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KEVIN FRAYER/GETTY IMAGES

¿Qué sucedió con el ‘nunca más’?

Últimamente, Europa no puede criticar a EE UU lo suficientemente fuerte. Pero cuando se trata de las mentiras, robos y abusos espantosos de los derechos humanos de otras naciones, Europa se queda relativamente en silencio.

Aquí hay tres declaraciones hechas por líderes europeos este año. ¿Puede usted llenar los espacios en blanco?

“No es posible modelar el mundo de mañana sin una fuerte relación UE- _____”. —Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión de la Unión Europea.

Es del “mayor interés” para Europa trabajar estrechamente “con _____ en todos los frentes”. —Angela Merkel, canciller alemana.

El “camino correcto” para Europa es “hacer un balance de la formidable economía y las políticas de innovación de _____ y buscar “un compromiso más que una confrontación”. —Nicolás Chapuis, diplomático de la UE.

Estas declaraciones reflejan un punto de vista cada vez más frecuente entre los líderes y pueblos de Europa. Uno podría pensar que la nación innovadora y económicamente poderosa con la que ellos quieren construir una relación fuerte en todos los frentes es la misma democracia que ha gastado cientos de miles de millones de dólares en los últimos 75 años para reconstruir y salvaguardar a Europa y estabilizar al mundo: Estados Unidos.

Pero no lo es. Es el régimen comunista de la República Popular de China.

En años recientes, Europa y China han impulsado dramáticamente su comercio. China es ahora el segundo socio comercial más grande de la UE, y la UE es el más grande de China. Los dos además han expandido la cooperación política, tecnológica, educativa, ambiental, energética, cultural, científica e incluso militar.

Y un número creciente de legisladores europeos están determinados a hacer lo que sea necesario para continuar moldeando el mundo de mañana relacionándose con China, incluso si ello significa comprometer valores democráticos, y permaneciendo generalmente en silencio respecto al abuso de los derechos humanos por parte del régimen comunista, incluso cuando esa violación de derechos individuales se vuelve cada vez más obvia y obviamente cruel.

Xinjiang y los ‘órganos de la dictadura’

El emplazamiento donde la crueldad de China es más evidente es Xinjiang, en el noroccidente de la nación. Esta región fue disputada durante mucho tiempo por los mongoles, los chinos y varios pueblos túrcicos. Pero en el siglo xviii, las disputas finalizaron abruptamente cuando el área fue conquistada por la dinastía Qing de China. Desde entonces, ha sido un foco de tensión por los conflictos entre el pueblo indígena Uigur, que busca la autonomía de Xinjiang, y los líderes de China, que se rehúsan a dejar el área de lo que ellos han llamado “la gran familia del territorio nacional chino”.

Las tensiones empeoraron a lo largo de las décadas de 1990 y 2000. En 2014 el nuevo líder de China, Xi Jinping, aplicó mano dura. “No muestren nada de misericordia”, dijo en un discurso a los oficiales del Partido Comunista chino (PCCh), diciéndoles que deben subyugar a los uigures “sin dudas ni vacilaciones” usando “los órganos de la dictadura”.

El gobierno de Xi rápidamente convirtió las terribles órdenes de ese discurso secreto en una realidad pública. Para 2017, el Partido Comunista había llenado Xinjiang con innumerables cámaras, miles de puntos de control y cientos de “centros de reeducación”. Incluso había sacado de sus hogares a los hombres uigures, reemplazándolos con hombres chinos Han. Xinjiang se había convertido en un estado policial.

El año pasado, entre 1,1 y 3 millones (de los 10 millones de uigures en la región) estaban detenidos en estos centros. El PCCh insiste en que el objetivo es purgar el extremismo religioso de su pensamiento y enseñarles habilidades vocacionales. Pero la evidencia de los sobrevivientes y de documentos filtrados del PCCh revelan el verdadero propósito: El partido está determinado a “sinizar” [asimilar a la cultura china] Xinjiang para integrar a los uigures a una cultura Han monolítica y eliminar a quienes no se sometan.

Los detenidos son forzados a quebrantar su religión comiendo cerdo y bebiendo alcohol. Se les prohíbe orar o hablar sus lenguas nativas. Los que se resisten enfrentan rutinariamente inanición, tortura, abuso sexual, abortos forzados y esterilización. Un número desconocido es asesinado en los campos.

