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(EMMANUEL DUNAND/AFP VIA GETTY IMAGES)

¿Perderá Israel a su Churchill?

Benjamin Netanyahu entiende una verdad vital sobre la seguridad de Israel que sus rivales políticos no entienden. Pero, ¿será que muy pronto perderá el poder?

Jerusalén—Si no ocurre alguna proeza de último momento, el primer ministro con más años de servicio en la historia de Israel pronto dejará el poder. Justo antes de la medianoche del miércoles (2 de junio), Yair Lapid, líder del partido de centro-izquierda Yesh Atid, llamó por teléfono al presidente Reuvin Rivlin para declarar que ha reunido una coalición de seis partidos que representan 61 escaños en la Knesset, el número necesario para elegir a un nuevo primer ministro y destituir a Benjamin Netanyahu.

El plan actual es que Naftali Bennet, del Partido Yamina y antiguo aliado de Netanyahu, sea primer ministro hasta 2023, y después Yair Lapid, de Yesh Atid, asumirá el poder.

Para que sea oficial, la Knesset debe reunirse para votar y demostrar su lealtad al “gobierno de unidad”. Pero antes de esa votación, Netanyahu intensificará su campaña para que los miembros de la Knesset deserten de su partido. La votación está prevista para el 14 de junio.

Durante su primer mandato (1996-1999) Netanyahu se convirtió en el primer ministro más joven de la historia de Israel y el de más años de servicio durante su segundo mandato (2009-actualidad). Se ha enfrentado a muchos ataques, incluyendo varias acusaciones de corrupción. En los últimos 26 meses, Bibi, como se le conoce popularmente, ha tenido cuatro elecciones no concluyentes en donde ha sido incapaz de ganar. Parece que esta vez la escritura está en la pared.

Los observadores externos, especialmente los conservadores, consideran ilógico que los israelíes descarten a Netanyahu ante las numerosas amenazas a la seguridad de Israel. El primer ministro es considerado por muchos como uno de los líderes más eficaces de la historia moderna de Israel. En una región propensa a la violencia, ha conseguido proteger a Israel de las amenazas exteriores, especialmente de Irán. De hecho, la última década bajo el gobierno de Netanyahu ha sido la más pacífica de Israel y, sólo en el último año, su gobierno firmó cuatro nuevos acuerdos de paz con estados árabes, duplicando el número que se han firmado desde la fundación moderna de Israel. Mientras que la mayoría de las naciones siguen afrontando las crisis relacionadas con la covid-19, Israel ha vuelto a la normalidad, aparte de sus fronteras internacionales prácticamente cerradas.

Pero también es innegable que el Sr. Netanyahu se ha convertido en el líder más divisivo de la historia de Israel.

En las ultimas elecciones, el partido Likud de Netanyahu alcanzó el mayor número de votos de su historia. Aunque esa cifra no fue suficiente para mantener el poder, es una muestra del poder que Netanyahu tiene entre la base del partido. Sin embargo, sus enemigos han estado aumentado en todos los sectores de la sociedad.

Para conseguir los 61 escaños en la Knesset, el Sr. Lapid ha reunido el gobierno de coalición de “unidad” más diverso de la historia de Israel, incluyendo nada menos que ocho partidos. Tres de ellos (Nueva Esperanza, Yisrael Bitenu y Yamina) son más derechistas que el partido de Netanyahu. Sin embargo, supuestamente podrán gobernar en una coalición con los partidos de extrema izquierda Laborista y Meretz, más el Yesh Atid de centro-izquierda y el Azul y Blanco; y a toda esta mezcla súmele el Ra’am, un partido islamista que se une al gobierno del Estado de Israel por primera vez.

Para que esta unidad funcione, todos los partidos tendrán que hacer grandes concesiones. Muchos esperan que esta coalición se disuelva en cuanto llegue al poder.

Entonces, ¿qué ha sido tan fuerte como para motivar a estas facciones tan distintas a formar una propuesta de coalición obviamente inviable? Un objetivo común: Ponerle un alto a Netanyahu.

“Esto me parece un coche con cuatro ruedas distintas, y cada una va en una dirección diferente”, dijo el Teniente Coronel (res.) Dr. Mordechai Kedar, investigador asociado del Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos a jns el 2 de junio. “Lo único en lo que hoy están de acuerdo es en la necesidad de deshacerse de Netanyahu. Este objetivo se logrará en el primer minuto de este gobierno. Entonces, ¿qué lo mantendrá unido en el segundo minuto?”.

La mayoría de los “nunca Bibi” dentro de Israel entienden que el posible próximo gobierno de Israel empezará a disolverse antes de que inicie. Pero como caracterizan a Netanyahu como la peor amenaza para la democracia de Israel, consideran que vale la pena continuar con las elecciones y desestabilizar al país siempre y cuando Netanyahu se vaya.

