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Por qué los alemanes llegarán a amar el gobierno de Dios

Los estudios, las encuestas y la historia nos dan una idea de por qué Alemania prosperará en el maravilloso Mundo de Mañana.

Fundamentalmente, las naciones son familias que se hacen grandes. En un sentido real, una nación es tan humana como una familia o un individuo. Tiene sus pasiones y vicios, esperanzas y ambiciones, fortalezas y debilidades.

El padre del pueblo alemán probablemente era un hombre de industria y precisión que podía realizar un trabajo minucioso, que limpiaba sus herramientas y ponía cada una en su lugar, y que seguía las órdenes hasta el límite, especialmente en el campo de batalla.

Ese hombre tuvo hijos, esos hijos tuvieron hijos, y la línea continuó y se multiplicó, de familia a clan, a tribu, a nación. Tal como lo registra la Biblia, este grupo emparentado de personas creció y retuvo el nombre de su antepasado: Asur.

Los descendientes de Asur llegaron a ser conocidos como asirios. Cuando usaron sus características familiares para conquistar con éxito a los pueblos que los rodeaban, se les conoció como el Imperio Asirio. Y así como otros pueblos, ellos poseían fortalezas y debilidades.

A través de la historia de los alemanes, de los francos, los carolingios, los teutones y otros, se pueden encontrar características similares. Una de ellas es la aplicación de la precisión, disciplina, obediencia—y crueldad—en la guerra.

Los alemanes y sus antepasados tienen una larga historia de llevar a cabo las ambiciones de sus gobernantes, incluyendo la de dictadores perversos. Ellos siguieron a reyes y emperadores en innumerables guerras, cruzadas y tiranías. En el siglo xx, siguieron a gobernantes autoritarios en dos guerras mundiales. Después de la Segunda Guerra Mundial, los Aliados forzaron el restablecimiento de la democracia, pero a pesar de toda esa horrible historia, los alemanes tienen una tendencia hacia gobiernos autoritarios.

El jefe editor de la Trompeta, Gerald Flurry, explicó en “Alemania – un nuevo rey es inminente” que el anhelo de los alemanes por este tipo de liderazgo será aprovechado nuevamente por un vil dictador que conducirá a la nación a la guerra (Daniel 8:23-25).

Pero la Biblia también nos muestra algo más. Las características del pueblo alemán serán usadas para el bien, y no sólo para alimentar una economía ejemplar. Los alemanes vencerán el mal de su historia guerrera para siempre. Entenderán las terribles consecuencias de permitir que un hombre manipule su deseo por un gobierno más autoritario, y aprenderán cómo someterse a un gobierno justo y perfecto: el gobierno de Dios.

Gimiendo por liderazgo

El periodista alemán Heribert Prantl, en un artículo de 2011 titulado “Anhelando el Mesías”, señaló dos componentes del carácter nacional alemán: incompatibilidad con la democracia y anhelo por un líder mesiánico.

En 2018, una encuesta de la Universidad de Leipzig encontró que el 8% de los alemanes concordaba con la siguiente declaración: “Es de interés nacional que una dictadura sea, en ciertas circunstancias, la mejor forma de gobierno”. Y con ésta, el 11% estuvo de acuerdo: “Deberíamos tener un líder que gobierne Alemania para el beneficio de todos con una mano fuerte”. Y en esta: “Lo que Alemania necesita ahora es un solo partido fuerte que represente a la comunidad nacional en su conjunto”, casi el 20% estuvo de acuerdo. Teniendo en cuenta la historia autoritaria de la nación, incluso estas cifras aparentemente bajas son espantosamente altas. Otras encuestas muestran que el deseo de un gobierno autoritario está creciendo especialmente entre los jóvenes alemanes.

