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(ALEX WONG/GETTY IMAGES)

Por qué se produjo un aumento ‘histórico’ en la tasa de homicidios en 2020

Según los datos publicados por la Comisión Nacional sobre covid-19 y Justicia Penal (ccj por sus siglas en inglés), el 2020 vio un aumento “histórico” de asesinatos. Tras comparar los datos criminales de 2020 de 34 ciudades estadounidenses con los de años anteriores, ellos concluyeron que “las tasas de homicidio fueron 30% más altas que en 2019, un aumento histórico que representa 1.268 muertes más en las 34 ciudades estudiadas que el año anterior”. Aunque aún no se han publicado las estadísticas oficiales del gobierno federal, el ccj espera que el aumento del 2020 eclipse al mayor incremento previo que ocurrió en sólo un año, y que fue del 12,7% en 1968. Aunque fue el mayor aumento registrado, 2020 no fue el año más mortífero.

El informe también encontró que durante el 2020 una serie de otros delitos violentos contra personas aumentaron en las ciudades incluidas en el estudio: En 2020 las tasas de asalto agravado y de asalto con arma de fuego fueron 6% y 8% más altas, respectivamente. Mientras tanto, los delitos contra la propiedad disminuyeron: Los robos en viviendas disminuyeron un 24%, los robos en lugares no residenciales un 7%, los hurtos un 16%, y los delitos de drogas un 30%. El único delito contra la propiedad que aumentó fue el robo de vehículos motorizados, el cual subió un 13%.

El 2020 fue un año sin precedentes de encierros, miedo, disturbios y agitación política. Algunos han explicado el aumento de la tasa de homicidios utilizando la pandemia, apuntando a la presión sobre los recursos policiales con personal fuera o en cuarentena a causa de la pandemia, junto con el estrés de los residentes. Otros dicen que fue una combinación de la pandemia y los disturbios contra la policía que tuvieron lugar durante el verano. Pero una cosa es cierta: Los medios de comunicación liberales no quieren que el público crea que los disturbios del verano de 2020 fueron los únicos que provocaron el aumento.

Los datos muestran un claro y fuerte incremento en las tasas de homicidio tras la muerte de George Floyd a finales de mayo, pero hay un esfuerzo concertado para desvincular las “protestas pacíficas” con el aumento de violencia. El informe del ccj afirma (énfasis nuestro añadido):

Como se señaló arriba, un aumento precipitado de los homicidios coincidió con la aparición de protestas masivas después que George Floyd fuera asesinado a finales de mayo por un agente de policía en Minneapolis. Entre junio y agosto de 2020, la tasa de homicidios fue un 37% más alta que el año anterior y más alta que durante cualquier otro periodo de 2020. Dicho esto, la conexión entre la violencia policial, las protestas y los disturbios sociales, y el aumento de la violencia comunitaria sigue siendo incierta.

Como los autores han señalado anteriormente, puede ser instructivo comparar los aumentos recientes de violencia con los aumentos de violencia después del asesinato de Michael Brown por la policía en agosto de 2014 en Ferguson, Missouri, y las posteriores protestas en todo el país. Después de esto, los homicidios en las grandes ciudades aumentaron casi un 22% en 2015 y 2016, el mayor incremento en dos años en 25 años.

Los analistas de entonces relacionaron el aumento de la violencia con dos versiones del llamado efecto Ferguson, que siguen siendo plausibles hoy en día. El primer vínculo con la violencia es relacionado a la “disminución de patrullaje”, un retroceso en la aplicación proactiva de la ley por parte de los agentes que temen ser injustamente indagados y potencialmente perder sus puestos de trabajo. El segundo vínculo relaciona la violencia con la “deslegitimación”, postulando que las comunidades desfavorecidas se alejaron de la policía debido a la pérdida de confianza. La disminución de confianza en la policía impide la investigación de los delitos y aumenta la “justicia callejera” para resolver las disputas, lo que provoca más violencia. Aunque no está claro hasta qué punto estas teorías explican estos aumentos, está claro que no existe una conexión simple entre la violencia policial, las protestas contra dicha violencia y la violencia comunitaria.

Esto es una ceguera deliberada ante los hechos. Sin embargo, muchos se aferran a esa creencia. El deseo de apoyar una supuesta narrativa de que la policía es el problema es tan fuerte que voluntariamente razonan alrededor de la verdad. La realidad es que cuando se margina y demoniza a la policía, el retroceso es inevitable. Y el crimen prospera en el vacío que queda.

Otros hechos sugieren que la pandemia y los cierres no contribuyeron a la violencia añadida. De hecho, los índices de criminalidad disminuyeron durante la primera parte de 2020 cuando la gente fue puesta en encierro. Un informe de la Universidad de Pensilvania señaló específicamente: “Algunos tipos de delitos violentos graves no parecieron verse afectados por el inicio de la pandemia, especialmente los homicidios y los tiroteos”.