El año pasado, organizaciones activistas uigures testificaron ante el Tribunal de China que los crímenes contra la humanidad del PCCh en Xinjiang incluían extirpar los órganos de los detenidos contra su voluntad. Después de revisar el testimonio de más de 50 testigos, y montañas de videos y evidencia escrita, el tribunal determinó “con certeza” y “más allá de la duda razonable” que “en China, la extracción forzada de órganos de prisioneros de conciencia se ha practicado por un periodo substancial de tiempo involucrando un número substancial de víctimas”. El nivel de perversión de esto hace que uno enferme físicamente con sólo imaginarlo.

Hace 75 años, después de la matanza de 6 millones de judíos por la Alemania nazi, la frase “nunca más” se volvió el voto solemne para muchos en Europa y más allá. Nunca más las naciones del mundo se quedarían sentadas mientras un gobierno llevaba a cabo sistemáticamente tales horrores satánicos sobre cualquier grupo.

Pero el pueblo Uigur está viviendo una pesadilla bajo la bota del Partido Comunista chino. Un holocausto del siglo xxi está sucediéndoles justo ahora. Pero al igual que con el holocausto contra los judíos en las décadas de 1930 y 1940, la mayoría de los europeos lo ignoran. Y pocos de los líderes del Continente adoptan una posición significativa en su contra.

El año pasado, Alemania firmó una declaración de las Naciones Unidas condenando los campos de Xinjiang, pero las palabras no han estado acompañadas de castigos diplomáticos o sanciones económicas, mucho menos de movimientos militares. En lugar de eso, mientras se multiplicaba la evidencia de este holocausto moderno, la UE decidió seguir adelante con una importante cumbre con China.

“El grado de violaciones de los derechos humanos” implica que es “inapropiado cortejar al Estado-partido chino en esta situación”, dijo Katrin Kinzelbach, profesora de derechos humanos de la Universidad de Erlangen, Núremberg. Pero eso es exactamente lo que Alemania está haciendo con su “cumbre especial UE-China”.

La cumbre fue finalmente pospuesta. Pero no porque la UE desarrollara conciencia con respecto a Xinjiang. Fue pospuesta debido a un mal diferente que China ha desatado sobre el mundo: el covid-19.

Se pudo haber detenido

Ahora es claro que en noviembre de 2019, el Partido Comunista chino recibió advertencias de autoridades en Wuhan acerca de un nuevo virus que era resistente a los medicamentos. Pero en lugar de tomar medidas para contenerlo en esos primeros días y advertir al mundo, el Partido Comunista adoptó exactamente el enfoque opuesto.

El gobierno detuvo a periodistas que informaban sobre el brote, arrestó a ciudadanos que lo publicaban online, y detuvo a médicos y los intimidó para que se retractaran de las advertencias que habían emitido. El Partido Comunista destruyó las muestras de laboratorio, rehusó admitir a expertos médicos de otros países, y mintió repetida y descaradamente a los gobiernos y a los medios. Y algunos críticos chinos de su manejo del brote, incluyendo a un magnate inmobiliario, un destacado bloguero y el jefe de emergencias del Hospital Central de Wuhan, fueron simplemente “desaparecidos” por el régimen.


La gente asiste a una vigilia el 7 de febrero en Hong Kong por el denunciante del coronavirus, el Dr. Li Wenliang.  (Créditos: Anthony Wallace/AFP-Getty Images)

Fue sólo a finales de enero, después de que habían pasado al menos siete semanas y después de que unos 7 millones de personas potencialmente infectadas habían salido de Wuhan hacia otras partes del mundo, que el Partido Comunista comenzó a tomar medidas de cuarentena y a alertar al mundo sobre el brote. Incluso entonces, después que finalmente China comenzó a trabajar con la Organización Mundial de la Salud, un reporte de la Agencia Central de Inteligencia (cia), mostró que el régimen chino amenazó con “dejar de cooperar” con la investigación de la oms “si la organización declaraba una emergencia sanitaria mundial”.