Según algunos comentaristas, muchos israelíes quieren que se vaya debido a la división que ha surgido. Netanyahu suele comparar el voto a favor de la izquierda con un voto a favor de la destrucción inminente de Israel, ya sea por la amenaza iraní o por un tribunal supremo de izquierda desbocado. Muchos dicen que en lugar de sanar las divisiones étnicas, Netanyahu está agravando la situación. Dicen que cualquier líder que ha estado gobernando por 12 años consecutivos es inherentemente nocivo para una democracia.

Muchos israelíes creen que desbancar a Netanyahu es de bajo riesgo, incluso en términos de seguridad nacional —el área de énfasis de este antiguo capitán de las fuerzas especiales—. El único tema en el que la mayoría de los israelíes pueden estar de acuerdo es la necesidad de detener el programa nuclear de Irán. Casi todos los candidatos a altos cargos afirman tener la misma actitud de firmeza que tiene el primer ministro cuando se trata de detener a Irán.

Adoptar una posición pública contra un Irán nuclear y de hecho evitar la realidad de un Irán nuclear son dos cosas diferentes. Pero incluso si otros candidatos están a la altura de Netanyahu en este tema, la evaluación de “bajo riesgo” de destituirlo se basa en la suposición de que Irán es la mayor amenaza para Israel.

El primer ministro Netanyahu probablemente no lo ve así. Más que cualquier otro líder político en Israel, Netanyahu es muy consciente de la política antiisraelí de Estados Unidos. Es casi seguro que se da cuenta de que esto representa una amenaza mayor para su país que incluso Irán.

Más que cualquier otro líder político en Israel, Netanyahu reconoce que es un Irán respaldado por Estados Unidos lo que supone la mayor amenaza para Israel.

Aunque tiene una larga amistad con Joe Biden, es probable que el Sr. Netanyahu también entienda que el Sr. Biden no está al mando de EE UU. Los últimos seis meses son prueba suficiente de que la administración Biden es prácticamente el tercer mandato de Barack Obama. Las políticas antiisraelíes de Biden son las mismas que las de Barack Obama.

El Sr. Obama admitió esta semana en una entrevista con Ezra Klein que el 90% de la administración de Biden está formado por personas de la administración de Obama. Muchos de ellos están buscando activamente una manera de facilitarle a Irán el acceso a miles de millones de dólares a través de un acuerdo nuclear renovado. Se niegan notablemente a reconocer que los Acuerdos de Abraham firmados el año pasado son un cambio histórico en Oriente Medio. Ni siquiera los llaman por ese nombre.

Hace unas semanas, el gobierno de Biden le proporcionó un amparo diplomático a las exigencias de Hamás de que Israel dejara de ejercer sus derechos legales dentro del barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén del Este. Esto envalentonó al grupo terrorista y contribuyó a la última guerra de cohetes Irán-Israel sobre Gaza. Mientras las hostilidades seguían su curso, EE UU presionó a Israel para que decretara un cese al fuego, incluso mientras Hamás seguía lanzando cohetes sobre los civiles israelíes. Tony Badran expone un argumento convincente de que EE UU fue realmente el que causó el conflicto en Gaza.

Durante su visita a Israel la semana pasada, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, advirtió a Israel que no debía desalojar a los inquilinos árabes que no pagaban, para no desencadenar otra guerra. Mientras tanto, tal y como demuestra la portada del New York Times de esta semana, las políticas pro palestinas de la administración Biden han recibido el pleno respaldo de las corporaciones mediáticas más poderosas de EE UU.

Muchos conservadores en EE UU siguen sin ver el poder y la intención de quienes están destruyendo su propio país desde dentro. Del mismo modo, actualmente muchos conservadores israelíes no reconocen el singular peligro al que se enfrenta Israel por parte de Estados Unidos bajo Barack Obama y Joe Biden: Estados Unidos está activamente apoyando a Irán.

Semejante actitud tan ingenua y sin perspectiva contra un líder que ha demostrado ser muy capaz es un error terrible que están cometiendo aquellos que sólo buscan poder personal.

Sin embargo, algunos consideran que la voluntad de Netanyahu de enfrentarse a la administración Biden es la razón principal por la que debería ser obligado a abandonar el cargo. Afirman que el rápido deterioro de las relaciones con EE UU es en realidad culpa de Netanyahu. Lo cierto es lo contrario: el Sr. Netanyahu está luchando para salvaguardar el futuro de Israel, tal como lo ha hecho durante administraciones estadounidenses anteriores. Es el régimen estadounidense el que se ha vuelto hostil.

