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Melissa Barreiro/Trumpet

‘Porque yo lo digo’

Los científicos tratan la disensión como herejía. Pero considerando su historial, ellos deberían acoger el debate.

¿Qué se debería hacer con aquellos que cuestionan la creencia de que la actividad humana está causando un Cambio Climático global catastrófico?

El activista del medio ambiente Robert F. Kennedy Jr. (sobrino del fallecido presidente) hace poco dijo que algunas de esas personas son “traidoras” y deberían estar en prisión con otros criminales. De igual forma, el climatólogo James Hansen, quien por más de una década fue el máximo experto del clima en la nasa, dijo que los que cuestionan la hipótesis deberían ser juzgados penalmente por “altos crímenes contra la humanidad”. Sin embargo, para Richard Parncutt, profesor de la Universidad de Graz en Austria, la prisión no es suficiente castigo. En 2012, él dijo: “Propongo que la pena de muerte proceda para los negadores influyentes del CG [Calentamiento Global]”.

Los activistas más convencionales generalmente no piden prisión o ejecución, pero también trabajan para silenciar a todos los que cuestionan el CG. En 2007, el gurú climático del Weather Channel (Canal Meteorológico) pidió quitarles la certificación a los meteorólogos incrédulos. Un reporte del Senado mostró ese año que los científicos que no estaban convencidos enfrentaban rutinariamente amenazas e intimidación por los proponentes. En 2013, el foro Reddit’s /r/science (el cual, con cinco veces más suscriptores que el New York Times, se ha convertido en la vanguardia de la interfaz de la ciencia pública) prohibió la participación de los que cuestionan el Cambio Climático en las discusiones y dijo que los periódicos deberían seguir su ejemplo. Unos meses después, en su discurso del Estado de la Unión, el presidente de Estados Unidos Barack Obama dijo que “el Cambio Climático es un hecho” y que “el debate está concluido”.

Este deseo de silenciar, encarcelar o inclusive matar a la oposición plantea unas preguntas específicas acerca del Cambio Climático, y también plantea preguntas generales aplicables a toda la ciencia.

¿Por qué se cuestiona el alarmismo climático?

La razón principal por la que algunos cuestionan la creencia de que la actividad humana está causando un Cambio Climático catastrófico es que parte de la ciencia que sustenta la hipótesis es frágil; y eso es diciéndolo suavemente.

La evidencia histórica muestra que el clima de la Tierra siempre se ha calentado y enfriado, a veces bruscamente. La mayoría de estos cambios vinieron mucho antes de la Era Industrial. Poca evidencia apoya la noción de que las fluctuaciones actuales son algo fuera de lo común. El profesor R. Timothy Patterson, director del Centro de Geociencia Ottawa-Carleton en la Universidad de Carleton, escribió: “La estabilidad climática nunca ha sido una característica del planeta Tierra”. El clima del mundo “cambia continuamente y, a veces, muy rápidamente”, escribió él. “Muchas veces en el pasado, las temperaturas fueron mucho más altas que las de hoy, y ocasionalmente fueron más frías. Hace apenas 6.000 años, era unos 3°C más caliente que ahora. Hace diez mil años, cuando el mundo salía de un episodio frío de mil años (‘Dryas Reciente’), las temperaturas aumentaron hasta 6°C en una década, 100 veces más rápido que el calentamiento del siglo pasado de 0,6°C que tiene tan perturbados a los ambientalistas” (National Post, 20 de junio de 2007).

Otra parte poco consistente de la hipótesis del Calentamiento Global Antropogénico (cga) radica en las afirmaciones de que los niveles crecientes del gas CO2 por la actividad humana hacen subir la temperatura de la atmósfera, siendo un claro ejemplo de causa y efecto. Expertos tales como el geofísico y astronauta retirado Walter Cunningham dicen que esta afirmación es errónea porque los aumentos de temperatura, a menudo han llegado antes de los aumentos en los niveles de CO2. “No podemos estar seguros de cuál es causa y cuál es efecto”, escribió en la edición de Launch de julio-agosto de 2008. “Históricamente, los aumentos de temperatura han precedido a niveles elevados de CO2, y ha habido periodos cuando los niveles atmosféricos de CO2 fueron casi 16 veces lo que son ahora, periodos caracterizados no por calentamiento sino por glaciación”.

