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Mahmud Hams/AFP/Getty Images

Por qué Jerusalén está sangrando

La reciente oleada de horribles ataques por palestinos en Israel no conduce a un estado independiente, conduce a una Jerusalén partida en dos

Tal vez, o quizás no, usted ha escuchado reportes vagos de más violencia irrumpiendo entre palestinos y judíos. Nomás mire con detalle la lista de ataques y represalias en solo la primera mitad de octubre; es escalofriante.

Una pareja de esposos en su carro es baleada por palestinos, y mueren frente a sus cuatro hijos de 9, 7, y 4 años, y de 4 meses. Dos hombres que se dirigían a adorar en la Ciudad Antigua de Jerusalén son asesinados, y una esposa y su hijo de 2 años son heridos por un estudiante de leyes palestino armado con un cuchillo. Palestinos en Gaza disparan cohetes a civiles israelíes. Un joven palestino apuñala a una anciana israelí mientras aborda el autobús. Un conductor palestino embiste con su auto una parada de autobús y manda cuerpos volando, después sale del auto y apuñala a una víctima con un cuchillo. Dos palestinos suben a un autobús y comienzan a apuñalar y disparar a los pasajeros, asesinando a uno de ellos. Palestinos incendiarios atacan carros y edificios. Manifestantes atacan a la policía y a los soldados.

A mediados de octubre, la lista diaria de ataques palestinos homicidas e incendiarios creció casi cada día.

Los líderes palestinos de hecho fomentan estos ataques para poder avanzar su agenda, agitando el fervor violento con mentiras sobre israelíes “sucios” que planean permitir que los judíos oren en el Monte del Templo o que tomen el control, dependiendo de a quién le crea usted. Luego ellos elogian a aquellos que han intentado o han tenido éxito en asesinar judíos. Ellos incluso le dieron un nombre: un “Día de furia”. Los líderes palestinos quieren que su gente enloquezca con violencia racista.

Mientras tanto, nos preguntamos si estamos a un “Día de furia” o dos de otra sangrienta intifada, donde los palestinos van con todo lo que tienen y se amarran a sus cuerpos explosivos con metralla, y después buscan gente en autobuses o familias en cafeterías a quienes pueden asesinar en masa.

La respuesta de Estados Unidos

La nación con la economía, el ejército y, anteriormente, la influencia política más grandes del mundo, tiene una oportunidad de ayudar. ¿Y qué es lo que hace? El Departamento de Estado de Estados Unidos respondió a estos ataques terroristas contra ciudadanos israelíes diciendo esto: “Seguimos profundamente preocupados por las tensiones crecientes e instamos a todas las partes a tomar medidas positivas para restaurar la calma y evitar acciones que aumentarían más las tensiones”. En otras palabras, los palestinos tienen que bajarle el tono a la violencia, ¡y los judíos también!

Matt Lee, reportero de la Prensa Asociada [ap], detectó la velada censura a Israel del Departamento de Estado. Él se dirigió al vocero del Departamento de Estado Mark Toner al respecto, preguntando: “¿Piensa la administración [de Obama] que Israel está incitando o no condenando la violencia?”

“Lo que hemos dicho claramente es que queremos ver a ambos lados tomar medidas positivas, acciones positivas que reduzcan las tensiones en la región”, dijo Toner. Él reconoció los terribles ataques en contra de los israelíes pero agregó: “También hemos visto ataques contra los palestinos, [investigaciones para los cuales] continúan”.

Sí, pobladores israelíes indignados han quemado árboles de olivo y golpeado a palestinos. Sí, transeúntes palestinos han sido asesinados cuando policías, soldados y aviadores israelíes han hecho incursiones y ataques en contra de terroristas palestinos (que no solo toman como blanco a civiles judíos, sino que también se esconden entre y detrás de civiles palestinos). Pero, ¿por qué el Departamento de Estado equipara eso con un hombre que lanza su auto contra las personas en una parada de autobús, o con un niño que apuñala a otro, o con terroristas que apuntan sus cohetes hacia áreas de civiles, o con asesinos que disparan a padres desprevenidos matándolos frente a sus hijitos?

Lee después preguntó qué es lo que espera Estados Unidos de los israelíes para reducir la violencia en Israel. Toner respondió que ellos deberían “[mantener] el statu quo en Haram al Sharif y el Monte del Templo”. Pero eso es exactamente lo que los israelíes han estado haciendo por décadas. Al hacer hincapié en esto, el Departamento de Estado estaba respondiendo, legitimando y perpetuando una mentira de la propaganda árabe: que los judíos están conspirando para profanar los sitios sagrados musulmanes y explotar en pedazos sus mezquitas.

