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EVGENY ODINOKOV/SPUTNIK/AFP VIA GETTY IMAGES

Mientras Estados Unidos cae, Merkel corre hacia Rusia

¿A quién llama durante una crisis? En el caso del primer ministro británico, Boris Johnson, la respuesta es al presidente de Estados Unidos. Tras la caída de Kabul, pasó 36 horas intentando contactar a la Casa Blanca.

Mientras los talibanes arrasaban Afganistán y pocos días antes de que cayera Kabul, la canciller alemana, Angela Merkel, programó su primera reunión cara a cara con el presidente ruso, Vladimir Putin, desde que la covid-19 interrumpió los viajes mundiales.

La reunión tuvo lugar el 20 de agosto y algo más que la fecha fue simbólico.

Putin extendió la alfombra roja y recibió a la Sra. Merkel en el Salón de la Orden de San Alejandro Nevski, una de las salas más opulentas del Gran Palacio del Kremlin, justo al lado del salón del trono. Fue la primera vez que se recibe a un líder extranjero allí. Sólo con la elección del lugar, Putin estaba enviando un mensaje, o quizá una invitación: Alemania y Rusia pueden tener una relación especial.

Más interesante aún es lo que informó el EU Observer, ambos llegaron a un acuerdo sobre Afganistán: Rusia ayudaría a Alemania a cambio de que ésta apuñalara por la espalda a Ucrania.

Informó que una “fuente del gobierno ucraniano” dijo que “en Moscú, Putin convenció a Merkel sobre la influencia rusa con los talibanes, incluso cuando se trata de la dinámica que determinará la magnitud del flujo de migrantes desde Afganistán hacia Europa, especialmente Alemania”.

“Ucrania y su integridad territorial están siendo utilizadas como ficha de negociación por Alemania y Europa en sus relaciones con el Kremlin”, dijo la fuente.

La fuente afirma poder comprobar lo que dijo, pero no lo hizo, diciendo que era necesario proteger sus fuentes. Pero el EU Observer es un medio de comunicación de gran reputación. Sería poco probable que publicara la noticia a menos que el individuo que les proporcionó la información tuviera credibilidad.

También señaló algunas pruebas circunstanciales convincentes.

Ucrania había planeado organizar un evento importante con varios ministros de asuntos exteriores europeos, del 23 al 24 de agosto, llamado “Plataforma de Crimea”. Se suponía que sería una muestra de apoyo a Ucrania y de oposición a Rusia. Estaba previsto que asistiera el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Heiko Maas.

“Putin le exigió a Merkel la retirada del ministro Maas de la Plataforma de Crimea y ella acató sus peticiones”, dijo la fuente del EU Observer. Poco después de la reunión entre Merkel y Putin Maas canceló; en su lugar participó un ministro de menor rango. Poco después, los ministros de Asuntos Exteriores de Francia e Italia siguieron el ejemplo de Alemania y también cancelaron. Un acto que pretendía mostrar el apoyo de Europa a Ucrania frente a Rusia acabó enviando el mensaje opuesto.

Además, se trata del último acontecimiento de un patrón de conducta de larga data. En 2018, cuando el presidente estadounidense Donald Trump perturbó a Alemania al retirarse del acuerdo con Irán, Merkel reservó inmediatamente un viaje a Rusia. Y para ambos el gasoducto Nord Stream 2 es un proyecto estratégico importante.

En la Trompeta hemos especulado anteriormente sobre los acuerdos rusos y alemanes entre bastidores.

En nuestra Trompeta de noviembre-diciembre de 2008, el redactor jefe Gerald Flurry escribió: “¿Sabía usted que Alemania y Rusia probablemente ya han negociado sus diferencias más urgentes? (...) Creo que los dirigentes alemanes pueden haber acordado ya un trato con Rusia, un pacto Hitler-Stalin moderno en el que Alemania y Rusia se reparten países y bienes entre ellos. Este acuerdo le permitiría a cada uno de ellos enfocar su atención hacia otros objetivos. ¡Cualquier acuerdo de este tipo que se haya alcanzado entre Alemania y Rusia es un precursor de guerra!”.