Ian Plimer, profesor de Geología Minera en la Universidad de Adelaide, Australia del Sur, también cuestiona la conexión entre el CO2 y la temperatura. En su libro Heaven and Earth: Global Warming, The Missing Science (Cielo y Tierra: calentamiento global, la ciencia perdida), él muestra que desde 1860 a 1875, las temperaturas aumentaron. Luego bajaron desde 1875 hasta 1890, aumentaron hasta 1903, y luego volvieron a caer hasta 1918. De 1918 a 1941 aumentaron drásticamente, y luego se enfriaron otra vez hasta 1976. Las emisiones de CO2 eran mucho más bajas al comienzo del siglo xx que ahora. Así que, ¿por qué la cantidad y los índices de calentamiento fueron mayores entonces? ¿Por qué el Ártico ahora está más frío que en las décadas de 1920 y 1930, cuando las emisiones de carbón eran mucho más bajas?

Desde el año 2000 al 2010, la humanidad añadió a la atmósfera unas 110 mil millones de toneladas de CO2. Eso es más que una cuarta parte del total, desde el comienzo de la Revolución Industrial en 1750. Sin embargo, durante esa década, no hubo un aumento estadísticamente significativo en las temperaturas globales.

También es debatible la afirmación del cga de que el dióxido de carbono es un gas tóxico “industrial” que está teniendo un efecto catastrófico en el clima. El CO2 es un gas traza natural que constituye en la actualidad, solamente 4 centésimas del 1 por ciento de la atmósfera del planeta; mucho menos que en otras épocas. “En el nivel actual de 400 partes por millón, aún vivimos en un mundo escaso de CO2”, dice Climate Change Reconsidered II (Cambio Climático reconsiderado II), un informe escrito en 2013 por un equipo de 50 científicos en el Panel Internacional No Gubernamental sobre el Cambio Climático (nipcc, por sus siglas en inglés). “Durante el periodo precámbrico (hace aproximadamente 550 millones de años) existieron niveles atmosféricos (de CO2) 15 veces mayores sin efectos adversos conocidos”, dice el informe.

El científico atmosférico Robert L. Scotto dice que los activistas verdes también exageran la contribución humana a los niveles de CO2, y subestiman la del sol: “Basados en las leyes de la física, el efecto sobre la temperatura que tiene la contribución del hombre a los niveles atmosféricos de CO2 es minúsculo e indistinguible de la variabilidad natural causada en gran parte por los cambios en la producción de energía solar”. El hecho de que Marte, Plutón y Júpiter (que no tienen fábricas emisoras de carbón) actualmente se estén calentando, refuerza la opinión de que el sol es el mayormente responsable. Las emisiones de CO2 del hombre también son insignificantes comparadas con la cantidad liberada a la atmósfera por la vegetación y los océanos.

Además, el dióxido de carbono es realmente fundamental para la vida en el planeta. “El CO2 es un nutriente vital usado por las plantas en la fotosíntesis”, declaró el informe del nipcc. “Aumentar el CO2 en la atmósfera ‘reverdece’ al planeta y ayuda a alimentar la creciente población humana”.

¿Resuelven estos puntos la controversia? ¿Significan que las emisiones humanas de CO2 no son potencialmente peligrosas? ¿Quieren decir que no se necesita un estudio más a fondo del Cambio Climático?

No. No dan por resueltas las preguntas ni cierran el libro. Se encuentran entre muchos temas que no han sido examinados a satisfacción de Patterson, Plimer, Cunningham, Scotto, el nipcc y un creciente movimiento contrario.

¿Por qué tantos escándalos?