El principal de esos propagandistas árabes es el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas. El mintió ante la Asamblea General de las Naciones Unidas diciendo que Israel estaba enviando judíos extremistas a la mezquita de al-Aqsa, y dijo esto el 16 de septiembre durante un discurso en la televisión palestina: “Bendecimos cada gota de sangre derramada por Jerusalén. Con la ayuda de Alá, cada mártir estará en el cielo. (…) Al Aqsa es nuestra, así como lo es la Iglesia del Santo Sepulcro. [Los judíos] no tienen el derecho de profanarlas con sus sucios pies. No se los permitiremos, y haremos todo lo que esté en nuestro poder para proteger a Jerusalén”.

Israel constantemente ha respetado una política de hace décadas de proteger y preservar todos los lugares santos en Israel; ya sean estos judíos, cristianos o musulmanes. Contrario a las insinuaciones del Departamento de Estado (sin mencionar las de los terroristas palestinos), Israel ha mantenido ese statu quo desde 1967, cuando tomó control de Jerusalén oriental y el Monte del Templo.

Pero este hecho se pierde, o es ignorado, por la Administración Obama. El secretario de estado John Kerry de forma similar atribuyó la violencia en Jerusalén a las políticas israelíes, diciendo: “A menos que nos pongamos en marcha, es posible que una solución de dos estados le sea robada a todos. Ha habido un aumento masivo de asentamientos a lo largo de los últimos años. Ahora se tiene esta violencia porque hay una frustración creciente…”.

El secretario Kerry quiere hacernos creer que los palestinos están arremetiendo con violentos actos terroristas porque ¡están frustrados con el estancado proceso de paz! Que ellos solo desean un estado en el que puedan vivir pacíficamente al lado de Israel.

La declaración del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu está más en línea con los hechos visibles y escalofriantes. “El terrorismo”, dijo él, “proviene del deseo de aniquilarnos”.

Jonathan Tobin escribió en el Commentary: “Mientras que la narrativa de este último estallido de violencia por parte de los críticos de Israel es que se trata de los pecados de la ‘ocupación’ y de la negativa de Israel de darle esperanza a los palestinos, lo que escuchamos de los palestinos es una narrativa muy diferente. Lea cualquiera de los relatos de los motivos de la gente para salir a las calles a apuñalar judíos al azar o de las turbas en Cisjordania buscando iniciar enfrentamientos con las tropas israelíes, ahí usted no escucha mucho sobre frustración por el proceso de paz. (…) Lo que sí encuentra son relatos del fervor religioso musulmán empapado de fiebre por martirio y odio basado en la fe” (12 de octubre).

Los mismos palestinos han llamado a este levantamiento el “hibat al Quds”, el “despertar de Jerusalén”. El terrorismo viene como respuesta a una falsa conspiración de que los judíos van a tomar control de los lugares santos de los musulmanes. En el fondo, ¡esta es una guerra religiosa basada en el odio hacia los judíos!

Las vidas judías importan

La cobertura internacional ha estado muda, si no abiertamente parcializada. Se ha enfocado primordialmente en el número de muertes de ambos lados del conflicto, o en la “desproporcionada” respuesta israelí. Pero, ¿qué proporción se usa, exactamente, cuando hay personas inculcándoles a sus hijos a que tomen un cuchillo para que ataquen a los hijos de usted?

Aun después de 150 ataques terroristas en un lapso de 48 horas, “de alguna manera la comunidad internacional está silenciosa frente a esta embestida de terror en contra de mi gente”, escribió Arsen Ostrovsky, abogado judío de derechos humanos. “¿Es nuestra sangre más barata? ¿No importan las vidas judías? Que no haya ninguna duda, ni suposición, ni error en esto. Estamos siendo atacados por una y solo una razón: porque somos judíos” (Telegraph, 9 de octubre).

¿Puede alguien argumentar que él está equivocado?