Mientras tanto, al mismo tiempo que el régimen presionaba a la oms para que minimizara la amenaza, ordenaba a las embajadas y otras organizaciones chinas en otros países a comprar tantos equipos médicos como fuera posible en el extranjero y los embarcaran a China. En Australia, por ejemplo, la periodista Liz Storer informó que “organizaciones respaldadas por el gobierno chino” cesaron las operaciones comerciales normales durante enero y febrero para “literalmente saquear Australia” de suministros relacionados con la pandemia, “los cuales orgullosamente pusieron en grandes contenedores y los embarcaron de regreso a China”.

La información de la Administración General de Aduanas de China muestra que desde el 24 de enero hasta el 29 de febrero, China importó un total de 2,5 mil millones de piezas de equipos de protección personal. Esto representa una cantidad asombrosa de aparatos, 18 veces mayor que la cantidad habitual, que China compró a naciones que no eran conscientes de lo perjudicial que pronto se volvería el covid-19 para sus propias poblaciones. El director de comercio y manufactura de la Casa Blanca, Peter Navarro, dijo el 21 de abril que China “vació todo el equipo de protección personal alrededor del mundo mientras ocultaba el virus”.

Tal vez el frenesí de compra fue planeado principalmente para equipar a la población de China con suministros necesarios para combatir la enfermedad. Pero el Partido Comunista chino también habría entendido bien que si amordazaba a la cobarde oms, la enfermedad seguramente se extendería a todo el mundo, y que los países cuyos estantes acababan de ser saqueados por sus agentes estarían desesperados por tener equipos de protección. Y luego, cuando China no terminó usando todo el equipo que había acaparado, estaba bien posicionada para vender con mayor margen de ganancia los excedentes a las naciones desesperadas y temerosas. “China no sólo está acaparando”, dijo Navarro, “también está vendiéndole al mundo a precios obscenos”.

Xinhua, el medio de comunicación de China recientemente elogió el “precioso tiempo que China le ha ahorrado al mundo” con su manejo del coronavirus. Pero los hechos muestran justo lo opuesto. El Partido Comunista chino trató de salvar su imagen en lugar de salvar vidas. Priorizó su propia supervivencia por encima de la del pueblo chino o de los demás pueblos del mundo, y como tal, es culpable de la propagación global del virus. Los hechos muestran que fue la deshonestidad y la ineptitud del régimen lo que desató este patógeno que ha matado a cientos de miles de personas y ha comenzado a empujar las economías hacia la recesión.

¿Cuál ha sido la respuesta de Europa a todo esto? Mientras Liz Storer, Peter Navarro y otros en las naciones angloparlantes estuvieron sonando la alarma por la deshonestidad de China, Europa tomó una ruta diferente. El New York Times explicó: “Preocupados por las repercusiones, los funcionarios europeos primero retrasaron y luego reescribieron [un reporte de desinformación sobre la pandemia] de tal forma que debilitaron el enfoque hacia China, un socio comercial vital, tomando un enfoque muy diferente al de la postura de confrontación adoptada por la administración Trump” (24 de abril).

En junio, la Comisión Europea criticó la difusión de información falsa por parte de China con respecto al covid-19. Pero al igual que con Xinjiang, fue una declaración simbólica que no ha revertido ni un ápice el acercamiento de Europa con China.

Un país, un sistema

A principios del siglo xix, Hong Kong estaba poblado por unas 7.500 personas en aldeas de pescadores dispersas. Pero después que Gran Bretaña izó su bandera allí en 1841, la isla rápidamente floreció en un centro de emprendedores europeos entusiasmados por comerciar con Asia bajo las leyes y protección británicas. Los ciudadanos chinos acudieron en masa allí en busca de trabajo, y mientras el continente experimentaba agitación política, nuevas olas de refugiados chinos huían regularmente a la isla.

En 1997, cuando Gran Bretaña cedió Hong Kong a China, la población había alcanzado unos asombrosos 6,5 millones. Y muchos temían que las libertades y los principios de protección de la libertad que Gran Bretaña había establecido fueran borrados por el Partido Comunista chino. Para mitigar el temor, China prometió dejar que Hong Kong mantuviera su identidad distintiva bajo una rúbrica llamada “un país, dos sistemas”. Esto garantizaba que, durante al menos 50 años, Hong Kong sería parte de “un país”, de China, pero los comunistas dejarían que el gobierno y el pueblo operaran su propio “sistema”. Eso significaba un alto grado de autonomía económica, política y judicial, incluyendo aprobación de sus propias leyes.

