Reciba nuestro Boletín de avisos gratuitamente una vez por semana.

Kim%20watches%20sat

JUNG-YEON JE/AFP/GETTY IMAGES

Por qué Corea del Norte está probando misiles

China y Rusia están empujando palancas tras bambalinas para cumplir una meta estratégica.

Desde mayo, Corea del Norte ha probado al menos 20 misiles de corto alcance. Y aunque esto puede parecer un asunto provocativo, como es usual del Norte, una mirada más cercana muestra una tendencia en curso que podría restructurar fundamentalmente el panorama de seguridad de Asia.

EE UU ha respondido a estas pruebas esencialmente con un encogimiento de hombros. El presidente de EE UU Donald Trump, caracterizó los misiles como “pequeños” y las pruebas como “muy estándares”. Ha enfatizado que, a diferencia de los misiles balísticos intercontinentales (icbms, por sus siglas en inglés) que Corea del Norte había probado a principios de su presidencia, los modelos actuales que están siendo probados no pueden alcanzar suelo estadounidense ni muchos de sus activos en el extranjero.

La minimización del presidente Trump de las pruebas recientes está motivada parcialmente por un deseo de preservar sus esfuerzos de convencer al líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, de desnuclearizar sus ejércitos. Este ha sido uno de los principales objetivos de la política exterior del Sr. Trump. Lograrlo le daría una gran victoria y podría incrementar sus posibilidades de ganar un segundo mandato presidencial.

Aliados abandonados

El problema con este enfoque es que Japón y Corea del Sur son aliados de EE UU por tratado. Ambos dependen ampliamente de EE UU para su seguridad nacional y para defender sus intereses. Y ambos están dentro del rango de los misiles altamente maniobrables que el Norte está probando.

“Este fue el peor de los escenarios para Tokio”, dijo Yuki Tatsumi, codirectora del Programa de Asia Oriental del Centro Stimson, a Japan Times el 28 de agosto. “El acuerdo de Trump con Corea del Norte, sólo se enfoca en su programa nuclear e icbm, dejando a Japón expuesto a misiles de corto y mediano alcance de Corea del Norte”.

El 25 de agosto, el primer ministro japonés Shinzo Abe, se reunió con el presidente Trump. Después de que el presidente una vez más hiciera caso omiso a las pruebas de lanzamiento, Abe—normalmente un firme partidario de Trump—lo contradijo. Él dijo que las pruebas eran “extremadamente lamentables” y destacó que violan las resoluciones de Naciones Unidas. Muchos líderes en Corea del Sur están igualmente alarmados por la despreocupación de la administración de Trump sobre las pruebas.

Este asunto podría abrir una brecha entre EE UU y sus aliados asiáticos, y podría ser precisamente lo que Corea del Norte y sus principales aliados—China y Rusia—apuntan a cumplir.

No es secreto que China y Rusia apoyan al régimen de Corea del Norte: generalmente usan su veto de la ONU para protegerlo, e incluso cuando las sanciones son aprobadas en su contra, las violan para ayudar al Norte. Esto da a China y Rusia una fuerte influencia sobre la política exterior de Corea del Norte.

Tampoco es secreto que China y Rusia comparten su meta de expulsar el poder estadounidense de Asia oriental, incluyendo la presencia de unas 28.000 tropas (de EE UU) en Corea del Sur y unas 54.000 en Japón.

Las pruebas de misiles de corto alcance de Corea del Norte podrían fácilmente ser un esfuerzo calculado de China y Rusia para debilitar las alianzas de EE UU con Japón y Corea del Sur. Ellos saben que el presidente Trump tiene una fuerte motivación por minimizarlas, y saben cuánto preocupará esto a Japón y Corea del Sur.

Corea del Sur y Japón han considerado seriamente expulsar a las tropas estadounidenses. Ambos han impulsado sus propios poderes militares, parcialmente para hacerlos menos dependientes de la ayuda externa. El presidente Trump también ha expresado su descontento por cuánto paga EE UU para salvaguardar a Japón y Corea del Sur. Las tensiones ya estaban presentes en estas alianzas entre EE UU y Asia, y cada prueba de misil de corto alcance hecho por Corea del Norte ataca no sólo a su objetivo, sino también a esas tensas relaciones.

‘Una amenaza muchas veces mayor’

En 2017, cuando las agresiones de Corea del Norte estaban en su punto máximo, el jefe editor de la Trompeta, Gerald Flurry, dijo que el mundo debería estar más preocupado de Rusia y China que de Corea del Norte.

Este análisis está basado en la profecía bíblica, explicó. “La profecía de la Biblia muestra que, en un sentido, la crisis de Corea del Norte es una enorme distracción de la amenaza real planteada por China y Rusia”, escribe él. “Estas poderosas naciones asiáticas son la única razón por la que Corea del Norte puede funcionar tan libremente. ¡Y la profecía bíblica muestra que éstas representan una amenaza muchas veces mayor que la de Corea del Norte!” (carta a los colaboradores, 13 de septiembre de 2017).

Las profecías que él menciona están registradas principalmente en Ezequiel, Daniel y Apocalipsis. Éstas muestran que Rusia liderará una poderosa confederación militar, con China en un rol de liderazgo secundario. Países asiáticos menos poderosos, como lo son las Coreas y Japón, lanzarán su poder detrás de este bloque liderado por Rusia.

Cuando estas profecías se colocan junto a otras profecías sobre el pronto final del poder estadounidense, se vuelve claro que los días están contados para las alianzas de EE UU con Japón y Corea del Sur.

En su folleto El ‘príncipe de Rusia’ profetizado, el Sr. Flurry muestra que esta confederación asiática jugará un rol clave en el conflicto más violento en la historia de la humanidad. Pero también muestra que estos eventos están vinculados a buenas noticias sin precedentes. Al final de este conflicto, escribe, ¡Jesucristo marcará el comienzo de “una nueva era de paz y prosperidad para toda la Tierra!” 

Putin, Ad