Otra razón por la que algunos cuestionan la hipótesis del Cambio Climático catastrófico es que muchos de sus principales defensores han estado involucrados en escándalos graves.

En 2009, miles de documentos de la Unidad de Investigación Climática (uic) de la Universidad de Anglia del Este, fueron filtrados. Ellos revelaron años de manipulación, supresión y fraude de datos por prominentes científicos del clima. El escándalo masivo, apodado “Climategate”, reveló tres temas principales. Primero, que muchos científicos admiten entre sí (en privado) que partes de los datos son frágiles, y requieren manipulación si es que van a apoyar la idea del severo Cambio Climático causado por el hombre. Segundo, que muchos líderes científicos del clima ven el Cambio Climático más como una causa política que como una búsqueda científica. Tercero, que muchos de estos científicos ocultan datos sustanciales, si éstos no apoyan a la causa.

Si la evidencia científica es certera y estable, ¿por qué sería necesaria esta manipulación y comportamiento anticientífico para poder “demostrarla”? Climategate ha sido etiquetado como “el peor escándalo de esta generación” y “la mayor estafa de la historia”. Sin embargo, los activistas del clima le restaron importancia, y la mayoría de los medios de comunicación y políticos lo encubrieron o ignoraron. La mayoría de los activistas tildan de “irrelevantes” esas revelaciones.

¿Pero, acaso son irrelevantes? En un correo electrónico filtrado a la prensa, el climatólogo Kevin Trenberth escribió: “El hecho es que por ahora no podemos explicar la falta de calentamiento y es una pena que no podamos”. En otro, el jefe de la uic, P. D. Jones les escribió a los climatólogos Michael Mann, Raymond Bradley y Malcolm Hughes, diciendo: “Acabo de completar el truco ‘Mike’ de la naturaleza, el de añadirle a las temperaturas reales en cada serie por los últimos 20 años (es decir, desde 1981 en adelante) (…) para ocultar el declive”.

El uso de este “truco” fue lo que le permitió a Mann producir la ahora infame gráfica del “palo de hockey”. Recopilando datos provenientes de núcleos de hielo, anillos de árboles, sedimentos de lago y corales, su equipo graficó la temperatura global durante los últimos mil años. Su gráfica mostraba una línea larga y mayormente plana para los años 800 a 1900 (el mango del palo de hockey), luego un súbito pico ascendente (la pala vuelta hacia arriba). Eso parecía atribuir firmemente el calentamiento a la industrialización y se convirtió en un elemento permanente del alarmismo del calentamiento global.

Pero el problema es que la gráfica fue el resultado de la manipulación; o, como dijo Jones, un “truco”. Mann había maquillado los datos para librarse de un tiempo molesto de calidez preindustrial llamado el Periodo Cálido Medieval que ocurrió desde aproximadamente el año 1000 d.C. hasta el 1300. Justo después de este periodo llegó la Pequeña Edad de Hielo, que duró hasta finales de 1800. ¿Significa esto que el calentamiento del siglo xx podría ser en gran medida una recuperación natural de esos años fríos? El truco de Mann, que enterró alrededor de siete siglos de la historia del clima, intenta silenciar esas preguntas.

En 2011, reventó el Climategate [versión] 2.0. Un nuevo lote de 5.000 correos electrónicos fue filtrado al público, mostrando los mismos temas del primer lote. “He estado hablando con gente en los estados [usa] para encontrar un periodista de investigación que investigue y exponga [al científico escéptico Steve McIntyre]”, escribió Mann en un correo filtrado. “El truco puede estar en decidir el mensaje principal y usarlo para orientar lo que se incluye y lo que se deja por fuera [de los informes del ipcc]”, escribió en otro correo Jonathan Overpeck, coordinador y autor principal de la evaluación climática más reciente del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (ipcc) de las Naciones Unidas.