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La policía antidisturbios inmoviliza a un manifestante a favor de la democracia en Hong Kong.  (Créditos: Anthony Kwan/Getty Images)

En los primeros años, la promesa fue respetada cuidadosamente. Pero en la década del 2000, China comenzó a insertarse en algunos de los asuntos de Hong Kong y la gente del territorio se manifestó en contra. Con el paso de los años, las presiones de Pekín contra el semiautónomo Hong Kong continuaron, y cada una inspiraba episodios de protestas acaloradas.

El verano pasado, un analista en el territorio le dijo a la Trompeta, en condición de anonimato, que China estaba manipulando su promesa de “dos sistemas” acercándola a un punto de ruptura. El Partido Comunista estaba maniobrando para hacer de Hong Kong una ciudad típica china donde sus miembros ejercen autoridad por encima de la ley. Él dijo que temía por su seguridad. “Desde lo profundo de mi corazón”, dijo él, “advertiría a cualquiera, en cualquier país, a tener cuidado con el gobierno chino”.

Pero la mayoría de las naciones, incluyendo la mayoría en Europa, dijeron poco e hicieron aún menos con respecto a la invasión de China contra Hong Kong. Y en junio, China rompió su promesa.

Las nuevas leyes de seguridad que China impuso ilegalmente en la isla criminalizan la subversión, la secesión, el terrorismo y la colusión con entidades extranjeras. Bajo “un país, dos sistemas”, Hong Kong iba a aprobar su propia legislación hasta por lo menos el año 2047. Ahora el Partido Comunista ha forzado sus propias leyes, y puede clasificar casi cualquier crítica al partido, incluyendo protestas pacíficas porque Pekín rompió su promesa, como uno de estos delitos y ejecutar el castigo en consecuencia.

Las leyes draconianas también establecen una fuerza de seguridad y agentes de inteligencia chinos en Hong Kong por primera vez. Como sucede con tales fuerzas en el continente, son inmunes a muchas leyes y tienen la tarea de imponer el poder del Partido Comunista sobre los hongkoneses a toda costa.

Tal vez lo más preocupante es la disposición de “extraterritorialidad” de las leyes nuevas. La ley afirma que es aplicable no sólo a cualquiera en Hong Kong, sin importar su nacionalidad o residencia, sino también a acciones cometidas “desde fuera de la región por una persona que no reside en ella de forma permanente”. Eso significa que usted que se encuentra leyendo este artículo, sin importar en qué nación, probablemente está violando las leyes nuevas de China y por lo tanto, si fuera posible, está sujeto a arresto. Esto viola descaradamente el derecho internacional.

Aunque las leyes nuevas aún no han sido aplicadas para hacer arrestos fuera de China, han resultado en una cantidad de arrestos en Hong Kong, incluyendo el del magnate Jimmy Lai el 10 de agosto. El hombre de 71 años dirigía el periódico prodemocracia Apple Daily y fue detenido por un grupo de 200 oficiales de policía por “conspirar con poderes extranjeros”, aunque no hay evidencia de tal conspiración. Bajo la nueva ley, individuos como Lai pueden ser sentenciados a cadena perpetua, o peor.

La nueva ley “sepulta un país, dos sistemas”, escribió el Economist, añadiendo que esto muestra que el Partido Comunista chino “prefiere ser temido que admirado” (2 de julio).

Después que la ley fue impuesta, la Trompeta buscó al analista de Hong Kong quien a menudo nos había suministrado análisis y reportes de primera mano. Pero él, como otras decenas de miles de exactivistas, había borrado todas las cuentas en línea que había usado durante años para clamar por libertad. Su destino es desconocido.

Ni siquiera llevamos la mitad de los 50 años prometidos, y está claro que China ha terminado con las libertades de Hong Kong. Y ahora los riesgos son tan altos que casi no queda nadie que quiera protestar.

EE UU y Gran Bretaña rápidamente respondieron a la medida ilegal de China, aprobando rápidamente una nueva legislación que finaliza la extradición hacia Hong Kong y abre caminos para que su gente se reubique en EE UU y Gran Bretaña. Sin embargo, la UE sólo dijo que “continuaría siguiendo los acontecimientos”. Robert Tyler de New Europe llamó a esto una medida “similar a decir que usted observará el crecimiento futuro de una planta un mes después de haber dejado de regarla”.