Los ciudadanos más ancianos de Alemania aún recuerdan las consecuencias de la dictadura de Adolfo Hitler. Aquellos en la parte oriental de Alemania pueden recordar el gobierno soviético (desde 1949 hasta 1989). Sin embargo, muchos alemanes anhelan un gobierno fuerte. Un estudio de la Fundación Otto Brenner de 2018 encontró que más del 60% de los jóvenes entre 18 a 29 años creen que ellos “no tienen control sobre lo que hace el gobierno”. Muchos cuestionan los principios de la democracia. En Alemania oriental, el 19% de los jóvenes no está de acuerdo con que “la democracia es la mejor forma de gobierno” (en el occidente de Alemania, el 12% discordó). El 26% de los adultos jóvenes en la zona oriental de Alemania, y el 23% en la occidental, quieren “un líder fuerte que no tenga que preocuparse por parlamentos y elecciones”. Menos de la mitad “está totalmente en desacuerdo” con esta declaración.

Una quinta parte de los alemanes orientales, entre los 18 y 29 años de edad, desean tanto un gobierno autoritario que están dispuestos a renunciar a la democracia. Las escuelas y la mayoría de los medios de comunicación de la nación enseñan que las dictaduras son malas, pero los alemanes jóvenes que nunca la experimentaron anhelan un líder fuerte. Creen que el verdadero progreso debe ser liderado desde arriba.

El estudio de la Universidad de Leipzig concluyó: “Alrededor del 40% de los alemanes muestran características autoritarias, mientras que sólo el 30% son explícitamente democráticos”.

En el estudio de la Fundación Otto Brenner, el 86% estuvo de acuerdo o parcialmente de acuerdo en que “Los alborotadores deberían sentir claramente que no son deseados en la sociedad”. Con “Las prácticas comprobadas no deberían cuestionarse”, el 71% respondió estar de acuerdo o parcialmente de acuerdo. Y con “La gente debería dejar las decisiones importantes de la sociedad a los líderes”, el 57% estuvo de acuerdo o parcialmente de acuerdo.

Los alemanes odian el estancamiento aún más de lo que desean la libertad de votar. “Hay una fuerte demanda de un nuevo líder en Alemania”, señaló el Sr. Flurry. “La gente no puede ponerse de acuerdo sobre cuáles deberían ser sus políticas, pero quieren a alguien diferente de Merkel, a alguien con visión” (op cit).

En el pasado, millones de alemanes dejaron su destino en manos de un hombre e incluso lo siguieron a terribles males. Hitler ordenó la destrucción de millones de judíos. Sus órdenes fueron seguidas, desde los más altos oficiales hasta los guardias que cerraban las puertas de las cámaras de gas. Pocos cuestionaron las decisiones y aún menos los que se rebelaron. Esta obediencia ciega tuvo consecuencias devastadoras.

Pero los alemanes se dan cuenta de algo que la mayoría de las otras naciones no. Ellos se dan cuenta de que las personas a menudo no saben qué es lo mejor para ellas mismas. La democracia ha evitado algunos males horribles, pero ha traído los suyos propios.

La Biblia aclara este punto: “Conozco, oh [Eterno], que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jeremías 10:23). La Biblia también muestra que usted no puede confiar en los hombres para guiarlo: “Así ha dicho [el Eterno]: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de [el Eterno]” (Jeremías 17:5). Esto es exactamente lo que ha plagado al pueblo alemán durante siglos: ha confiado en el hombre, incluso cuando hacerlo produce un enorme sufrimiento.

Pero si la solución no está ni en la democracia de los hombres ni en la dictadura de un hombre, ¿dónde se puede encontrar?

La única nación que se ha arrepentido

El pueblo alemán remonta sus raíces a la antigua Asiria (lea “The Remarkable Identity of the German People” [La notable identidad del pueblo alemán], en inglés, theTrumpet.com/7490). Los reyes asirios llevaron a su pueblo a realizar algunas de las acciones más horribles de la historia. El rey Senaquerib se jactaba de derramar tanta sangre que sus caballos tenían que atravesar como si fuera un río. El pueblo asirio era temido por su brutalidad, tanto en la guerra como en la tortura de los cautivos.

