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Recession

Gary Dorning/La Trompeta

Conduciendo hacia el desastre

El periodo de crecimiento económico continuo de EE UU está a punto de terminar abruptamente.

Estados Unidos se está dirigiendo hacia la recesión económica. Los mercados han subido, el desempleo ha bajado y la producción está creciendo al 3% anual—pero se vislumbran señales de advertencia.

Las economías basadas en la deuda experimentan naturalmente ciclos de auge y caída. En promedio, las recesiones ocurren cada cinco años, y ya han pasado 10 años desde la última recesión. Así que tarde o temprano el actual auge económico se vendrá abajo.

Durante un par de horas el 14 de agosto, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a dos años aumentaron más que los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años. Esta “curva de inversión de rendimientos” indica que los inversores temen una recesión. Los economistas dicen que la recesión generalmente ocurre de 18 a 24 meses después de una curva de inversión de rendimientos como ésta.

La profecía bíblica indica que la próxima recesión podría ser mucho peor que la Gran Recesión de 2008.

Sin ahorros de emergencia

Con la realización de las elecciones presidenciales el próximo año, el presidente Donald Trump está ansioso por retrasar la próxima recesión. El 19 de agosto, criticó al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, por no tomar medidas radicales para hacer crecer la economía.

“Nuestra economía es muy fuerte, a pesar de la horrenda falta de visión de Jay Powell y de la Reserva Federal, pero los demócratas están intentando ‘hacer’ que la economía se ponga mal para el propósito de las elecciones de 2020”, publicó el presidente Trump en Twitter. “¡Muy egoístas! Nuestro dólar está tan fuerte que, tristemente, está lastimando a otras partes del mundo (…) La tasa de la Reserva Federal se debe reducir en por lo menos 100 puntos básicos durante un período de tiempo bastante corto, y quizás también con una cierta flexibilización cuantitativa. Si eso sucediera, nuestra economía sería aún mejor, y la economía mundial mejoraría enorme y rápidamente—¡para el bien de todos!”.

El presidente Trump tiene razón acerca de que algunos intentan “obligar” a la economía a entrar en recesión con fines políticos. El 10 de agosto el comentarista liberal Bill Maher le dijo a su audiencia de televisión que debería desear una recesión para hacer que el presidente Trump pierda las próximas elecciones. El presidente Trump también está en lo cierto en que recortar las tasas de interés y pedir dinero prestado probablemente retrasaría la recesión. Pero él está subestimando erróneamente la amenaza de la deuda de EE UU, y está equivocado al añadirle más a esa deuda.

Reducir las tasas de interés hace que sea más fácil para las personas pedir dinero prestado. Estos préstamos se suman a la deuda del consumidor, que siendo de casi $14 billones de dólares, ya es más alta que antes de la crisis financiera de 2008. La principal teoría económica basada en la deuda enseña que las personas deben pedir prestado cuando los tiempos son malos y ahorrar cuando los tiempos son buenos. Pero esto no es lo que han hecho los estadounidenses. Ellos tomaron prestado para salir de la crisis financiera de 2008, y desde entonces han continuado pidiendo prestado todos los años.

El hogar estadounidense promedio tiene una deuda de más de $108.000 dólares. Los activos, como las casas y los automóviles, aseguran gran parte de esta deuda, pero más del 16% no está asegurada. Esta deuda incluye casi 7.000 dólares en deudas de tarjeta de crédito y casi 12.000 dólares en deudas de préstamos. Y más del 32% de los estadounidenses no tienen ahorros para usar cuando sus ingresos se reduzcan. Esto significa que muchas empresas e individuos irán a la quiebra durante la próxima recesión a menos que el gobierno los rescate como lo hizo en 2008. Y el gobierno está en una situación financiera mucho peor hoy que hace una década.

La deuda nacional supera los 22 billones de dólares—más del doble de lo que era en 2008. Así que, a pesar de la economía en auge, cuando la próxima recesión golpee, EE UU estará en verdadero peligro económico.

Tanto el gobierno como los ciudadanos individuales deberían haber pasado los últimos 10 años pagando sus deudas. La Biblia dice que una persona sabia ahorra en tiempos de abundancia, para tener así un fondo de emergencia cuando lo necesite. “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento” (Proverbios 6:6-8).

El verano ya casi ha terminado para EE UU, ¡y la nación no ha ahorrado para los tiempos difíciles!

Espiral de deuda mortal

Es imposible saber exactamente cuándo golpeará la próxima recesión. Pero cuando llegue, sucederán dos cosas. Primero, las personas perderán sus empleos, por lo que los ingresos fiscales caerán. Y segundo, más personas comenzarán a reclamar derechos (como asistencia social), lo que significa que el gobierno tendrá que gastar más dinero. Dado que estas dos tendencias son matemáticamente excluyentes, es probable que incluso el gobierno recurra a pedir más dinero prestado, inflando la deuda nacional aún más rápido.

Esto sucedió durante la última recesión, y EE UU está en un aprieto aún peor esta vez.

