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(c)iStock.com/everlite

Piense lo impensable

Las personas no están preparadas física, mental y emocionalmente para las pruebas y el sufrimiento.

Nunca pensé que esto me pasaría . Esto es lo que solemos decir cuando nos golpea una experiencia intensamente dolorosa, como el descubrimiento de una enfermedad terminal, una crisis familiar o una pérdida devastadora.

Ser sorprendido por una catástrofe es desagradable y angustioso. Sin embargo, hay una gran probabilidad de que todos nosotros en algún momento seamos golpeados repentinamente por una tragedia.

Aunque los desastres inexplicables e imprevistos ocurren, la mayoría de las tragedias son predecibles. Podemos evitar ser sorprendidos. Pero para ello es necesario estar preparados para pensar con humildad y honestidad en las realidades desagradables. Se requiere de la voluntad para reflexionar sobre las consecuencias negativas del comportamiento, las acciones y tendencias, ya sea en su vida personal o a nivel mundial. Anticipar desastres significa estar preparados para pensar en lo impensable.

La mayoría de las personas, no están dispuestas a hacerlo. El profeta Isaías describe esta condición perfectamente. Él escribió que en el tiempo del fin, la gente le diría a sus líderes: “Decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras” (Isaías 30:10). La mayoría de las personas simplemente no quiere prever lo negativo.

Hay muchas razones para esto. En muchos casos el incentivo para considerar las consecuencias ha sido eliminado. ¿Por qué el individuo cuyo apetito está satisfecho, así sea con Coca-Cola y caramelos masticables pagados con cupones de comida, debería pensar en lo que amenaza su suministro de alimentos, en problemas como la contaminación del suelo y el agua, sequías o la frágil economía de su nación? ¿Qué motivación tiene el hombre perezoso para pensar seriamente en las consecuencias de su falta de acción, mientras el gobierno esté pagando su renta y alimentando a sus hijos? ¿Cuál es el incentivo para pensar en las consecuencias de la promiscuidad sexual cuando ésta ya no tiene un estigma cultural, y cuando existe la píldora del día después y medicamentos para las enfermedades de transmisión sexual?

Hoy, industrias enteras (de la salud y de productos farmacéuticos, por ejemplo) existen principalmente para eliminar las consecuencias negativas de decisiones incorrectas. La gente es descuidada respecto a la dieta, el ejercicio y el estilo de vida, porque hay una píldora, una operación o un terapeuta con tratamientos contra los resultados negativos de sus acciones. Eso sí, hasta que ocurra un desastre inevitable.

En términos más generales, ¿qué incentivo tiene el individuo que se siente seguro en su casa, para pensar seriamente en lo que Vladimir Putin está haciendo para redefinir las fronteras de Rusia con Europa? ¿Qué necesidad tiene el estadounidense promedio, el australiano o el austríaco de pensar con seriedad en las repercusiones de que Irán obtenga armas nucleares? ¿Qué incentivo tiene Betty en Muskogee, Oklahoma, para que piense en la crisis del euro? Estos son asuntos relevantes y serios, con el potencial real de convertirse en una tragedia terrible. Pero la mayoría de nosotros sentimos poca necesidad de pensar seriamente en ellos.

Parte del problema también gira en torno a la confianza que ponemos en nuestra propia inteligencia. Cualquiera que sea el problema, creemos que tenemos la política, procedimiento, ecuación, artilugio o medicamento para arreglarlo. ¿A quién le importa el colesterol cuando se puede tener un bypass cuádruple, y un programa de gobierno que lo paga? ¿A quién le importa la degradación del suelo cuando hay fertilizantes sintéticos? ¿Quién se preocupa por los temas difíciles cuando tenemos gente inteligente, educada y sofisticada que se ocupa de ellos? La mayoría de la gente está feliz de dejar los problemas difíciles en manos de los científicos, ingenieros, analistas, médicos y políticos, ignorando la realidad de que estas personas crearon muchos de esos problemas en primer lugar.

Nuestro mundo moderno nos ha engañado haciéndonos pensar que nuestras decisiones y comportamiento no tienen consecuencias negativas. La educación superior, la sociología y la filosofía, y sobre todo Hollywood nos dicen que nuestras elecciones están, deben estar o estarán libres de repercusiones negativas. Todos somos James Bond, pudiendo enfrentar todas las actividades peligrosas y nunca salir lastimados, ni meternos en problemas, ser castigados, o tener que sentirnos mal. En las películas suceden cosas horribles, pero solo les suceden a los actores.

Nuestra consecuente incapacidad o falta de voluntad para pensar en lo impensable nos ha dejado en forma individual y colectiva terriblemente vulnerables. Las personas no están preparadas física, mental y emocionalmente para las pruebas y el sufrimiento. Pero mire al mundo: ¡se acerca un gran sufrimiento!

¿Qué pasa si Rusia invade mucho más a Europa? ¿Y si el Estado Islámico llega a Europa y a Estados Unidos? ¿Qué pasa si Irán obtiene la bomba nuclear? ¿Y si Rusia y China socavan la economía estadounidense? ¿Qué pasa si la economía global realmente colapsa? ¿Y si las tensiones raciales estallan? ¿Qué pasa si nuestros océanos, ríos, suelo y aire contaminados finalmente llegan a un punto de no retorno? Y piense también en esto: todas estas posibilidades, que de hecho son probabilidades, ¡las tenemos frente a nosotros todas a la vez!

¿Qué tan seriamente está usted pensando sobre las ramificaciones impensables de estos temas?

Usted tiene que evitar esta trampa. No asuma a la ligera que el hombre es lo suficientemente inteligente para resolver estos asuntos. No deje el pensamiento serio y la solución de los problemas a alguien que la sociedad dice es más inteligente que usted. Rechace la idea de que no hay consecuencias para cada acción. Sea serio. Sea sobrio. Evalúe los hechos, humilde, cuidadosa y honestamente. Piense en los muchos problemas que este mundo, su comunidad y su familia enfrentan. Luego piense cuántos problemas graves se están juntando a la vez.

¡Qué hermoso es ser capaz de enfrentar la verdad! Dios quiere que usted enfrente la verdad, y Él le ayudará. ¡Por eso Él trabaja tan duro y sin descanso para advertirle! De hecho, a aquellos que responden a este llamado y vuelven sus vidas a Él, Dios dice que les proveerá una vía de escape (1 Corintios 10:13).

Sin embargo, antes que nada, usted necesita estar dispuesto a pensar humilde, honesta y seriamente en estos asuntos. Inténtelo. Atrévase a ir donde muy pocos van. Piense en lo impensable. Hágalo, y con la bendición de Dios, usted nunca tendrá que pronunciar esas debilitantes palabras: Nunca pensé que esto me pasaría

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