Entonces, ¿cuándo comenzó este repentino aumento de asesinatos? Paul Cassell, profesor de Derecho Penal de la Universidad de Utah, adoptó una visión más detallada de las tasas de homicidio de las principales ciudades de Estados Unidos, en lugar de una visión agregada como la del informe del ccj. Al revisar los datos de Chicago, Filadelfia, Minneapolis y Nueva York, él encontró un aumento explosivo del número de homicidios a finales de mayo, tras el inicio de los disturbios en contra de la policía. Además, Cassell documentó, que tras las protestas se produjo un grave descenso en detenciones y en paradas policiales. La policía retrocedió.

Si dejamos que los datos hablen por sí mismos, surge una imagen clara: La pandemia provocó un descenso en la delincuencia de Estados Unidos, pero en mayo se produjo un repunte en la violencia tras las protestas contra la policía, durante las cuales la policía comenzó a retroceder. Y esto no es un hecho único. Cassell escribió:

El gran aumento de homicidios de 2020 se parece inquietantemente al patrón de aumento en la delincuencia durante el incremento de homicidios de 2016 en Chicago. En 2016, las detenciones y los cacheos disminuyeron drásticamente en la Ciudad de los Vientos tras un acuerdo entre la Policía de Chicago y el aclu. Y, a consecuencia de ese acuerdo, los homicidios y los tiroteos aumentaron drásticamente, mientras que la mayoría de los demás delitos no lo hicieron.

El mismo y exacto patrón sigue apareciendo. Ya sean los disturbios de 2020, los de 2015 o el incremento de homicidios de 2016 en Chicago, siempre se relaciona con la disminución de la presencia policial. Y con el presidente Joe Biden en el poder, podemos esperar que continúe esta tendencia. El Sr. Biden hizo campaña usando la narrativa de que los afroamericanos viven con miedo a la policía. Esto a pesar de los hechos de la base de datos de disparos policiales del Washington Post que muestran que más personas blancas desarmadas fueron asesinadas por la policía en 2020 que negros desarmados. Sin embargo, la narrativa continúa, y también la violencia. Como señaló recientemente Heather Mac Donald:

Los tiroteos en el sur de Los Ángeles aumentaron un 742% en las dos primeras semanas del año. En Oakland, los homicidios aumentaron un 500% y los tiroteos un 126% hasta el 17 de enero. En Nueva York, los asesinatos aumentaron un 42% y los tiroteos un 15% hasta el 17 de enero. Los robos de coches, que ya aumentaron un 135% en Chicago en 2020, se están extendiendo a los suburbios de la ciudad.

Estados Unidos está llevando a cabo una guerra en contra de sus propios agentes de policía, y sus ciudades están sufriendo por ello. En lugar de perseguir a los delincuentes, la izquierda radical persigue a la policía. Hacen todo lo posible para encubrir a los alborotadores, incluso cuando los hechos demuestran que esas protestas fueron la causa de más violencia.

Durante años, la Trompeta ha pronosticado que la violencia en las ciudades de Estados Unidos empeoraría, y que gran parte de ella vendría del odio racial. En 2015, tras los disturbios de Baltimore, el editor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, escribió:

Sería exagerado decir que no existe racismo entre los agentes del orden público en Estados Unidos. Pero hay unas cuantas personas que andan escudriñando y exagerando este tema con malos propósitos. Lo están usando deshonestamente para explicar o excusar ciertos comportamientos terriblemente peligrosos. Ellos están suscitando emociones y odio, pero nada de esto tiene el verdadero propósito de resolver el problema.

¡Los resultados están incitando males que rápidamente se están volviendo más peores que aquellos que pretenden resolver! La policía de la nación está siendo socavada de formas que probarán ser devastadoras para nuestras ciudades en particular.

Con el informe de ccj esa devastación está a plena vista, aunque se nieguen a verlo. La violencia se intensifica a medida que la policía es marginada y atacada. Los hechos lo confirman. Y la profecía bíblica muestra que seguirá intensificándose. La policía, la ley y el orden están bajo ataque en Estados Unidos. Este ataque está teniendo un efecto devastador en la nación. Para conocer el origen de este ataque, solicite su copia gratuita de Estados Unidos bajo ataque, por Gerald Flurry. 


ESTADOS UNIDOS BAJO ATAQUE

¿Está usted preocupado sobre hacia dónde está dirigiendo el país la administración actual? ¿Y sobre si la nación puede o no sobrevivir los próximos cuatro años? La situación está peor de lo que usted piensa, y sólo existe una forma para solucionar este problema gigantesco.