía, capaz de conducir alianzas poderosas, especialmente con una Europa liderada por Alemania. También afirma que Turquía será parte de una de las mayores traiciones en la historia, contra las naciones modernas de Israel (lea más de estas profecías en nuestro folleto gratuito El rey del sur ). Dada la alianza oportunista de Erdogan con la otan, como también su relación tranquila con los judíos del Estado de Israel, él se convierte en un candidato probable para llevar a Turquía a cumplir esas profecías. 

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