Pero la Biblia registra un momento en que la nación experimentó un cambio dramático. “El profeta Jonás advirtió a la ciudad Asiria de Nínive para que se arrepintiera. Este es el único ejemplo bíblico de una ciudad o nación que se haya arrepentido”, escribe el Sr. Flurry en Nahúm—Profecía para Alemania en el tiempo del fin. ¿Cómo podría aceptar la ciudad más sangrienta de la época el mensaje de Dios?

Después de que el profeta Jonás proclamó el mensaje de Dios, el rey se arrepintió y proclamó un ayuno en toda la nación. Él escribió: “Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos” (Jonás 3:6-8).

El pueblo obedeció. Habían seguido a un líder perverso hacia la maldad; ahora seguían a un líder arrepentido hacia un camino de vida más justo. Por lo tanto, Dios salvó a la ciudad de la destrucción.

Lamentablemente, en este tiempo del fin, los alemanes tendrán que sufrir antes de que Dios pueda guiarlos al arrepentimiento. Pero pronto volverán a experimentar un cambio similar. Se darán cuenta de que han sido engañados por líderes malvados y por “el dios de este mundo”, Satanás el diablo (2 Corintios 4:4; Apocalipsis 12:9). Ellos reconocerán y se arrepentirán de su hostilidad hacia Dios (Romanos 8:7).

La Biblia indica que aceptarán con gusto el gobierno de Dios. Jesucristo volverá a gobernar este mundo como Rey de reyes y Señor de señores. Él sofocará toda rebelión y establecerá la ley de Dios. Por lo tanto, el anhelo de liderazgo de los alemanes será cubierto por el gobierno de Dios en la Tierra (Daniel 2:44). Su deseo de ser encaminados se cumplirá a medida que aprendan a vivir por toda palabra de Dios (Mateo 4:4). Su deseo de ley y orden será llenado cuando Cristo regirá con “vara de hierro” (Apocalipsis 2:27).

Otras naciones tendrán que ser obligadas a aceptar este feliz destino. Ezequiel 38 y 39 profetiza que las naciones asiáticas se rebelarán contra el gobierno de Cristo. Zacarías 14:16-19 indica que la nación de Egipto y otras naciones gentiles pudieran desobedecer la orden de Dios de celebrar la Fiesta de los Tabernáculos.

Pero no hay ninguna profecía de que Alemania vaya a desobedecer nuevamente como nación. En cambio, Isaías menciona a Asiria como una nación líder en este maravilloso Mundo de Mañana (Isaías 11:16; 19:23-24). Alemania, junto con Israel y algunas otras naciones, conducirán al mundo entero hacia la prosperidad. Dios quiere prosperidad para cada individuo, para cada familia y para cada nación. Pero para lograr tal prosperidad, la humanidad debe aprender a seguirlo a Él, en lugar de seguir sus propios caminos.

Eso no significa que los alemanes obedecerán ciegamente las órdenes de Dios como robots. Dios creó a los seres humanos con libre albedrío para elegir Su camino de vida o para rechazarlo. Pero el pasado de Alemania sugiere que su pueblo verá rápidamente que el camino de vida de Dios funciona mejor.

Las leyes de Dios son más que una simple lista de lo que se debe y no se debe hacer. Cristo condenó a los fariseos por guardar simplemente la letra de la ley (Mateo 23). Él remitió a las personas a “lo más importante de la ley”, como la justicia, la misericordia y la fe: el amor de Dios. El principio de la ley de Dios es amor hacia Dios y amor hacia el prójimo (Mateo 22:35-40). No es simplemente recibir órdenes: requiere una toma de decisiones individual basada en el principio del amor.

Este será el desafío de Alemania en el futuro cercano. Pero cuando Cristo regrese y exija obediencia, los alemanes en general aceptarán ese desafío.

Hay un mundo maravilloso por delante para todos los que aprenden a someterse al gobierno amoroso de Dios. Dios promete libertad de los dictadores humanos, libertad de las influencias de Satanás, libertad de los vicios de la democracia, de nuestros pares y de nosotros mismos, y libertad del pecado y de la muerte misma. 

Boletín, AD