“Si tenemos que elegir —espero que no ocurra— entre fricción con nuestro gran amigo Estados Unidos y eliminar la amenaza existencial, la eliminación de la amenaza existencial [gana]”, dijo recientemente Netanyahu. Los medios de comunicación israelíes de izquierda condenaron la declaración, al igual que algunos políticos de la posible coalición de gobierno. Dijeron que Netanyahu debería expresar esas preocupaciones con Estados Unidos a puerta cerrada. Esos políticos no ven la verdadera amenaza de la hostil administración de Biden.

Netanyahu entiende que actualmente Israel se enfrenta a la administración más hostil de la historia estadounidense y también a un ataque masivo por parte de los medios de comunicación, que respaldan a Irán. Por estas razones, perder el liderazgo de Netanyahu —especialmente en favor de una coalición fallida que se encuentra en una guerra ideológica consigo misma— podría ser desastroso para el Estado de Israel.

En el período previo al primer acuerdo con Irán promulgado por la administración Obama, Netanyahu fue a menudo la única voz que clamó contra el destructivo acuerdo, al que vio correctamente como una forma de infundir a Irán miles de millones de dólares y de darle las armas que desea para llevar a cabo sus ambiciones genocidas contra el Estado de Israel.

El 3 de marzo de 2015, Netanayahu se presentó ante una sesión conjunta del Congreso estadounidense para advertir sobre el acuerdo. El discurso de Netanayahu fue un ataque directo al acuerdo con Irán del presidente Obama. Pero también fue un llamado al pueblo estadounidense, exponiendo cómo su presidente estaba organizando la destrucción de su aliado Israel. “Ustedes están con Israel, porque saben que la historia de Israel no sólo es la historia del pueblo judío, sino del espíritu humano que se niega una y otra vez a sucumbir a los horrores de la historia”, dijo Netanyahu durante el discurso.

En su momento, el redactor jefe de la Trompeta, Gerald Flurry, comparó ese discurso ante el Congreso con una advertencia al estilo de Churchill. Escribió:

Cuando el presidente de EE UU, Barack Obama, empezó a negociar un acuerdo nuclear con Irán —el principal patrocinador de terrorismo en el mundo—, ¡sólo el Sr. Netanyahu vino a hablar ante el Congreso de EE UU, advirtiéndoles de las consecuencias catastróficas de dicho acuerdo nuclear! ¡Este acuerdo abriría el camino para que los mulás de Irán desarrollen armas nucleares! ¡El Sr. Netanyahu advirtió al Congreso que este acuerdo ponía en juego la supervivencia misma de Israel y de Estados Unidos!

El Sr. Flurry señaló entonces una profecía del antiguo libro de Ezequiel que describía al pueblo de Israel eligiendo a un vigilante para que advirtiera sobre la destrucción que se aproximaba (Ezequiel 33:1-7). “El único líder moderno, no perteneciente a la Iglesia de Dios, que ha emitido una advertencia de vigilante similar a la de Sir Winston Churchill sería el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu”, escribió entonces el Sr. Flurry.

Netanyahu fue elegido por el pueblo, “vio venir la espada”, y advirtió del peligro de un Irán respaldado por Estados Unidos, encarnado en el acuerdo nuclear de Barack Obama. Y el pueblo estadounidense lo escuchó, eligiendo a un líder que estaba decidido a anular el acuerdo con Irán y restablecer la presión sobre Irán.

Pero por el momento, el presidente Trump se ha ido. Las políticas de Barack Obama han vuelto. Y un acuerdo con Irán más peligroso está sobre la mesa. ¿Podría haber un peor momento para que Israel pierda a su Churchill?

Hoy, Israel enfrenta un momento histórico. Están en juego varias profecías bíblicas importantes, y la agitación política —sobre todo la que envalentona a los enemigos de Israel y hace más vulnerable al Estado judío— podría hacer avanzar rápidamente el cumplimiento de estas profecías.

Sin embargo, aunque Netanyahu deje el poder, la advertencia continuará. Como relata el profeta Ezequiel, se levantará un vigilante que el propio pueblo no ha elegido (Ezequiel 33:7). No se tratará de un vigilante elegido por voto popular. Es un vigilante que Dios elige, uno que le seguirá advirtiendo a Israel sobre lo que le espera. Para saber más sobre estas profecías por venir para el Estado judío, lea el folleto gratuito de Gerald Flurry, Jerusalén en profecía .


JERUSALÉN EN PROFECÍA

Jerusalén significa “ciudad de paz”. Sin embargo, ¡la historia de esta ciudad está llena de ríos de sangre! Ninguna ciudad ha sufrido como Jerusalén. Ésta casi no ha conocido la paz. Pero hay muy buenas noticias. Dios estableció a Jerusalén para ser una ciudad de paz, ¡y un día Él se asegurará de que así sea! En realidad ésta es la ciudad desde la cual la Familia de Dios gobernará ¡a todo el universo!