Luego está la famosa cifra del “conceso del 97 por ciento”. Uno de los argumentos citados con más frecuencia por los alarmistas climáticos, que dice: no miremos los hechos, ya están establecidos; el 97 por ciento de todos los científicos están de acuerdo. Esa cifra proviene de un grupo liderado por John Cook que afirma haber analizado casi 12.000 estudios climáticos revisados por pares y encontraron que el 97 por ciento de ellos respaldó la opinión de que los seres humanos están causando un Cambio Climático global severo.

Pero poco después que el meta-estudio de Cook fue publicado, periodistas de investigación de Popular Technology presentaron pruebas de que su equipo había manipulado los resultados clasificando erróneamente muchos documentos “escépticos” como documentos de consenso, seleccionando datos y haciendo preguntas engañosas. Popular Technology le preguntó a muchos de los científicos cuyos estudios Cook había agrupado con el “consenso” si esa representación de su trabajo era correcta. Estas son algunas de las respuestas: “No (…) no es una representación correcta”. “Esa no es una representación correcta de mi documento”. “Sería incorrecto afirmar que nuestro documento era un aval al calentamiento global inducido por el CO2”. “Cook et al. (2013) está basado en una falacia del hombre de paja. (…) Lo que mi documento dice es que (…) del 40 al 70 por ciento del calentamiento global observado desde 1900 hasta el 2000 fue inducido por el sol”. “Ciertamente no es correcto, y ciertamente es engañoso”.

El argumento del “97 por ciento” también ignora a 60 científicos que publicaron un documento en 2006 criticando fuertemente la teoría del (cga) Calentamiento Global Antropogénico. También ignora al grupo internacional de más de 700 científicos prominentes, en el reporte del Senado de diciembre de 2007. Este grupo de climatólogos, geólogos, oceanógrafos, biólogos, glaciólogos, biogeógrafos, meteorólogos, economistas, químicos, científicos ambientales, físicos, paleoclimatólogos y otros científicos firmaron una carta diciendo que el Cambio Climático era un fenómeno natural bien conocido. Muchos de ellos eran miembros actuales o ex miembros del ipcc.

Pero el “consenso del 97 por ciento” sigue siendo un mantra de los activistas del Cambio Climático, mientras que el artículo del Popular Technology, el documento de 2006 y el reporte de 2007 del Senado, continúan siendo ampliamente ignorados.

El Cambio Climático quedó con su más reciente ojo morado en enero de 2015, justo después de todas las declaraciones jubilosas de los alarmistas diciendo que el 2014 había sido “el año más caliente registrado”. Una de las principales regiones de calentamiento especialmente rápido era una gran franja de América del Sur. El investigador Paul Homewood comparó las temperaturas publicadas, de las tres estaciones meteorológicas en Paraguay, con las temperaturas que fueron registradas originalmente. En los tres casos, él encontró que los datos habían sido adulterados para mostrar un calentamiento, donde realmente no había ninguno. Homewood luego dirigió su atención a las estaciones meteorológicas entre Canadá y el corazón de Siberia. De nuevo, casi en cada caso, descubrió que se habían hecho los mismos ajustes de temperatura en dirección hacia arriba. El Telegraph dijo que este “jugueteo con los datos de temperatura” no era solo el mayor de los escándalos del Cambio Climático, sino “el mayor escándalo de todos los tiempos en la ciencia” (7 de febrero).

Parece que entre más se escudriñan los datos climáticos, más adulteración, manipulación y maquillaje de datos sale a la luz.

¿Por qué es blasfemia cuestionar?

Cuando la ciencia dudosa se pone lado a lado, con los escándalos, y luego se examina a la luz de los esfuerzos fanáticos por silenciar a los cuestionadores, emerge un panorama preocupante: la creencia en el Cambio Climático se ha apartado de la ciencia, y se ha convertido en algo más parecido a una fe religiosa.

Lleva todas las características de una religión hecha por el hombre: una casta de sacerdotes y profetas, un conjunto irracional de creencias al que se aferran tenazmente los seguidores, abuso de autoridad y la intimidación de cualquier disidente. Incluso tiene un montón de textos sagrados.