¿Ya mencioné que la deuda del gobierno federal es superior a 22 billones de dólares? Ha tomado prestados casi 6 billones de su Fondo Fiduciario de la Seguridad Social (deuda intergubernamental) y más de 16 billones de parte de inversionistas externos (deuda pública). El año pasado, pagó la increíble cantidad de 324,7 mil millones de dólares en intereses sobre su deuda, aproximadamente la mitad de lo que gasta en defensa. Los datos de la Oficina de Gestión de la Deuda del Departamento del Tesoro de EE UU muestran que el gobierno está a sólo cinco años del punto en que cada nuevo dólar que pida prestado tendrá que ser pagado como interés sobre la deuda.

Esto es lo que se llama una espiral de deuda mortal.

Pronto el gobierno pedirá dinero prestado para pagar los intereses del dinero que ya ha pedido prestado. Si el gobierno comienza a pedir prestado menos dinero, o si la tasa de interés de la deuda pública cae por debajo del 2,5%, la nación puede tardar más de cinco años en entrar en esta espiral. Pero si la nación entra en una recesión, o si la tasa de interés de la deuda aumenta más del 2,5%, lo hará mucho antes.

Según el New York Times, el gobierno podría sacar otros 276 mil millones de dólares del pueblo estadounidense cada año al aumentar las tasas de impuestos sobre los súper ricos en un 45%. (El Times no tiene en cuenta el hecho de que tomar dinero de estos dueños de negocios reduciría su capacidad y disposición para participar en actividades económicas, como crear nuevos productos y contratar personas). Pero la nación está en camino de gastar 554 mil millones por año en interés para 2024—incluso sin una recesión. Una vez que el gobierno llegue al punto en que cada nuevo dólar prestado se destine al pago de intereses, tendrá que elegir si: 1) declararse en bancarrota, 2) imprimir su camino a la hiperinflación, o 3) reducir drásticamente su gasto.

Si el gobierno decide gastar menos, ¿cuál cree usted que será el primer ítem en ser recortado? Hunter DeRensis escribió en el American Conservative: “¿Qué ocurriría si los cheques del Seguro Social dejaran de aparecer en los buzones y se cortaran los beneficios del seguro médico (Medicare)? Cuando se le presente esa opción, ¿elegirá el estadounidense promedio su red de seguridad social, o continuará financiando bases militares remotas en Stuttgart, Okinawa y Yibuti? Incluso el congresista más militarista sabrá cómo votar, para no ver a una turba violenta esperando fuera de sus castillos de Washington D.C.” (20 de noviembre de 2018).

Al enfrentar la bancarrota, EE UU probablemente cerrará las bases militares que usa para combatir el terrorismo y salvaguardar rutas comerciales vitales como el Estrecho de Malaca, el Estrecho de Ormuz, el Bab el-Mandeb, Gibraltar, los Estrechos de Turquía, el Canal de Suez y el Canal de Panamá.

El cierre de bases extranjeras puede darle a EE UU varios meses de solvencia financiera, pero también lo transformará de una superpotencia que proyecta poder en todo el mundo, a una nación vulnerable sólo intentando defender sus fronteras.

Fin de Estados Unidos

El hecho aleccionador es que Estados Unidos ha estado viviendo más allá de sus posibilidades durante décadas, y ya no puede escapar de la espiral de deuda mortal. El inicio de una espiral mortal de este tipo puede no significar el fin inmediato de EE UU como nación, pero significará su fin como una superpotencia.

El difunto Herbert W. Armstrong enseñó durante décadas que los pueblos que establecieron Estados Unidos y Gran Bretaña descienden en gran medida de los antiguos israelitas. Y una profecía bíblica del tiempo del fin dice que Dios quebrantará súbitamente el poder de Israel debido a sus pecados, incluyendo el materialismo. Las personas adoran las obras de sus manos más de lo que adoran a Dios.

“Acontecerá en aquel día, dice [el Eterno], que haré matar tus caballos de en medio de ti, y haré destruir tus carros. Haré también destruir las ciudades de tu tierra, y arruinaré todas tus fortalezas. Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros. Y haré destruir tus esculturas y tus imágenes de en medio de ti, y nunca más te inclinarás a la obra de tus manos” (Miqueas 5:10-13).

¿Cómo se producirá este colapso repentino del poder estadounidense? El Sr. Armstrong predijo que una crisis financiera en el país probablemente llevaría a Europa a unirse y formar una superpotencia aún más fuerte que EE UU. Él advirtió en 1984 que una crisis bancaria masiva en EE UU “podría provocar repentinamente que las naciones europeas se unan como una nueva potencia mundial más grande que la Unión Soviética o EE UU” (carta a los colaboradores, 22 de julio de 1984).

Tal crisis financiera está más cerca de lo que la gente piensa. El auge económico actual no puede durar para siempre, y EE UU no ha ahorrado ningún dinero para ayudar a la nación a sobrevivir su próxima tormenta financiera. ¡Eso significa que la próxima recesión puede obligar a EE UU a dejar de proyectar su poder contra China, Alemania y Rusia mientras se esfuerza por evitar la bancarrota! 

Boletín, AD