Durante mucho tiempo los acuerdos secretos entre Alemania y Rusia han sido una preocupación para los estrategas estadounidenses. Incluso durante los días de la Guerra Fría, sabían que Alemania tenía la opción de cambiar de lealtad y unirse a Rusia para oponerse al dominio estadounidense. Escribiendo durante la Guerra Fría, el teórico de relaciones internacionales Hans Morgenthau advirtió que Europa, “ambivalente hacia Estados Unidos, cuyo apoyo necesitan pero resienten”, podría cambiar de bando. Si Alemania lo hiciera “ implicaría un cambio drástico en la distribución del poder mundial”. Alemania es una nación desarrollada, con una economía centrada en la exportación. “Una vez que se aflojaran los lazos políticos, militares y económicos entre las naciones de Europa Occidental y entre éstas y Estados Unidos, la Unión Soviética podría ofrecer una alternativa rentable”, escribió Morgenthau.

Este tipo de preocupaciones no han desaparecido. Tim Marshall señala en su libro Prisioneros de la geografía: “Alemania está anclada a Europa Occidental a través de la UE y la otan, pero en tiempos de tempestad las anclas se pueden deslizar, y Berlín está geográficamente situada para cambiar el enfoque de su atención hacia el este si es necesario y forjar lazos mucho más estrechos con Moscú”.

Hay muchos precedentes históricos para tal cambio. A finales del siglo xviii, Alemania, Austria y Rusia se repartieron Polonia. Más notoriamente, Adolfo Hitler y Joseph Stalin hicieron lo mismo 150 años después.

Como ha explicado el Sr. Flurry, hay muchas razones proféticas para prever que la historia se repetirá. Escribió en la Trompeta de septiembre de 2018:

El libro bíblico de Jeremías está lleno de profecía enfocada en el tiempo del fin. Usted puede ver esto claramente en Jeremías 30. Históricamente, Jeremías dio su mensaje de advertencia directamente y sólo a la nación de Judá. Pero muchas de las profecías en su libro están dirigidas a Israel, que para entonces ya estaba en cautividad. Esto se debe a que estas profecías estaban dirigidas principalmente a los descendientes modernos de Israel, los cuales, podemos comprobarle, son Estados Unidos y Gran Bretaña hoy. (…)

Jeremías 1:13 registra que Dios le muestra al profeta una visión de “una olla hirviendo, y su faz está hacia el norte”. Este lenguaje simbólico está describiendo a la Alemania moderna. Bajo la superficie, esa nación está llena de latente descontento con el actual orden mundial. Los alemanes están enojados con EE UU, y especialmente furiosos con el presidente Trump. La ambición imperialista que provocó que Alemania comenzara ambas guerras mundiales está viva y vigente. ¡Está “hirviendo”!

Nunca antes en la historia reciente ha estado Alemania tan “furiosa”, y nunca con mejor razón. Los alemanes están enfadados por lo ocurrido en Afganistán y por muchos otros agravios, reales o imaginarios. El Sr. Flurry continuó:

Estados Unidos, Gran Bretaña, la nación judía (“Judá bíblica”) y otros más deberían estar alarmados por lo que está sucediendo en Europa. ¡La cooperación entre Alemania y Rusia está alistando el escenario para que una enorme “olla hirviendo” se derrame sobre estas naciones! ¡Este caldero hirviente quemará a todos en Estados Unidos y Gran Bretaña! ¡Está profetizado que este será el peor sufrimiento nunca antes conocido por el hombre! Y eso ocurrirá por la mano de Dios debido a Su furia extrema por los pecados de estos pueblos.

Repetidamente Dios le pregunta a Jeremías, “¿Qué ves tú?”. Dios les pregunta a las personas hoy “¿Qué ven ustedes?”. Él no dice, ¿Qué lees sobre esto? O ¿Qué escuchaste sobre esto? Dios dice, ¿Qué VES acerca de este caldero hirviendo ?

¿Puede usted realmente ver lo que está sucediendo en Europa? ¿Ve usted el escenario puesto para una guerra mundial como nunca antes? ¿Lo entiende?

Dios lo explica para nosotros, y nosotros podemos ver los eventos alineándose con Sus profecías. Y cualquiera que lo ve —y pone atención a la advertencia de Dios y Le obedece— ¡puede ser protegido y dirigido a una vida feliz, estable y plena!

La retirada de Estados Unidos en Afganistán es un trueno geopolítico. Sus ecos reverberarán por todo el mundo. Le vamos a dedicar bastante a este tema en nuestro próximo número de la Trompeta.

Todos los cambios provocados por esa caída concuerdan con el cuadro profético que por décadas hemos estado presentando. Estudie la profecía bíblica y verá que los acontecimientos inquietantes que se difunden a diario forman parte de un plan superior con un final glorioso.

Para saber más sobre la relación ruso-alemana y cómo encaja en ese plan, lea el artículo del Sr. Flurry “La guerra secreta de Alemania y Rusia contra Estados Unidos”. 


Boletín, AD