La devoción de los creyentes parece fortalecerse cuando ellos son confrontados con evidencia que refuta o cuestiona su dogma; por ejemplo, el estudio publicado en marzo de 2013 demostrando que las temperaturas globales habían estado estáticas por 15 años, aunque las emisiones de gases de efecto invernadero durante ese tiempo se habían disparado. La “persecución” fortalece su determinación. Muchos partidarios parecen impulsados por una fe tan ciega como la de algunos religiosos a quienes ellos critican con tanta rapidez.

“Los verdaderos creyentes”, dijo Cunningham, “han llegado más allá de estar interesados en la evidencia; es imposible usar la razón para sacar [a la gente] de posturas a las que llegaron sin usarla”.

Los llamados a investigar y exponer a los escépticos, ¿parecen estar hechos por científicos objetivos, o por los puritanos que dirigieron la cacería de brujas de Salem? Los reclamos por suprimir la herejía, ¿suenan como provenientes de investigadores imparciales, o de extremistas religiosos? Las insinuaciones de ejecutar a los disidentes, ¿suenan como las de expertos motivados por la razón, o como los gritos de los líderes de la Iglesia Católica Romana durante la inquisición?

Claramente, tales llamados y exigencias no suenan como la voz de la ciencia. “La ciencia son hechos”, dijo el físico francés Henri Poincare, y “así como las casas están hechas de piedras, así la ciencia está compuesta de hechos”.

Eso significa que la ciencia es apolítica y acepta el escrutinio, el estímulo y el debate. Su enfoque se centra en la evidencia medible, y evaluada bajo presión. Su amor no es por el dogma religioso, sino por los hechos. Su meta no es demostrar una hipótesis, sino evaluarla para ver si es verdadera o falsa. No tiene una confianza arrogante, sino que es humildemente consciente de sus limitaciones. Ya que la ciencia está interesada, no en cortejar agendas sino en descubrir la verdad, los científicos son imparciales, transparentes, objetivos y receptivos a la crítica y la investigación.

El debate del Cambio Climático está siendo dominado no por científicos, sino por pseudocientíficos fanáticos impulsados por la ideología. Ellos abordan el debate al revés, partiendo de una conclusión que ya está firme en sus mentes. Lo que sea que ellos puedan retorcer para apoyar la hipótesis, lo mantienen y todo lo demás a menudo lo rechazan o lo minimizan. Los hechos quedan subordinados a la conclusión.

Y el Cambio Climático no es el único tema del que se han apoderado así. En el mundo de los académicos encumbrados, un cuestionador de la teoría de la evolución es más ridiculizado, discriminado y marginado que un escéptico del clima.

‘La falsamente llamada ciencia’

Antes de que naciera la hipótesis del Cambio Climático, o la teoría de la evolución, el apóstol Pablo etiquetó tales movimientos basados en una agenda como “la falsamente llamada ciencia” (1 Timoteo 6:20).

Estos movimientos exponen la falibilidad de la ciencia. ¿Quiere decir esto que debemos hacer a un lado la ciencia? De ninguna manera. El problema no es con la ciencia, sino con el mal uso que le da el hombre. Dios el Creador fue el Autor de la verdadera ciencia, y de los medios para que los hombres y las mujeres la amaran y la buscaran. “Dios tenía el propósito de que el hombre produjera conocimiento adicional”, escribió el renombrado educador Herbert W. Armstrong. “Él nos dio la base, el fundamento, la premisa, el concepto. Pero Él también nos dio ojos para observar. Manos y pies para explorar y medir. Medios para producir laboratorios, tubos de ensayo, métodos de experimentación. Él nos dio mentes maravillosas con las cuales pensar” (¿Por qué nació usted?).

Para entender acerca de la verdadera ciencia, el rol en los asuntos humanos que Dios quiso para ella, y la única autoridad verdaderamente infalible en la que podemos confiar, solicite nuestro folleto gratuito escrito por el Sr. Armstrong What Science Can’t Discover About the Human Mind (Lo que la ciencia no puede descubrir acerca de la mente humana, disponible en inglés). 

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