No es sólo con Xinjiang, el covid-19 y Hong Kong. Cuando se trata del comportamiento igualmente ilegal y preocupante de China en el Tíbet, Taiwán, el Mar del Sur de China, la Organización Mundial de Comercio y en los ámbitos económicos, cibernéticos y tecnológicos, la reacción de Europa es generalmente la misma: hacer declaraciones o gestos, que pueden no ser completamente insignificantes, pero básicamente son el mínimo necesario para dar una apariencia de preocupación por la maldad de China, y al mismo tiempo seguir profundizando la relación Europa-China.

Este comportamiento de un continente que profesa ser el defensor de la democracia, el derecho internacional y los derechos humanos sería completamente incomprensible, si no fuera por profecías que predicen este acontecimiento.

‘Emporio de las naciones’

Hace unos 2.700 años, el profeta Isaías fue inspirado a escribir de una alianza comercial multinacional inmensamente poderosa que se desarrollaría en la era moderna. Isaías 23:3 la denomina un “emporio de las naciones”.

El versículo 1 identifica a uno de los principales actores en este conglomerado como “Quitim”. En La visión de Isaías sobre el tiempo del fin, el jefe de redacción de la Trompeta, Gerald Flurry, escribe: “Kittim es sinónimo del Quitim de la profecía de Isaías. (…) Después de su migración a través de Asia Central, los de Quitim hicieron su aparición en el noreste moderno de China y en Mongolia”. Entonces este nombre indica a la China moderna.

La profecía de Isaías dice que “Tiro” también será un protagonista importante en este bloque. El Sr. Flurry explica lo que significa este nombre: “El centro espiritual del Sacro Imperio Romano [la Europa moderna] se llama Babilonia en la Biblia (Apocalipsis 17:5; 18:1-3). Pero aquí en Isaías, la Biblia se refiere a Tiro (y sus aliados Sidón, etc.) como el centro comercial de esta potencia europea”.

Un pasaje relacionado en Ezequiel 27 dice “Mesec” y “Tarsis”, términos antiguos que indican que la Rusia moderna y Japón también se unirán a esta alianza comercial mundial.

Estas naciones tomaran juntas el control del comercio mundial por un tiempo breve, y las Escrituras muestran que usarán ese control para acabar con EE UU y algunos de sus aliados.

“La Biblia contiene muchas profecías de ese poder europeo atacando a EE UU”, escribe el Sr. Flurry. Cuando esto sucede, “no habrá ayuda ni simpatía desde Asia”. De hecho, “Rusia, China y Japón” formarán una “breve alianza” con Europa. “Todos ellos van a sitiar a EE UU, Gran Bretaña y la nación judía”.

El Sr. Flurry continúa: “Esta es la razón por la cual la profecía de Isaías sobre un ‘emporio de las naciones’ del tiempo del fin que incluye poderes tanto europeos como asiáticos es tan intrigante, y por la cual vale la pena observar la tendencia a la complicidad entre estos dos grandes bloques económicos”.

De estas profecías, deberíamos esperar que los lazos que ahora crecen entre la UE y China, incluyendo aquellos perpetuados por el rechazo de Europa a enfrentar de forma significativa la crueldad de China, sólo se fortalezcan en los años venideros. Aun cuando la China de Xi Jinping se vuelva más agresiva y maliciosa, Europa se pondrá cada vez más de su lado y en contra de EE UU. Y esta tendencia culminará en un tiempo de extrema calamidad y oscuridad.

¡Pero la profecía bíblica no termina ahí! Las Escrituras muestran que la oscuridad no durará mucho, y será vencida por la luz. Una era completamente nueva, la época más luminosa en la historia de la humanidad comenzará.

“Esa esa asociación comercial no durará mucho”, escribe el Sr. Flurry. “Pronto chocarán, justo antes que Jesucristo regrese y los destruya a ambos”.

El Creador de la humanidad regresará a la Tierra y traerá un fin decisivo a la rebelión del hombre, a la autodestrucción, al abuso de los derechos humanos, el genocidio reproductivo, la opresión, las enfermedades y otros males incontables. Él dará lugar a una era de paz y estabilidad para los uigures, los chinos, los hongkoneses, los europeos y todo el mundo. “Gracias a Dios”, escribe el Sr. Flurry, “hay noticias grandiosas más allá de las malas noticias”. 

Boletín, AD