Como cualquier otra raza, la raza judía importa. Pero ésta ha sufrido un odio inusualmente virulento quizás más que cualquier otra. ¿Por qué han sido odiados los judíos durante siglos; en la Edad Media, a manos de la Iglesia Católica, por los españoles, los rusos, los árabes, incluso por muchos estadounidenses y británicos? ¿Por qué la Alemania nazi puso en funcionamiento una enorme maquinaria únicamente para asesinar judíos? “¿De dónde proviene todo este odio?”, preguntó el jefe de redacción de Trompeta, Gerald Flurry, en su folleto The Key of David (La Llave de David): “¡Una persona pensante tiene que preguntarse! Sabemos que los judíos, como todos los seres humanos, han ayudado a crear algunos de sus propios problemas. Pero nosotros tenemos que ver que existe algo más profundo detrás del antisemitismo”.

Dios no hace acepción de personas o razas (Romanos 2:10-11; Hechos 10:34). Pero la Biblia claramente revela que Dios escogió a una raza de personas y les dio un trabajo que hacer. Destacados entre esas personas están los judíos. Dios está usando a los judíos (Romanos 2:28-29). No para darles favores especiales injustos sino para beneficiar a toda la humanidad. Ese folleto explica cómo (y con gusto le mandaremos gratis una copia si la solicita. Disponible solo en inglés).

¿Quién odiaría algo así? El muy real y muy activo Satanás el diablo.

¿No describiría usted como algo satánico que un niño palestino de 13 años intente asesinar a otro niño de 13 años simplemente porque este otro es judío?

Satanás odia a Dios, odia Su plan, y odia a la gente que Él comisionó. Satanás inspira el antisemitismo. Y él quiere que ese odio explote.

La respuesta judía

Después de los ataques de octubre, los civiles israelíes comenzaron a comprar pistolas paralizantes, macanas y toda lata de gas pimienta disponible. Se inscribieron en clases para aprender combate cuerpo a cuerpo al estilo militar. El alcalde de Jerusalén hizo un llamado para que quienes tuvieran permisos para portar armas las llevaran consigo con el fin de ojalá disuadir futuros intentos de homicidios.

La Oficina Central de Estadística de Israel dice que el país ahora tiene una escasez de guardias de seguridad privada por el aumento de la demanda. Y esos guardias ahora tienen aprobación oficial del Ministerio de Economía para trabajar tiempo extra.

El gobierno israelí ha puesto más policías y soldados en las calles. Ha desplegado soldados en Jerusalén, algo que ocurre muy raras veces. Ha dado un paso importante al establecer puestos de control en Jerusalén oriental, y al parecer podría cerrar estas rutas completamente. Los soldados están cuidando los autobuses. Las tropas están en las calles. Las áreas palestinas están siendo parcialmente cerradas.

¿A qué conduce todo esto?

Los israelíes no lo saben. Tampoco los palestinos, ni los medios. Pero la Biblia revela a dónde conduce todo esto. ¡Estamos a punto de ver a Jerusalén dividida en líneas étnicas entre el oriente y el occidente! Estas son las etapas tempranas de esa división.

Mientras más escudriña usted la profecía de la Biblia, más comprende lo sincronizada y precisa que es ésta sobre la situación en Jerusalén.

La violenta tendencia que vemos actualmente está llevando al cumplimiento de una profecía crucial y sorprendentemente específica en Zacarías 14:1-2: “He aquí, el día de [el Eterno] viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad”.

La Trompeta ha sonado por años este evento profetizado. Cuando hubo brotes de violencia entre Israel y Hezbolá en el norte, y luego entre Gaza e Israel en el sur, Gerald Flurry explicó que Cisjordania sería el próximo, y finalmente, Jerusalén. “Veremos la profecía en Zacarías 14:1-2 cumplirse muy pronto”, explica su folleto Jerusalem in Prophecy (Jerusalén en Profecía, disponible en inglés).

Estudie esta profecía en combinación con varias más, y verá que este evento va a sumergir al estado judío y muchas otras naciones en una crisis más terrible que el Holocausto. Será un período trágico cuando las vidas judías no van a importar.

Pero sí hay esperanza para Jerusalén. Aunque el tiempo venidero “implicará algunas atrocidades repugnantes y derramamiento de sangre”, continúa ese folleto, “¡esto está directamente conectado con la noticia más grande que este mundo jamás haya escuchado!” De la misma manera que la Biblia estaba en lo cierto sobre los eventos que vemos explotando en Israel, también está en lo cierto cuando afirma que esos eventos están conduciendo al regreso de Jesucristo a la Tierra, ¡a Jerusalén!

Cristo terminará con los días en que las personas miran a los de otra raza con odio y desprecio. Debido al venidero gobierno de Cristo, y únicamente por ello, los “Días de furia” en Jerusalén están a punto de convertirse en días de paz